jueves, 25 de diciembre de 2008

EID AL-ADHA.


¡Eid Mubarak de nuevo!:


Esta entrada sencillita está destinada a reportaros con algunos días de retraso en qué consistió la segunda fiesta musulmana que pude disfrutar aquí en Qatar: el Eid al-Adha, literalmente fiesta del sacrificio, también conocida como del cordero. Como sabéis la primera fue el Eid al-Fitr, allá entre septiembre y octubre.

Añadiré además algunas informaciones acerca de los evidentes puntos comunes que notaréis comparten cristianismo e Islam.

¿Cuándo se Celebra?

El Eid al-Adha se celebra el décimo día del mes de Dhul Hijja. Este año el día grande de la celebración fue el 8 de diciembre, si bien el año que viene acontecerá a finales de noviembre por los motivos que ya conocéis de otros textos. Al igual que el Eid al-Fitr, esta fiesta se felicita pronunciando las palabras Eid Mubarak. El Eid al-Adha viene a ser para los musulmanes nuestra Navidad, ya que es la fiesta religiosa más importante de su calendario. Dura tres días y son festivos los tres.

¿Cómo se celebra?

Durante el Eid al-Adha se sacrifica un animal y se termina la peregrinación a La Meca, que según el Corán debe coincidir preferentemente con esta fecha.

El asunto del sacrificio me ha decepcionado un poco, pues yo creí que las calles se llenarían de miles y miles de corderos más montones y montones de gente degollándolos, de modo que al salir de casa serías embriagado por un apabullante griterío, el característico chasquido de los machetes al hundirse en la garganta de los animales, los berridos de terror primero y agonía después de las bestias y el olor acre desprendido por su sangre mientras roja e intensa la pisas en su arrollar por las cunetas. En resumen: que pensé que habría fiesta, despitorre y relajación de las normas morales. Nada sin embargo de esto ha sucedido, pues por lo visto el sacrificio se realiza en familia, sin exhibicionismos.
El animal a sacrificar debe ser de determinada edad, sano y fuerte; aunque normalmente es un cordero, vale también una vaca, una cabra, un camello o lo que se tenga, siempre que sea un animal valioso, comestible y puro; no vale sacrificar a un animal recién nacido, viejo o enfermo.

El día más importante es el primero, el cual comienza con un rezo matinal tras el cual se visitan familia y amigos y se intercambian regalos y felicitaciones, yendo todo el mundo vestido con sus mejores chilabas. Posteriormente se acude en grupo a una granja o bien se arregla de algún otro modo la realización del sacrificio, que es ejecutado por el cabeza de familia. Una vez sacrificado el bicho se divide su carne en tres partes: una para el matarife, otra para los amigos y familiares y la última para los necesitados; esta última parte tiene que ser una porción sustancial. La carne se distribuye durante los tres días que dura el festival. Es muy importante evocar el nombre de Allah mientas se realiza el sacrificio. Unicamente están obligados a realizarlo quienes se lo pueden permitir económicamente.

¿Qué se celebra?

La fiesta del cordero conmemora el día en que el profeta Ibrahim (Abraham para los cristianos) estuvo en un tris de sacrificar a su hijo Ishmail (Ismael para los cristianos) a Allah (Dios para los cristianos) por petición expresa de éste. Según la leyenda, cuando el cuchillo de Ibrahim surcaba el aire y estaba a punto de hendir la garganta de su hijo, Allah (اﻠﻠﺔ) detuvo su brazo y proveyó un cordero para ser sacrificado en lugar de Ishmail. Ibrahim representa por lo tanto a aquel que está dispuesto a darlo todo por Allah y a obedecerle ciegamente.

Pero no queda la cosa aquí, ya que cuando Ibrahim y Ishmail se preparaban para el sacrificio, aparecióseles Shaytaan (Satán para los cristianos), quien los tentó para que se arrepintieran de lo que iban a hacer. Ellos respondieron reafirmando su fe en Allah y arrojándole piedras, lo cual es conmemorado durante la peregrinación a la Meca tirando piedras contra unas columnas que representan al diablo. Ignoro si valen las del camino o las venden en tiendas especializadas. Si estuviésemos hablando del cristianismo no dudo que tendrían que ser piedras benditas y que la segunda respuesta sería la correcta, pero en el caso del Islam es posible que valgan las del camino.

La relación de Ibrahim con el rito del peregrinaje a La Meca es todavía más estrecha. Cuenta la leyenda que el profeta llevó a su mujer Hajira (Hagar para los cristianos) y su hijo Ishmail desde Palestina al valle de Makkah (Meca para los cristianos) y allí los dejó por indicación de Allah, con el fin de protegerlos de los celos de su primera esposa: Sarah. Lo cierto es que de aquella el sitio indicado por Allah era un secarral infame, así que el agua y las provisiones pronto se les acabaron. Cuando estaba claro que iban a perecer, Hajira subió las colinas de al-Safa y al-Marwah, a ambos lados del valle, para ver si podía divisar ayuda. Realizando este movimiento perdió a su hijo de vista, así que fue y volvió entre ambas alturas siete veces hasta que lo vislumbró de nuevo. Cuando volvió junto a él, dado que no había conseguido ningún resultado, se encomendaron a Allah; fue entonces cuando, tras un golpe del pie de Ishmail en el suelo, brotó una generosa fuente: el pozo de Zamzam. Hoy en día los siete viajes entre ambas colinas y las abluciones y bebida en la fuente son parte ineludible del ritual de la peregrinación a La Meca. Cuando Ibrahim volvió desde Palestina para ver como les iba la cosa encontró maravillado que, no sólo estaban vivos y con buena salud, sino que regentaban un rentable pozo que servía a viajeros y caravanas. Tras su feliz descubrimiento fue invitado por Allah a que construyese un templo en su honor. Ibrahim erigió entonces un sencillo templo de piedra: la Kaaba (o cubo), que como sabéis es la parada final del peregrinaje a La Meca. Sin embargo, al cabo de varios siglos la Kaaba fue convertida por los habitantes del lugar al culto politeísta. Fue entonces cuando Allah ordenó a Mohammad (Mahoma para los cristianos) recuperarla. Mohammad realizó entonces el considerado primer peregrinaje al frente de 1.600 hombres en el año 628, si bien no se le permitió entrar porque La Meca y Medina llevaban años enfrascados en guerras por la hegemonía de la Península Arábiga y Mahoma era nada menos que el regente de facto de Medina, pero esto ya se sale del mito y entra en la Historia, así que no corresponde tratarlo aquí.

Cristianismo e Islam.

Algunos eruditos de las sagradas escrituras que estéis leyéndome diréis “coño, pero si parte de lo contado bajo el epígrafe anterior se parece sospechosamente a la biblia”. Efectivamente: las raíces de cristianismo, judaísmo e islamismo son comunes y los profetas de unas religiones lo son también de las otras. No sólo Ibrahim (Abraham), sino también Moussa (Moisés), Zakariya (Zacarías), Yussuf (José), Yahya (San Juan Bautista), Ishaq (Isaac), Yakub (Jacob), Suleimán (el Rey Salomón), Ayyub (Job) o Isa al-Masih (Jesús el Mesías) por poner sólo ejemplos bien conocidos. Todos ellos aparecen referenciados en diversos versículos del Corán como profetas y/o mensajeros verdaderos. Cuando el Islam se inició el cristianismo llevaba implantado más de 600 años, así que era una realidad que no podía ser ignorada por la nueva tabla de creencias.

Sin embargo, según el Islam, todos los citados profetas y/o mensajeros sólo aportaron una visión parcial de la Verdad dirigida a unos pueblos o realidades determinados; además su mensaje habría sufrido incontables deformaciones posteriores. Desde luego lo último es indudable, pues las historias de los profetas varían según quién las cuente. Por ejemplo, según el cristianismo Abraham intentó sacrificar a Isaac, no a Ismael, mientras que según el Islam Jesús no acabó sus días crucificado. A la vista de tanta confusión y con el fin de dejar las cosas claras de una santa vez, Allah eligió al profeta definitivo para revelar la totalidad de la Verdad, el cual dirigiría su mensaje a toda la humanidad, no sólo a un grupo concreto; tras él ya no serían necesarias sucesivas revelaciones ni más profetas. Este elegido fue como todos sabéis Mohammad, a quien Allah dictó el Corán a lo largo de más de 20 años de su vida. El resto de profetas serían por lo tanto una versión beta de Mahoma, pero todas sus verdaderas enseñanzas, sin deformaciones, estarían contenidas en las de este último, incluyendo las de Abraham, Moisés o Jesucristo.

Por todo lo dicho los musulmanes toleran mejor el cristianismo o el judaísmo que otras religiones, como la hindú, ya que las primeras comparten raíces con los musulmanes y según ellos contienen parte de verdad, mientras que las demás son pura herejía. Así, en los países musulmanes es perfectamente posible encontrar iglesias y sinagogas, pero nunca se hallarán, por ejemplo, templos consagrados a Visnú (al menos públicos), por mucho que los hindúes constituyan la mitad de la población de hecho. En Doha me consta que existe la iglesia del Padre Tomasito, que por lo visto no es pequeña, pero nadie conoce un lugar público dedicado al culto de Brahma o Shiva. El lugar del bautismo que visité durante mi viaje a Jordania, si bien reviste más importancia para el cristianismo, es también un lugar de interés para el Islam; de hecho cuando ya marchábamos entraba una visita de la Universidad de Jordania, incluyendo chicas con pañuelo, lo cual demuestra que en ese autobús viajaban musulmanes.

Cierre.

Espero haber satisfecho con esta entrada vuestras inquietudes teológicas. Ahora podéis empezar a discutir si el Islam es una superación o por el contrario una herejía del Cristianismo, y lo mismo con respecto a este último y el Judaismo. Estas inquietudes teológicas supongo que estarán en alza debido a la crisis económica. Ya se sabe que es en tiempos de crisis cuando las miradas se alzan al cielo en busca de la intervención de voluntades transcendentes que recompongan la realidad que se desmorona alrededor de los mortales; es entonces cuando la gente eleva su fe y busca en otros planos la solución para los problemas terrenales, cayendo en actitudes tales como acudir a las iglesias para pedir un milagro o comprar la lotería de Navidad o El Niño.

Muchos besos enormes y mis mejores deseos para estas fechas, o sea: que no se os atraviese en la garganta una espina o un hueso de pavo.
  • Hora local: 16:00.
  • Temperatura: 22ºC.
  • Humedad: 46%.
  • Temperatura máxima: 25ºC.
  • Temperatura mínima: 13ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

viernes, 19 de diciembre de 2008

CRÓNICAS JORDANAS: AMMÁN Y JERASH.


Compañerinos del alma:

Continúa mi viaje a Jordania con renovados bríos. Como recordaréis, nos habíamos quedado en el punto en que volvíamos desde el Mar Muerto, algo pasadas las cuatro y media de la tarde y ya haciéndose de noche. Nuestro objetivo era rendir nuestra visita al centro de Ammán.

Con este artículo concluiré mi relato del viaje, ya que la parte de Jerash está suficientemente explicada en Picasa y por lo tanto no ocupará aquí mucho espacio.

Tercer día, Tercera Parte: Ammán.

A la vuelta del Mar Muerto se confirmó, por un lado, que el tráfico en Ammán es duro de pelar y, por el otro, que como no conozcas la ciudad no hay santa forma de llegar al centro. Tras más de media hora dando vueltas infructuosamente por las avenidas ammaníes sin que pareciese que hubiésemos conseguido siquiera acercarnos a nuestro objetivo, una luz se nos encendió y nos dimos cuenta de que lo mejor iba a ser volver al hotel y coger un taxi, pues si ya solo llegar estaba siendo triste, probablemente aparcar se convertiría en una tragedia griega.

Una característica peculiar del tráfico en Ammán es la de los carriles flotantes. Dado que las rayas del pavimento apenas se ven o sencillamente no existen, en algunas avenidas se forman tantas filas de coches como caben, que suele ser una más que las previstas por diseño. En todo caso la circulación aunque muy intensa es relativamente fluida, pues dichas avenidas están llenas de pasos a distinto nivel y rotondas elevadas, que sacrifican la estética de la ciudad y al peatón a dicha fluidez. En Madrid en la época final del fascismo también se construyeron bastantes de estos escalextric, pero hoy en día la mayoría han sido demolidos porque convierten los lugares donde se construyen en sitios desagradables para vivir. En Ammán a las rotondas no las llaman “roundabout”, sino “circle”, y es así como están identificadas en la señalización vertical; esto añadió más confusión si cabe, pues como están numeradas si un letrero ponía “4th circle” pensábamos que se refería a una circunvalación o algo parecido.

Tras aparcar en el hotel intentamos coger un taxi en la única calle colindante, realmente una especie de autopista urbana con mediana y tres carriles por sentido. Había un taxista piratilla en la entrada a la búsqueda de incautos que enseguida nos preguntó a dónde queríamos ir, cerrándonos un precio de 5 dinares por llevarnos a nuestro destino. Aceptamos porque era inmediato y no dejaban de ser cuatro duros. Montados en ese taxi pudimos disfrutar por el mismo precio de un modo de conducción que yo calificaría de “galáctico”, con adelantamientos por el interior, pases por espacios que dejaban un milímetro de holgura a cada retrovisor, velocidades supersónicas, atajos increíbles, rotondas tratadas como rectas y rectas tratadas como rotondas… me imaginaba que de un momento a otro el taxista pulsaría un botón rojo con bombilla detrás en el cual estaría xerografiado “turbo boost” y el taxi saltaría por encima del siguiente cruce. Lo cierto es que llegamos a nuestro destino enseguida a pesar del tráfico (es lo bueno de cerrar precio), si bien quedó claro que nuestro destino estaba lejos del hotel.

El centro de Ammán es realmente el centro de una gran ciudad, no como Doha. Tiene sus aceras continuas y transitables, sus tiendas abiertas a la calle, sus plazas, sus paradas de autobús, sus pasos para peatones, sus bares y pastelerías, su bullicio conformado principalmente por gentes del lugar… como te imaginas que debe ser el centro de una ciudad grande, vamos. Como característica suya podemos añadir que es muy cuesta y llena de calles estrechas que trepan por las colinas; las casas tienen como máximo tres o cuatro alturas y ofrecen a la vista desde abajo sus fachadas formando escalones sucesivos sobre las laderas.

Las atracciones turísticas, aparte de la inmersión en la vida de la ciudad, son pocas y corresponden principalmente con los escasos restos conservados de la antigua ciudad romana de Philadelphia. En una plaza se hallan el teatro, el odeón (un teatro más pequeño y cubierto) y algunos restos de la columnata del foro. Después hay un altozano llamado “la ciudadela” donde se encuentran los restos del templo de Hércules y desde donde se tiene además una estupenda vista de la ciudad. Por último, en las proximidades, caminando ya hacia el cercano zoco, se encuentra el antiguo ninfeo, cuyo tamaño informa de la importancia de la antigua Philadelphia. El taxi nos dejó al lado de la plaza de los teatros pero no pudimos visitarlos porque habían cerrado a las cinco, hacía ya más de hora y media. A la ciudadela no subimos porque ya era totalmente de noche y no teníamos nada claro por donde se accedía, si podríamos ver algo o si sería seguro.

A cinco minutos de los restos romanos se halla uno de los zocos, que realmente es una mezcla entre mercado tradicional y calle comercial. Consiste en una calle principal normal y corriente de dos carriles con muchísimo tráfico a la que se abren todo tipo de tiendas de ropa, quincalla, especias, comida, ferretería, etcétera. El género se expone parcialmente en la calle, sea lo que sea, y las puertas de los establecimientos son muy amplias, cuentan con toldos que se aprovechan para colgar la mercancía y están abiertas de par en par. Luego hay callejuelas y espacios traseros donde se establecen puestos de verduras y hortalizas o se encuentran más tiendas. Como os podéis imaginar está lleno de gente, incluyendo mucho turista occidental y nativos de toda clase y condición. A las siete y media de la tarde comienza a cerrar todo.

Los jordanos visten mucho más occidentalizados que los qataríes. Tanto en ellos como en ellas son visibles todas las gradaciones posibles, desde la árabe más tradicional hasta la completamente occidental, si bien predomina la segunda sobre la primera y son las chilabas y sus variaciones con repetición minoritarias. Esto me confirmó lo que ya sospechaba: que los rasgos árabes me resultan muy atractivos. Las mujeres mayoritariamente no llevan chilaba, aunque sí prendas que las tapan mucho, como abrigos hasta los tobillos o faldas muy largas. El pañuelo sí es muy mayoritario, pues como ya sabéis es lo último que desaparece de la vestimenta tradicional árabe.

Ese día cenamos en un restaurante jordano donde era evidente que no entran habitualmente turistas occidentales. Para que os hagáis una idea, su aspecto sería el de un bar de casta del centro de Madrid en los años 70, con sus mesas y sillas de formica marrón imitando malamente vetas de madera. Las mesas eran corridas con capacidad para unas 10 personas cada una y había mucho humo en la sala; las lunas de la fachada tenían letras pintadas, supongo que anunciando el bar y sus especialidades; tras la barra había una parrilla con sus brasas bien ardientes y en el exterior una pequeña barra movible abierta a la acera tras la cual se disponían un freidor de pollos a l’ast y una nevera de refrescos. La barra interior era muy alta y la mitad de la misma era en realidad una nevera de carnicería donde se exhibían las viandas crudas. La totalidad de los parroquianos eran árabes.

Primero intentamos a través de una escalera lateral entrar en el primer piso, el cual estaba aislado de la planta baja mediante una cristalera y tenía una pinta más tranquila, pero nos indicaron que no era posible porque estaba reservado para familias. Comimos abajo pues, donde nos atendió el único camarero que hablaba algo de inglés. Al final nos pusimos de acuerdo con el camarero y él con nosotros y pedimos lo típico. Primero nos sirvieron para el centro un plato lleno de zanahorias, pepinillos y otros vegetales en vinagre para picar. Luego le llegó a cada uno una ensalada árabe en un gran recipiente más una pepsi-cola que el camarero trajo de la nevera de fuera, esto último por propia iniciativa, pues ninguno de nosotros la había pedido. Debió de dar por supuesto que, como éramos occidentales, comíamos con eso. Como anécdota relacionada con estas pepsicolas puedo comentar que estaba una mosca bastante gorda de esas con brillos verdes revoloteando por nuestra mesa mientras zampábamos cuando, de repente, describiendo un picado impresionante metiose con pasmosas exactitud y velocidad por el centro del agujero de la lata del compañero que tenía a mi izquierda para no volver ya a salir. Dicha lata no fue consumida.

El plato fuerte consistió en tres zancas y contrazancas de pollo a la brasa para cada uno que estaban buenísimas y venían tapadas por unas tortas de pan ácimo untado con algo rojo muy picante que también estaba muy rico, acompañado ello de un bol de arroz muy suelto cocido con algunos tipos de especias que le daban color amarronado y muy buen sabor. No fui capaz de acabarlo todo.

A la hora de pagar llegó la sorpresa: 12 dinares… los tres; o sea: cuatro euros y medio por cabeza quedando que ya no podía más e incluido todo lo citado más agua.

Cuando acabamos de cenar serían las nueve y media y la calle ya estaba completamente vacía, incluso el tráfico había desaparecido. Cogimos un taxi en una parada que había enfrente. Tras varios intentos logramos hacer entender al taxista el nombre del hotel, pues no sabía decir en inglés ni “hello”; tras ello enfiló todo recto por una avenida varios kilómetros, dejándonos en el hotel enseguida. Por esta carrera nos cobró muy poco: algo menos de dos dinares y medio medidos por taxímetro, con lo cual quedó claro que el anterior taxista nos había clavado el doble, si bien es verdad que para venir habíamos tardado más.

Antes de acostarnos nos tomamos una pinta de cerveza en el bar del hotel que nos costó a cada uno bastante más que la cena, tras lo cual me fui para la cama más que deprisa tras la correspondiente ducha reparadora.

Cuarto día: Jerash y Despedida.

Este nuestro último día en Jordania insistimos en levantarnos a las siete de la madrugada como única forma de aprovechar el día, pues el avión salía a las cuatro y media y en este caso el aeropuerto nos iba a quedar al lado contrario de Ammán.

A la hora de desayunar comprobamos como la horda de jubilados franceses seguía alojada en el hotel.

Tras el desayuno enfilamos sin más dilación hacia Jerash, que por suerte tenía muy buena salida desde el hotel, si bien antes quedo confirmado que el tráfico en Ammán es intenso y tuvimos que pasar por una pequeña tortura circulatoria con carriles flotantes incluidos. Para ir a la antigua ciudad romana cogimos de nuevo la conocida ruta 15, pero en dirección contraria a Petra, ya que Jerash está hacia el norte, hacia la frontera con Siria. Una vez que sales de Ammán se tarda una media hora larga en llegar.
El lugar se encuentra muy fácilmente, tiene su aparcamiento y la entrada cuesta 8 dinares.

Jerash está siendo reconstruida desde hace ya bastantes años y para ello se utiliza una técnica que en otros países sería controvertida. Se ha optado por volver a levantar los edificios más emblemáticos añadiendo de nueva obra las piezas que faltan en el rompecabezas, usando para ello la misma piedra tallada exactamente como se supone la hicieron los canteros romanos, de modo que la única forma de distinguir las piedras contemporáneas es su evidente demasiada buena conservación.

En todo caso aún falta muchísimo por excavar y reconstruir; en muchas ocasiones, sobre todo en las termas, es perfectamente visible como la mayoría de las piedras siguen ahí y todo es cuestión de resolver el gigantesco rompecabezas que supone volver a ponerlas en orden en su sitio.

La clave de la estupenda conservación de la antigua Gerasa reside en que estuvo completamente deshabitada entre la Alta Edad Media y la Edad Contemporánea, con lo cual los antiguos edificios no fueron utilizados como cantera para nuevas construcciones. Fue de hecho durante los últimos siglos de ocupación humana cuando más daños se infligieron a los edificios clásicos, utilizados ya en aquella época como cantera para las iglesias que se levantaron bajo el Imperio Bizantino u otros edificios y reparaciones. El permiso para execrar los antiguos templos paganos emitido bajo dicho Imperio o la orden de destruir toda iconografía emitida durante el periodo Omeya causaron más daño de cara a la reconstrucción que el tiempo o el terremoto que destruyó la ciudad, pues estos últimos sólo añadieron entropía a las piedras, pero no las hicieron desaparecer. No fue hasta finales del siglo XIX que se volvió a habitar el lugar por parte de unos colonos turcos, a los cuales no se les ocurrió otra cosa que ponerse encima de las ruinas (quizá el río tenga algo que ver), con lo que actualmente sólo se conserva la mitad oeste, que venía a suponer 3/5 de Gerasa, pues la mitad este está casi en su totalidad bajo el Jerash moderno. En Gerasa aparte de las ruinas romanas se conservan también restos bizantinos (sobre todo iglesias) e incluso omeyas (una mezquita y casas).

Al igual que en Petra, el acceso a las ruinas es total y no hay vallas acotando el paso a ningún lugar, así que te puedes meter por donde quieras, lo cual está fenomenal para una persona medianamente sensata y respetuosa, pero hay que reconocer que esto tiene cierto peligro en el caso de que estemos ante un energúmeno, que desgraciadamente también vienen a ver estas cosas y se dedican a llevarse recuerdos, tirar piedras abajo, mear en una esquina, vomitar sobre los mosaicos y cosas parecidas.

Que la política de acceso total no es la más adecuada en este caso viene demostrado por lo siguiente: en una de las aceras del cardo máximo, justo a ambos lados de la puerta de acceso a la escalinata del templo de Minerva, el pórtico estaba pavimentado con un mosaico. Nos dimos cuenta porque en una de las secciones la tierra formaba un bache y el borde de dicho bache estaba delimitado por las teselas del mosaico, las cuales ya se habían desprendido en el centro, donde ya solo quedaba un hueco. Es evidente que el pasar la gente por ese lugar seguirá agrandándose el bache y se irán desprendiendo más y más teselas del mosaico, protegido tan solo por unos centímetros de tierra cuando lógicamente debía impedirse el paso por encima.

Una visita concienzuda puede suponer unas cinco o seis horas, así que merece la pena venir temprano. Dentro del recinto existe un restaurante un poco tipo estación de servicio que permite planificar una visita de mañana y tarde. En mi caso únicamente tuve cuatro horas de tiempo, así que algunas ruinas como las iglesias bizantinas, la mezquita, el puente o las murallas no pudieron ser visitadas, amén de que tampoco pude dedicar a los edificios más importantes todo el tiempo que me apetecía, pero lo fundamental quedó todo visto.
Pasadas la una de la tarde nos pusimos en marcha, no sin antes parar veinte minutos en las tiendas de recuerdos que estratégicamente se interponen entre la entrada y las ruinas pues, como no, mis compañeros tuvieron que comprar abalorios diversos con el fin de perseverar en su piadosa misión de darle cobijo al polvo de casa, tan huérfano el pobre.

Desde Jerash hasta el aeropuerto tardamos una hora y media, pero esto estaba previsto. Nada destacable sucedió hasta que salió el avión; ni siquiera los del coche de alquiler intentaron colarnos alguno de los abollones que ya estaban cuando lo cogimos, así que sin mayor aspaviento finalizó este agradable viaje.

Conclusión.

Este es un viaje que sin duda merece la pena, pues reúne muy cerquita unas de otras varias visitas muy interesantes.

Para viajar a Jordania con pleno aprovechamiento creo que deben destinarse un par de días más que los que yo estuve, pues si no vas a toda carrera y no tienes otra que pegarte terribles madrugones. Bajo mi punto de vista lo ideal sería pasar dos noches en Petra y tres en Ammán. De esta forma puedes dedicarle a Petra los dos días que se merece y que están incluidos en la entrada. Desde luego lo más inteligente es aprovechar la primera tarde para viajar del aeropuerto a Wadi Moussa. Tras la visita a Petra se sube hasta Ammán y se puede dedicar el día siguiente entero al Mar Muerto y alrededores. Para los más fans también está la posibilidad de dormir el tercer día en el Mar Muerto, que queda relativamente de paso viajando desde Petra hacia Ammán. El cuarto día se dedicaría a Jerash, a dar una vueltecita ya de tarde por el centro de Ammán y a cenar en la ciudad. El último día se puede aprovechar para visitar los teatros romanos y la ciudadela antes de salir hacia el aeropuerto, todo esto suponiendo que tuvierais el avión a una hora tan buena como yo lo tuve, claro. Cinco noches por lo tanto, lo cual te permitirá además no tener que levantarte tan temprano como yo lo hice. Hay algunos puntos de interés adicionales que se pueden incluir como visitas secundarias, como pueden ser las ruinas de las fortalezas de los cruzados que salpican las montañas al este y sureste del Mar Muerto o la ciudad playera de Aqaba, en el extremo sur del país, si bien esta última visita ya requiere una planificación aparte porque está a unas cinco horas de Ammán.

Me despido informándoos de los próximos proyectos que tengo para este blog: en breve tendré que dedicar una pequeña entrada al Eid al-Adha, o fiesta del cordero, que coincidió aquí con el Puente de la Inmaculada en España. Tengo además pendientes bastantes cotidianías qataríes y debo finalizar, como no, el relato sobre el día en que estuve a punto de morir.

Os deseo de todo corazón que estas Navidades no se os atraganten.
  • Hora local: 19:00.
  • Temperatura: 17ºC.
  • Humedad: 55%.
  • Temperatura máxima: 18ºC.
  • Temperatura mínima: 12ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

martes, 9 de diciembre de 2008

CRÓNICAS JORDANAS: PAISAJES BÍBLICOS.


Idolatrados incondicionales:


Continúo el relato de mi viaje a Jordania, centrándome esta vez en el tercer día, el que les tocó organizar a mis compañeros de fatigas. Hoy había que plegarse a los planes de los demás, pues hay que reconocer que el resto del viaje se planeó según mis recomendaciones.

Primero hubo que dejar claro que la visita a Petra requería un día entero. Una vez aclarado esto nadie discutió dormir en Wadi Moussa la noche antes, que por lógica tenía que ser la primera con el fin de aprovechar para desplazarnos la tarde en que llegamos.

En segundo lugar había que poner a Jerash en un lugar que le asegurase un tiempo mínimo de visita. Se barajó dejar el tercer día para el Mar Muerto y Jerash y el cuarto para Ammán, con el fin de salir hacia el aeropuerto con total tranquilidad, pero esto era arriesgado: si el Mar Muerto se visitaba por la mañana, estaba seguro de que íbamos a llegar tarde a Jerash, pues resulta increíble la capacidad que tiene la gente para perder el tiempo en la playa; por el contrario, si el Mar Muerto se dejaba para la tarde, temía una visita con dos tipos metiéndome prisa para salir antes de comer porque si no el sol se iba a quitar. Decidí entonces dejar Jerash para el último día pues, a no ser que fallásemos a la hora de madrugar, estaban aseguradas cuatro horas o más de visita.

Hoy tocaba por lo tanto viajar hasta el primer tramo del Gran Valle del Rift, que comenzando en el Líbano y acabando en Mozambique acoge en su seno al Mar Muerto y al río Jordán, además del Mar Rojo y los lagos Tanganica y Victoria en su más conocida parte africana. Dentro de unos pocos millones de años el océano índico lo inundará, así que daos prisa en visitarlo porque no queda mucho tiempo.

Este tercer día de viaje es al que más texto le voy a dedicar, pues es el que menos desarrollado está en Picasa. Es por ello que lo repartiré entre esta entrada y la siguiente.

Tercer día, Primera Parte: el Jordán.

Tal y como estaba previsto este tercer día, Sábado, nos levantamos a las siete de la madrugada. Nos encontramos el buffet del desayuno lleno a reventar, pues en nuestro hotel se estaban alojando además de nosotros una horda de jubilados franceses.

Antes de encontrar la autopista hacia el Mar Muerto, durante las inevitables confusiones, quedó confirmado que el tráfico en Ammán es tan infernal como en cualquier otra capital del mundo sin un transporte público eficiente, si bien en Jordania se ven muchísimos más autobuses y taxis que en Qatar; además, hay ferrocarril.

En Jordania la sociedad no es como en Qatar, se parece mucho más a la nuestra: hay jordanos pobres y ricos, hay jordanos empresarios y oficinistas, hay jordanos terratenientes y agricultores. No es una sociedad totalmente artificial como la qatarí, donde los 350.000 ciudadanos del país se dedican a mandar y a ser servidos basando su prosperidad en los cientos de miles de inmigrantes que realizan todos los trabajos. Por lo tanto, hay jordanos que cogen el autobús. No sé cuándo sería la última vez que un qatarí cogió un autobús, pero seguro que hay algún museo donde se detalla este momento histórico. La idea de un qatarí desplazándose en transporte colectivo (más allá del avión) es tan absurda como pensar que el PSOE va a crear impuestos sobre el capital o condonar siquiera parcialmente la deuda con los bancos para salir de la crisis.

El Mar Muerto queda a unos 45 minutos de Ammán cogiendo la ruta que une la capital con la Cisjordania ocupada por Israel, unión que se materializa a través del puente King Abdullah, el cual cruza la frontera natural entre ambos territorios: el río Jordán, tributario fundamental del Mar Muerto. Como Ammán está a unos 750 metros sobre el nivel del mar y el Mar Muerto 420 por debajo (está en la depresión más profunda del planeta), el viaje se convierte en una permanente bajada, como se aprecia a la izquierda. La autopista pasa ante la orilla norte del Mar, donde lógicamente te desvías a la izquierda para bajar por su costa hacia el sur.

El orden del día no estaba del todo claro, ya que mis compañeros pretendían también pasar por el Monte Nebo, el lugar donde según la tradición Moisés rompió las Tablas de la Ley, pero que también ofrece una espléndida vista del valle del Jordán y el Mar Muerto. Sin embargo, cuando ya nos acercábamos al Mar, las indicaciones señalando el lugar del bautismo de Jesucristo llamaron la atención de mis acompañantes, que decidieron pasar antes por ahí,desoyendo mis advertencias sobre la imposibilidad de estirar el tiempo. En todo caso es bien cierto que también yo sentía cierta curiosidad por ver lo que allí estaba montado.

Reconozco por lo tanto que habría entrado a gusto si no fuera por los 8 dinares que costaba la entrada, lo cual me dispuso en contra de la visita porque no tenía ni pajolera idea de a dónde iba a ir a parar mi dinero; quiso sin embargo la mala fortuna que justo faltasen cinco minutos para que saliese el minibús que a las horas en punto lleva a los visitantes al inicio del recorrido, así que hubo que transigir.
Nuestros compañeros de visita eran todos estadounidenses obesos. En primer lugar teníamos una familia de negros gordos con padre, madre y dos hijas veinteañeras, todos ellos vestidos con chándal y ellas con pelo a lo Lucrecia. En segundo lugar estaban dos blancos: un padre gordo y pelirrojo con barba de chivo y pinta de poder sacar una escopeta para cargarse a los negros y su hijo lechoso de unos 10-12 años, también gordo y con una cara de las que justifican la administración gratuita de dos bofetadas y una patada en el culo; iban vestidos ambos con un polo, pantalones cortos y gorra de béisbol. Temía que en algún momento de la visita alguien se pusiera a cantar, pero afortunadamente la familia de blancos no abrió la boca, mientras que la familia de negros se limitó a formularle algunas preguntas al guía, a hacer chistes en el autobús y el padre a decir sonoramente "Aha!" a cada afirmación que hacía el guía.

El minibús debe pasar primero por un pequeño control del ejército jordano, pues el supuesto lugar del bautismo está en la frontera con los territorios ocupados por Israel. Luego te deja en un punto cercano al objetivo y hay que terminar el recorrido a pie. Primero te paras al borde del rio en un balcón algo elevado sin acceso a la orilla. El Jordán es aquí un regato de agua sucia que me recordó muchísimo al Segura cuando estuve por trabajo en las mini-hidráulicas de Ulea, Archena y Abarán. Es aquí donde el guía te explica que el cauce natural del río es muy superior al que se ve, pero que Israel desvía para riego y otros usos el 80% de su caudal, lo que supone el 30% de las aportaciones de agua dulce al estado hebreo. Esto en sí tampoco debería sorprender u ofender mucho, pues después de todo es lo mismo que ocurre con el Segura, los regantes murcianos y las urbanizaciones turísticas costeras. Lo que el guía no dice es que el gobierno jordano aceptó la situación en 1996 cuando firmó el tratado de paz con Israel, vendiéndolo todo a cambio de garantías para la dinastía reinante, actitud que ya había quedado clara en 1970 con el Septiembre Negro y la posición jordana durante la Guerra del Yom Kippur en 1973.
Israel desvía el cauce en el punto donde el Jordán desagua desde el lago Tiberiades. Este lago es un notable ejemplo de los absurdos fronterizos heredados del colonialismo. Durante el dominio inglés (Palestina) y francés (Siria) de la zona se acordó que el lago quedaría totalmente integrado en Palestina. Para ello, la frontera Siria se retranqueó a 10 metros de la orilla del lago. Así, antes de la ocupación de los Altos del Golán por Israel, Siria tenía una frontera de 20 kilómetros que rodeaba el lago por el oeste a 10 metros de su orilla.

Tras la parada a la vera del Jordán se llega al lugar del bautismo propiamente dicho, donde se observan los restos de una iglesia desde la cual bajaban unas escaleras hasta una poza hoy en día cegada que se desviaba del río y cuyos límites quedaban marcados por cuatro pilastras hechas con bloques de piedra. Los que se iban a bautizar bajaban por las escaleras, se metían en el agua, pasaban bajo un pequeño arco y quedaban en medio de las cuatro pilastras, donde se efectuaba el rito. Dicen que Jesús fue bautizado aquí porque por lo visto se han encontrado unas inscripciones que dicen que hacia el siglo I el lugar era regentado por un tal Juan.

Tras la visita a los restos arqueológicos se llega a un lugar donde coexisten una pequeña iglesia ortodoxa griega pagada por un mecenas de la misma nacionalidad, una pila bautismal y un puesto de vigilancia del ejército jordano. En la orilla opuesta del río se observa una instalación similar todavía en construcción sobre la cual ondea la bandera israelí, pues dicha orilla pertenece a la Cisjordania ocupada.

La iglesia ortodoxa es terriblemente pretenciosa, con una cúpula dorada sobre el crucero y frescos chillones en el interior imitando el estilo románico. Quizá habría que explicarle al señor que dibujó eso que si en el siglo XIII pintaban así es porque nadie sabía hacerlo de otra forma, y no porque dicho estilo fuera más bendito o fuese mejor de cara a transmitir las ideas a unos parroquianos mayoritariamente analfabetos; es más, si hubieran podido dibujar como lo hacemos nosotros seguro que lo hubieran hecho, pues habría sido mucho más fácil transmitir el mensaje que se deseaba. Dado que la iglesia fue construida en 2004, no comprendo por qué no se utilizó un estilo más acorde con los tiempos, aunque quizá lo más acorde con los tiempos hubiera sido construir un after-hour, o quizá un búnker para las pobres tropas jordanas que tenían su base en una simple casa.

Por supuesto en la iglesia vendían ampollas con agua del Jordán y otras santidades, ninguna de las cuales encontró sitio en mis bolsillos, aunque sí en los de mis compañeros, que se llevaron algunos frasquitos de recuerdo.

En este área sí había más actividad religiosa. Un grupo de unos 20 jubilados italianos cantaban salmos (o lo que fuera) bajo un cobertizo dispuesto poco antes de la pila bautismal, dirigidos por una pareja de curas con tiara y traje de luces. En la propia pila otro grupo estaba procediendo al bautismo de un niño; los familiares me dieron bastante mal rollo por su forma de vestirse, su comportamiento y sus caras al mismo tiempo de beatos e hijos de puta. Acompañaba al séquito bautismal un cura ortodoxo con barba cuadrada y sayón marrón, y claramente hablaban alguna lengua de Europa del este. Yo para mí que eran polacos. Después de bautizar al niño se pusieron todos a echarse el agua de la pila por la nuca y los brazos con cara de éxtasis y mucho ademán y a sumergir en la misma las grandes cruces de oro que pendían de sus cuellos.

Fue en este momento de mi visita cuando me di cuenta de que el cristianismo ha ganado ya la partida a todas las demás religiones. Me explico.

La pila bautismal está a la vera del Jordán, a cuya orilla hay libre acceso a través de una escalinata y, en teoría, contiene su agua. Sin embargo, aunque el agua del río es de color verde-marrón y prácticamente opaca, la de la pila luce totalmente cristalina. Semejante resultado únicamente se puede conseguir por tres vías:
  1. Destilación
  2. Ósmosis inversa
  3. Milagro.
Marginalmente debe descartarse que todo sea un engaño, ya que sólo una pandilla de bolcheviques resentidos podría dudar de la buena voluntad de la Iglesia o atreverse siquiera a insinuar que lo que se estaba vendiendo en las ampollas del santuario o lo que contenía la pila bautismal fuera en realidad Agua de Borines, y que por ello tanto el apresurado viaje de esa respetable familia polaca como el gasto en botellitas de mis compañeros hubieran sido guiados por un espejismo.

Descartamos asimismo por motivos de logística la ósmosis inversa.

Finalmente, debemos descartar también el milagro porque en ningún lugar se indicaba que aquí se hiciesen ese tipo de cosas. Es evidente que, de hacerse, habrían sido convenientemente publicitados, por lo que habría largas colas de tullidos y enfermos esperando a que las aguas del Jordán les quitasen el cáncer o les hiciesen crecer una pierna, al igual que ocurre en Lourdes todos los días.

Suponemos pues que estamos ante agua destilada, libre de impurezas tras un proceso de evaporación y condensación. Es lógico pensar que tras dichas transformaciones seguirá siendo agua bendita, pues si hubiera dejado de serlo no la habrían puesto en la pila bautismal o los frascos; no tiene sentido en cambio pensar que haya sido bendecida posteriormente, pues entonces estaríamos suponiendo que el agua del Jordán no se diferencia para nada de la del Segura, con lo cual todo sería un timo y esto ya quedó claro que no puede ser. Por lo tanto es evidente que cuando el agua bendita se evapora sigue siendo bendita, convirtiéndose entonces en vapor bendito; asimismo, cuando el vapor bendito se condensa vuelve a producir agua bendita. Esto tiene completa lógica si razonamos que la bendición recae sobre la molécula H2O, o individualmente sobre los átomos de hidrógeno y oxígeno que la componen, no dependiendo por lo tanto el estado de bendición de que su fase sea líquida, gaseosa o sólida, en cuyo último caso tendríamos hielo bendito.

Recapitulando: el vapor bendito que se desprende de las pilas de las iglesias de todo el mundo acabará tarde o temprano condensándose en la atmósfera y cayendo de nuevo en forma de lluvia, pedrisco o nieve benditos; más tarde este agua pasará a formar parte de los ríos y acabará en nuestras duchas, en forma de ducha bendita, con lo cual llegamos a la conclusión de que la totalidad de la humanidad está bautizada, así que el cristianismo ha ganado.

Como el área del santuario era la última estación de la vía-crucis volvimos a continuación al autobús, el cual nos devolvió al parking inicial. Habíamos perdido algo más de hora y media cuando reanudamos nuestra excursión hacia el mar muerto, lugar donde probablemente Jesús caminó sobre las aguas, y no en el lago Tiberiades como se nos quiere hacer creer.

Tercer Día, Segunda Parte: el Mar Muerto.

El Mar Muerto no es más que un lago mediano por su tamaño, pues sólo mide 60x18 kilómetros. Está además en franco retroceso debido a dos razones:
  1. El desvío por parte de Israel del 80% de las aguas del Jordán, ya que este río es con diferencia el principal aporte al lago salado.
  2. Las industrias extractivas, que evaporan su agua para obtener los valiosos minerales que contiene, pues se obtienen nada menos que 280 gramos de sal por cada litro evaporado. Sin embargo su composición es muy diferente de la de los océanos, pues si ésta es en un 95% cloruro sódico, en el Mar Muerto sólo tenemos el 30%, con altas concentraciones sin embargo de sales de potasio, magnesio, calcio y bromo.
Como resultado hoy en día la evaporación supera a los aportes, registrándose una bajada de nivel de 1 metro por año. Desde los años 70 se han perdido 22 metros. Aunque esto no se corrigiese el Mar Muerto no desaparecerá, ya que al final los aportes y la evaporación se igualarán de nuevo por disminución de ésta última, debido a:
  1. Al disminuir la cantidad de agua también disminuye la superficie de evaporación
  2. Al aumentar la concentración de sal en el agua que va quedando, aumentan la densidad y la tensión superficial, lo cual dificulta la evaporación.
Se estima que se alcanzará el nuevo punto de equilibrio cuando la superficie sea la mitad de la actual, la cual ya es tan solo el 60% de la que era en 1945. Afortunadamente el Mar Muerto es muy hondo, siendo la máxima profundidad actual de 396 metros.

Las orillas no son atractivas. En primer lugar no hay ningún tipo de playa natural y, si algún día la hubo, hace mucho tiempo que las aguas la dejaron atrás. En segundo lugar los márgenes son muy pendientes y rocosos, con rocas bastante afiladas, no con cantos rodados como los que podemos encontrar en cualquier playa pedregosa oceánica. Luego, se disponen bastantes industrias alrededor y se encuentra bastante basura en las orillas. Como además si quieres bañarte es imprescindible contar con agua dulce para poder ducharte posteriormente, la única alternativa es pagar la entrada a uno de los resorts vacacionales privados que se disponen en los márgenes. El que nosotros elegimos costaba 12 dinares e incluía piscinas, vestuarios, restaurante, bar, duchas y tienda de cosméticos. El tramo de costa de los resorts está limitado por vallas que se meten en el agua, siendo perfectamente visible que han ido añadiendo tramos conforme el nivel ha ido descendiendo. La zona de playa artificial con arena añadida es muy pendiente, quedando el agua a unos 10 metros por debajo del paseo superior. Dejas de hacer pie a muy poca distancia de la orilla, pero en el Mar Muerto eso carece de importancia.

Cuando te bañas hay que tener sumo cuidado de no tragar una gota de agua (si masticáis un puñado de sal conseguís el mismo efecto) o de que te entre una gota en los ojos, porque pica como el vinagre. El tacto del agua es aceitoso, las manos resbalan sobre la piel mojada. Hundirse completamente es francamente difícil, ni queriendo lo consigues, pero paradójicamente nadar es más lento y difícil que en el mar; únicamente de espaldas se consigue un resultado aceptable.

Existe la opción de que te embadurnen con los lodos bituminosos del fondo del lago, pero no me acogí a ella. Se supone que el efecto combinado de los lodos y las sales del agua es sumamente beneficioso para la piel; por ello se venden cientos de cosméticos basados en dichos lodos y sales.
En cuanto a la fauna que se movía por el resort, estaban gran cantidad de jubilados alemanes, la familia negra que había coincidido con nosotros en el Jordán, un grupo de coreanos, otro de pijillos españoles (no me refiero a nosotros), otros europeos mayoritariamente cuarentones y bastantes árabes con y sin chilaba, incluyendo féminas que no tuvieron ningún problema en ponerse el bañador y otras que mojaron los pies sin quitarse la túnica.

Comimos en el autoservicio del lugar, el cual era un tanto rácano y nos costó 14 dinares, para mí la comida más cara en términos reales de todo el viaje. Después, mis compañeros se gastaron unos 300 euros cada uno (sí, trescientos, valorado por ellos mismos) en cosméticos para regalar en Navidad a toda la familia. Fue divertido cuando más tarde, en Ammán, en una farmacia, encontraron los mismos productos entre un 50% y un 30% más baratos.

En cuanto acabó la compra ya se ponía el sol en la orilla de Cisjordania, así que quedó descartado subir hasta el monte Nebo, dándome por lo tanto el tiempo la razón. Nos dirigimos por lo tanto directamente a Ammán con la intención de visitar el centro de la ciudad, pues sólo eran las cuatro y media, pero esto, ya es otra historia.

Cierre.

Para terminar quisiera comentaros que el pasado 6 de diciembre de 2008 sucedió en Doha algo hermoso: cayó la primera lluvia de la temporada. Fue en forma de tormenta a las dos de la tarde, e incluso estuvo acompañada durante algunos instantes de granizo. La precipitación duró unas dos horas, y como en Doha no hay alcantarillado se llenó todo de agua, dando la sensación de que había caído mucho más que lo que en realidad fue, como demuestra claramente la fotografía que tenéis a vuestra derecha, hecha desde la ventana de mi cocina. El aeropuerto recogió menos de 5 litros por metro cuadrado, si bien por mi zona es seguro que cayó más. Al día siguiente la atmósfera se había limpiado y por primera vez desde principios de la primavera pude ver el cielo de color azul intenso.

En fin, sólo me queda desear que este invierno sea más lluvioso de lo normal por aquí, lo cual equivale a desear que llueva por lo menos diez veces hasta abril.

Patadas cariñosas para todos.
  • Hora local: 19:45.
  • Temperatura: 20ºC.
  • Humedad: 52%.
  • Temperatura máxima: 24ºC.
  • Temperatura mínima: 15ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

CRÓNICAS JORDANAS: PETRA.


Adorados acólitos:

Con un poquito de retraso, debido a que el tratamiento y comentario de las 210 fotos me llevó notablemente más tiempo del esperado, unido ello a una sucesión de fines de semana bastante ajetreados, me complace ofreceros a continuación las líneas generales de mi viaje a Petra.

En este texto hablaré de generalidades, tiempos, precios y todo aquello que no se ve en las fotografías que podéis disfrutar en Picasa. Dejo para los comentarios al pié de dichas fotografías la descripción detallada de los lugares en ellas retratados y su historia.

Planificación.

Mi estancia en Jordania duró sólo 3 días efectivos: de las 14:30 del 6 a las 16:30 del 9 de noviembre. El viaje en avión desde Doha fueron 2 horas y media y costó unos 550 euros, que no es barato, pero era lo que había.

El plan fundamental era visitar Petra y Jerash, esta última impuesta por mi. Los objetivos secundarios eran el Mar Muerto y Ammán. Para desplazarnos por Jordania alquilamos un coche, cosa que mereció la pena sin lugar a dudas, pues los tres días salieron por sólo 54 euros por cabeza y nos permitió planificarnos a placer.

El primer día lo dedicamos a llegar hasta Petra, el segundo a visitarla y subir de nuevo hasta Ammán, el tercero al Mar Muerto y la propia Ammán y el cuarto lo reservamos para Jerash.

Todas las reservas (vuelo, coche y hoteles) las hicimos por Internet con tres semanas de antelación. Sin embargo, en contra de lo que pensábamos esta antelación no fue suficiente, pues estuvimos a punto de tener que retrasarlo todo una semana porque no encontrábamos plazas en Petra. Al final lo conseguimos rebajando la categoría del hotel.

Primer día. Viaje a Petra.

Para entrar en Jordania de turista hay que pagar una multa de 10 dinares. En el momento de nuestro viaje por 100 euros te daban 88 dinares, así que hay que tener cuidado con los precios porque un dinar vale más que un euro. La centésima parte de un dinar es la piastra, o sea: 100 piastras hacen un dinar. Yo diría aún más: un dinar está compuesto por 100 piastras.

El aeropuerto de Ammán queda al sureste de la ciudad, lo cual es perfecto para nada mas salir del avión coger el coche y tirar directamente hacia Wadi Moussa; ésta es la población que se levanta a las puertas del acceso a Petra, todo sea dicho de paso pequeña y sin ningún interés.

Desde el aeropuerto de Ammán hasta Wadi Moussa hay unas tres horas en coche. Tienes que coger la ruta 15 hacia el sur, la cual es una vía de dos carriles por sentido y con mediana que yo no catalogaría como autopista. De vez en cuando se atraviesan poblaciones; entonces, aparecen badenes en medio de la vía y la limitación de velocidad baja a 60 km/h (la máxima son 110km/h), que más te vale respetar si no quieres llegar a Petra volando debido a los citados badenes.

Una vez recorridos dos tercios del camino hay que abandonar la "autopista" y meterse por una carretera que está bastante bien, similar a cualquier nacional española aunque con pendientes muy pronunciadas, pues la segunda parte del viaje es muy montañosa.

El parque móvil jordano es mucho más normal que el qatarí y parecido al que te puedes encontrar en España, un poco más viejo y con otra predominancia de modelos; en todo caso queda muy alejado de la ridícula procesión de todoterrenos del país donde me ha tocado trabajar; felizmente, además, no se ve ningún autobús amarillo de los Simpson acarreando hindúes.

Con el horario de invierno en Jordania es sólo una hora menos que en España, así que como os podéis imaginar se hace de noche MUY temprano. Así, aunque llegamos hacia las siete de la tarde a Wadi Moussa, ya era de noche cerrada desde hacía un par de horas.

En Wadi Moussa hay dos zonas de hoteles: una en el valle, en las mismísimas narices de la entrada a Petra, y otra en lo más alto del monte. Como no sabíamos dónde estaba nuestro alojamiento subimos hasta el monte, donde las leyes de Murphy fueron implacables y nos señalaron que estaba en el valle. La verdad es que tuvimos bastante suerte con esto, pues si llegamos a ir al valle en primer lugar, nuestro hotel hubiera estado en lo alto del monte, con lo cual al día siguiente habríamos tenido que coger el coche para acercarnos hasta la entrada.

El hotel Petra Inn era de tres estrellas, 40 dinares cada habitación individual con desayuno. Como bien sabéis, en España las condiciones de los hoteles son superiores a las de un hotel de la misma categoría en la mayoría de los países. El Petra Inn en concreto equivaldría a uno de dos estrellas inferior en España. Las habitaciones estaban parcialmente renovadas, pero la parte sin remozar estaba muy deteriorada y daba muy mala impresión. Además, no estaba limpio, las camas eran pequeñas e incómodas y por la mañana no había agua caliente, así que mis compañeros no pudieron ducharse. No fue mi caso porque me ducho antes de acostarme; nunca comprendí el gusto que le tiene la gente que se ducha por la mañana a restregar por la cama toda la mierda que se ha depositado sobre su piel a lo largo del día. Tampoco comprendo por qué si estás durmiendo en una cama limpia tienes que ducharte cuando te levantas, si nada hay en la cama que pueda ensuciarte. Otra cuestión es que ya te hayas metido sucio en ella, claro, con lo cual volvemos al primer punto. Retomando, si alguna vez hacéis este viaje y queréis estar a gusto, os recomiendo un hotel de cuatro estrellas. En nuestro caso no tuvimos más remedio porque, o cogíamos este hotel, o no veníamos, pero no era un sitio cómodo; en todo caso era aceptable. Eso sí: olvidaos de establecimientos de menor categoría, porque os arriesgáis a encontraros con sorpresas desagradables.

Comer en Jordania es muy barato, incluyendo hoteles y zonas turísticas. Este primer día cenamos en un restaurante muy cercano a la puerta de entrada a Petra que estaba especializado en comida árabe y beduina, el típico sitio para turistas donde te pueden sangrar a cambio de bazofia. Para nuestra sorpresa la comida estaba bastante buena y la minuta ascendió sólo a 12 dinares por cabeza. En el Mediterráneo español te habría salido la broma por 20 euros y te habrían puesto una paella “paellador” bañada en colorante alimentario, con el café aparte, por supuesto.

A las 11 ya estaba en la cama, pues al día siguiente había que levantarse a las 06:30. Afortunadamente estos son los mismos horarios que en Qatar, así que ya estaba adaptado.

Segundo día. Petra y vuelta a Ammán.

Nuestro hotel estaba a menos de diez minutos caminando del acceso a Petra, así que por la mañana lo tuvimos bien fácil. La entrada cuesta 32 dinares y es válida para dos días.
Cuando digo el acceso a Petra me refiero al comienzo de la vía de acceso. A partir de la valla de entrada tienes unos 500 metros de camino de grava, tras el cual te metes en un angosto desfiladero con una longitud de 1.600 metros. Sólo tras haber recorrido esos dos kilómetros y pico puedes decir que has llegado a Petra. El tráfico rodado está lógicamente prohibido. Como este camino ya ofrece cosas interesantes se hace a paso lento, así que es de esperar que tardes una hora bastante larga en recorrerlo.

Una vez en Petra la libertad de movimientos es casi total. Puedes acceder a cualquier lugar al que el tiempo no le haya destruido el acceso construido en la roca por los nabateos. No hay restricciones para penetrar en cualquier edificio troglodítico o intentar trepar por cualquier vericueto para llegar a ellos. Esta característica de acceso libre hace muy prestoso en un momento dado olvidarse de los lugares con nombre propio, salirse de los senderos más transitados, acercarse a una de las laderas plagadas de casas excavadas en la roca y comenzar a buscar antiguos accesos y desgastadas escaleras, explorar loa interiores, buscar, descubrir y dar rienda suelta a tu imaginación.

Esta libertad se enmarca en un entorno muy vertical y una total ausencia de protecciones anti-caídas. A este último respecto debo destacar que no hay noticias de que nadie se rompa la crisma. Si Petra estuviese en Europa habría tantas barandillas que no se vería lo que hay detrás, y estarían tantos accesos cerrados por si acaso algún niño se cae y se rompe los morros que no habría manera de visitar la mitad del recinto. Es lógico que se impidan ciertos accesos por motivos de conservación, pero en occidente se cae en la histeria barata. Parece que piensan que los barrancos sin barandillas atraen fatalmente a las personas, quienes como lemings se precipitarían al vacío empujadas por una fuerza misteriosa. Os puedo asegurar que si la mitad de las barreras que se ponen en España hicieran falta, en Petra con los precipicios que hay y la cantidad de gente que la visita tendría que haber decenas de muertos al año. Creo que esto es una consecuencia directa del demencial sistema legal aglosajón, donde cualquier imbécil que se haya roto una pierna cayendo por una cortada tras cometer una imprudencia puede demandar al lugar por 250 millones de dólares con motivo de no tener un cartel avisando de que tirarse por el barranco es malo para la salud.

Por todo lo dicho en el anterior párrafo, si bien a priori ninguna visita de estas características es muy recomendable hacerla con niños, en el caso de Petra resulta totalmente desaconsejable, pues habría que estar encima de ellos permanentemente. Además, en cuanto hubiera que subir 40 escalones pedirían cuello, se echarían a llorar, orinarían en los edificios, grabarían su nombre en las rocas y tirarían piedras a la gente que pasa por debajo. Ya sabéis por lo tanto quienes recientemente habéis adquirido el epíteto de padres: tendréis que aplazar este viaje hasta que tenga 15 años. Gajes del oficio, no todo van a ser alegrías.

La visita mínima a Petra dura un día entero, pero si quieres verlo todo necesitas dos días. Por ejemplo: para subir hasta el Monasterio tienes 860 escalones, mientras que hasta el altar de los sacrificios tienes 1.050, y quedan bastante alejados uno del otro. Es imposible hacer ambas visitas el mismo día. En nuestro caso todas estas cosas que os listo nos quedaron pendientes (las no pendientes ya las tenéis en Picasa):
  1. El altar de los sacrificios.
  2. El triclinium.
  3. La tumba del soldado romano.
  4. La tumba de Sextius Florentinus.
  5. La tumba del frontón partido.
  6. La tumba del jardín.
  7. La tumba turcomana.
  8. La fuente del león.
  9. La iglesia bizantina.
  10. La tumba renacentista.
  11. El templo de los leones alados.
  12. El monumento a la serpiente.
O sea: que puedo volver a Petra y pasar otro día entero sin apenas repetirme.

Algo muy importante a tener en cuenta es que, como ya os dije, el sol se pone muy temprano (durante mi viaje a las cuatro y media de la tarde), y no existe iluminación artificial alguna en toda Petra. En cuanto se hace de noche, te quedas a oscuras, y no es un lugar muy amigable para caminar a ciegas. De aquí la necesidad de levantarse bien temprano.
Precisamente fue cuando caí en la cuenta de la falta de iluminación artificial de Petra cuando descubrí la causa real de la decadencia y ruina de la ciudad: ¡está sin cablear! ¿Cómo iba a sobrevivir una ciudad sin cablear? Pues de ninguna manera, lógicamente. A continuación, un asombroso proyecto comenzó a desfilar por mi mente: el cableado general de Petra. Miles de brillantes luces dotarían a sus cuevas de nueva funcionalidad; pronto nuevos habitantes acudirían en masa, se levantarían nuevos templos y edificios públicos, potentes bombas eléctricas harían circular de nuevo el agua y volverían a regarse exuberantes jardines entre pórticos de columnas nabateas; el mundo entero se maravillaría entonces del renacer de Petra y la ciudad conocería un segundo esplendor impulsada por su electrificación. Estoy empezando a dibujar los primeros planos y pronto presentaré el proyecto a los jordanos. Esto va a ser inconmensurable.

Lógicamente la comida se hace dentro de la ciudad. Puedes comer desde bocadillos hasta un menú en condiciones. En nuestro caso nos decidimos por una combinación entre buffet libre y carnes a la brasa (excepto cerdo, como podréis suponer), lo que nos salió a 14 dinares por persona, de nuevo bastante más barato de lo que hubiera imaginado por la ubicación del restaurante.

Por otro lado, Petra es un lugar estupendo para ligar.

Así, a uno de mis compañeros, una árabe totalmente vestida de negro de las que vendían abalorios en los lados de los caminos principales le espetó “Tú, guapo” [sic].

En mi caso, subiendo hacia el Monasterio, me paré un rato a esperar a los demás cuando de repente me chistaron. A mis espaldas, sentadas en un murete, descansaban varias chicas árabes bastante jóvenes vestidas con un cerrado abrigo hasta los tobillos (un tipo de atuendo muy habitual en Jordania para las mujeres) y pañuelo en la cabeza. Para mi sorpresa la conversación se desarrolló de esta manera (siempre hablaba la misma):
  • Chsss! Chsss! Hello!!
  • Hello!
  • Where are you from?
  • From Spain.
  • Spaaain!!! (risitas) ¿Cómo… es… tú… nombre? [sic].
  • Iván.
  • Iban! (risitas).
  • And where are you from?
  • Me?
  • Yes, you.
  • Here, from Jordan (risitas)… Can I see your eyes?
  • Of course, you can [me quito las gafas].
  • ¡Tú... guapo! [sic].
  • Etcétera…
Si refiero esta pequeña anécdota es porque me hizo mucha ilusión comprobar cómo, ni pañuelos, ni cerrados abrigos, ni estrictas normas morales fueron capaces de contener los más alegres impulsos humanos en cuanto el contexto se alejó del habitual.

En cuanto el sol desapareció por detrás de las montañas emprendimos ligeros el viaje de vuelta, llegando prácticamente de noche a nuestro punto de partida y con los pies molidos. La cámara pesaba en ese momento bastante más que por la mañana, como lógico resultado de las decenas de fotos que ahora contenía.

Ahora era momento de coger el coche y plantarse en Amán, donde teníamos contratado el hotel para la segunda y tercera noches. Encontrarlo fue bastante difícil (el hotel, no el coche). Estaba situado al norte de la ciudad y nosotros llegábamos por el sur.

Tras dar vueltas por las circunvalaciones atestadas de tráfico acabamos no se sabe bien cómo en un lugar que estaba en las proximidades, pero no acabábamos de culminar. El problema es que no éramos capaces de localizar en el plano en qué calle estábamos. Ante esa tesitura nos paramos y entré a preguntar con el plano en una peluquería, donde me enviaron a la floristería de al lado porque allí había gente que hablaba inglés (aquí no es como en Qatar, muchísma gente no habla ni una palabra). Allí comenzaron a buscar en el plano, pero el tipo lo miraba con ceño fruncido y tras rebuscar con el dedo fue incapaz de señalarme dónde estábamos. Llamó a otro y se repitió la escena. No conseguí que me señalaran dónde estábamos; finalmente salimos a la calle y ahí me indicaron por donde había que ir. Luego me di cuenta del porqué de su incapacidad con el plano.
  1. Era de 1996, y os puedo asegurar que Ammán desde entonces ha cambiado mucho.
  2. Estaba escrito en cristiano, así que probablemente le estaba costando identificar los nombres de las calles, pues como ya os he dicho en alguna otra ocasión, las transcripciones son un tanto facultativas.
En fin, lo cierto es que tras más de una hora de revueltas llegamos al Golden Tulip Grand Palace, de pomposo nombre y cuatro estrellas, bastante decente y a 112 dinares con desayuno cada habitación individual. Aquí se confirmó definitivamente que comer en Jordania es barato, pues la cena a la carta se quedó en 16 dinares. A ver en qué hotel de 4 estrellas en España te baja una cena a la carta de 40 euros.
A las once me metí por fin en la cama. ¡Y qué bien dormí esa noche! ¡Las cuatro horas de coche después del maratón de Petra me habían dejado molido! Al día siguiente había que volver a levantarse a las siete, pero eso, ya es otra historia.

Cierre.

Bueno, en breve añadiré más entradas al blog con el relato general de la visita al Mar Muerto, Ammán y Jerash. Mientras tanto tenéis las fotos en Picasa para ir haciendo boca y ampliar información sobre las cuatro generalidades que aquí os he contado.

Que Dushara sea con vosotros.
  • Hora local: 23:26.
  • Temperatura: 18ºC.
  • Humedad: 59%.
  • Temperatura máxima: 24ºC.
  • Temperatura mínima: 15ºc
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Ivan Bin Victor al-Saez.

domingo, 30 de noviembre de 2008

EL ENIGMA CHINO.


Adorados fans:


Sé que el título de esta entrada no concuerda con ninguno de los asuntos que estabais esperando.
  1. Por un lado no tiene nada que ver con Qatar.
  2. Por otro lado no tiene nada que ver con Jordania, país que he visitado y sobre el cual prometí un informe.
  3. En cambio, tiene que ver con China, país que no he visitado y sobre el cual nunca he prometido nada.
Sin embargo, la importancia del asunto me ha obligado a anteponer este texto al informe sobre mi último viaje, del cual en todo caso ya están disponibles las fotos, como habrá podido comprobar cualquiera que haya pasado por Picasa.

La Pregunta.

Todos los que me conocéis sabéis que una terrible incógnita, una recurrente pregunta sin respuesta, lleva instalada en mi mente desde hace muchos años. ¿Cuántas veces os lo he preguntado vanamente? ¿En cuántas ocasiones intenté, sin éxito, desvelar el secreto con vuestra ayuda? ¿Cómo escriben los chinos a máquina?

Las Respuestas.

Hasta ahora, todo lo más que había escuchado eran una serie de vagas respuestas que, si bien estaban cargadas de lógica y parecían apuntar en la dirección correcta, no acababan de encajar del todo. Las tres más verosímiles decían lo siguiente:
  • Los chinos no escriben a máquina, sino con un pincel de pelo de búfalo mojado en tinta (china, por supuesto) que deben sostener totalmente vertical sobre el papel mientras escriben, sin posarlo jamás. Para letras grandes, como las de los carteles publicitarios, utilizan un pincel enorme con un búfalo vivo en el extremo que sujetan entre muchos, lo cual no es un problema porque son chinos.
  • Los teclados chinos son enormes, tienen más de 10.000 teclas y deben usarse por un montón de personas a la vez perfectamente coordinadas, lo cual no es un problema porque son chinas.
  • Los chinos no existen, son una invención del capitalismo, la CIA y el Moshad para que nos hagamos preguntas sobre ellos, los temamos porque son diferentes y así desviemos nuestra atención del verdadero enemigo: Jocántaro.
Pues bien: todo lo anterior han resultado ser falsedades, y esto lo descubrí de la forma más inopinada. Estaba navegando por la Red, sin acordarme siquiera de la incógnita que durante años me había torturado, cuando de repente, sin buscarla, apareció ante mí la verdad; estaba desnuda, sin velos, sólo esperando a que yo llegase y la cogiese. Se me atravesó un nudo en la garganta antes de comenzar a estudiarla; no podía creer que pudiera ser tan fácil, temía que no fuese más que una ilusión o una trampa, quizá un Vehículo de Inversión Estructurado, o una Obligación de Deuda Colateralizada. Sin embargo, no había trampa ni cartón, y esto es lo que pude leer:

La Respuesta.
SOBRE CÓMO ESCRIBEN LOS CHINOS A MÁQUINA.
"En los comienzos de la década de los 50, Mao Tse Tung convino crear un método de transcripción fonética, o método de alfabetización, que se viene llamando desde entonces pinyin (pronunciado: PIN-IN, el “pinín” para los más cercanos) para asociar a cada carácter o ideograma un fonema de tal manera que para el aprendizaje de los primeros se utilizasen los segundos. El pinyin te permite escribir al ordenador. Tras configurar como opción regional de idioma el chino, procedes a escribir los fonemas que conforman la palabra que deseas emplear. Cada fonema lleva asociados variados caracteres, entre los que habrás de elegir el oportuno. Es por esto que necesitas poder leer los caracteres para escribir al ordenador en chino, porque... pongamos por ejemplo que no sabes qué caracteres tiene la palabra “parque” pero sí sabes cómo se pronuncia: “gongyuan”. Con la pronunciación (el pinyin) no es suficiente para poder escribir al ordenador; necesitas distinguir unos caracteres de otros, porque tras escribir “gong” te van a aparecer un montón de caracteres que se pronuncian “gong”, pero todos y cada uno de ellos con significado distinto, y como no sepas con qué caracteres se escribe el “gong” de parque, es mejor que te dediques al taichí o la horticultura a pequeña escala."
Cuando acabé de leer esto me temblaban las piernas y estuvo a punto de cortarse mi conexión a Internet. ¡Por fin la pregunta que tanto tiempo había rondado mi cabeza se disolvió como un azucarillo y la paz y la tranquilidad invadieron mi cuerpo! ¡Gracias, Tesi, gracias!

Cierre.

En fin, me despido con la tranquilidad de saber que ahora ya podré dedicarme plenamente a la ejecución de aquello para lo que he sido llamado, como dominar el mundo y todas esas cosas. Antes, sólo queda por responder una pregunta: ¿de dónde obtiene Dexter los enormes medios financieros que precisa para mantener operativo su laboratorio?

Muchos achuchones.
  • Hora local: 23:08.
  • Temperatura: 23ºC.
  • Humedad: 69%.
  • Temperatura máxima del día: 28ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Ivan Bin Victor al-Saez.

viernes, 21 de noviembre de 2008

CLIMATOLOGÍA VERANIEGA EN DOHA.


Queridísimos adeptos:


Hoy voy a compartir con todos vosotros un análisis del verano qatarí, el cual elaboré a partir de los datos ofrecidos por la estación meteorológica del Aeropuerto de Doha; de esta forma pretendo fundamentar científicamente mis afirmaciones sobre el estío en este país, si es que tiene sentido hablar de estío en un territorio permanentemente agostado, pero soy consciente de que no existe campo más plagado de valoraciones al mismo tiempo tan subjetivas como absurdas que las experiencias personales con la meteorología.

Cojamos cualquier temporalillo de medio pelo de esos que tenemos en España, que a los medios de comunicación tanto les encanta exagerar para mantener entretenido al personal. Siempre habrá alguien capaz de decir ante las cámaras: “¡¡en los más de 150 años que llevo viviendo aquí, nunca vi nada parecido!!”. Si después consultas los datos meteorológicos del lugar, muy probablemente comprobarás con sorpresa cómo el periodo típico de retorno de esas condiciones meteorológicas no supera los diez años.

Igualmente a todo el mundo le encanta exagerar las experiencias meteorológicas vividas en persona: “Había todos los días 48ºC y un 90% de humedad” “Los termómetros al lado de mi casa marcaban -10ºC” “El viento estuvo a punto de levantarme del suelo” “Cayó un rayo a 5 metros de donde yo estaba” etc. Es sobre todo el calor el elemento favorito en España para exagerar, a pesar de que, como ya quedó claro en otro informe, sólo excepcionalmente se superan los 42º.

Sin más dilación ahí os van los datos del verano en Doha. Para que se puedan intuir en las tendencias los límites anterior y posterior de la fase más extrema, he reflejado un periodo extenso: del 1 de mayo al 30 de setiembre.

Medias y Efemérides:
  • Mínima más alta: 35º, el 4 de junio y el 13 de agosto.
  • Media de las mínimas: 30,6ºC.
  • Mínima absoluta: 25º C, el 25 de mayo.
  • Máxima más baja: 34º C, el 3 de mayo.
  • Media de las máximas: 40,7ºC.
  • Máxima absoluta: 47º C, el 3 y el 24 de junio.
  • Humedad media más baja: 16%, el 15, 23 y 26 de junio.
  • Humedad media más alta: 74%, el 4 de agosto.
Todos estos datos los podréis verificar en el gráfico que viene a continuación.

Gráfico General.
De un solo vistazo al gráfico anterior salta a la vista que las máximas más típicas se situaron entre los 40º y los 44º, que las mínimas se sitúan por encima de los 30º y que la humedad es extremadamente variable, subiendo rápidamente a partir de julio.

Temperaturas.

Vamos a continuación a estudiar las temperaturas con más detenimiento. Para ello las dibujamos solas en el gráfico, establecemos el cero de ordenadas en 20º con el fin de acentuar las variaciones y añadimos la media polinómica.
Una vez observado el gráfico sacamos fácilmente las siguientes conclusiones:
  1. Las temperaturas máximas son elevadas, pero no exageradamente. Aunque las máximas más típicas están situadas entre la horquilla de los 40-45, sólo en tres ocasiones en todo el verano se superaron esos 45º. Sin embargo, son bastantes más las ocasiones en que no se llegó a los 40º.
  2. La amplitud térmica entre el día y la noche es la normal para un lugar costero, en decrecimiento según avanza el verano. Se pasa de una diferencia de 11º a una de 9º. La diferencia típica se puede establecer así en unos 10º, como por otra parte demuestran las medias de las mínimas y las máximas.
  3. Las temperaturas mínimas son muy elevadas. Se ha llegado a estar un mes entero sin bajar de los 30º en ningún momento.
  4. Las líneas de medias ofrecen un comportamiento muy similar respecto del eje de los 30º y de los 40º, pero la línea de mínimas se retrasa unos 10 días respecto de la de máximas.
  5. La peor concatenación de temperaturas máximas se produjo entre finales de junio y principios de julio, mientras que la peor de las mínimas abarcó la segunda mitad de julio y principios de agosto.
Para establecer la duración de la parte más extrema del verano podemos considerar bien un criterio permisivo bien uno restrictivo.
  • Criterio permisivo: la media polinómica de las mínimas está por encima de los 30º o la de las máximas por encima de los 40º. En este caso la duración del verano extremo abarca del 19 de mayo al 16 de setiembre.
  • Criterio restrictivo: la media polinómica de las mínimas está por encima de los 30º y la de las máximas por encima de los 40º. En este caso el verano extremo es esperable entre el 1 de junio y el 8 de setiembre.
Máximas y Humedad.

Finalmente vamos a analizar por separado el comportamiento de las temperaturas máximas y la humedad media diaria, estableciendo en este caso el cero de ordenadas en 10º/10%.

Al respecto del comportamiento de la humedad media debe aclararse que ésta no sólo es sumamente variable de un día para otro, sino también dentro del mismo día. Un día cuya media de humedad haya sido del 50% habrá registrado muy probablemente valores del 80% y del 30%. Afortunadamente, la humedad se comporta en relación inversa con la temperatura, de modo que a mediodía suelen registrarse los valores mínimos, mientras que es por la noche cuando se dan los máximos. Nunca habrá 40º con un 80% de humedad; con esa temperatura se ronda como mucho el 50%, que ya está muy por encima del límite de confort.
A la vista del gráfico anterior se llega fácilmente a las siguientes conclusiones:
  1. La humedad es baja hasta principios de julio, lo cual permite sobrellevar el calor sin mayores dificultades, si bien pueden registrarse valores elevados aislados como el que se produjo a finales de mayo.
  2. La humedad asciende rápidamente durante el mes de julio, alcanzando sus valores máximos a mediados de agosto, aunque puede haber días de alivio aislados. Este año el punto de inflexión fue el 13 de julio.
  3. Existe una fuerte relación inversa entre la humedad media diaria y las temperaturas máximas que se alcanzan, relación especialmente evidente del 13 de julio al 3 de agosto y del 8 al 27 de setiembre. La razón es muy simple: o bien predominan vientos de componente oeste procedentes de la península arábiga, secos y ardientes, o bien predominan de componente este procedentes del Golfo Pérsico, húmedos pero atemperados. El cambio de los vientos alisios propicia que la predominancia local sea a favor de una componente u otra.
A la vista de ambas variables combinadas, se puede afirmar que el peor momento del verano en Doha se desplaza hacia la segunda mitad del mismo. Así, este año las mayores sensaciones de agobio se produjeron entre el 13 de julio y el 16 de setiembre.

Cierre.

Espero que este somero análisis haya sido capaz de arrojar algo de luz sobre las condiciones reales del verano en el Golfo Pérsico y aleje todo tipo de mitos, supersticiones y especulaciones infundadas.

Finalmente, y atendiendo a diversas peticiones, me complace compartir con vosotros mi previsión meteorológica para España durante los meses invernales: ¡¡ESTE AÑO VA A HACER UN FRÍO DEL CARAJO!!

Que el capital no repare en vosotros en estos tiempos de crisis.
  • Hora local: 16:21.
  • Temperatura: 25ºC.
  • Humedad: 57%.
  • Temperatura máxima del día: 28ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.