miércoles, 21 de abril de 2010

¡QUÉ POCA SERIEDAD CENSORA!


Incansables leedores:

En una entrada anterior ya había hecho referencia a la censura que sobre Internet existe en Qatar. Cualquier página web con contenido sexual, desde la más áspera pornografía hasta el erotismo de postal turística, está bloqueada.

A pesar de que en este país también existe publicidad oficial en contra de la piratería informática, no he detectado sin embargo censura a este respecto; así, páginas como Megagames, Gamecopyworld o Astalavista son plenamente accesibles y puedes descargarte sin problemas arreglos para los juegos y programas que no funcionan.

Otro campo en el que hasta ahora no he sido nunca censurado es en el político. Me resisto sin embargo a pensar que no haya censura política en Internet de Qatar, pues en el resto de medios por supuesto existe. Quizá ésta afecte a páginas con contenidos en árabe y haya más manga ancha con las de lengua inglesa o española (sería bastante escandaloso que sitios web como Sin Permiso, donde escriben desde marxistas a socialdemócratas y niños rebeldes del sistema, estuvieran censurados). En todo caso tampoco me he dedicado a intentar entrar en los sitios más radicales del mercado, más que nada porque nada en limpio se saca de ellos.

Por todo lo anteriormente citado podríamos pensar que una vez que sabes dónde no debes tratar de entrar no tendrías por qué ni que acordarte de que existe censura. Sin embargo, algunas veces te encuentras con un pantallazo censor inesperado tras pinchar en un link aparentemente inofensivo. Supongo que esto será debido a que las páginas vinculadas ofrecerán un amplio margen de contenidos que, además del buscado, incluirá alguno de naturaleza sexual. Por ejemplo, hay una página de vídeos tipo Youtube que se llama Tutv o algo parecido que está bloqueada; supongo que no censurará sus contenidos como Youtube y por lo tanto se podrán encontrar vídeos picantes.

Poca Seriedad.

Todo lo anterior viene a que el otro día, tras una buena temporada sin que me ocurriera, recibí uno de esos pantallazos censores inesperados, pero quedé sorprendido porque el diseño había cambiado. Antes no era más que un aburrido texto sobre fondo blanco con el logotipo de Qtel, pero ahora resulta que lo han cambiado a lo que veis a continuación:
Último grito en censura buen rollito en el Estado de Qatar. Obsérvese cómo el color de fondo hace juego con la bandera del país.

Así pues, una serie de personajillos sonrientes tipo cómic realizando gestos estentóreos te cuentan que el lugar a donde estás intentando acceder incluye contenidos prohibidos y que tal y que cual. ¡Qué falta de seriedad! ¿Cómo piensan que así la gente se lo va a tomar en serio? ¡Me parece fatal! Durante unos momentos creí que quizás estuviera accediendo a una página para niños cuyo contenido fuera poco adecuado para la moral islámica, pero pronto me di cuenta de que esto no tenía sentido. Si me censuran, yo agradezco un texto directo y amenazador, algo violento, no cuatro monigotes sonrientes diciendo: "Oye tío, a esto no vas a poder acceder, está prohibido, pero no te preocupes, buen rollito, ¿eh?"

Por cierto: tras fijarme con detenimiento, he caído en la cuenta de que el estilo de dibujo es muy similar al empleado por el dibujante de Superlópez, Juan López, alias "Jan". Incluso me he llegado a preguntar si no habrá sido el propio Jan el autor. Quizás ahora se dedica a dibujar viñetas para censurar de buen rollito. Esto tendría lógica, ya que es la salida más esperable en alguien que lleva empapando desde hace años todos sus cómic con un tinte cutre-progre insoportable.

Como todos sabéis este tal Jan tras firmar unos primeros álbumes de Superlópez bastante buenos, como El Supergrupo (dos álbumes), Los Cabecicubos, La Semana Más Larga, El Señor de los Chupetes o Los Alienígenas, el argumento comenzó a degenerar y tras La Caja de Pandora y La Gran Superproducción, que marcan el punto de inflexión, ya no hay nada más que destacar, a pesar de que posteriormente se han publicado muuuchos álbumes. Creo no obstante que los primeros números contaban con la colaboración de otros guionistas, lo cual explicaría muchas cosas.

Es algo parecido a lo que ha ocurrido con Astérix y Obélix. Tras un último álbum bueno, que es La Odisea de Astérix, el argumento comienza a degenerar a ojos vista con La Gran Zanja y Astérix en la India, y tras este último título ya no hay por donde coger las historietas. Es el problema de que el dibujante se meta a guionista. Hasta La Odisea de Astérix aún había una aportación notable del difunto Goscinny a través de material escrito, pero Uderzo está visto que desde entonces mejor se hubiera dedicado a dibujar estampitas.

Pues bien, tal y como los dibujantes no deben meterse a guionistas, los censores no deben disfrazarse de tipos enrollados e intentar hacernos creer que su trabajo es algo chulo y divertido mediante el uso de personajillos de tebeo infantil. Me parece muy poco serio. Me habría parecido mucho mejor que hubiera salido un texto amenazándome con mil plagas bíblicas (perdón, coránicas) sobre un fondo con un ojo difuminado.

Correo Controlado.

Sin embargo, la mayor sorpresa con el control de Internet no fue esta, sino que me la llevé hace algo más de un mes, justo cuando acabé de enviar mi serie extraordinaria sobre las pensiones públicas. Tras dos días sin funcionarme la conexión de correo saliente de mi Outlook, voy y recibo la siguiente pantalla mientras navegaba por Internet:
Pantalla informando de que, como envío demasiados correos, me cortan la conexión SMTP. Se echan de menos algunos monigotes simpaticones dándole más gracia al asunto.

Así pues, los señores de Qtel han contado todos mis correos, han decidido que eran demasiados y me han cortado la posibilidad de seguir enviándolos vía SMTP. Echando cuentas, aquella semana envié 33x5 = 165 correos, ya que 33 eran quienes estaban en copia. Queda descartado que en mi ordenador haya un virus ni nada parecido, pues tengo instalado un antivirus actualizado más un cortafuegos correctamente configurado. No he dejado además de pasar un segundo antivirus por si acaso.

Afortunadamente el bloqueo sólo afecta a los correos enviados a través de SMTP, así que he podido seguir enviando mis imeils directamente desde la página de Gmail. Absurdo por partida doble: andan fastidiando sin motivo alguno y para colmo sin efecto práctico.

¡Menos mal que no me han cortado la conexión a Internet! Lo creo perfectamente posible.

En fin, estamos en Qatar.
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  • Temperatura: 28ºC.
  • Humedad: 54%.
  • Temperatura máxima: 35ºC.
  • Temperatura mínima: 23ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

sábado, 10 de abril de 2010

NUEVAS PERLAS QATARÍES - FEUDALISMO Y OTRAS ZARANDAJAS


Loables invitados:


Hoy quisiera dedicar mi texto a nuevas y más entusiastas alabanzas de este país que me ha tocado en suerte disfrutar. En concreto voy a ahondar un poco en el régimen jurídico en que se mueve la mano de obra extranjera y luego aderezaré el texto con varias anécdotas.

Feudalismo Qatarí.

Como ya cité en varias ocasiones a lo largo de mis tres entradas-denuncia sobre la esclavitud del siglo XXI en este miserable país, no es posible trabajar en Qatar si no eres esponsorizado por una persona física o jurídica qatarí. Posteriormente se abren otras tipologías y pueden esponsorizar empresas e individuos aquí afincados aunque no sean qataríes, si bien desconozco los detalles que permiten dar este salto. Iberdrola por ejemplo ella misma esponsoriza a todos sus trabajadores en Doha y Mesaieed, yo incluido.

Vale, muy bien, pero… ¿qué significa realmente la esponsorización? Pues básicamente es una ligazón asimétrica entre el esponsorizado (trabajador) y el espónsor (empleador) que excede con mucho el ámbito laboral. Un espónsor puede acabar respondiendo por actos de sus esponsorizados, mientras que el esponsorizado no puede hacer nada sin permiso del espónsor. Así, si algún trabajador adquiere una deuda y logra escapar del país sin pagarla es el espónsor quien responde por dicha deuda (en este caso a dicho trabajador más le vale no volver en su vida a ninguno de los países que forman el Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico – Arabia Saudí, Kuwait, Bahreim, Emiratos Árabes y Qatar - pues sería detenido en la aduana y entregado al país donde dejó la deuda). Por el contrario el esponsorizado no puede trabajar, ni salir del país, ni alquilar un piso, ni obtener el permiso de alcohol, ni comprar o alquilar un coche (etcétera) si el espónsor no se lo autoriza. En resumen: el esponsorizado sólo puede vivir con permiso del espónsor. Esto incluye a cualquier expatriado. Yo no puedo hacer nada de lo anteriormente descrito sin una carta de autorización por parte de Iberdrola.

Aunque legalmente existen algunas garantías teóricas la realidad es que se protegen las arbitrariedades de los espónsores mientras por el contrario se castiga a aquellos esponsorizados que osan denunciar abusos. A ningún nepalí se le ocurriría acudir a la policía a denunciar a su espónsor aún en el caso de injusticias flagrantes.
Esta estatua frente al Estadio Olímpico siempre me pareció muy propia para Qatar. En todo caso hubiera quedado aún mejor si el quinto eslabón apareciese unido a la muñeca o el tobillo de un hindú, un nepalí u otro inmigrante pobre cualquiera.

A nadie se le escapa que lo que describo en los párrafos anteriores es un caso de libro de relaciones de producción propias del feudalismo adaptadas al Siglo XXI. Como sabéis en la edad media los campesinos que trabajaban la tierra se consideraban parte de la riqueza de dicha tierra, así que se transmitían junto con ellla y eran propiedad del señor feudal al igual que los árboles y los ríos que contenía. Sin llegar a ello el sistema de esponsorización se aproxima peligrosamente y al igual que en la edad media no hay poder judicial al que acudir para librarse de los abusos.

Ya que hemos hablado del feudalismo voy a sacar a colación otra característica económica del mismo que en Qatar tiene especial relevancia: el rentismo. Esta figura consiste básicamente en vivir de tus propiedades sin producir nada; son otros los que trabajan, a los cuales para colmo les cargas con una renta. Trátese de un local comercial o de un terreno agrícola es lo mismo: quien trabaja la tierra o vende mercancías en el local arrendado tendrá que recuperar luego la renta a través de la venta de sus productos. El rentismo puede considerarse así una suerte de impuesto indirecto pagado al arrendador por toda la sociedad: se produce lo mismo que si la renta no existiese, pero el trigo o los zapatos saldrán cargados con una parte de la misma. Ninguna sociedad capitalista ha sido capaz de sacudirse del rentismo, el cual por el contrario está félizmente integrado en el sistema. Sí lo consiguieron algunas economías socialistas, pero con su colapso regresó este modo económico feudal.

Pues bien: en Qatar el rentismo está especialmente desarrollado, lo impregna todo. Ninguna persona física o jurídica que no sea qatarí puede comprar bienes inmuebles en este país. Esto supone que cada uno de los edificios que se ven por Doha (aunque no sean más que agujeros mugrientos donde viven 40 hindúes con un colchón) y todos los locales que albergan comercios o restaurantes son propiedad de un qatarí, el cual si no los explota directamente los arrienda para su uso y los arrienda caros, pues como ya os comenté en más de una ocasión el mercado inmobiliario en Doha resulta más gravoso aún que en Madrid (mi piso de dos habitaciones cuesta 2.100 euros al mes). Os podéis imaginar la cantidad de gente que hay en este emirato viviendo de rentas, máxime teniendo en cuenta que con lo que cobra la mano de obra no cuesta mucho levantar un edificio para alquilarlo y sacar así beneficio de las necesidades básicas de las personas.

El Caso del Dormitorio Fantasma.

La siguiente anécdota es un buen ejemplo de lo claras que tienen aquí las cosas sobre las clases sociales. Me la contó un compañero de cuando estuvo buscando vivienda en la época de su incorporación al proyecto.

Dicho compañero estaba buscando un piso con tres habitaciones, ya que con él se iba a desplazar su familia. Sin embargo ya el primero que le enseñaron tenía claramente cuatro, a pesar de que el agente de la inmobiliaria había mencionado que sólo eran tres. Cuando la visita finalizó mi compañero le hizo notar que el piso era en realidad de cuatro habitaciones, pero para su sorpresa el agente inmobiliario lo negó. Le empezó entonces a enumerar cada uno de los dormitorios que había visto y en cuanto mencionó el que se hallaba al lado de la entrada el agente replicó: "Esa habitación no cuenta, es la del servicio".
Parece mentira que el paisaje de un país pueda estar tan en consonancia con su catadura ética, su nivel de justicia y su avance social. A este respecto esta foto es una analogía perfecta.

Por lo visto es muy común en este país que a partir de cierto precio los pisos no tengan "X" habitaciones, sino "X" más la del servicio. En todo caso que nos quede bien claro que en España hay bastantes de estos también, aunque en ningún caso tan generalizados como aquí, donde el poder adquisitivo de un expatriado ya es suficiente para tener criada interna (de hecho muchos de mis compañeros de trabajo con familia la tienen, sobre todo los que viven en urbanizaciones de casas unifamiliares).

El Caso de la Urbanización Perdida.

Esta otra anécdota es un claro ejemplo de los miramientos que se tienen en este lamentable país para con las clases inferiores.

Como el tráfico en Doha puede llegar a ser desesperante debido a la inexistencia de transporte público mucha gente se monta sus propios itinerarios y atajos que le permiten ahorrar unos minutos en el recorrido diario al trabajo. Así, uno de mis compañeros coge todas las mañanas un camino sin asfaltar que atraviesa un erial (abundan mucho en Doha) y entronca con una carretera secundaria que une una urbanización de bajo poder adquisitivo (tres o cuatro edificios en medio de un descampado para los trabajadores del área industrial) con una vía principal.

Lo cierto es que un día, antes del amanecer, entroncó con dicha carretera como todos los días y notó dos cosas extrañas: una, que ese dia no había tráfico; dos, que había una fila de luces rojas saliendo desde la urbanización en determinada dirección. Cuando llegó a la incorporación a la vía principal pudo comprobar el porqué de ambas rarezas: habían abierto una gran zanja a lo largo de dicha vía por el motivo que fuese y habían cortado el acceso a la urbanización sin proveer paso alternativo alguno. La fila de lucecitas rojas eran los coches de los obreros saliendo hacia el trabajo campo a través por el sitio menos malo. Mi compañero pudo gracias a su todoterreno salir de ahí sin mayores dificultades, pero no así los pobres habitantes de la urbanización, que se las veian y se las deseaban circulando a 10 por hora en busca del asfalto con sus turismos llenos a reventar.

El Ministerio de Asuntos Menores.

Dentro de la sociedad qatarí también hay clases, no es el caso que todos vivan de rentas. Hay qataríes que tienen que trabajar.

La administración de Qatar da la sensación de estar compuesta por miles de ministerios, delegaciones y subdelegaciones que deben asegurar que todo jeque o hijo de jeque pueda disfrutar de un puesto destacado en la administración si ese es su deseo y que los qataríes menos afortunados tengan un puesto de funcionario asegurado.

De entre todos los departamentos que conforman el edificio administrativo qatarí es sin duda el siguiente el que más me ha maravillado: el “General Council for Minor Affairs”, o lo que es lo mismo, el “Consejo General para Asuntos Menores”.
No todo en Qatar es rechinar de dientes y crujir de huesos. También se puede ir a la playa. No es mucho, pero algo es algo. Otros ni eso.

Yo supongo que semejante parte de la Administración habrá sido creada con el fin de castigar a aquellos que le caen mal al Emir o se han mostrado demasiado díscolos. Imaginaos: ¿puede haber algo más humillante que ser nombrado Ministro de Asuntos Menores? Además, las personas que trabajen en dicho Consejo tienen que ser odiadas y tendrán que acudir a los lugares con escolta. Suponed que habéis solicitado audiencia al Gobierno por cualquier problema que estimáis muy importante y que desde éste confirman que para interesarse por el asunto envían al Secretario de Asuntos Menores. O suponed que organizáis una fiesta de alto copete y el representante que envía el Emir es el Director del Consejo General de Asuntos Menores. ¡Qué bochorno!

Finalmente, otro edificio administrativo que también llama mi atención es el que ocupa el Departamento de Recursos Animales del Ministerio de Medioambiente. Parece mentira que en este país pueda llenar un edificio de cuatro plantas.

Peleas Qataríes.

Para finalizar por hoy, un divertimento.

El otro día salió por una televisión que había habido una pelea enfrente de un centro comercial enorme que hay en la zona de los rascacielos. No me digáis cómo ni por qué estaban las cámaras ahí para inmortalizar el histórico momento. La pelea involucró a tres qataríes con su inevitable traje tradicional y resultó ciertamente cómica. Tras unos empujones comenzaron a darse patadas y uno de ellos cogió el aro negro que sujeta sus pañuelos y agarrándolo por la cuerda comenzó a golpear con él a sus oponentes.

Deben en todo caso tener cuidado, pues según un "jadid", o norma de comportamiento emitida verbalmente por Mahoma, si dos musulmanes se enfrentan deben evitar golpearse en la cara.

Muy probablemente uno de ellos fuera un representante del Consejo General para Asuntos Menores que había ido a interesarse por un problema que aquejaba a los otros dos.
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Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

sábado, 3 de abril de 2010

RÉQUIEM POR UNA COMPAÑERA.


Respetables visitantes:

Hoy me veo en la necesidad de compartir con todos vosotros una triste historia.

Sí, compañeros de viajes y fatigas, familiares y demás gandaya; el pasado sábado 20 de marzo de 2010 un luctuoso suceso vino a empañar la felicidad de mi hogar y alteró significativamente el normal desarrollo de los acontecimientos en mi pausado retiro.

Eran aproximadamente las cuatro y media horas de la tarde.

El Luctuoso Suceso.

A esa hora me encontraba trabajando duramente ante el ordenador. De repente sonó la esperada alarma que había programado en el móvil: era la hora de retirar del fuego las lentejas que estaba cocinando para llevarlas al trabajo durante la dura semana en ciernes.

Como en este país no hay cerdo y por lo tanto tampoco chorizo, las lentejas las preparo con bastantes aditamentos, a saber: media cebolla grande muy picada, cuatro dientes de ajo muy picados, una cucharada de perejil, una cucharada de pimentón de la Vera, una bolsita de azafrán, tres cucharadas de aceite de oliva, una cucharadina de sal, dos hojas de laurel, un cuarto de pimiento verde muy picado, dos guindillas cayenas secas, una cucharada de salsa de tomate y una pastilla de caldo. Todo ello configura unas lentejas muy sabrosas que no tendría ningún problema en ofrecer a un invitado.

Cuando llegué a la cocina me di cuenta de un hecho que en principio juzgué positivo: las lentejas estaban bien calientes, pero el fuego estaba apagado. Pensé en ese momento: "Aleluya, ha aprendido a apagarse sola a tiempo, se acabó poner la alarma y preocuparse". Sin embargo, en cuanto me acerqué comprobé que el mando del gas seguía en su posición de "abierto", así que tuve que descartar de sopetón mi primera impresión. Desgraciadamente lo que había ocurrido era mucho menos seductor: se había terminado La Bombona del gas, pues como bien recordaréis de publicaciones previas, en el país del gas, bombona de butano, ya que no existe red de gas ciudad en Doha.

¡Adiós, Amiga!

Quienes andéis duchos en esto de las letras habréis observado que en la frase anterior no he escrito “la bombona”, sino “La Bombona”, porque amigos, cuando hablo de ella no hablo de una bombona cualquiera, sino de La Bombona.
Aspecto de mi bombona poco antes de despedirnos. Habían sido más de dos años juntos.

Efectivamente: la bombona que el sábado 20 de marzo de 2010 a las 16:30 horas exhaló su último inflamable aliento era la misma que estaba en casa el día que entré en ella, el 23 de febrero de 2008. En resumen: esta maravillosa botella me prestó servicio durante dos años y un mes sin queja alguna ni mostrar signo de agotamiento.

Lo cierto es que esta durabilidad ya me tenía realmente desconcertado, tanto que alguna vez pensé si durante mi estancia en la casa habría activado en la cocina los mandos en un orden determinado que hubiera dado como resultado la activación de un modo “bombona infinita”, algo equivalente a un IDDQD, o quizá más propiamente a un IDKFA.

La verdad es que fue un duro golpe toparme de bruces con que no había sido así. La Bombona era ya tan de la casa que puedo afirmar rotundamente que le tenía más cariño que a algunos compañeros del trabajo, sobre todo al sinvergüenza que tenemos de Director de Proyecto y algunas otras perlas que pueblan la dirección de nuestro emplazamiento, personificaciones del sueño americano, pues demuestran que en estas estructuras absolutamente antidemocráticas que son las empresas privadas cualquiera puede llegar a un puesto de responsabilidad, independientemente de su aptitud o formación para el cargo. Lo único que hace falta es caer en gracia. Sin embargo, muy al contrario que los mencionados mi bombona desempeñó su papel con una profesionalidad intachable durante toda su vida útil. Incluso en sus últimos momentos supo realizar correctamente su papel; podría haberme dejado compuesto y sin gas con una comida a medio hacer, pero aguantó hasta el final para apagarse únicamente en el momento preciso, en el instante adecuado: las lentejas quedaron en su punto.

Misión: Imposible.

Como no tenía ni idea de dónde se cambiaban las bombonas de gas decidí preguntar al día siguiente en el curro. Dado que por la mañana también había cocinado una ensalada campera tenía alimento de sobra para cuatro días de curro (2 de lentejas + 2 de ensalada), así que no estaba ante ninguna emergencia; el quinto día comería en algún restaurante de Mesaieed.

Pudiese ser que a alguien le pareciesen un poco frugales las comidas que refiero en el párrafo anterior, pero si añadimos a lo dicho un excelente yogur y una pieza de fruta fresca cada día y tenemos en cuenta que los tapergüeres equivalen a dos platos soperos, queda claro que estamos ante comidas abundantes y sanas por sus ingredientes.
Aspecto del vetusto sistema de regulación original. La bombona tiene una válvula manual de volante a la que se atornila un manorreductor regulable de 20mBar a 7,5 Bar (un Bar equivale a una atmósfera, o a un kilo por centímetro cuadrado).

Pensé yo que enterarme de cómo cambiar la bombona de gas iba a ser una cosa sencilla, casi automática, pero cuál sería mi sorpresa cuando al preguntar en el trabajo sólo recibo respuestas en el mejor de los casos vagas y vacilantes.

La inmensa mayoría declaró no tener cocina de gas, sino eléctrica por placas e incluso vitrocerámica, lo cual me pilló por sorpresa porque estaba convencido de que todo el mundo cocinaría con gas. Recuerdo perfectamente que cuando estuve buscando piso todas las casas que me enseñaron tenían cocina de gas.

Unos me contaron que una vez por semana debería pasar por mi barrio un camión con bombonas emitiendo una musiquilla como el afilador en España, con el fin de que la gente les avisase para cambiar sus botellas. Yo jamás lo he visto ni oído, pero lógicamente si pasa cualquier día laborable malamente este peculiar sistema me va a servir de algo.

Otro me dijo que en algunas gasolineras, pero inexplicablemente fue incapaz de aclararme en cuáles. A lo largo de la semana lo intenté en tres sin éxito.

Otros me pasaron unos números de teléfono para reparto a domicilio, pero resultaron ser un recurso inútil Como sabéis en esta lamentable ciudad no existen direcciones postales. Como consecuencia tienes que aclarar dónde vives a través de referencias físicas. En mi caso tendría que explicar algo como esto: "Vivo detrás de la librería Yarir. Coja desde Salwa Road la calle que sale a la izquierda de la librería según mira para ella y siga de frente. Ahora coja la primera calle a la derecha y luego la primera a la izquierda, donde se acaban los edificios amarillos, no se confunda con el callejón que da a los garajes. El único portal de esa calle a mano izquierda es el mío."

Ahora ponte a explicar todo lo anterior por teléfono y en inglés a un tipo que tiene el nivel justo para saludarte y decirte el precio. Imposible.

Durante la semana también pregunté al responsable de mantenimiento de mi edificio. Como apenas chapurrea cuatro palabras en inglés no fue posible entenderme con él o no quiso entenderme, así que de nuevo me fui sin sacar nada en claro. Tenía pensado ofrecerle una propina a cambio de que me la consiguiera él (aquí todo funciona así) pero no fue posible.

Así fue que se acabó la semana y no fui capaz de que alguien me señalara un lugar concreto al que acudir a cambiar La Bombona.

Buscando una Quimera.

Ante el fracaso de las medidas habituales durante la segunda semana de mi aventura no tuve más remedio que, por un lado, comer en Mesaieed todos los días y, por el otro, sacar la artillería pesada y acudir al último recurso: Internet.

Introduje en Google el texto "Gas cylinders Doha" y la búsqueda me devolvió abundantes resultados, si bien ninguno se correspondía con una empresa de reparto. Pinchando en los vículos correspondientes comprobé que mi problema no era tan absurdo como yo pensaba: bastantes personas más habían lanzado en foros la misma pregunta "¡Cagunmimantu! ¿Dónde hostias puedo comprar una bombona de gas en Doha?"
Placa de características de las bombonas qataríes. Presión de trabajo: 17,5 atmósferas. Presión de prueba: 35 atmósferas. Capacidad: 26,2 litros. Peso: 16,3 kilos. Para butano o propano (ignoro cual de los dos gases contiene en realidad)

Para mi incredulidad y frustración, todas las respuestas foreras eran igual de inútiles que las que había recibido previamente de mis compañeros de trabajo:
  • Referencias físicas sólo válidas para iniciados (enfrente de la tienda de Panasonic antes de llegar al Zoco – como si le indico a uno de Cádiz que La Latina está después del Mercado de la Cebada viniendo desde El Rastro).
  • Generalidades inservibles (hay dos tiendas en Rawdat al-Khail – como si le indico a alguien que me pregunta por una carnicería que encontrará dos en Vallecas)
  • Números de teléfono (ya vimos que no sirve)
  • Tonterías del tipo de que busques un camión de reparto y llames al número que exhiben en su costado (como para salir a conducir por Doha hasta que te encuentres un camión de reparto).
  • Tipos ofreciéndose a vender una bombona que tienen por casa (aunque me fiara yo quería cambiarla, no comprar una nueva).
Y todo así. Ni una dirección concreta.

En este punto ya empecé a preocuparme. ¿Y si en los centros de reparto de bombonas gas se desarrollaran actividades secretas de las que no debían ser testigos los molestos occidentales? ¿Y si existía toda una red de encubrimiento por parte del Estado qatarí? ¿Y si resulta que todo lo del gas en este país es mentira y forma parte de algún plan inconfesable? Quizá en realidad no haya reserva alguna en el subsuelo y el gas lo obtengan embotellando el ambiente pútrido y asfixiante de los worker camps, o quizá dejando fermentar cadáveres de hindúes, nepalíes y filipinos, o alguna cosa peor.

¡Aleluya!

Ya estaba yo pensando en que mejor dejaba este asunto y me compraba un hornillo eléctrico para no meterme en líos cuando encontré la entrada de un foro donde una chica declaraba estar presa de la misma frustración que a mí me embargaba, pues había preguntado en mil sitios y nadie había sido capaz de darle una respuesta válida. Pues bien, al final de la cadena de respuestas, una dirección concreta: el cruce de Al Mansura con Al Raudjatain. ¡Al Mansura! ¡Es una calle importante! ¡Sabía dónde está! ¡Entre Muntazah y Al Matar, pasando por Najma, justo entre el Anillo C y el Anillo B y paralela a ambos!

Escudriñé en mi plano de Doha toda la longitud de Al Mansura y encontré el referido cruce. En cuanto llegó el sábado conduje hasta allí y en el lugar referido me encontré con un cuchitril consistente en un espacio mugroso de 3x10 metros lleno hasta arriba de bombonas llenas y vacías dispuestas en el suelo y estanterías. Allí me cambiaron la mía por 15 miserables riales. No está mal un precio de 3 euros por cocinar durante dos años. Supongo que cualquiera en España lo firmaría.
Aspecto de mi nueva bombona y detalle de mi nuevo regulador.

También tuve que pagar 50 riales un nuevo regulador con manguera, pues el sistema de enganche ha cambiado en estos dos años a algo más racional.

Antes, la bombona estaba cerrada por una válvula manual de volante; con solo abrirla un poco podías descargar los 17,5 bares de gas a chorro libre. Luego venía un manorreductor graduable entre 20 mBar y 7,5 Bar; como lo tuvieras en el margen superior y abrieras la espita de la cocina, verías salir las tapas de los fuegos volando. Finalmente había que atornillar el regulador a la válvula de la bombona con una llave inglesa, preferentemente previa aplicación de teflón en la rosca. Vamos, todo muy seguro.

Ahora, el sistema es el mismo que tenemos en España: bombonas con espita donde encaja a presión una caperuza manorreductora de relación fija, si bien de un modelo diferente al nuestro.

En fin, que hoy por fin puedo decir que he solucionado el problema más difícil al que me he enfrentado desde que llegué a Doha: he conseguido cambiar mi bombona de gas. Y no sólo eso, sino que además la he modernizado.

¡Qué satisfacción produce que las situaciones difíciles al final salgan bien!
  • Hora local: 16:58.
  • Temperatura: 34ºC.
  • Humedad: 11%.
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  • Temperatura mínima: 21ºC.
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