lunes, 31 de mayo de 2010

FIN DE TRAYECTO.



Atribulados visitantes:

Hoy, 3o de mayo del año del Señor de 2010, o 16 de Jumada del año de Allah de 1431, o 17 de Sivan del año de Yahvé de 5770, yo, Sheikh Ivan bin Victor al Saez, plenipotenciario de Iberdrola en Qatar, he rendido en este país mi último día de estancia. Desde el 16 de enero de 2008 han pasado 862 días, equivalentes a 123 semanas y un día, ó 28 meses y 11 días, ó 2 años, 4 meses y 11 días. En suma: 2,36 años. De todas estas jornadas fueron laborables 596, cuenta obtenida de restar de los 616 días de semana los festivos, que tanto en 2008 como en 2009 fueron 10, mientras que en 2010 aún no hubo ninguno.

Prosiguiendo con la cuenta anterior, si restamos seis semanas de vacaciones en 2008 y 2009 más dos en 2010 (80 días laborables) obtenemos que he trabajado en este país 516 jornadas completas. A este número debemos sumarle unos 16 sábados trabajados a media jornada, con lo cual la cuenta definitiva se queda en 524 jornadas completas. A 10 horas por jornada tenemos que he trabajado 5.240 horas en beneficio de un país que puede presentarse como ejemplo de opresión, injusticia y atraso social. Lógicamente no me siento muy orgulloso de ello.

Dejo atrás un país que según llegas consigue transmitir cierta sensación de desarrollo y modernidad gracias a unas arterias viales aceptables, un paseo marítimo decente y una amplia zona de rascacielos, si bien esta sensación siempre es incompleta debido al lamentable estado de las calles secundarias de la ciudad y a la triste concepción de toda la urbe en su conjunto.

Pero pronto la primera impresión semi-positiva comienza a deteriorarse según descubres la organización de la sociedad qatarí, donde un ejército de trabajadores provenientes del sur y del este asiáticos realizan todos los trabajos duros o desagradables en condiciones de total explotación y semi-esclavitud mientras una población de derecho que no supone más del 15% vive inaccesible y totalmente desconectada del resto de habitantes del lugar. Es este además un país atenazado por la religión, que lo impregna y lo constriñe todo dificultando cualquier avance social (está lejos no obstante de lo que ocurre en la ignominiosa Arabia Saudí, principal aliado de Estados Unidos en la zona y probablemente el régimen más fanático sobre la faz de la tierra, a la misma altura que el Afganistán de los talibanes).

Por lo tanto, según el tiempo pasa y vas aprendiendo más y más del país aumenta tu desprecio por él y aumenta asimismo tu desprecio por Occidente, donde la existencia de estados de la calaña de los del Golfo Pérsico no supone ningún problema mientras aseguren a sus multinacionales un acceso ventajoso a los recursos gasíferos y petrolíferos. Mientras tanto, otros países que tienen menos de que avergonzarse aparecen todos los días en los periódicos como personificación del mal, y ya no hablo de ejemplos sangrantes como Cuba o Venezuela, sino del cercano Irán, que aunque evidentemente no es un país adonde me iría a vivir ni por el que sienta ningún tipo de afinidad, es mucho más moderno a todos los efectos que los de la otra orilla del Golfo Pérsico, sobre todo comparado con la infausta Arabia Saudí.

Me voy de Qatar por lo tanto con alegría. Este destino empezó a hacerse pesado cuando llevaba en él un año y medio, así que me han sobrado unos 10 meses. Lo ideal hubiera sido marcharme en otoño de 2009. El inicio del hartazgo coincidió, por un lado, con el estancamiento de mi progreso con el inglés debido a la limitación inherente a mis contertulios y, por el otro, con la conversión en rutina de todo mi trabajo, lo cual estancó asimismo mi ganancia en experiencia. A partir de ese momento ya no hubieron más beneficios que el económico, el cual de ningún modo compensa la absoluta pérdida de vida social que experimentas en este sitio con respecto a España. Y es que, aunque hay discotecas y restaurantes para cenar y tomar algo, el ambiente resulta totalmente fallido y es bastante difícil pasarlo bien. Básicamente sales con las mismas ganas que cuando en tu ciudad te obligan por un compromiso social cualquiera a visitar locales que te repelen (imaginaos un cumpleaños en Huertas en Madrid o en El Náutico en Gijón). Y es que no hay en toda Doha (lo que equivale a todo Qatar) un solo local nocturno que me haya gustado. El único sitio donde lo pasé bien algunas noches y que por lo tanto quiero salvar (y aún así con reservas) es la discoteca Qube, de la cual ya hablé en una vieja entrada.

Pues bien, tras este epitafio final la aventura ha terminado, así que este blog queda cerrado.

Todos aquellos que estén interesados en seguir mis aventuras fuera de España podrán hacerlo a través de mi nuevo blog: Debacle Lituana.
  • Hora local: 23:59.
  • Temperatura: 30ºC.
  • Humedad: 74%.
  • Temperatura máxima: 40ºC.
  • Temperatura mínima: 27ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.