ACLARACIONES PREVIAS.
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS.
El vergonzoso asunto de las pensiones en España me ha tocado la fibra sensible, así que últimamente me he dedicado a leer un montón de artículos sobre el tema y he juntado lo más interesante de todos con el fin de compartir con mis lectores un punto de vista alternativo. Eso es de lo que van a tratar ésta y las siguientes cuatro de este blog. Sí, ya sé que hubieran sido más divertidas unas crónicas qataríes, pero esto afecta a vuestras vidas y lo otro no.
FUENTES.
Artículos publicados por Vicenç Navarro, Juan Torres López, Juan Francisco Martín Seco e Ignacio Zubiri más datos del INE y Eurostat.
¡CUIDADO, ESTO ES ECONOMÍA!
Como ya sabéis, esto de la economía es muy complicado y necesita de muchos conocimientos y lenguajes ultratécnicos para comprenderlo y expresarlo, así que no esperéis entender los razonamientos que siguen si no manejáis adecuadamente los siguientes algoritmos matemáticos:
- Suma
- Resta.
- Multiplicación.
- División.
NO VOY A PROPONER LA REVOLUCIÓN.
Que nadie piense que en las páginas siguientes se van a proponer medidas que pondrían patas arriba el sistema capitalista.
Éste es un análisis muy modosito, únicamente se proponen cambios desde dentro del sistema. Los argumentos que siguen se podrían haber enunciado desde los ministerios de cualquier gobierno europeo socialdemócrata en los años 60 y 70. Lo que ocurre es que, en medio de la reacción neoliberal, dicha óptica parece hoy en día de un radicalismo tremendo.
¿DE DÓNDE SALE EL DINERO PARA LAS PENSIONES?
Antes de empezar vamos a clarificar cómo se pagan las pensiones contributivas en España, pues conocer esto es imprescindible de cara a los razonamientos que siguen.
El dinero para las pensiones sale de las cotizaciones sociales de los trabajadores y las empresas, que son un porcentaje sobre la nómina de cada asalariado. Estas cotizaciones no sólo pagan las pensiones, sino también la asistencia sanitaria o el seguro por desempleo, entre otras cosas.
El citado porcentaje se divide en dos: la primera parte es un tanto por ciento que se le descuenta al trabajador de la nómina todos los meses (cuota obrera); la segunda parte la paga directamente la empresa y el trabajador ni se entera, si bien también consiste en un porcentaje de lo que cobra (cuota patronal). La parte de la empresa es sustancialmente mayor que la del trabajador; en el caso más general (hay muchos) al trabajador se le descuenta un 6,35% de su sueldo mientras que la empresa paga aparte un 29,90% de dicho sueldo (estos porcentajes son la suma de varios conceptos: Contingencias Comunes, Desempleo, Formación y Fondo de Garantía Salarial).
Es importante comprender que el dinero recaudado no se guarda a la espera de que el trabajador llegue a viejo: con él se pagan inmediatamente las pensiones actuales. Serán los trabajadores del futuro quienes paguen la pensión del trabajador de hoy en día.
LA CREDIBILIDAD DE LOS ESTUDIOS CATASTROFISTAS SOBRE EL SISTEMA PÚBLICO DE PENSIONES.
Varias veces cada década se publica algún estudio que denuncia el próximo colapso del sistema público de pensiones. Sin embargo, basta con analizar de donde vienen estos estudios para que su imparcialidad quede en entredicho.
En su inmensa mayoría están financiados por bancos (incluyendo el de España), cajas de ahorros y compañías aseguradoras y firmados por personas que están en nómina de dichas entidades financieras. Podemos citar:
Estudios de bancos anunciando el colapso de las pensiones:Es evidente que quienes publican estos estudios tienen grandes intereses en la caída y privatización del sistema público de pensiones, pues nada ansían más que una avalancha de gente entrando en sus oficinas o sucursales para suscribir sus planes privados. La Seguridad Social es uno de los sistemas públicos que moviliza más dinero en cualquier país, dinero que en España está, en su mayor parte, fuera del alcance del capital financiero, es decir: Bancos, Cajas y compañías de seguros privados. En resumen: quienes financian estos documentos son juez y parte. Es por lo tanto legítimo sospechar que las conclusiones a las que llegan estén redactadas antes de empezar y que todo el estudio se modele para llegar a ellas, y no al revés.
- La Caixa – 1998.
- BBVA – 2005 y 2007.
- Santander – 1992 y 1999.
- Banco de España – 1999, 2002 y 2009.
Todos estos textos no podrían publicitarse y crear opinión como lo hacen sin la colaboración activa de todas las corporaciones mediáticas, cuya propiedad está en última instancia en manos de las mismas entidades financieras y cuya rentabilidad económica se basa en que dichas entidades y las grandes empresas se anuncien en ellas. Tan pronto como estos estudios se publican, periódicos, radios y televisiones españoles hacen coro unánime a su alrededor aireándolos acríticamente en primera plana como si desvelaran verdades absolutas, dedicándoles además como refuerzo algún que otro editorial halagüeño.
Sin embargo, resulta cuanto menos curioso que se dé tanta credibilidad a unas predicciones económicas hechas a 20, 30 o incluso a 40 años cuando los mismos entes y expertos firmantes no fueron capaces de anticipar la presente crisis económica ni con un año de antelación. Baste decir que en Junio de 2007 el Gobierno anunció la inversión en bolsa del 10% de los fondos de reserva de la Seguridad Social dedicados al pago de pensiones. El motivo que se adujo fue su previsible “alta rentabilidad”, que permitiría a los fondos invertidos multiplicarse en poco tiempo. Esta iniciativa a todo el mundo económico le pareció muy acertada, pero todos sabemos lo que vino después.
Como muestra del acierto y clarividencia históricos de estos estudios, cuatro botones:
- José Antonio Herce, reputado como uno de los mayores expertos en pensiones de este país, anunció en 1996 un déficit en la Seguridad Social del 1,8% del PIB para 2005.
- Otro estudio publicado por Piñera y Weinstein predijo ese mismo año que el déficit para 2005 sería del 0,77%.
- El anteriormente citado Herce, esta vez junto con José Alonso, pronosticó en un nuevo estudio publicado en 1998 que el déficit para 2005 iba a ser del 1,17%.
- El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social había estimado en 1995 que el déficit para 2005 se situaría en el 0,40% del PIB.
Este deseo de que la Seguridad Social falle no es nuevo. En los años 70 se predijo que ocurriría durante los 80, en los 80 que ocurriría durante los 90 y en los 90 que ocurriría durante la primera década del nuevo milenio. Escarmentados los agoreros por tantos y tan repetidos fracasos, han aumentado el plazo de sus “predicciones”. Veamos:
- Miguel Ángel Fernández Ordoñez, actual Presidente del Banco de España, ha previsto la quiebra del sistema público de pensiones hacia 2025, lo cual fue noticia destacada en todos los periódicos. Sus dotes adivinatorias sin embargo están más que en entredicho desde que a lo largo de 2007 negase una y otra vez que fuera a haber ninguna crisis y pontificase que, desde luego, no se iba a producir un descenso de precios en el mercado de la vivienda, lo cual además le parecía muy positivo.
- Un artículo firmado por David Taguas y María Jesús Sáez, citado muy a menudo por los defensores de la privatización y que mereció un editorial muy laudatorio del diario El País, previó en 2007 la quiebra del sistema alrededor de 2050, comenzando los problemas hacia 2030. Volveremos sobre este artículo a lo largo de este texto.
- El año pasado, otro estudio de la Comisión Europea realizado sobre los mismos datos que el anterior y que también mereció editoriales de alabanza en casi todos los periódicos españoles situó el colapso en 2060. El Comisario de Asuntos Económicos, el ¿socialista? Joaquín Almunia, aprovechó para pedir el retraso de la edad de jubilación y el aumento del periodo de cálculo de la prestación.
Sin embargo, la voluntad de la inmensa mayoría de la población no parece que merezca mucho respeto a los firmantes de los textos que nos ocupan, como demuestra este párrafo sin desperdicio encontrado en un estudio financiado por el BBVA (The Political Future Of Social Security In Aging Societies) y firmado por Vincenzo Galaso:
“Las decisiones aquí propuestas podrían facilitarse trasladando la responsabilidad de su establecimiento a la Unión Europea – y muy en especial a la Comisión Europea – lo cual sería posible por el déficit democrático existente en la U.E. Su falta de tener que dar cuentas a la ciudadanía (acountability) permitiría que fuera ésta la que impusiera tales decisiones que se tomarían en contra de los deseos de los votantes existentes hoy pero a favor de los intereses de los que todavía no han nacido.”Por supuesto las decisiones de las que habla son las que llevarían a la privatización gradual del sistema de pensiones y la Seguridad Social. ¡Conmovedor! ¡Los grandes bancos preocupados por los derechos de los no nacidos, amenazados por la ofuscación de los vivos!
Antes de pasar a argumentos de mayor peso contra estos estudios cabría preguntarse por qué este déficit tan concreto, el de la Seguridad Social, causa tanto espanto y preocupación y es foco de tanto interés antes incluso de producirse. No recuerdo que se hayan publicado muchos estudios similares sobre déficits ya existentes en otras áreas del Estado, como pueden ser los de Defensa, Justicia, Jefatura del Estado o Seguridad Ciudadana.
Finalmente, también tenemos derecho a preguntarnos cómo es posible que después del espectáculo de rescates bancarios que hemos tenido que presenciar, para las pensiones, no haya dinero. A lo mejor ha sido por culpa de los rescates.
Pasemos sin más a desmontar los estudios de los bancos privados y centrales y de la Comisión Europea desde un punto de vista metodológico.
- Hora local: : 19:43.
- Temperatura: 22ºC.
- Humedad: 52%.
- Temperatura máxima: 26ºC.
- Temperatura mínima: 19ºC.
Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.
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