sábado, 20 de marzo de 2010

NUEVAS PERLAS QATARÍES - LIGOTEOS QATARÍES.


Atentos blogófilos:


Creo que ha llegado el momento de aportar algunos datos y reflexiones más sobre este país , ya que la última vez que os amenicé con ello fue en noviembre del año pasado, antojándoseme el interludio demasiado dilatado.

Por aquí ya hemos llegado a la época del aire acondicionado tras una semana en la que la temperatura a mediodía ha llegado sistemáticamente a los 35-36 grados (ayer alcanzamos 37ºC). Esto ha supuesto un adelanto de dos semanas respecto al año anterior tras un invierno que ha resultado ser, con diferencia, el más cálido de los tres que he pasado aquí.

Calor y Chocolate.

Soy perfectamente consciente de que nuestra muy imperfecta y selectiva memoria meteorológica puede provocar que digamos muchas estupideces sobre nuestras experiencias climáticas; es por ello que he contrastado la sensación referida en el párrafo precedente con datos reales, no pudiendo ser la conclusión más desoladora: este invierno las temperaturas han estado casi sistemáticamente entre dos y cuatro grados por encima de las del año pasado, tanto las mínimas como las máximas, lo cual es una barbaridad. Incluso los periódicos locales se hicieron eco de un invierno anormalmente cálido. Como podéis imaginar, si el invierno qatarí normal es de risa, lo que hemos pasado este año ha sido un no-invierno de pleno derecho, donde la única nota positiva la han puesto los siete días de lluvia disfrutados (cinco en diciembre y dos en febrero).

No corresponde sin embargo analizar en este texto lo expuesto en el párrafo anterior, pues ya le dedicaré una entrada en exclusiva. A lo que quiero llegar con esta introducción es a que, con la llegada de la época del aire acondicionado, se acabó la época del chocolate.

Efectivamente: aunque también depende de la humedad reinante, a grosso modo conecto el aire acondicionado por el día cuando la temperatura en casa llega a los 27 grados, y lo dejo encendido también por la noche cuando se alcanzan los 29. A lo largo del verano, cuando llego del trabajo, me encuentro con temperaturas de 34 grados. Evidentemente esto se debe a que vivo en un edificio de apartamentos y por lo tanto mis paredes, techos y suelos dan a otras viviendas que también están refrigeradas, lo cual ayuda a mantener cierto "fresco" en la casa. Es evidente que con máximas de 43 y mínimas de 33 la temperatura debería ser mucho más alta que esos 34 grados.

El problema es que a partir de unos 26 grados el chocolate no se conserva adecuadamente en el armario de la cocina: lo hallas entre pastoso y medio derretido cuando acudes a disfrutarlo, lo cual obviamente actúa en detrimento de dicho disfrute. Esto no sólo afecta a tabletas de todo tipo, sino también a galletas recubiertas, que debes evitar si no quieres que cada desayuno degenere en un desagradable pringue.

La única solución para evitar la degeneración del chocolate sería mantener el aire acondicionado 24 horas al día, pero esto choca con mi conciencia sobre la eficiencia energética, los ciclos termodinámicos y el fin del universo, el cual adelantamos inexorablemente cada vez que encendemos una bombilla.

Alguien sugirió alguna vez para mi horror y asombro que metiese las tabletas en la nevera. ¿A quién con dos dedos de frente se le puede ocurrir meter tabletas de chocolate en la nevera? Si metes una tableta de chocolate… ¿por qué ya no meter también los garbanzos, el aceite de oliva o el bote de Mistol? Unas onzas de chocolate en la nevera no sólo absorben con pasmosa facilidad olores que estropean irremediablemente su gusto, sino que el frío modifica su estructura cristalina y su textura también degenera fatalmente. En resumen: meter chocolate en la nevera es peor que meter un Gran Reserva sin corcho.

Por todo lo dicho hasta el momento, resulta que en este desgraciado país no puedes comprar chocolate durante siete meses al año, lo cual añade si cabe más leña al fuego de mi odio personal contra el calor, enemigo de todo lo bello y todo disfrute.

Este problema, por cierto, es común a los vinos. Como te guste el vino, durante medio año no te quedan más que seis opciones:
  1. Tomarlo a entre 30º y 35º.
  2. Dejar el aire acondicionado puesto las 24 horas del día para poder beberlo a 25ºC.
  3. Meterlo en la nevera y dejarlo calentar un poco antes de tomarlo.
  4. Meterlo en la nevera poco antes de beberlo y calcular eficientemente cuánto va a tardar en alcanzar una temperatura razonable.
  5. Comprar un armario especial para vinos, de esos con refrigeración incorporada.
  6. No comprar vino.
Debe tenerse en cuenta que la solución de ir a comprarlo a la tienda de abajo justo antes de cenar no es factible en este país, pues la única tienda donde se vende alcohol está a unos veinte minutos en coche desde mi casa considerando el atasco habitual.

En fin, que todo es difícil en este país para los placeres de la vida, y para que esto quede meridianamente claro voy a reforzarlo con nuevos argumentos.

Población Qatarí y su Pirámide.

A 28 de febrero de 2010 la población de hecho de Qatar era de 1.679.110 personas, de las cuales 1.281.131 (76,3%) eran hombres y 397.979 (23.7%) mujeres.

A la vista de las cifras anteriores creo que quedan muchas cosas claras sobre lo triste que puede resultar este país, si bien quienes hayan leído mis textos sobre la esclavitud encubierta tampoco se extrañarán demasiado de este desequilibrio, ya que lógicamente descansa sobre la estructura social del país y su mano de obra sierva.

Como curiosidad sobre la población en Qatar, aquí os dejo un grafiquito:
Evolución de la población de hecho en Qatar entre 1986 y 2009.

Este gráfico habla por sí solo. Como vemos la población se ha multiplicado por 4 en los últimos 25 años y el desequilibrio entre sexos ya existía en 1986, prueba de que la explotación de la mano de obra inmigrante no es un fenómeno nuevo. También observamos claramente que el "despegue" del país se produce a partir de 2003-2004 (ignoro el porqué de las irregularidades en la población femenina).

Si el gráfico anterior es gracioso, puede resultar aún más divertido echarle una ojeada a la pirámide de población, que aquí la tenéis para general regocijo:
Pirámide de población de Qatar en 2008.

Resumiendo: en general registramos un ratio de 3,22 hombres por cada mujer, el cual empeora a cuatro hombres por cada mujer en la franja de edad entre 20 y 49 años (781.179 contra 195.922). Sin embargo, a la hora de considerar esta relación hay que tener en cuenta que las qataríes son completamente inaccesibles, así que cerca de la mitad de las mujeres no pueden tenerse en cuenta de cara a entablar cualquier tipo de relación, sumado ello a que los condicionamientos sociales y culturales también dificultan enormemente la relación con otras nacionalidades aparte de la qatarí. Bien es cierto sin embargo que además debemos considerar que una gran cantidad de hombres están recluidos en campamentos para trabajadores, así que están totalmente fuera de juego en el asunto de las relaciones entre sexos, lo cual mejora el ratio de hecho para aquellos más afortunados.

Así pues, este país no sólo pone palos en las ruedas del vino y el chocolate, sino también en las del romanticismo y el sexo (al menos heterosexual), cuatro elementos por otra parte que a pesar de ostentar unas formas externas dispares están relacionados como si fueran los cuatro palos de una baraja.

Azafatas de Qatar Airways.

Ya que he mencionado el romanticismo y el sexo voy a dedicar cuatro líneas a una anécdota relacionada con las azafatas de Qatar Airways (Al Qatariya en árabe), una de las pocas fuentes de chicas accesibles en este país; son más numerosas de lo que cabría esperar y proceden de todo tipo de países asiáticos, europeos y americanos. El sueldo de una azafata de Qatar Airways es generalmente para una europea o una americana inferior al que cobrarían en una aerolínea de su propio país, si bien entra dentro de los estándares de dignidad. El motivo de que tantas azafatas elijan venir a trabajar a este lugar tan poco atractivo estriba en que entrar en las líneas aéreas qataríes es mucho más fácil que en sus homólogas europeas, así que vienen con el fin de usar la experiencia adquirida como trampolín de entrada en alguna línea aérea mejor situada.

Durante mi tiempo de estancia aquí he hablado con varias, principalmente españolas y latinoamericanas pero también una canadiense, una británica y una sueca. Todas ellas me han confirmado que tienen que observar estrictas leyes de comportamiento y convivencia que acaban en despido fulminante en caso de no ser observadas. Entre estas normas se encuentran el toque de queda y la prohibición absoluta de fumar, beber o mantener relaciones sexuales. Viven todas en una residencia construida para ellas, dos o tres por apartamento, el cual está incluido en las condiciones de contratación. En todo caso doy fe de que las que quieren se saltan las rígidas normas regularmente porque a la hora de la verdad el control que se ejerce sobre ellas es relativo, pero deben tener cuidado porque lo hay.

Hace poco un conocido mío que se había echado de novia a una de estas chicas tuvo que tragarse el sapo de ver cómo la expulsaban fulminantemente de Qatar tras haberse confiado y haber pasado un par de noches fuera de la residencia, lógicamente en casa del novio.

A los pocos días recibió una carta comunicándole su cese inmediato por violar las normas de comportamiento; se le canceló el permiso de trabajo y se le retiró el pasaporte con el fin de asegurarse de que no permaneciera en Qatar. Dicho pasaporte no se le devolvió, con el sello de salida debidamente estampado, hasta que estuvo dentro del avión de vuelta a su país.

En fin, estamos en Qatar, pero no me extraña que intenten ponerles a los demás las cosas difíciles de cara al ligoteo, pues por lo que me han explicado los mismos qataríes son un poco enrevesados con este tema, al menos en teoría, claro.

Ligoteo Qatarí.

Según me han comentado, cuando un qatarí está interesado en una qatarí o viceversa lo que se espera que ocurra y la forma oficial de hacer las cosas, o sea, la teoría, es como sigue:

1. Fulano se fija en Fulana, o viceversa. ¿Y cómo puede fijarse fulano en fulana o viceversa si el contacto entre sexos a partir de la adolescencia está prohibido e incluso en las bodas los hombres y las mujeres no se juntan? Pues existen tres modos principales: recuerdos de la niñez, los centros comerciales y el zoco. Tanto centros comerciales como zoco, donde todo el mundo se cruza, se convierten así en centros de ligue de primer orden. Continuamente se ven grupos de jovencitos y jovencitas dando vueltas arriba y abajo sin parar. Un método de contacto habitual es el bluetooth del móvil. Enviando mensajes a través del bluetooth logran contactar con la persona adecuada, mandarse fotos, etc.

2. Fulano o fulana comunican a sus padres que están interesados en la otra persona. El objetivo es alertar a los padres de la otra familia acerca de su interés y obtener la aprobación de ambas partes para que se produzca un encuentro entre ambos.

3. Los padres valoran la enjundia del pretendiente, teniendo siempre en cuenta que el hombre tiene la obligación islámica de mantener a su esposa y a sus hijos. Si el pretendiente es considerado válido se concierta una cita en la casa familiar del pretendido; en caso contrario se informa al pretendiente de la futilidad de sus pretensiones.

4. Si la pretendiente es la chica todos se reúnen sin más a ver si la cosa puede seguir adelante, si el pretendiente es el chico entonces entra la chica vestida con velo y decide: si el pretendiente le gusta, se quita el velo de la cara, si no es así se marcha y no hay nada más que hablar.

5. Si hay acuerdo en comenzar una relación empieza entonces un periodo de noviazgo durante el cual debe mantenerse la más estricta virginidad. A este respecto los encuentros nunca son a solas, sino que con la chica siempre va una escopeta que es un familiar inmediato.

6. El noviazgo no tiene por qué acabar en boda, y es relativamente común que no lo haga. En todo caso, si ésta se consuma hay marcha atrás, ya que la ley islámica reconoce plenamente el derecho al divorcio.
El zoco a partir del anochecer es un punto neurálgico para los qataríes jóvenes que pretenden echar el ojo o que se lo echen.

Así pues, es evidente que aunque enrevesado el proceso no difiere demasiado del católico ortodoxo, con pedida de mano, consentimiento familiar, dote, virginidad hasta el matrimonio, dependencia económica de la mujer, etcétera. La diferencia más notable estriba en que se acepta que un matrimonio no es para siempre.

Dada mi absoluta falta de contacto con la población aborigen ignoro cómo será la realidad. Seguramente muchísimo más rica en situaciones y matices y, por supuesto, sometida a todo tipo de distorsiones mundanas, como matrimonios arreglados, qataríes vestidos de occidentales ligando con libanesas en las discotecas de los hoteles, relaciones prohibidas y todas esas cosas.

En 2009 se consumaron en Qatar 3.127 bodas; 1.907 hombres y 1.931 mujeres eran qataríes, mientras que 1.220 hombres y 1.196 mujeres eran extranjeros.

El divorcio no debe estar demasiado penado socialmente, ya que aunque hay menos que bodas éstos son relativamente abundantes entre los aborígenes. En 2009 hubo un total de 1.087 divorcios; entre los hombres 774 eran qataríes y 313 extranjeros, mientras que entre las mujeres eran qataríes 719 por 368 extranjeras. O sea: entre qataríes cinco divorcios por cada trece bodas.

Debo aclarar antes de pasar al siguiente capítulo que las qataríes no pueden casarse con un hombre que no sea musulmán, si bien lo opuesto sí está permitido. Finalmente, debo recordar que un musulmán puede casarse con un máximo de cuatro mujeres, siempre y cuando pueda mantenerlas.

Ligoteo Hindú.

Si el ligoteo qatarí os parece muy complicado, seréis entonces firmes defensores del ligoteo hindú, que contrasta con el primero por su inmediatez, si bien es cierto que a ambos se les puede acusar de cierta falta de espontaneidad.

A este respecto sí puedo referirme a hechos reales, y no sólo a suposiciones como en el caso de los qataríes. En concreto voy a relatar la historia particular de Viyeikumar Velu, uno de nuestros supervisores hindúes, 28 años de edad, el cual se casó a principios de este año (por cierto, "kumar" quiere decir "hijo de").

El proceso fue como sigue:

1. Llegado el hombre a una edad casadera y teniendo un trabajo que le permitía mantener una casa, su madre le envió un catálogo de mozas núbiles entre las cuales seleccionó una a partir de sus datos y fotografía.

2. Una vez hecha la selección, se concertó una entrevista telefónica durante la cual nuestro supervisor le preguntó si le gustaba limpiar y hacer las labores de la casa. Contento el hombre de la respuesta recibida, decidió casarse con la mocina (ignoro si ella tuvo también que dar una aceptación).

3. Se concertó una fecha para la boda y unos meses después Viyeikumar viajó a la India, donde conoció a su esposa el mismo día en que contrajeron felizmente matrimonio.

Posteriormente la chica se vino a vivir a Qatar al piso de su marido, un apartamento compartido con otra familia.

Los hindúes parecen en todo caso menos celosos de la intimidad con sus esposas que los árabes. El día de mi cumpleaños celebré una pequeña fiesta en la terraza de un amigo a la que invité a todo el departamento eléctrico y Viyei se presentó con su flamante esposa, con la cual pude mantener una conversación con normalidad.

Posteriormente, el día de su cumpleaños Viyei nos invitó a mi y a otros cinco a un restaurante hindú auténtico situado en la Doha profunda adonde acudió por supuesto con su esposa, la cual vestida con su traje tradicional no tuvo ningún problema en sentarse entre yo y otro compañero mío con su señor esposo en la fila de enfrente.

Debo decir que se les ve contentos y que piensan en hijos para el futuro, como no podía ser de otra forma. Viyei por supuesto no ve problema alguno al modo en que se concertó su boda. Después de todo, lo del catálogo tampoco es muy diferente respecto de poner tus datos en una página de contactos, si bien es verdad que se echa en falta algo de contacto previo antes de la boda y todo eso.

Bueno, pues nada, hasta la próxima.
  • Hora local: 12:12.
  • Temperatura: 30ºC.
  • Humedad: 61%.
  • Temperatura máxima: 30ºC.
  • Temperatura mínima: 21ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

jueves, 4 de marzo de 2010

SOBRE LAS PENSIONES - CAPÍTULO 5 DE 5.


EQUILIBRIO MEDIANTE LA DISMINUCIÓN DE LOS GASTOS.

O dicho en plata: reducir la extensión y calidad de las pensiones.

Todas las medidas analizadas bajo el apartado del aumento de ingresos tienen algo en común: benefician al trabajador, tanto más cuanto más bajo es su ingreso. Algunas en cualquier caso (aumento de salarios, lucha contra el fraude, reducción del paro…) y otras en mayor o menor medida dependiendo de cómo se hagan (aplicación de impuestos generales, aumento de tipos de cotización…).

Sin embargo, la reducción de gastos va en sentido contrario: perjudica al trabajador en cualquier caso, tanto más cuanto menor sea su poder adquisitivo. En el capítulo anterior quedó bien claro por qué: la disminución y el deterioro de los servicios sociales equivalen a un descenso del salario diferido, el cual supone un porcentaje tanto mayor sobre los ingresos del trabajador cuanto más bajo es su poder adquisitivo.

Esta reducción del gasto social a través del deterioro de las pensiones se propone en el contexto de una España que está a la cola de Europa en este sentido, como queda de manifiesto en la tabla siguiente y en los gráficos más adelante:

Parámetros 2006 UE-15 España Diferencia
Gasto social per cápita
7.252 €
5.139 €
-29,0%
PIB per cápita en poder de compra100%93,1%-6,9%
Porcentaje PIB dedicado a protección social
27,3%
20,9%
-23,4%

Como vemos, la gran diferencia negativa de nuestro país no se justifica con el diferencial de su PIB per cápita: gastamos en protección social mucho menos de lo que nos correspondería por nuestra riqueza. La Cantidad de dinero adicional que tendría que gastar España para que su gasto social actual estuviese en consonancia con su PIB es de 72.000 millones de euros.

Sin embargo, a pesar de los deprimentes números anteriores, lejos de intentar cerrar el hiato que nos separa de la UE-15 todavía osan proponer un deterioro adicional de esas variables, en concreto a través de disposiciones regresivas sobre las pensiones públicas.
Izquierda: gasto en protección social en los países de la UE-15 en 2007. Derecha: evolución de la UE-15 (verde) y de España (azul). Como podemos ver en este parámetro no hay convergencia.

Para crear opinión favorable a unas medidas que sólo pueden empobrecer más a quienes menos tienen casi todos los años se airean con gran repercusión mediática los estudios a los que nos venimos refiriendo desde el principio de este monográfico. Desmontar las pensiones públicas es lo que llevan deseando desde hace muchos años los bancos, las aseguradoras, los medios de comunicación controlados por ellos, el Banco de España y la Comisión Europea y, por fin, el Gobierno ha cogido el testigo.
Izquierda: gasto social per cápita en los países de la UE-15. Derecha: evolución en la UE-15 (verde) y en España (azul). Como vemos tampoco hay convergencia en este caso

No debe en todo caso sorprendernos la deriva del gobierno del Partido ¿Socialista? cuando entre sus asesores en materia de pensiones encontramos a David Taguas, antiguo Subdirector del Servicio de Estudios del BBVA que posteriormente se convertiría en asesor de la Oficina Económica de La Moncloa. ¿David Taguas? ¿Pero ese no es el que junto con María Jesús Sáez publicó el artículo sobre el futuro de las pensiones al que tanto nos hemos referido en capítulos anteriores? ¡Pues sí! ¡El mismo! Llegó pues el momento de desnudar por completo sus propuestas: en aquel trabajo presentado en 2007 los autores abogaban sin tapujos por las siguientes medidas:
  1. Aumento de la edad de jubilación forzosa a los 70 años.

  2. Utilización del salario medio de toda la vida laboral para el cálculo de la prestación (esto supondría una reducción en la cuantía de las pensiones actuales de hasta un 30%).

  3. Actualizar las pensiones públicas menos que el IPC hasta que su importe sólo alcance un mínimo de subsistencia.

  4. Compensar las reducciones anteriores con una retención forzosa de entre el 3% y el 5% en la nómina de los trabajadores, que iría a parar a un seguro privado.

  5. Establecer un complemento voluntario que se sumaría a la retención anterior (para quien lo pueda pagar).
¡Esto es lo que los adalides del neoliberalismo guardan para nosotros! De las medidas arriba enumeradas el Gobierno se ha hecho eco hasta ahora de dos, si bien desinfladas:
  1. Aumento de la edad de jubilación forzosa a los 67 años.

  2. Aumento del periodo de cálculo de 15 a 25 años.
Veamos cual es la “eficacia” de ambas medidas.

AUMENTO DE EDAD DE JUBILACIÓN A LOS 67 AÑOS.

A nadie se le habrá escapado que en España hay paro; por lo tanto, hay más mano de obra que oferta de trabajo, algo que conviene mucho a los empresarios. Debido a ello, el trabajador que a los 66 años sigue en su puesto de trabajo está evitando que otro lo ocupe, o sea: la cotización que se gana por un lado (trabajador que no se jubila) se pierde por el otro (trabajador que no sale del paro), con lo cual es evidente que el aumento de la edad de jubilación no supone ningún incremento de los ingresos del sistema.

Por el contrario, los efectos negativos de esta medida sobre el empleo provocarán un aumento del paro, el cual a su vez tirará de los salarios hacia abajo minorando los ingresos de la Seguridad Social. Esto compensaría cualquier efecto incremental debido a un hipotético mayor salario del trabajador que se retira sobre el del recién llegado a su puesto.

Dado que los ingresos seguirán siendo los mismos el aumento de la edad de jubilación es una mera medida de ahorro: la edad a la que te mueres no depende del año en el que te jubilas (si acaso, es inversamente proporcional), así que todo el mundo se beneficiará de dos años menos de pensión. ¿Y qué ahorro supone esto? Grosso modo y únicamente como ilustración orientativa: suponiendo que todo el mundo viviese hoy hasta los 80 años, todo el mundo cobraría 15 años de pensión; con la nueva normativa estos años se reducen a 13, así que:
  • 13/15 x 100 = 86,6%, luego el ahorro conseguido es del 13,4%.
Como podemos ver la medida propuesta no es espectacularmente eficaz. En todo caso, debe quedar muy claro que el argumento principal contra esta medida no es la eficacia: es la justicia.

¿Todo el mundo vive hasta los 80 años, hemos dicho? Pues mal dicho. Como hemos visto anteriormente la longevidad de las clases bajas en España es 10 años inferior a la de las clases altas, así que con el aumento de la edad de jubilación le estamos robando un porcentaje de ésta mucho mayor a las clases bajas que a las altas. Por otra parte, es mucho más probable que le guste su trabajo a un miembro de las clases altas (banquero, gran empresario…) que a un miembro de las bajas (cajera, conserje…); asimismo, es mucho más probable que el trabajo le haya deteriorado la salud a un miembro de las clases bajas (limpiadora, agricultor…) que a un miembro de las altas (constructor, terrateniente…). Por todo ello, los dos años que hay que trabajar de más les van a resultar mucho más llevaderos a los ricos que a los pobres, los cuales para colmo gozarán de peor salud; todo esto sin tener en cuenta que realmente los integrantes de las clases altas, al contrario que los de las clases bajas, se pueden jubilar cuando les venga en gana, pues tienen recursos de sobra para hacerlo; en realidad, no necesitan pensiones para nada.

Por lo tanto, no solamente les estamos robando a quienes más lo necesitan dos años de su más que merecido retiro tras toda una vida de trabajo, sino que el nivel de perjuicio es tanto mayor cuanto más baja sea su clase social.

AUMENTO DEL PERIODO DE CÁLCULO DE 15 A 25 AÑOS.

Aunque esta medida se enunció como globo-sonda y enseguida se desmintió, gravita sobre la clase trabajadora como la espada de Damocles.

Dado que los años que se utilizan para el cálculo de la prestación son los más cercanos al momento de la jubilación, las consecuencias de esta medida serían un inmediato descenso del importe de la pensión para la gran mayoría de los nuevos jubilados, cuando resulta que en nuestro país las pensiones ya son muy bajas. El motivo de este descenso es evidente: en un caso normal el salario va creciendo con la edad en términos reales, con lo cual cuantos más años metamos en el cálculo, más baja será la media y viceversa. Únicamente un porcentaje muy pequeño de trabajadores que hubieran tenido especial mala fortuna durante los últimos años de su vida laboral podrían beneficiarse con esta medida.

Es evidente que esta solución también perjudica más a quienes menos poder adquisitivo tienen. No es lo mismo toda una vida de salarios bajos para encontrarse al final con una pensión minúscula sin ahorros en el banco que una vida de salarios altos para terminar con una pensión pequeña pero con buenos ahorros en el banco y un plan privado de complemento.

Hemos mencionado que las pensiones en España son muy bajas. ¿Cuánto más bajas?

España contra la media de la UE-15
PIB per capita
Pensión media contributiva
Pensión media no contributiva
Sin normalizar el PIB
92%
68%
46%
Normalizando el PIB
100%74%
50%

Lo que estamos haciendo en la última fila de la tabla es suponer que el PIB medio de la UE-15 es igual al español. De este modo queda patente dónde estamos de acuerdo con nuestras posibilidades, y la conclusión es que una vez descontada la diferencia entre el PIB español per cápita y el europeo, las pensiones contributivas en España son tres cuartas partes de la media europea (UE-15) y las no contributivas la mitad.

Dicho de otra forma: mucho tienen que subir las pensiones en España para acercarnos a lo que la Europa de los quince gasta en ellas, incluso teniendo en cuenta nuestro diferencial negativo en el PIB per cápita. Sin embargo, los voceros neoliberales se atreven a clamar que el gasto es excesivo y promueven que éste se reduzca aún más desde sus exiguas cuantías. En el gráfico siguiente queda bien de manifiesto lo reducido del gasto español.
Gasto en pensiones en los países de la UE-15 en 2007 en porcentaje del PIB.

Con esto acabamos nuestro análisis sobre el espinoso asunto de las pensiones, análisis donde ha debido quedar claro que las cosas no son como se nos dicen, que el único problema que tienen las pensiones españolas es su baja cuantía y que, aunque hubiera un problema de verdad, pueden hacerse muchísimas cosas beneficiosas antes de intentar desmantelarlas, desmantelamiento que únicamente favorece a los intereses de los más ricos y las entidades financieras.

RESUMEN FINAL.

SOBRE LOS ESTUDIOS CATASTROFISTAS.

1. Están elaborados por entidades y personas con fuertes intereses en contra del sistema público de pensiones y a favor del establecimiento de uno privado. Estas entidades incluyen al Banco de España y la Comisión Europea.

2. Se atreven a hacer pronósticos a largo plazo en campos donde se ha demostrado la futilidad de hacerlos a medio e incluso a corto. Han errado repetidamente en sus predicciones en el pasado.

3. Adolecen de fuertes errores metodológicos y omisiones en su análisis, a saber:
  • No morimos 4 años más viejos que antes.
  • Que la población envejezca no implica que disminuya la población activa, que es lo que aquí importa (inmigrantes, incorporación de la mujer…).
  • La tasa de fecundidad se está recuperando.
  • Y lo más importante: no tienen en cuenta el aumento del PIB con el tiempo.
SOBRE EL FUTURO DE LAS PENSIONES.

1. Actualmente el sistema público de pensiones en España no está en peligro.

2. Aunque estuviera en peligro, el sistema de Seguridad Social "quebrará" si la sociedad permite que lo haga. No es un determinismo financiero, es una decisión política. Si se necesitan más recursos para sostenerlo no hay más que modificar el sistema de impuestos. Así se sencillo. Y si se hace bien, los mileuristas (más del 50% de los asalariados) no tienen por qué poner ni un duro.

SOBRE LAS POSIBLES SOLUCIONES.

1. Desde la óptica del aumento de los ingresos se pueden tomar muchas medidas que la teoría económica neoliberal descarta o no menciona:
  • Disminuir el paro mediante políticas reales de empleo que huyan del contrato basura y la bonificación impositiva.

  • Invertir en programas sociales que favorezcan la integración de mujeres e inmigrantes en el mercado laboral.

  • Prohibir las prejubilaciones.

  • Endurecer la legislación sobre horas extraordinarias.

  • Reducir la jornada laboral sin reducción de salario.

  • Subir significativamente el salario mínimo interprofesional.

  • Devolver las cuotas patronales a los niveles de los años 80.

  • Eliminar la base máxima de cotización a la Seguridad Social.

  • Subir el número de tramos y tipos de gravamen del IRPF.

  • Sustituir el mínimo exento del IRPF por una deducción constante.

  • Eliminar las deducciones en el IRPF que sólo favorecen a las economías desahogadas, entre ellas las aportaciones a los planes privados de pensiones.

  • Endurecer significativamente la tributación de las rentas del capital.

  • Luchar contra el fraude fiscal.

  • Luchar contra la economía sumergida.

  • Reforzar considerablemente la labor de inspección del Estado.
2. En España en las últimas décadas muchos de los parámetros arriba listados se han modificado en el sentido contrario al deseable, lo cual ha deteriorado los ingresos de la Seguridad Social.

3. Las medidas arriba enunciadas podrían acometerse de todas formas aunque no haya déficit alguno con el fin de mejorar la cobertura y las cuantía del sistema actual.

4. Subir el IVA debe descartarse entre las medidas anteriores porque es regresivo e injusto, dado que es un impuesto sobre el consumo y el porcentaje dedicado a consumo respecto del ingreso total es inversamente proporcional al tamaño de dicho ingreso. Además, las rentas del capital y los productos financieros están exentos.

SOBRE LOS ARGUMENTOS NEOLIBERALES.

1. Aumentar los impuestos directos, las cotizaciones sociales y los salarios no perjudican al empleo ni son lesivos para el progreso económico, sólo perjudican a las clases más altas.

2. Las cotizaciones sociales son parte del salario del trabajador (salario diferido) así que un descenso de las mismas supone un ataque contra sus intereses, al deteriorarse la calidad y/o cuantía de las prestaciones y servicios sociales a los que dicho trabajador tiene acceso (y viceversa).

3. Un país con impuestos directos, cotizaciones sociales y salarios altos será menos sensible a crisis periódicas, pues la demanda interna será mucho más sólida.

4. Los impuestos directos, las cotizaciones sociales y los salarios elevados cumplen una función redistributiva de la riqueza que beneficia a las clases más desfavorecidas, aunque perjudica a las más altas. Por lo tanto, con sistemas productivos similares un país con dichos parámetros altos será más justo e igualitario que otro donde sean bajos.

5. Culpar a los salarios o la carga fiscal (incluyendo cotizaciones) de la falta de competitividad de la economía española es un ejercicio de cinismo, pues ambos parámetros en España están muy por debajo de la media de la UE-15. En la competitividad entran muchos factores en los que la posición de España es muy deficiente, así que al final es precisamente en salarios y carga fiscal en lo único en que somos realmente competitivos (desde el punto de vista de los precios).

6. Para las clases pudientes mantener los salarios bajos no sólo supone una ventaja económica, sino también de poder. Los trabajadores con salarios reducidos tienen mucha menos capacidad de hacer fuerza ante las empresas.

SOBRE LAS MEDIDAS DEL GOBIERNO.

1. Están injustificadas, pues las pensiones no están en peligro.

2. Significan una reducción del gasto en pensiones, cuando en España dicho gasto es actualmente muy inferior al de la media de la UE-15 incluso una vez descontado el diferencial de PIB per cápita. Habría por lo tanto margen de sobra para, incluso, subir su cuantía significativamente.

3. Suponen una reducción del gasto social, cuando España estamos muy lejos de la media de la UE-15 aún teniendo en cuenta la diferencia de nuestro PIB per cápita.

4. El retraso en la edad de jubilación perjudica a los trabajadores tanto más cuanto más bajo sea su poder adquisitivo, ya que la salud a los 65-67 años es tanto peor cuanto más bajo es el ingreso del trabajador; además, los ricos viven más tiempo, sus trabajos son mucho más agradables y ni siquiera necesitan una pensión.

5. Aumentar el periodo de cálculo de la prestación significa una disminución de la cuantía de las pensiones, lo cual evidentemente también perjudica más a quienes menos poder adquisitivo tienen.
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  • Temperatura mínima: 15ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

miércoles, 3 de marzo de 2010

SOBRE LAS PENSIONES - CAPÍTULO 4 DE 5.


AUMENTAR LAS COTIZACIONES SOCIALES, LOS SALARIOS O LOS IMPUESTOS PARA FINANCIAR EL SISTEMA PÚBLICO DE PENSIONES… ¿NO ES INDESEABLE Y NEGATIVO PARA EL PROGRESO ECONÓMICO Y EL EMPLEO?


Al leer los apartados anteriores quizás os hayáis sentido un poco confusos al encontrar que las propuestas realizadas entran en directa confrontación con algo que habréis oído miles de veces, una de las mentiras que la ideología neoliberal ha convertido en verdad a base de repetirla insistentemente:
"Aumentar las cotizaciones sociales, los salarios o los impuestos es indeseable y negativo para el progreso económico y el empleo, pues perjudican la competitividad".
Y es que, como alguien dijo una vez, “Esto lo he repetido tres veces, luego es verdad”. Vamos a contradecir esta afirmación que por su reiteración bien podría formar parte de un mantra tibetano.

¿QUIÉN TIENE MOTIVOS PARA ODIAR LOS IMPUESTOS?

Se da la circunstancia de que quienes más aportan mediante impuestos a los servicios públicos o la Seguridad Social españolas, las clases adineradas, son quienes menos reciben de ellos. No necesitan sanidad o educación públicas, pues tienen sus clínicas y colegios privados; tienen asegurados tanto el presente como el futuro, así que poco les importa la cuantía o extensión del seguro por desempleo o las pensiones; capean las crisis sin mayores dificultades, incluso pescando en río revuelto; etc.

Por el contrario, un mileurista con contrato basura habrá recibido al cabo de su vida en prestaciones por desempleo, pensiones, sanidad y educación públicas, etc. mucho más dinero que el que habrá aportado a través de las retenciones en sus cutre-nóminas por los conceptos de Seguridad Social e IRPF; habrá recibido parte del exceso pagado por las clases adineradas a través de los impuestos distributivos y las cotizaciones sociales, ya sea en persona o a través de sus empresas.
Evolución de la convergencia de los PIBs de España (azul) y la UE-15 (verde) en valores per cápita a precios de mercado (izquierda) y en valor relativo (derecha, UE-27 = 100%).

Las clases altas rara vez se destacan por su filantropía y luchan por dejar de tener que compartir su riqueza para aumentar el bienestar de los demás, los cuales, para más INRI, probablemente sean pobres debido a las características del sistema productivo que las clases altas dirigen. De ahí el discurso repetido hasta la saciedad de que los impuestos y las cotizaciones sociales son malos para la economía. Efectivamente, ambos son malos para SU economía, pero muy beneficiosos para la de un mileurista intermitentemente en paro por culpa de las políticas económicas que favorecen a las empresas que dirige, sin que nadie le haya votado, quien lucha por reducirle las prestaciones sociales.

De este razonamiento se extrae fácilmente que, a igualdad de modelos productivos, un país con impuestos redistributivos y cotizaciones sociales altos será más justo e igualitario que otro donde estos sean reducidos. La razón es evidente: en el primero se produce una transferencia mucho más elevada de riqueza desde las clases adineradas a las menos favorecidas. Debe quedar en todo caso claro que la redistribución a través de impuestos se realiza una vez que el sistema productivo ha distribuido, así que para atajar de raíz el problema de la distribución desigual no queda otra solución que cambiar el sistema productivo en sí, lo cual quizá podría hacer innecesaria la necesidad de una redistribución.

IMPUESTOS, SALARIOS Y DEMANDA INTERNA.

Dado que los impuestos, las cotizaciones sociales y los salarios elevados son tan negativos para la economía y el empleo, habrá que pensar que donde estos son más altos que en España en relación a la riqueza (o sea: la práctica totalidad de la Europa de los quince), las economías serán más débiles y las tasas de desempleo más altas. La realidad, tozuda ella, demuestra que esto es al contrario: de las tasas de desempleo creo que no hace falta ni hablar; en cuanto a la economía, parece ser precisamente donde la presión fiscal es menor, el mercado de trabajo está más desregulado y los costes laborales son inferiores, como Irlanda, Grecia o España, donde la crisis se ha cebado con más dureza.

Como habíamos razonado anteriormente las prestaciones sociales y los impuestos redistributivos son una suerte de salario diferido, salario que percibe el ciudadano cuando hace uso de los servicios y prestaciones públicos. Es evidente que cada vez que un trabajador deja a sus hijos en el colegio y no le cobran por ello, va al médico y no le cobran por ello, acude a una biblioteca y no le cobran por ello, circula por una autopista y no le cobran por ello, etc. el dinero que no ha pagado permanece en su bolsillo, dinero que queda disponible para utilizar en otras necesidades. En otras ocasiones, como cuando se cobran la pensión o el paro, el trabajador recibe directamente dinero del Estado.

Es por todo lo dicho que una economía cuyas prestaciones sociales y servicios públicos sean abundantes y generosos, lo cual implica una carga fiscal mayor, tendrá una demanda interna más sólida que una donde predomine la desprotección social. Si esto se complementa con unos salarios dignos, ambas variables se apoyarán sinérgicamente.
Carga fiscal en los países de la UE-15 en porcentaje sobre el PIB en 2008.

La forma más fácil de ver esto es si suponemos que llega una crisis a un país con alta cobertura social, buenos salarios y un fuerte sector público:
  1. Al tener las empresas menos facilidades para despedir trabajadores, no haber contratos basura y existir un sector público muy fuerte que garantiza el empleo, el paro subirá más lentamente y en menor cuantía.

  2. Al haber una cobertura por desempleo excelente, los trabajadores que han perdido su trabajo afrontarán el futuro con unos ingresos dignos, seguridad y confianza.

  3. Como los salarios son elevados, quienes se quedan en el paro tienen en su mayor parte algunos ahorros, lo cual refuerza el punto anterior.

  4. Los amplios y magníficos servicios públicos permiten al trabajador cubrir necesidades básicas como educación, sanidad, transporte, vivienda, etcétera sin tener que pagar un duro o pagando cantidades simbólicas, lo cual es un nuevo refuerzo de cara al futuro.

  5. Por todo ello, el moderado aumento del paro tiene un efecto sobre la demanda interna reducido: la economía de las familias y los individuos se mantiene en niveles aceptables, al igual que la confianza, con lo cual el consumo no se derrumba.

  6. Las empresas tanto públicas como privadas siguen vendiendo productos y prestando servicios, pues la gente puede comprarlos, así que la actividad económica se resiente poco.

  7. La economía se hunde mucho menos y sale con facilidad del atolladero.
En cambio, en un país ficticio donde los impuestos y los servicios sociales fueran deficitarios, pongamos que se llama Españolandia, la concatenación de sucesos sería muy diferente:
  1. Al tener las empresas facilidades para despedir trabajadores, existir contratos basura y ser el sector público muy débil, el paro subirá de forma rápida y contundente.

  2. Al ser la cobertura por desempleo deficiente, los trabajadores que han perdido su trabajo afrontarán el futuro con pocos ingresos y temor ante la próxima caducidad de la prestación por desempleo. Otros, ni siquiera tendrán derecho a dicha prestación.

  3. Como los salarios son reducidos, quienes se quedan en el paro tienen muy pocos ahorros en que apoyarse.

  4. Para colmo, como los servicios y prestaciones públicos son deficientes, el trabajador tendrá que seguir pagando por necesidades básicas como el transporte, la vivienda, el dentista, la guardería de los niños, la matrícula de la Universidad, etc.

  5. Por todo ello, el fuerte aumento del paro tiene un fuerte efecto negativo sobre la demanda interna: la economía de las familias y los individuos se desploma, al igual que la confianza, con lo cual el consumo se derrumba.

  6. Las empresas privadas, que son la inmensa mayoría, venden cada vez menos, así que para arreglar sus balances despiden a más trabajadores, pues es fácil. Volvemos al punto 1.

  7. La economía entra en un círculo vicioso que la hunde en un pozo del que es difícil salir.

Eso sí: en el segundo país seguro que los ricos son más ricos que en el primero, al menos en términos relativos al PIB. Y es que, como ya apuntamos, esto es también una cuestión de igualdad y justicia social.

IMPUESTOS, SALARIOS Y COMPETITIVIDAD.

Echar la culpa a los salarios, los impuestos o las cotizaciones sociales de la baja competitividad de los productos españoles es de un cinismo absoluto, pues es precisamente en salarios, impuestos y costes laborales en lo único en que somos realmente competitivos en la Europa de los quince. España tiene uno de los costes laborales más bajos de la UE-15 y una carga fiscal bastante inferior a la media. Esto queda meridianamente claro en la siguiente tabla, donde he escogido parámetros correspondientes a 2006 porque es el último año para el cual la media de la UE-15 está disponible para hacer la comparación:

Parámetros 2006 UE-15 España Diferencia
Carga fiscal (en % del PIB) 13,6% 11,7% -14,0%
Carga fiscal sobre los costes laborales 41,1% 35,9%-12,7%
Salario bruto medio en la industria y servicios 36.123€ 21.402 €-40,8%
Costes laborales por hora 25,79€ 15,77€ -40,8%
Costes laborales por mes 3.496 € 2.203 € -37,0%
PIB per cápita en poder de compra 100% 93,1% -6,9%

Las cifras hablan por sí solas y como vemos las diferencias porcentuales no están justificadas por la divergencia de nuestro PIB per cápita respecto de la UE-15, que era menos del 7% en el año analizado. Como podéis suponer no ha habido en los últimos tres años ningún suceso significativo que nos lleve a pensar que las variables han variado significativamente.
Costes laborales en los países de la UE-15 en 2006.

Por otra parte, si bien los salarios son una componente de la competitividad, ésta no es ni la única ni la más importante, como nos quieren hacer creer. Si así fuese acabamos de ver que seríamos tremendamente competitivos. Entre otros parámetros que influyen podemos citar:
  • Tipo de cambio.
  • Tipos de interés.
  • Ayudas públicas.
  • Rendimientos de la tierra.
  • Infraestructuras y servicios públicos.
  • Comunicaciones y telecomunicaciones.
  • Formación profesional.
  • Capacidad y formación del empresariado.
  • Organización y estructura de las empresas.
  • Tecnología.
  • Investigación y desarrollo.
  • Diseño y calidad de los productos.
  • Redes comerciales y de distribución.
La actuación sobre las tres primeras variables está anulada por nuestra pertenencia a la Unión Europea, pero entre las demás reconoceremos bastantes en las que España no destaca precisamente por su excelencia. ¿Por qué no dejar en paz a los salarios, que son realmente competitivos, e incidir en las otras variables, que no lo son? ¿Por qué no, por ejemplo, mejorar una organización empresarial cuya ineficacia pierde millones todos los días y de la cual doy fe? ¿Qué hay de la tecnología y la investigación? ¿Qué hay de la formación de nuevos profesionales? ¿Qué calidad y fiabilidad tienen, en general, nuestros productos? En todo ello España está muy por detrás de la UE-15, pero por lo visto la culpa de nuestra falta de competitividad es de las únicas variables en las que "ganamos": los salarios, los impuestos y las cotizaciones sociales.
Izquierda: Salario bruto medio anual en la industria y servicios en los países de la UE-15 en 2006. Derecha: evolución temporal en la UE-15 (verde) y España (azul). Como vemos, la convergencia del PIB per cápita no se ha trasladado a este parámetro, que es incluso divergente.

Un país puede intentar competir en calidad e innovación, como Alemania, o en precios, como Corea del Sur. Es evidente que los empresarios y el gobierno españoles han decidido tomar la segunda senda.

Intentar competir a base de moderar o bajar los salarios, los impuestos y las cotizaciones sociales es la peor solución posible: se empobrecen los trabajadores, se empobrece la sociedad, se empobrece el país y se debilita la economía, la demanda interna será débil y el edificio entero mucho más sensible a las recurrentes crisis cíclicas. Pero al disminuir la redistribución de riqueza, unos pocos se hacen ricos, muy ricos.

Una vez vistas las inmensas posibilidades que tenemos para equilibrar el sistema de pensiones desde la óptica del aumento de los ingresos y una vez refutados los argumentos que para no aplicar estas medidas se vierten desde la ideología hegemónica, vamos a analizar brevemente la némesis de lo que hasta ahora hemos estado viendo: las medidas a tomar desde la óptica de la reducción de gastos, las medidas que están proponiendo el Gobierno y la entidades financieras.
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Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

martes, 2 de marzo de 2010

SOBRE LAS PENSIONES - CAPÍTULO 3 DE 5.


¿CÓMO PODRÍAMOS REEQUILIBRAR NUESTRO SISTEMA DE PENSIONES SI DIERA DÉFICIT?


Dado que en España las pensiones se financian desde las cotizaciones sociales, podemos escribir la siguiente fórmula de equilibrio:
  • Número de asalariados x Salario medio x Tipo medio de gravamen – Fraude = Número de pensionistas x Pensión media.
También podemos desarrollar un poco más e introducir un nuevo término que, como sabemos, en España vale cero:
  • Número de asalariados x Salario medio x Tipo medio de gravamen + Impuestos generales – Fraude = Número de pensionistas x Pensión media.
Supongamos que el número de pensionistas sube. Como dicen las matemáticas de primaria (EGB en mis tiempos), para que se mantenga la igualdad podemos hacer cualesquiera de estas cosas:
  1. Subir el número de asalariados.
  2. Subir el salario medio.
  3. Subir el tipo medio de gravamen.
  4. Subir los impuestos generales.
  5. Bajar el fraude.
  6. Bajar la pensión media.
O sea: podemos aumentar los ingresos (cinco primeras opciones) o disminuir los gastos (última opción). Empecemos analizando las cinco primeras opciones, que son la que no abordan o descartan directamente los ideólogos neoliberales.

AUMENTAR EL NÚMERO DE ASALARIADOS.

Evidentemente, si hay más gente que trabaja, hay más gente cotizando a través de sus salarios, así que reducir el paro es una eficaz forma de reequilibrar el sistema. España por desgracia ha registrado históricamente desde los años 80 unas cifras de desempleo muy superiores a las de la Europa de los 15 (ver gráfico). Actualmente A un 9,9% de desempleo en la UE-15 se contrapone un 19,5% en España, una cifra escandalosa.
Evolución del paro en España (azul) contra la media de la UE-15 (verde).

A pesar de lo dicho, en nuestro país las políticas reales de empleo han brillado por su ausencia y por el contrario bajo supuestas medidas para su fomento se han camuflado reformas regresivas que no han supuesto otra cosa que facilidades al despido, subvenciones encubiertas a las empresas y deterioro de las condiciones de contratación de los trabajadores, consiguiéndose el efecto contrario al que, supuestamente, se pretendía.

Ninguna empresa va a contratar a alguien que no necesita sólo porque le dan ayudas. Evidentemente las empresas contratarán trabajadores únicamente cuando los precisen, independientemente de los tipos de contrato que existan, pero siempre se intentarán acoger a la posibilidad más ventajosa económicamente. Por lo tanto:
  • Contratos basura: la empresa contrata a la misma gente que de otra forma hubiera tenido que contratar, pero pagando menos. Además, estos contratos se han convertido instantáneamente en paro a la primera dificultad económica, pues constituyen un despido gratuito de hecho (no se renuevan y punto). Si las empresas no tuvieran tan fácil reducir sus plantillas habrían aguantado más tiempo antes de despedir y no se habría transferido el peso de la crisis económica del sector privado (salarios) al público (prestaciones por desempleo) casi instantáneamente y con tal intensidad.
  • Becarios: lo mismo pero peor. Mano de obra ultra-barata sin derechos de plantilla y sin cotizaciones sociales que sustituye a puestos de trabajo con todos los derechos a pesar de la propaganda oficial en contra.
  • Ayudas a la contratación: este dinero no son más que subvenciones encubiertas a las empresas, que aumentarán sus beneficios a costa del erario público. Muchas veces estas ayudas consisten en reducciones en los impuestos y bonificaciones sobre las cotizaciones sociales, atacándose por lo tanto los ingresos del sistema de pensiones y el salario diferido de los trabajadores.
Así pues, las políticas oficiales sólo han servido para incrementar los beneficios empresariales, haciéndole un flaco favor al mercado laboral y mermando los ingresos de la Seguridad Social. Medidas más beneficiosas para incrementar la población activa habrían sido:

Integrar a la mujer en el mercado laboral. A este respecto, invertir en medidas de carácter social, como una red fuerte de guarderías del estado o el establecimiento de servicios de asistencia domiciliaria conseguirían un doble beneficio: por un lado posibilitarían la integración de más mujeres, mientras que por el otro se crearían empleos directos.

Integrar de forma efectiva a los inmigrantes en nuestra sociedad. Este camino requiere invertir en programas educativos, formativos y de inserción. Sin embargo, hoy en día a muchos se les reserva un papel mucho menos noble: el de mano de obra barata y desprotegida para el desempeño de los trabajos más indeseables y peor pagados, en muchas ocasiones al servicio de la economía sumergida. Esta situación es útil para los empresarios, ya que de esta forma se ahorran cotizaciones sociales e impuestos y consiguen que los inmigrantes tiren de los salarios hacia abajo.

Supongamos que un inmigrante viene con su familia a España, se integra correctamente y consigue un trabajo en las mismas condiciones que un español. Está claro que él y su familia:
  1. Consumen y contribuyen a elevar la demanda interna, incentivando la creación de más empleo.
  2. Pagan impuestos y cotizan a la Seguridad Social, contribuyendo a los servicios sociales que todos disfrutamos.
Prohibir las prejubilaciones. Esto tendría un efecto positivo mucho mayor de lo que se cree y es una práctica prohibida en muchos países europeos. La prejubilación, obligatoria en la mayoría de los casos, no es un favor que se le hace al trabajador, sino un mecanismo utilizado comúnmente por la empresa privada para arreglar sus balances reduciendo plantilla o sustituyendo puestos de trabajo bien remunerados por mileuristas. Lo más grave de todo es que se realiza con la complicidad e intervención del Estado y a costa del erario público. Por supuesto mucha gente querría jubilarse a los 55 años, pero resulta indecente que, mientras se pide retrasar la edad de jubilación, se estén retirando a miles de personas del mercado laboral antes de tiempo a costa de las finanzas públicas con el fin de facilitar que las empresas privadas reduzcan plantilla y saneen sus cuentas. Debe además tenerse en cuenta que un prejubilado no cuenta como parado, así que sirve para maquillar las abultadas cifras del desempleo en España. El producto nacional que deja de producirse por los trabajadores prejubilados equivale a un 5% del PIB.

Hay muchas más medidas que favorecerían al empleo y por ende a las pensiones que no analizaré para no extender esto demasiado, pero puedo mencionar la reducción de la jornada laboral sin reducción de salario (35 horas por Ley), el endurecimiento de la legislación sobre horas extraordinarias, etcétera.

SUBIR LOS SALARIOS.

Cae de cajón: dado que las cotizaciones son un porcentaje de los salarios, cuanto más elevados, más aportan.

Esta medida, todo un anatema para el pensamiento económico neoliberal, tendría efectos positivos sinérgicos: al aumentar el poder de compra de las clases sociales más desfavorecidas aumentaría rápidamente la demanda interna y con ella mejorarían la actividad económica y el empleo, con lo que disminuiría el paro y se ingresarían aún más cotizaciones.

Dicho esto se comprenderá la gravedad de que se hable de congelar o reducir los salarios al tiempo que se intenta hacer creer a la gente que las pensiones están en peligro.

Una elevación considerable del Salario Mínimo Interprofesional tendría un efecto especialmente positivo, ya que afectaría a las clases sociales con menos ingresos y son éstas las que muestran un mayor potencial de reactivación de la economía, debido a la gran cantidad de necesidades que no pueden satisfacer con su actual nivel de renta. Debe también tenerse en cuenta que muchas prestaciones sociales usan el SMI como base de cálculo para su cuantía o para tabular los derechos de acceso a las mismas. Tengamos en cuenta que si el SMI subiese, por ejemplo, un 25%, no sólo verían subir sus ingresos quienes cobrasen el SMI, sino todos los que cobrasen menos que el SMI +25%.

Desgraciadamente, si en España en las últimas décadas descontamos la inflación comprobamos que se ha producido un estancamiento real de los salarios, siendo la masa salarial un porcentaje sobre el PIB cada vez más reducido en favor de las rentas del capital. En cuanto al salario mínimo, en 2009 era de 624 míseros euros al mes, lejísimos de los mucho más respetables 1.321 de Francia; esta diferencia del 112% no se puede justificar con el diferencial de riqueza, pues el PIB per cápita francés era en 2009 únicamente un 5% superior al español.
Comparativa de salarios mínimos con otros países europeos donde está reconocida esta figura (2009).

¿Por qué se anatemiza oficialmente una medida que contribuiría a enriquecer a la sociedad en general y a reactivar la economía creando empleo? Básicamente porque supone una transferencia neta de riqueza desde las rentas del capital y los beneficios empresariales a las rentas del trabajo, y el pensamiento neoliberal defiende intereses de clase, no a la sociedad en su conjunto: defiende los intereses de los banqueros y grandes empresarios. Un alza de salarios está en contra de dichos intereses por razones no sólo económicas, sino también de poder. Un trabajador cuya situación sea desahogada tiene un poder de negociación ante la empresa muy superior al de otro que necesita su trabajo como sea. Está claro: si mi empresa me dice que tengo que trasladarme a Arabia Saudí les digo que antes me voy al polo descalzo y en camiseta y me quedo tan tranquilo. Si me echan tengo un buen colchón para ir buscando trabajo, reforzado por las prestaciones por desempleo. En cambio, si mi cuenta bancaria estuviera a cero todos los finales de mes y no hubiera prestaciones por desempleo, seguro que me lo pensaría mucho más.

AUMENTAR LOS TIPOS DE GRAVAMEN.

También cae de cajón: si se aumentan las cuotas obreras y patronales más dinero se recaudará. Es cierto que subir las cuotas obreras (estamos hablando de décimas de punto) supone cobrar cada mes un pelín menos, pero:
  1. Casi todo el mundo preferirá cobrar un poquito menos ahora y asegurarse una buena pensión que trabajar dos años más (una décima de punto es sólo 1 euro al mes de cada 1.000).
  2. Por otro lado, el trabajador recupera lo que paga en forma de servicios sociales, luego esa mínima reducción de sueldo no es tal. Las cotizaciones no se pagan sin contraprestación.
Esto último hay que tenerlo muy claro: las cotizaciones sociales, tanto las que paga la empresa como las que afronta el trabajador, son parte del salario; son salario diferido. Cuando el trabajador cobre su pensión, vaya al médico sin pagar un duro, cobre el paro, asista a cursos de formación gratuitos, etc. recuperará, no sólo el dinero que pone él, sino también el que aporta la empresa.

Es por ello que un aumento de las cuotas patronales se puede considerar un aumento de sueldo (aunque no figuren en la nómina del trabajador), ya que aumentarán las prestaciones a las que el trabajador puede acceder gratuitamente y/o su calidad. Por el contrario, un descenso de las cuotas patronales es un ataque contra los intereses obreros, pues bajarán la calidad y/o el número de prestaciones sociales, con lo que tendrá que pagar por servicios antes gratuitos o prescindir de ellos, o verá reducirse la cuantía de las prestaciones por desempleo o las pensiones.
Porcentajes que suponen sobre los costes laborales las cuotas patronales (izda.) y la carga fiscal total (dcha.) en 2007 (nota: las aspas negras significan "datos no disponibles").

Pese a ello, si miramos atrás comprobamos que en la historia reciente la evolución ha sido bastante negativa, reduciéndose en varios puntos las cuotas patronales (esto es viejo, sólo entre 1982 y 1991 bajaron 2,5 puntos). Así pues ¿qué tal recuperar las bajadas habidas en décadas pasadas en las cuotas patronales con el fin de aumentar los recursos de la Seguridad Social? ¿Con qué cara se piden sacrificios a los trabajadores cuando en las últimas décadas se han bajado varios puntos las cotizaciones sociales de las empresas?

Por otro lado, la eliminación de la base máxima de cotización permitiría elevar los ingresos sin tocar los tipos. En España cualquier salario por encima de 3.198 euros al mes (2010) cotiza sólo por la cifra indicada, es decir, si alguien gana 10.000 euros al mes él y la empresa pagan como si ganase 3.198. Esto introduce una regresividad inaceptable en el sistema, pues por encima de la citada cifra cuanto más se gana menos porcentaje del sueldo se paga a la Seguridad Social. ¿Por qué no eliminar la base máxima de cotización para que los grandes salarios coticen por su importe íntegro?

FINANCIAR EL SISTEMA TAMBIÉN DESDE IMPUESTOS DIRECTOS.

Hoy en día este término de la fórmula vale cero, pero… ¿por qué la Seguridad Social no se puede financiar también desde otros impuestos, como hacen muchos países? ¿Acaso Alá ha dispuesto que deba pagarse sólo a través de las cotizaciones sociales?

Ni siquiera hace falta crear impuestos nuevos ad-hoc. Por ejemplo, podría recuperarse el prácticamente perdido carácter progresivo y redistributivo del IRPF, sucesivamente desarbolado por multitud de reformas regresivas. Cuatro cosas que podrían hacerse:
  • Eliminar las abundantes deducciones que sólo benefician a las rentas más altas. Gracias a ellas en España los empresarios acaban tributando por menos ingresos que los trabajadores.
  • Aumentar el número de tramos y los tipos de gravamen superiores.
  • Endurecer significativamente la tributación sobre las rentas del capital, que en España están prácticamente exentas de hecho desde las reformas de 1988 y 1990.
  • Sustituir el mínimo exento por una deducción constante, ya que el primero supone una reducción en la base del impuesto que beneficia más a quienes más elevado tienen el tipo de cotización.
Estas medidas aumentarían notablemente la recaudación a costa de las rentas superiores y las rentas del capital sin que las inferiores se enterasen. Aumentaría significativamente la recaudación a costa de los más pudientes. Además hay margen de sobra, pues como vemos en este gráfico, la carga fiscal española se mueve en los límites inferiores la UE-15.
Carga fiscal en porcentaje sobre el PIB en 2008.

Mención aparte quiero hacer de una deducción especialmente sangrante en el caso que nos preocupa: la que desgrava por aportaciones a planes privados de pensiones. Esta deducción supone un descenso del 4% en la recaudación del impuesto. Al parecer, es legítimo dedicar recursos públicos a los planes privados (vía minoración de ingresos fiscales) pero no a las pensiones públicas. ¿Cómo es posible que se diga que no hay recursos suficientes para las pensiones públicas cuando se está perdiendo un 4% de la recaudación del IRPF en incentivar planes de pensiones privados? ¿Y si se eliminasen esos incentivos y se dedicase ese 4% a las pensiones públicas?

Debe descartarse totalmente una financiación a través de un incremento del IVA o de cualquier otro impuesto indirecto, pues son terriblemente injustos y regresivos. Es fácil razonar por qué:
  1. Cuando toman un helado o compran el periódico, pagan el mismo IVA Emilio Botín y sus Consejeros que las limpiadoras del Banco de Santander.
  2. Las rentas más bajas dedican todos o casi todos sus ingresos al consumo (alimentación, vestido, transporte…). Por lo tanto, encuentran gravado por el IVA el 100% de lo que cobran, pues lo poco que ahorran es para consumo diferido (coche, casa, vacaciones…).
  3. Una gran fortuna dedicará al consumo únicamente una muy pequeña parte de sus ingresos. El resto los dedicará al ahorro, la inversión, el préstamo y la especulación, que no pagan IVA (cuando compras acciones no pagas IVA, todos los productos financieros están exentos).
Por todo ello, el porcentaje que el IVA supone sobre los ingresos de una gran fortuna es ridículo, mientras que para un mileurista rebasará seguramente el 10% (más de 100 euros al mes). De la recaudación total por IVA el grueso proviene de la gran masa de consumidores de rentas bajas y medias, que son la inmensa mayoría de la población.

Sin embargo, a nadie se le escapa que el único impuesto que el Gobierno se ha planteado subir con motivo de la crisis es, precisamente, el IVA, un impuesto regresivo e injusto del que, para colmo, los productos financieros y los rendimientos del capital, responsables de la crisis, están exentos.

LUCHAR CONTRA EL FRAUDE Y LA ECONOMÍA SUMERGIDA.

El importe total del fraude fiscal en España se estima en nada menos que el 20% del PIB, lo cual no debe sorprender en un país donde el dinero negro se mueve a placer de aquí para allá.

Es evidente que si todo el mundo pagara los impuestos que tiene pagar los ingresos del sistema aumentarían espectacularmente y mejoraría sustancialmente la imagen del sistema impositivo entre la población. La lucha contra el fraude equivale a universalizar los impuestos, es decir, a que todo el mundo pague y no sólo los de siempre. Una parte de este incremento de la recaudación podría por supuesto utilizarse para pagar las pensiones.

En España sin embargo jamás se ha ejercitado una lucha eficiente y real contra el fraude más allá de las declaraciones de intenciones. Si miramos hacia atrás el panorama es desolador: en la historia reciente de este país se cuentan varias amnistías fiscales para el dinero negro, por supuesto camufladas bajo otros nombres (“regularización fiscal”, por ejemplo). Las hubo en 1977, en 1988 y en 1991, algunas para colmo coincidiendo en el tiempo con significativos recortes en las prestaciones sociales, como en 1988.

Si hay algo que hay que tener claro sobre el fraude es que, quienes más defraudan, son quienes más tienen. Ello es así porque el fraude es una cuestión de posibilidades, conocimiento del sistema, asesoramiento, etc. ¿Acaso un barrendero tiene la posibilidad de esconder su dinero en Suiza? Se podrían conseguir aumentos de recaudación significativos sin tocar los impuestos existentes únicamente generando mecanismos eficaces de lucha contra el fraude, con el fin de que las clases más pudientes paguen efectivamente lo que les corresponde. Y es que actualmente Hacienda no somos todos.

Por otro lado, el tamaño de la economía sumergida en España es gigantesco: se estima que llega al 24% del PIB. La lucha contra la economía sumergida supondría el afloramiento de una cantidad ingente de recursos que hoy en día eluden sus obligaciones fiscales y sociales. El ejemplo más claro son las contrataciones ilegales sin alta en la Seguridad Social que contribuyen a enraizar la exclusión y la marginación de todo tipo de colectivos desfavorecidos (entre ellos muchos inmigrantes) mientras restan una enorme cantidad de recursos al sistema de Seguridad Social y las pensiones vía cotizaciones no cobradas. Se calcula que pueden ser unas 800.000 las personas que actualmente están trabajando sin contrato en España, una situación de la que únicamente se beneficia el empleador.

Desgraciadamente, los servicios de inspección españoles llevan desde siempre infradotados de fondos y personal y bloqueados políticamente, ya que no existe ninguna voluntad de acabar con esta situación. La potenciación de los servicios de inspección del Estado mediante aumentos de presupuesto y personal y la promoción de su rango administrativo sería un primer paso en la buena dirección que recuperaría con creces todo el dinero invertido.

Hasta aquí llega el análisis de algunas cosas que se podrían hacer para elevar los ingresos del sistema de pensiones y compensar un supuesto desequilibrio. Debe tenerse en cuenta que estas medidas no sólo sirven para enjuagar un hipotético déficit; podrían ponerse en marcha sin que éste exista simplemente para mejorar la cobertura y la cuantía de las pensiones existentes.

Antes de continuar con su némesis, la reducción de gastos, vamos a hacer unas consideraciones adicionales acerca de los argumentos que ofrece el credo neoliberal para, precisamente, no hacer nada de lo mencionado en este capítulo.
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Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

lunes, 1 de marzo de 2010

SOBRE LAS PENSIONES - CAPÍTULO 2 DE 5.


PROBLEMAS METODOLÓGICOS DE LOS ESTUDIOS SOBRE LAS PENSIONES.

El argumento estrella de todas las publicaciones que anticipan con denodada constancia el colapso del sistema público de pensiones es por todos conocido:
“Debido al aumento de la esperanza de vida y al descenso de la tasa de natalidad, pronto habrá tantos jubilados que los cada vez menos numerosos trabajadores no se van a bastar para pagar todas las pensiones, con lo que la diferencia entre ingresos y gastos degenerará en un monstruoso déficit imposible de enjuagar. Amén."
Vamos a demostrar que esto es mentira. Para ello vamos a dejar claro que todos estos estudios adolecen de los siguientes errores metodológicos:
  1. Parten de supuestos demográficos erróneos.
  2. Obvian el aumento del PIB con los años.
  3. Suponen que las variables que equilibran el presupuesto del sistema de pensiones permanecen constantes (o sea: que no se hace nada para solucionar el problema).
Veámoslo.

SUPUESTOS DEMOGRÁFICOS ERRÓNEOS.

Los Españoles No Vivimos Hoy 4 Años Más que en 1980.

Entre 1980 y 2005 la esperanza de vida en España subió desde los 76 a los 80 años. ¿Quiere decir esto que vivimos cuatro años más y que, por lo tanto, los jubilados cobran su pensión durante cuatro años más? La respuesta a esta pregunta es importante porque esta suposición está presente en muchos estudios cuyo objetivo es demostrar la inviabilidad del sistema público de pensiones. Pues la respuesta es: no, desgraciadamente no vivimos cuatro años más que en 1980.

Me explico. La esperanza de vida se calcula haciendo la media de las edades de las personas que mueren dentro de un determinado año. Como media que es, hay varias formas de subirla.

Supongamos dos familias a las que un mal año se lleva a dos miembros. En la primera uno muere a los 20 años en un accidente y otro a los 80 de viejo; en la segunda uno muere a los 50 por enfermedad y otro también a los 80 de viejo. Las esperanzas de vida de ambas familias serán:
  • Familia 1: (20 + 80) / 2 = 100 / 2 = 50 años.
  • Familia 2: (50 + 80) / 2 = 130 / 2 = 65 años.
Como vemos, la esperanza de vida es 15 años superior en la segunda familia, pero los viejos se han muerto a la misma edad. Lo que tira hacia arriba de la esperanza de vida de la familia 2 es que no ha muerto de joven ninguno de sus integrantes.

Con España sucede algo parecido: parte del aumento de la esperanza de vida en nuestro país se debe a que han disminuido notablemente la mortalidad infantil y demás fallecimientos prematuros. Así, en 1980 la mortalidad infantil era de 12,34 bebés por cada 1.000 nacidos vivos, reduciéndose hasta 3,54 en 2008. Podemos ver la evolución en el gráfico siguiente:
Tasa de mortalidad infantil en España desde 1997 (nota: disculpad el color verde puñeta, pero los gráficos están sacados de Eurostat y es el color por defecto).

Por lo tanto, si bien es cierto que hoy los españoles morimos más viejos que en 1980, no son cuatro años. La esperanza de vida ha subido 4 años porque morimos más tarde, pero también porque hay menos muertes prematuras tirando de la media hacia abajo. Por lo tanto, no son cuatro años más de jubilación por persona y considerarlo así para cualquier cálculo sobre la viabilidad del sistema de pensiones es erróneo.

La Longevidad No Es Homogénea.

Si hay que tener algo muy claro sobre la longevidad de las personas es que no es homogénea: las capas de población con mayores recursos viven más tiempo que las que disponen de menor renta y la diferencia es inversamente proporcional a lo igualitaria que sea la sociedad. Así, en España el 10% más pobre vive por término medio unos 10 años menos que el 10% más rico. Esta cifra es mejor que en Estados Unidos, donde la diferencia es de 15 años, pero es peor que la media de la Europa de los 15, situada en 7 años.

Por lo tanto, los años que una persona va a poder disfrutar de su jubilación antes de morir están muy relacionados con su clase social: serán más cuanto más alta. Tener esto claro es importante porque nos ayudará a valorar correctamente la equidad de las medidas propuestas desde las entidades financieras y el Gobierno para “salvar” las pensiones.

Lo que Importa Es la Población Activa, No el Número de Jóvenes.

En los repetidos estudios que dicen que pronto el envejecimiento de la sociedad se hará insostenible se hacen afirmaciones sobre el porcentaje de viejos sobre jóvenes en la sociedad o sobre la tardía incorporación de los jóvenes al mercado de trabajo (menos tiempo de cotización), cuando esto no deja de ser un fenómeno lateral a la hora de calcular la viabilidad económica de las prestaciones por jubilación.

Estas afirmaciones soslayan que en un sistema como el nuestro las pensiones las pagan mes a mes quienes reciben un sueldo y las empresas que los emplean, así que lo que importa no es el número de pensionistas sobre el número de habitantes, sino el número de personas con nómina sobre el de pensionistas y la cantidad que cotizan.

En España, a pesar del envejecimiento de la sociedad no ha parado de crecer el número de personas que cotizan a la Seguridad Social, lo cual se comprende si tenemos en cuenta dos fenómenos:
  1. La incorporación de la mujer al mundo del trabajo.
  2. La llegada de un gran número de inmigrantes en edad de trabajar.
A ambas variables les queda aún un buen recorrido al alza. Todo el mundo sabe que la inmigración continuará mientras existan los tremendos diferenciales de bienestar con las clases sociales bajas de los países emigrantes. Por otra parte, si la mujer se integrase en el mercado de trabajo al mismo nivel que en los países nórdicos europeos se añadirían al sistema unas 3.000.000 de cotizantes. Actualmente la tasa de ocupación femenina en España se sitúa en el 54,9%, por debajo del 60,4% de la Europa de los quince; en los países con mayor integración ronda o supera el 70% (ver gráfico siguiente). Esto último, además, se puede fomentar. Por poner un ejemplo: si en España el Estado crease una eficiente red de guarderías públicas y de asistencia domiciliaria gratuitas o subvencionadas, muchas mujeres se incorporarían al mercado de trabajo liberadas de sus quehaceres domésticos. Esto generaría un incremento en el número de cotizantes que harían aumentar los ingresos de la Seguridad Social. De esta forma, a partir de un aumento del gasto social hemos generado un aumento del ingreso.
Tasa de ocupación femenina en los países de la UE-15 en 2008 (nota: la línea roja es el objetivo del Tratado de Lisboa).

Por todo lo dicho, es completamente erróneo suponer como hacen los estudios sobre las pensiones que el envejecimiento de la sociedad conlleva forzosamente una disminución de la población activa y por ende de los ingresos de la Seguridad Social.

La Tasa de Natalidad No Es un Tobogán sin Fondo.

Para terminar con este apartado debemos dejar claro que suponer durante los próximos 40 años unos índices de natalidad bajísimos es un despropósito. De hecho, la tasa de natalidad en España se ha ido recuperando sostenidamente desde finales de los años 90. Así, desde el año que marcó el mínimo (1998) hasta 2008 se ha pasado de 9,19 a 11,39 nacidos por cada 1.000 habitantes; durante el mismo periodo el número medio de hijos por mujer ha subido desde 1,16 hasta 1,46 (un incremento del 25%). En el gráfico que sigue se puede ver la evolución reciente. Es de prever en todo caso que la crisis actual tenga un efecto negativo sobre estos indicadores al juntarse con la desprotección social española.
Número de nacidos por cada 1.000 habitantes (izda.) y tasa de natalidad en España (dcha.) desde 1997.

Hacer proyecciones de tasa de natalidad a más de 10 años es una osadía, como atestiguaría cualquier demógrafo. Las variables a tener en cuenta son tantas y con unas interrelaciones tan complejas que las predicciones a largo plazo caen generalmente en saco roto.

Un aumento significativo de los gastos de protección social que contribuyeran a consolidar la confianza y la seguridad en el futuro de las capas más desfavorecidas sería un buen incentivo de la natalidad.

Tampoco se puede soslayar que el porcentaje de pensionistas sobre el de jóvenes no está condenado a subir para siempre; acabará por bajar de nuevo, no es una función estrictamente creciente hasta el infinito. Las tasas de fecundidad se recuperan y, aunque no lo hicieran, la gran cantidad de futuros pensionistas herencia el baby-boom algún día fallecerán, con lo que ya a largo plazo es lógico suponer que la sociedad se reequilibrará y el porcentaje de viejos sobre activos disminuirá.

Acabado nuestro razonamiento sobre los supuestos demográficos, sigamos con los de índole económica.

NO SE PUEDE OBVIAR EL AUMENTO DEL PIB CON LOS AÑOS.

Este punto es muy importante.

Según el renombrado estudio de David Taguas y María Jesús Sáez que mencionamos en el primer capítulo, de no cambiar las cosas el gasto en pensiones supondrá un 17,1% del PIB en 2059, estimándose ello excesivo por dichos autores, si bien en ningún momento se argumenta por qué. Hoy en día el gasto en pensiones supone el 8,4% del PIB.

Vamos a admitir que la predicción (a 40 años) de estos señores se cumple.

Supongamos por otra parte que el producto interior bruto de España en 2010 es de 100 montones de dinero y que hasta 2059 crece a un ritmo anual del 1,5%, una estimación muy prudente y conservadora.

El gasto que destinaremos en 2010 a pensiones será (8,4% del PIB):
  • 100,0 x 0,084 = 8,4 montones de dinero.
Por lo que para el resto de gastos nos quedan:
  • 100,0 - 8,4 = 91,6 montones de dinero.
En 2059 nuestro PIB será (1,5% de crecimiento durante 49 años):
  • 100,0 x 1,01549 = 100,0 x 2,074 = 207,4 montones de dinero.
El gasto que destinaremos en 2059 a pensiones dicen que será (17,1% del PIB):
  • 207,4 x 0,171 = 35,47 montones de dinero.
Con lo cual para el resto de gastos nos quedarán:
  • 207,40 - 35,47 = 171,93 montones de dinero.
O sea: para el resto de gastos el dinero disponible ha aumentado un 187,7%, pasando de 91,6 a 171,9 montones de dinero. Hay más recursos tanto para pagar pensiones como para todo lo demás. Esto no es magia, sólo que el PIB se ha multiplicado por más de dos; y eso que hemos supuesto un crecimiento anual de sólo el 1,5%.

El estudio de la Comisión Europea que también citamos en el primer capítulo es más optimista: en este caso el año de la catástrofe es 2060 y el porcentaje del PIB que gastaremos en pensiones el 15,1%. Por lo tanto, si hiciésemos los cálculos para este otro estudio obtendríamos unos números que mejorarían sensiblemente lo de arriba.

Por lo tanto, decir que el aumento del porcentaje que las pensiones suponen sobre el PIB va a drenar los recursos de tal forma que no habrá dinero disponible para otros campos es totalmente erróneo. Este argumento únicamente se sustenta desde un punto de vista que suponga que el PIB va a crecer muy poco o no va a crecer, con lo cual si este panorama se diese quizá el problema no serían las pensiones, sino el modelo económico sobre el cual los autores de los estudios hacen sus modelizaciones, que por lo tanto es lo que habría que cambiar.

¿Seguro que un 17% No Es Excesivo?

Estos datos históricos nos ayudarán a corroborar lo anteriormente dicho.
  • Gasto en pensiones en España en 1960: 3,0% del PIB.
  • Gasto en pensiones en España en 2010: 8,4% del PIB.
Como vemos en 50 años el gasto en pensiones se ha multiplicado por 2,8. Sin embargo, nadie podrá negar que hoy en día tenemos muchos más recursos tanto para pensiones como para el resto de gastos, debido a la multiplicación del PIB por varios enteros desde aquellas fechas.

Para terminar de abundar en este argumento veamos los porcentajes sobre el PIB que suponen las pensiones en otros países de la europa de los quince:
Porcentaje del PIB dedicado a pensiones en los países de la UE-15 en 2007.

Como podemos comprobar la mayoría de países están a años luz de España, debido a que en nuestro país las pensiones son muy bajas para la media europea (analizaremos esto con más detalle en la quinta parte). Italia (14,6%) está pagando en este momento un porcentaje cercano al que David Taguas y María Jesús Sáez definen como insoportable para 2049 y Francia (13,3%) y Austria (13,8%) no andan muy alejadas. Si tomamos como referencia el estudio de la Comisión Europea, Italia ya está ahí. Además, el PIB actual de ambos países es ahora bastante inferior al que tendrá España en 2049, y no digamos en 2060, así que tienen menos recursos para otras cosas que los que nosotros tendremos entonces. Sin embargo, no parece que estos países estén afrontando grandes dificultades para pagar sus pensiones.

Por último también debemos tener en cuenta que, al igual que el envejecimiento de una sociedad no es una función estrictamente creciente hasta el infinito, el tanto por ciento que las pensiones suponen sobre el PIB tampoco, con lo que en algún momento este porcentaje comenzará a descender desde máximos.

Así pues, todo parece indicar que el sistema público de pensiones español no se encamina hacia catástrofe alguna y que, para colmo, el principal problema de que adolece es su escasa cuantía.

A pesar de ello, vamos a darles una oportunidad más a los agoreros y vamos a suponer que el sistema se desestabiliza y comienza a generar déficit. ¿Qué podemos hacer para arreglarlo? Según los bancos, la Comisión Europea y demás partes interesadas, nada, sólo nos queda desmantelarlo. Pues permítanme que les contradiga: se pueden hacer muchas cosas y muy variadas. Se puede actuar sobre las variables que equilibran el sistema. Analicémoslo.
  • Hora local: 20:46.
  • Temperatura: 21ºC.
  • Humedad: 57%.
  • Temperatura máxima: 26ºC.
  • Temperatura mínima: 18ºC.
  • ¡¡Y cayendo tormentaaaa!!
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.