Bienamados parroquianos:Con esta epístola se acaba el viaje a Irán. Ya ha estado bien, creo yo.
Hoy estamos de vuelta en Teherán tras haber pasado el núcleo fundamental de nuestro periplo con las visitas a
Shiraz,
Persépolis e
Isfahán.
Al contrario de lo que había ocurrido durante la jornada ociosa de nuestro comienzo de viaje hoy íbamos a contar con guía y conductor para valorizar nuestra visita a la capital de los persas.
Llegada.En contra de lo esperado por causa de lo intempestivo de las horas esta vez el guía vino a recibirnos. Era un chico joven de unos veintibastantes años, Farhad Yaghmai de nombre.
Nos comentó que nuestro plan oficial de visita para el día siguiente era muy escueto y se podía hacer en tan solo tres horas, pero que no nos preocupásemos porque nos acompañaría durante el resto de la jornada hasta completar el tiempo establecido.
La noche íbamos a pasarla en un hotel diferente al de la ida por un problema de plazas. Éste era de menor categoría, sólo de tres estrellas superior, así que llegamos al mismo temerosos de Allah, pero finalmente resultó ser un establecimiento bastante aceptable. Al igual que todos los demás hoteles del viaje estaba en pleno centro de la ciudad, en la calle Hafez, a menos de un kilómetro del hotel de la ida.
Gran Bazar.
Tras el desayuno de rigor nos vinieron a buscar como siempre puntualmente y nos sumergimos en el caótico tráfico de la ciudad, rumbo a nuestro primer objetivo: el gran bazar de Teherán.
Toda la zona que rodea al gran bazar está cerrada al tráfico particular. Únicamente motocicletas, taxis y autobuses tienen acceso a dicha área, como podéis fácilmente comprobar en la foto de la derecha. Como nuestra furgoneta-taxi se clasificaba dentro de los vehículos con acceso pudimos entrar sin problemas.
A pesar de esta prohibición la circulación alrededor del bazar es bastante intensa pues viene tanta gente que taxis, motocicletas y autobuses que se bastan para congestionarlo. Dado que las motocicletas sí pueden pasar existen empresas que las alquilan al borde de la zona prohibida para que puedas entrar motorizado.
El motivo por el cual este lugar es tan concurrido es que aquí se venden los productos más baratos que se pueden encontrar en la capital, ya que es por el gran bazar por donde entra toda la mercancía.
Según nos comentó el guía el gran bazar está controlado por una serie de grandes mercaderes que ostentan los derechos exclusivos de importación en el país. A estos mercaderes tendría mucho que agradecerles la revolución islámica, pues al parecer financiaron generosamente a la rama jomeinista para tirar al Shah primero y para que ésta se acabase imponiendo a todas las demás tendencias después.
Estos mercaderes son lógicamente de una extracción muy conservadora además de religiosa y una de sus características es que viven en las inmediaciones del gran bazar sin hacer gran ostentación. Según nos contó Farhad en época del Shah tenían poder económico, pero no político (entiendo que directo, pues resulta evidente que el poder económico por narices otorga poder político); al triunfar Jomeini habrían alcanzado también el poder político directo, estando en la actualidad muy bien relacionados con el aparato del Estado.


En el gran bazar de Teherán las grandes transacciones comerciales se hacen por teléfono y a crédito. Es por ello que la confianza es fundamental a la hora de cerrar las operaciones y por lo tanto es difícil meterse en el círculo más interior. Cuanto más crédito tengas, más podrás comprar y más barato, así mayor será tu ventaja comparativa.
En el gran bazar también encuentras las típicas calles estrechas y cubiertas plagadas de tiendas y convertidas en un hormiguero de gente. Al contrario que sus homólogos en Isfahán o Shiraz, el bazar de Teherán no tiene interés histórico-artístico y estéticamente resulta feo y destartalado, si bien el exceso de fealdad junto con el bullicio consiguen un efecto paradójico: que pase a tener cierto atractivo pos-nuclear. Tanto el barullo como la fealdad los podéis admirar en las fotos que encajonan estos párrafos.
En una de las zonas se vendían electrodomésticos de todos los tamaños y en ella se agitaban decenas de chicas jóvenes. Según nos comentó Farhad esto es porque cuando en Irán se celebra un matrimonio es la chica quien pone todo el ajuar de la casa. Como los productos más baratos se encuentran aquí merece la pena desplazarse hasta este lugar con el fin de ahorrarse unos cuantos millones de riales.
En todo caso, lo comentado en el párrafo anterior es porque se van a casar por tiempo indefinido, pues si fueran a hacerlo por tiempo determinado no tendrían que afrontar esta obligación.
Matrimonio por horas.Efectivamente, en Irán es perfectamente legal el matrimonio por tiempo determinado.
El sexo extramarital está completamente prohibido, como en cualquier sociedad islámica o cristiana, pero en el caso de Irán hay caminos legales para sortear este obstáculo.
En este país está institucionalizado determinado contrato matrimonial por duración determinada que una vez extinguido extingue a su vez las obligaciones de las partes contratantes, de modo que no da derecho a herencias ni reclamación alguna en vida. Este contrato matrimonial puede durar lo que se quiera (un día, dos meses, un año…) y si estás bajo su colchón puedes tener con tu pareja cuanto sexo quieras.
Acerca del tema de las relaciones de pareja el guía también me proporcionó un dato incontrastable; según él las chicas iraníes se lo piensan mucho antes de elegir a la persona con quien van a suscribir el contrato matrimonial ordinario y en su mayoría pasan por bastantes noviazgos antes de dar este paso y, quien sabe, quizá por matrimonios de duración determinada. Es un dato paradójico en un país tan estricto moralmente, si bien hay que tener en cuenta en todo caso que el islam históricamente ha sido mucho menos restrictivo y moralista que el catolicismo en cuanto a las relaciones de pareja.
Desde luego lo que sí parece es que la doble moral en Irán está más legislada que en otros lugares. Si eres homosexual, te cambias de sexo; si quieres tener sexo antes del matrimonio, firmas un contrato por horas.
Montes Elburz.Fue cuando caminábamos en dirección norte por una de las calles aledañas al bazar cuando por primera vez el horizonte lo llenaron los nevados Montes Elburz, imponente cadena montañosa que choca con Teherán al norte. Durante la primera jornada que pasamos aquí no las habíamos visto, lo cual os aseguro que es bastante difícil porque aún en la parte sur de la capital sobresalen claramente sobre el tejado de los edificios. Sin duda durante nuestra primera jornada debían estar ocultas entre las nubes, pues estaba nublado. La capital de Irán en su mitad norte crece sobre las faldas de dicha cordillera al igual que Oviedo lo hace a los pies del Monte Naranco, si bien con dos salvedades: el Naranco mide 630 metros y los Montes Elburz 4.500; Oviedo descansa entre los 190 y los 330 metros y Teherán lo hace entre los 1.100 y los 1.700.
Los montes Elburz dominando los barrios al norte de Teherán.Esta cadena montañosa es causa de un marcado efecto Foehn culpable de un contraste climático brutal entre las semidesérticas estepas de Teherán y el vergel a orillas del Mar Caspio. Efectivamente, en cuanto se pasa la divisoria de aguas se entra en un paisaje rebosante bosques y humedad que desciende de nuevo hasta las costas del Mar Caspio, a 28 metros bajo el nivel del mar. Allí existen numerosas playas y complejos vacacionales utilizados por muchos habitantes de Teherán para pasar el verano en un ambiente mucho más fresco que el de la capital. En clave española los Montes Elburz equivalen a la Cordillera Cantábrica, las orillas del Mar Caspio a Asturias y la meseta de Teherán a Castilla, si bien me abstendré de decir que Teherán equivalga a Pola de Gordón. En todo caso la capital de Irán es bastante más seca que Castilla.
Estos montes son por otro lado causantes de que Teherán cuente con un buen suministro de aguas, pues éstas provienen directamente de los torrentes que el deshielo precipita hacia el valle.
Museo de Potería Diversa.
Tras la visita al gran bazar tocó la segunda y última actividad programada del día: la visita al museo de potería diversa. Le hicimos notar a Farhad que quizá podríamos ir a otro museo más interesante, como el de Arte Preislámico, donde puedes encontrar todo tipo de objetos provenientes de la ruinas de los imperios Parto, Aqueménida y Sasánida. Nos respondió que debido a una conferencia que estaba teniendo lugar en Teherán esos días acerca de la situación en Palestina estaban todos los demás museos cerrados y que por eso teníamos éste en agenda. No me convenció mucho el argumento, pero bueno, si cierran los aeropuertos para el Día de las Fuerzas Armadas, por qué no podemos creer que cierran todos los museos menos uno para la conferencia sobre Palestina.
El museo está situado en el interior del palacete que veis en la foto, que a principios del siglo pasado había sido la embajada de Egipto en la ciudad y que durante la dictadura de Shah Mohammed Reza Pahlavi fue sede de uno de los despachos de su tercera esposa, Farah Diva (pronunciado en farsi Faraja Divá).
El lugar muestra todo tipo de vasijas, cuencos, frascos y botellas datados desde siglos antes de Mahoma hasta la edad moderna. Se visita en unos 20 minutos.
Comida.En cuanto acabó la visita al museo ya era casi mediodía. Le pedimos a Farhad que para comer nos llevase a un sitio de cuchillo y tenedor, así que al igual que en Isfahán acabamos en un local al que se accedía descendiendo por unas escaleras y donde nos ofrecieron el habitual menú consistente en ensaladas y kebabs.
Durante la comida pude intercambiar algunas impresiones con Farhad. El chico, al contrario que nuestros dos anteriores acompañantes, sí era guía profesional y había viajado fuera de Irán en numerosas ocasiones. En concreto era de madre estadounidense y padre iraní, así que había vivido y estudiado en Estados Unidos, si bien había vuelto a Irán hacía varios años.
Durante esta comida pude confirmar diversos asuntos que he ido revelando a lo largo de todas estas epístolas.
Le pregunté qué opciones de ocio nocturno había en Teherán y me respondió que ninguna al margen de la fiestas que la gente montaba en sus casas. Según él, generalmente los grupos de amigos se van turnando para quedar en las casas de cada uno y tomar algo por las noches.
No puedo decir nada sobre el alcohol porque no me acordé de él y por lo tanto tampoco de preguntar a ninguno de nuestros guías; como sabéis es una droga que no me estimula lo más mínimo. En todo caso, por testimonios de un compañero de trabajo que también estuvo en este país os puedo decir que se vende legalmente, si bien supongo que en sitios especiales.
El Norte.Tras la comida comenzó un tour al criterio de Farhad, quien nos indicó que íbamos a ir ascendiendo cada vez más hacia el norte, hacia los barrios altos, con el fin de que pudiésemos verificar el cambio que se producía en la ciudad.
En el norte de Teherán se distribuyen los barrios de la gente acomodada, así que según se asciende el tráfico se hace más soportable, se ven menos taxis (sobre todo de los tipos más destartalados), comienzan a prodigarse más las zonas verdes al margen del arbolado de las calles y la trama urbana se esponja. Fue en esta zona donde descubrí varios taxis nuevecitos conducidos por mujeres. Eran verdes pistacho con una banda de cuadraditos negros e indicaban en la carrocería “taxi for women”.
Según nos iba contando Farhad la nueva burguesía crecida al amparo del crecimiento económico y la creación de nuevas empresas vive en este lugar. Sus intereses lógicamente están enfrentados a los comerciantes del sur, pues el dominio sobre el gran bazar y los derechos de importación son frutas demasiado jugosas. Esta burguesía ansía una apertura económica que le permita acceder a la parte del pastel monopolizado por los del sur, a los que se ven obligados a comprar sus productos. Desgraciadamente aquí entramos en una paradoja. Mucho más liberales, si de ellos dependiera levantarían muchas de las restricciones religiosas que penden sobre la sociedad iraní pero, al mismo tiempo, privatizarían el inmenso sector público del país y acometerían otra serie de reformas económicas regresivas. Así pues, quienes son progresistas socialmente son reaccionarios económicamente y viceversa. ¡Qué falta haría ahora un gran Partido Tudeh que aunara en una sola fuerza los aspectos positivos de un grupo y otro! Según nos comentó el propio Farhad el mayor valor de la burguesía del norte dentro del Estado es el multimillonario Rafsanyani. Sobre todo a partir de este último dato se puede fácilmente llegar a la conclusión de que el enfrentamiento entre Ahmadineyad y Mousavi tiene una de sus patas en el enfrentamiento entre estos dos grupos de interés. Del análisis de sus características se puede también deducir por qué, al final, los sectores más pobres de la sociedad iraní parecen preferir al representante conservador.
Avenida de la zona norte.
La razón por la que el norte es considerada la mejor zona de Teherán para vivir estriba en que, al ir subiendo por la falta de la montaña, tanto la temperatura como la contaminación descienden notablemente. La brisa que baja de las montañas arrastra hacia el valle la contaminación y se calienta según desciende, como corresponde al efecto Foehn, así que los barrios al sur de Teherán contrastan vivamente con los del norte en cuanto a su temperatura y su contaminación. Como es de esperar un piso en el norte cuesta mucho más que uno en el sur.
El Santuario de Barrio.Tras pararnos en un puesto callejero que vendía helados y zumos, donde Farhad nos compró unos muy buenos, el guía nos propuso entrar en un santuario cercano cuyo nombre no recuerdo y del que no tengo fotos.
El lugar en cuestión me recordó Shah-i-Cheragh porque las mujeres tenían que ponerse la misma sábana florida que en el panteón del hijo del séptimo Imán del chiismo.
Mi madre y mi hermana entraron por una puerta, yo y Farhad por otra. Nos quitamos los zapatos, los metimos en una bolsa de plástico que entregaban en la entrada y con ellas en las manos nos adentramos en el santuario. El suelo estaba totalmente cubierto de alfombras y había hombres rezando, otros sentados contra la pared leyendo el Corán, otros charlando… las actitudes eran variadas y el ambiente tranquilo. Allí Farhad me llevó hasta el sancta sanctorum, la repujada tumba de un hombre piadoso del que se dice hizo varios milagros en vida. Estaba protegida por una urna de cristal y entre cristal y tumba había una capa de billetes donde podrías enterrarte. Sólo podíamos ver una mitad, ya que el plano bisector de la urna estaba cerrado por una pared que separaba nuestra estancia de la de las mujeres, desde donde se podía ver la mitad opuesta de la sepultura.
Por lo visto la gente iba al santuario a pedir ayuda para cualquier problema que aquejase a sus vidas, ya que por lo visto la especialidad del santo hombre allí enterrado era precisamente la de solucionar problemas después de muerto. Como agradecimiento por posibilitar la intercesión con el santo varón la gente depositaba dinero en la sepultura o donaba objetos al templo. En la sala de oración se apilaban en las esquinas grandes montones de alfombras donadas innecesariamente por los fieles, ya que en el suelo no cabía ni una más.
Cuando salimos de allí mi hermana y mi madre ya estaban esperando. Por lo visto la sección femenina era un hormiguero de gentes empujándose y no habían podido llegar hasta la tumba, así que habían dado media vuelta. Me temo que, como suele ser habitual, las mujeres en Irán tienen más problemas que los hombres.
El Bazar de Barrio.Tras el santuario entramos en un bazar de barrio que comenzaba justo en las lindes del templo. Su configuración era la habitual: estrechas calles peatonales techadas a ambos lados de las cuales se abrían pequeñas tiendas. Como siempre, había mucha gente, sobre todo joven.
Aquí nos cruzamos con un hombre que apostado en una esquina hablaba a grandes voces a la multitud según pasaba. Según Farhad era una figura que hoy en día se ve cada vez menos pero que había sido muy típica en Irán. La misión de este hombre sería a grandes rasgos la de alabar a la gente por la calle y contar chistes, si bien desgraciadamente no recuerdo todo el detalle de su historia.

La diferencia de este bazar con los históricos residía en que éste se abría en los bajos de unos edificios cuya construcción no se remontaría a más allá de los años 60, así que las tiendas eran contemporáneas, con escaparate de vidrio. Dimos un corto paseo por el interior y sin más volvimos a nuestra furgoneta.
Hacia Arriba.A continuación dimos un paseo motorizado por diversas calles y avenidas cada vez más al norte; pasamos por delante de la Torre Milad, cuya foto tenéis a la derecha, rodeamos el parque Mellat (el más grande de la ciudad), pasamos ante el Palacio de Congresos, donde los ayatolás estaban celebrando la conferencia sobre el problema palestino, conocimos el extremo norte de la larguísima Avenida Valiasr, pasamos por delante de la residencia oficial de Ahmadineyad y en el punto más alto de nuestro recorrido nos paramos a hacer fotos de Teherán desde la altura.
Por primera vez desde que había llegado a Irán la media de edad de los utilitarios descendió sensiblemente y a éstos se sumaron berlinas marca Mercedes o BMW. Se notaba bastante el mayor poder adquisitivo de la gente de estos barrios. La edificación combinaba ahora casas particulares con jardín y torres de apartamentos exentas.
Las Teterías.Cuando la falda de las montañas comenzó a hacerse risco y parecía que no se podría avanzar más, nuestro taxi-furgoneta se introdujo por una cortada y en el lapso de 100 metros, de estar en un paisaje urbano, pasamos a estar en plena montaña. Circulábamos por una carretera que serpenteaba entre una ladera de roca a un lado y un precipicio al otro, al fondo del cual bajaba raudo un ruidoso torrente. Fue entonces cuando se produjo el ataque aborigen. Las flechas silbaban por todos lados y hombres pintados y tocados con plumas comenzaron a surgir de la nada a ambos lados del tortuoso camino. Ya habíamos perdido toda esperanza cuando… esto… creo que me he dejado llevar por la emoción. No, la verdad es que no sufrimos ningún ataque aborigen, todos los aborígenes se mostraron razonablemente amables durante el viaje.

Retomando, íbamos por una carretera de montaña. Al poco ésta se hacía peatonal y ahí nos bajamos. El aire era puro y estaba notablemente más fresco, hasta el punto que pedía una chaqueta ligera. A lo largo del empinado camino asfaltado que seguía se alineaban las decenas de establecimientos de comida rápida y chucherías que podéis ver a la izquierda.
Tras haber caminado unos 300 metros llegamos a nuestro objetivo. Totalmente encajados en el poco espacio que dejaban las empinadas laderas de la montaña y escalando hasta que convertidas en precipicios ya no permitían un ulterior desarrollo urbanístico, una serie de establecimientos pintados en colores pastel se agolpaban contra el fondo de la garganta. Cada establecimiento era una tetería y constaba de un edificio de varios pisos con terrazas dispuestas en varios niveles.
Este lugar por lo visto es muy popular entre la gente de Teherán. ¿Quizá principalmente entre quienes viven al norte? No tengo criterio para asegurarlo, pero un poco me dio la impresión. No había mucha gente en este momento, pues por lo visto era un poco pronto. La parroquia estaba compuesta por algunos grupos de veinteañeros, parejitas y algunos padres con sus hijos. La verdad es que resultó muy agradable tomar un té con pastas en ese lugar, al aire libre, sintiendo la fresca brisa bajando de las montañas, con la visión cerrada por las verticales paredes rocosas que ocultaban un Teherán que estaba ahí mismo y acompañados por el ruido del torrente que bajaba entre los establecimientos al fondo de la cortada.
Aspecto de las teterías, encajonadas entre las empinadas laderas.En este lugar comienzan algunas sendas de montaña que son también muy frecuentadas por los ciudadanos de Teherán, que vienen a pasear por ellas. Como no hay sitio para aparcar generalmente la gente se desplaza en taxi hasta este lugar, pero como ya he comentado en Teherán los taxis son relativamente baratos.
Recogida.Cuando terminamos de tomar nuestro té y nuestras pastas ya eran bastante más de las cinco de la tarde, así que se acercaba la hora del fin de nuestra visita guiada y de nuestro viaje.
Tras luchar un poco contra los atascos dejamos al guía en su casa, localizada en una gigantesca colonia construida en las afueras del norte de Teherán en los años 70. A continuación el conductor nos dejó en el hotel.
Poco más hay que contar porque estábamos muy cansados. Nos fuimos a dar un paseo hasta la avenida Valiasr que tanto nos había gustado el primer día. Allí mi hermana compró una maleta, comprobamos que el ambiente seguía siendo el mismo y eso fue todo. Había que acostarse tempranísimo porque el madrugón al día siguiente iba a ser de órdago.
Fin.No voy a dedicar una epístola al último día porque no tiene historia. El puto avión de vuelta a Doha salía a las siete de la mañana, lo cual suponía levantarse a las 03:30 para estar con dos horas de antelación en Ayatolá Jomeini.
A pesar de lo intempestivo de las horas Farhad vino a despedirnos, entendemos que para asegurarse de que ningún problema de última hora nos impidiese tomar el avión. Nos dejó en la misma puerta de embarque, donde tras las propinas de rigor a él y al conductor hicimos cola. Nada más hubo que destacar a no ser que no tuvimos ningún problema para cambiar otra vez a euros los riales que nos habían sobrado, en contra de lo que habíamos leído en algunas páginas web. No se puede decir que sobrara mucho, ya que descontando los billetes que me quedé para regalar en España me devolvieron unos quince euros. Habíamos sobrevivido tres personas durante seis días en Irán con unos seiscientos euros. Baratísimo si tenemos en cuenta que con ellos pagamos las propinas, que la comida no la teníamos incluida y que tuve que gastar el primer día en los complementos para mi cámara.
Nos montamos en el avión, mi madre y mi hermana se quitaron con alivio los pañuelos de la cabeza y eso fue todo. De vuelta a Doha, la cual una vez visitadas las ciudades iraníes me parecía aún más fea e inhabitable que de costumbre. ¡Qué diferencia a ambos lados del Golfo Pérsico!
- Hora local: : 16:02.
- Temperatura: 40ºC.
- Humedad: 26%.
- Temperatura máxima: 41ºC.
- Temperatura mínima: 25ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.