Loables invitados:
Hoy quisiera dedicar mi texto a nuevas y más entusiastas alabanzas de este país que me ha tocado en suerte disfrutar. En concreto voy a ahondar un poco en el régimen jurídico en que se mueve la mano de obra extranjera y luego aderezaré el texto con varias anécdotas.
Feudalismo Qatarí.
Como ya cité en varias ocasiones a lo largo de mis tres entradas-denuncia sobre la esclavitud del siglo XXI en este miserable país, no es posible trabajar en Qatar si no eres esponsorizado por una persona física o jurídica qatarí. Posteriormente se abren otras tipologías y pueden esponsorizar empresas e individuos aquí afincados aunque no sean qataríes, si bien desconozco los detalles que permiten dar este salto. Iberdrola por ejemplo ella misma esponsoriza a todos sus trabajadores en Doha y Mesaieed, yo incluido.
Vale, muy bien, pero… ¿qué significa realmente la esponsorización? Pues básicamente es una ligazón asimétrica entre el esponsorizado (trabajador) y el espónsor (empleador) que excede con mucho el ámbito laboral. Un espónsor puede acabar respondiendo por actos de sus esponsorizados, mientras que el esponsorizado no puede hacer nada sin permiso del espónsor. Así, si algún trabajador adquiere una deuda y logra escapar del país sin pagarla es el espónsor quien responde por dicha deuda (en este caso a dicho trabajador más le vale no volver en su vida a ninguno de los países que forman el Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico – Arabia Saudí, Kuwait, Bahreim, Emiratos Árabes y Qatar - pues sería detenido en la aduana y entregado al país donde dejó la deuda). Por el contrario el esponsorizado no puede trabajar, ni salir del país, ni alquilar un piso, ni obtener el permiso de alcohol, ni comprar o alquilar un coche (etcétera) si el espónsor no se lo autoriza. En resumen: el esponsorizado sólo puede vivir con permiso del espónsor. Esto incluye a cualquier expatriado. Yo no puedo hacer nada de lo anteriormente descrito sin una carta de autorización por parte de Iberdrola.
Aunque legalmente existen algunas garantías teóricas la realidad es que se protegen las arbitrariedades de los espónsores mientras por el contrario se castiga a aquellos esponsorizados que osan denunciar abusos. A ningún nepalí se le ocurriría acudir a la policía a denunciar a su espónsor aún en el caso de injusticias flagrantes.
Esta estatua frente al Estadio Olímpico siempre me pareció muy propia para Qatar. En todo caso hubiera quedado aún mejor si el quinto eslabón apareciese unido a la muñeca o el tobillo de un hindú, un nepalí u otro inmigrante pobre cualquiera.
A nadie se le escapa que lo que describo en los párrafos anteriores es un caso de libro de relaciones de producción propias del feudalismo adaptadas al Siglo XXI. Como sabéis en la edad media los campesinos que trabajaban la tierra se consideraban parte de la riqueza de dicha tierra, así que se transmitían junto con ellla y eran propiedad del señor feudal al igual que los árboles y los ríos que contenía. Sin llegar a ello el sistema de esponsorización se aproxima peligrosamente y al igual que en la edad media no hay poder judicial al que acudir para librarse de los abusos.
Ya que hemos hablado del feudalismo voy a sacar a colación otra característica económica del mismo que en Qatar tiene especial relevancia: el rentismo. Esta figura consiste básicamente en vivir de tus propiedades sin producir nada; son otros los que trabajan, a los cuales para colmo les cargas con una renta. Trátese de un local comercial o de un terreno agrícola es lo mismo: quien trabaja la tierra o vende mercancías en el local arrendado tendrá que recuperar luego la renta a través de la venta de sus productos. El rentismo puede considerarse así una suerte de impuesto indirecto pagado al arrendador por toda la sociedad: se produce lo mismo que si la renta no existiese, pero el trigo o los zapatos saldrán cargados con una parte de la misma. Ninguna sociedad capitalista ha sido capaz de sacudirse del rentismo, el cual por el contrario está félizmente integrado en el sistema. Sí lo consiguieron algunas economías socialistas, pero con su colapso regresó este modo económico feudal.
Pues bien: en Qatar el rentismo está especialmente desarrollado, lo impregna todo. Ninguna persona física o jurídica que no sea qatarí puede comprar bienes inmuebles en este país. Esto supone que cada uno de los edificios que se ven por Doha (aunque no sean más que agujeros mugrientos donde viven 40 hindúes con un colchón) y todos los locales que albergan comercios o restaurantes son propiedad de un qatarí, el cual si no los explota directamente los arrienda para su uso y los arrienda caros, pues como ya os comenté en más de una ocasión el mercado inmobiliario en Doha resulta más gravoso aún que en Madrid (mi piso de dos habitaciones cuesta 2.100 euros al mes). Os podéis imaginar la cantidad de gente que hay en este emirato viviendo de rentas, máxime teniendo en cuenta que con lo que cobra la mano de obra no cuesta mucho levantar un edificio para alquilarlo y sacar así beneficio de las necesidades básicas de las personas.
El Caso del Dormitorio Fantasma.
La siguiente anécdota es un buen ejemplo de lo claras que tienen aquí las cosas sobre las clases sociales. Me la contó un compañero de cuando estuvo buscando vivienda en la época de su incorporación al proyecto.
Dicho compañero estaba buscando un piso con tres habitaciones, ya que con él se iba a desplazar su familia. Sin embargo ya el primero que le enseñaron tenía claramente cuatro, a pesar de que el agente de la inmobiliaria había mencionado que sólo eran tres. Cuando la visita finalizó mi compañero le hizo notar que el piso era en realidad de cuatro habitaciones, pero para su sorpresa el agente inmobiliario lo negó. Le empezó entonces a enumerar cada uno de los dormitorios que había visto y en cuanto mencionó el que se hallaba al lado de la entrada el agente replicó: "Esa habitación no cuenta, es la del servicio".
Parece mentira que el paisaje de un país pueda estar tan en consonancia con su catadura ética, su nivel de justicia y su avance social. A este respecto esta foto es una analogía perfecta.
Por lo visto es muy común en este país que a partir de cierto precio los pisos no tengan "X" habitaciones, sino "X" más la del servicio. En todo caso que nos quede bien claro que en España hay bastantes de estos también, aunque en ningún caso tan generalizados como aquí, donde el poder adquisitivo de un expatriado ya es suficiente para tener criada interna (de hecho muchos de mis compañeros de trabajo con familia la tienen, sobre todo los que viven en urbanizaciones de casas unifamiliares).
El Caso de la Urbanización Perdida.
Esta otra anécdota es un claro ejemplo de los miramientos que se tienen en este lamentable país para con las clases inferiores.
Como el tráfico en Doha puede llegar a ser desesperante debido a la inexistencia de transporte público mucha gente se monta sus propios itinerarios y atajos que le permiten ahorrar unos minutos en el recorrido diario al trabajo. Así, uno de mis compañeros coge todas las mañanas un camino sin asfaltar que atraviesa un erial (abundan mucho en Doha) y entronca con una carretera secundaria que une una urbanización de bajo poder adquisitivo (tres o cuatro edificios en medio de un descampado para los trabajadores del área industrial) con una vía principal.
Lo cierto es que un día, antes del amanecer, entroncó con dicha carretera como todos los días y notó dos cosas extrañas: una, que ese dia no había tráfico; dos, que había una fila de luces rojas saliendo desde la urbanización en determinada dirección. Cuando llegó a la incorporación a la vía principal pudo comprobar el porqué de ambas rarezas: habían abierto una gran zanja a lo largo de dicha vía por el motivo que fuese y habían cortado el acceso a la urbanización sin proveer paso alternativo alguno. La fila de lucecitas rojas eran los coches de los obreros saliendo hacia el trabajo campo a través por el sitio menos malo. Mi compañero pudo gracias a su todoterreno salir de ahí sin mayores dificultades, pero no así los pobres habitantes de la urbanización, que se las veian y se las deseaban circulando a 10 por hora en busca del asfalto con sus turismos llenos a reventar.
El Ministerio de Asuntos Menores.
Dentro de la sociedad qatarí también hay clases, no es el caso que todos vivan de rentas. Hay qataríes que tienen que trabajar.
La administración de Qatar da la sensación de estar compuesta por miles de ministerios, delegaciones y subdelegaciones que deben asegurar que todo jeque o hijo de jeque pueda disfrutar de un puesto destacado en la administración si ese es su deseo y que los qataríes menos afortunados tengan un puesto de funcionario asegurado.
De entre todos los departamentos que conforman el edificio administrativo qatarí es sin duda el siguiente el que más me ha maravillado: el “General Council for Minor Affairs”, o lo que es lo mismo, el “Consejo General para Asuntos Menores”.
No todo en Qatar es rechinar de dientes y crujir de huesos. También se puede ir a la playa. No es mucho, pero algo es algo. Otros ni eso.
Yo supongo que semejante parte de la Administración habrá sido creada con el fin de castigar a aquellos que le caen mal al Emir o se han mostrado demasiado díscolos. Imaginaos: ¿puede haber algo más humillante que ser nombrado Ministro de Asuntos Menores? Además, las personas que trabajen en dicho Consejo tienen que ser odiadas y tendrán que acudir a los lugares con escolta. Suponed que habéis solicitado audiencia al Gobierno por cualquier problema que estimáis muy importante y que desde éste confirman que para interesarse por el asunto envían al Secretario de Asuntos Menores. O suponed que organizáis una fiesta de alto copete y el representante que envía el Emir es el Director del Consejo General de Asuntos Menores. ¡Qué bochorno!
Finalmente, otro edificio administrativo que también llama mi atención es el que ocupa el Departamento de Recursos Animales del Ministerio de Medioambiente. Parece mentira que en este país pueda llenar un edificio de cuatro plantas.
Peleas Qataríes.
Para finalizar por hoy, un divertimento.
El otro día salió por una televisión que había habido una pelea enfrente de un centro comercial enorme que hay en la zona de los rascacielos. No me digáis cómo ni por qué estaban las cámaras ahí para inmortalizar el histórico momento. La pelea involucró a tres qataríes con su inevitable traje tradicional y resultó ciertamente cómica. Tras unos empujones comenzaron a darse patadas y uno de ellos cogió el aro negro que sujeta sus pañuelos y agarrándolo por la cuerda comenzó a golpear con él a sus oponentes.
Deben en todo caso tener cuidado, pues según un "jadid", o norma de comportamiento emitida verbalmente por Mahoma, si dos musulmanes se enfrentan deben evitar golpearse en la cara.
Muy probablemente uno de ellos fuera un representante del Consejo General para Asuntos Menores que había ido a interesarse por un problema que aquejaba a los otros dos.
Feudalismo Qatarí.
Como ya cité en varias ocasiones a lo largo de mis tres entradas-denuncia sobre la esclavitud del siglo XXI en este miserable país, no es posible trabajar en Qatar si no eres esponsorizado por una persona física o jurídica qatarí. Posteriormente se abren otras tipologías y pueden esponsorizar empresas e individuos aquí afincados aunque no sean qataríes, si bien desconozco los detalles que permiten dar este salto. Iberdrola por ejemplo ella misma esponsoriza a todos sus trabajadores en Doha y Mesaieed, yo incluido.
Vale, muy bien, pero… ¿qué significa realmente la esponsorización? Pues básicamente es una ligazón asimétrica entre el esponsorizado (trabajador) y el espónsor (empleador) que excede con mucho el ámbito laboral. Un espónsor puede acabar respondiendo por actos de sus esponsorizados, mientras que el esponsorizado no puede hacer nada sin permiso del espónsor. Así, si algún trabajador adquiere una deuda y logra escapar del país sin pagarla es el espónsor quien responde por dicha deuda (en este caso a dicho trabajador más le vale no volver en su vida a ninguno de los países que forman el Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico – Arabia Saudí, Kuwait, Bahreim, Emiratos Árabes y Qatar - pues sería detenido en la aduana y entregado al país donde dejó la deuda). Por el contrario el esponsorizado no puede trabajar, ni salir del país, ni alquilar un piso, ni obtener el permiso de alcohol, ni comprar o alquilar un coche (etcétera) si el espónsor no se lo autoriza. En resumen: el esponsorizado sólo puede vivir con permiso del espónsor. Esto incluye a cualquier expatriado. Yo no puedo hacer nada de lo anteriormente descrito sin una carta de autorización por parte de Iberdrola.
Aunque legalmente existen algunas garantías teóricas la realidad es que se protegen las arbitrariedades de los espónsores mientras por el contrario se castiga a aquellos esponsorizados que osan denunciar abusos. A ningún nepalí se le ocurriría acudir a la policía a denunciar a su espónsor aún en el caso de injusticias flagrantes.
A nadie se le escapa que lo que describo en los párrafos anteriores es un caso de libro de relaciones de producción propias del feudalismo adaptadas al Siglo XXI. Como sabéis en la edad media los campesinos que trabajaban la tierra se consideraban parte de la riqueza de dicha tierra, así que se transmitían junto con ellla y eran propiedad del señor feudal al igual que los árboles y los ríos que contenía. Sin llegar a ello el sistema de esponsorización se aproxima peligrosamente y al igual que en la edad media no hay poder judicial al que acudir para librarse de los abusos.
Ya que hemos hablado del feudalismo voy a sacar a colación otra característica económica del mismo que en Qatar tiene especial relevancia: el rentismo. Esta figura consiste básicamente en vivir de tus propiedades sin producir nada; son otros los que trabajan, a los cuales para colmo les cargas con una renta. Trátese de un local comercial o de un terreno agrícola es lo mismo: quien trabaja la tierra o vende mercancías en el local arrendado tendrá que recuperar luego la renta a través de la venta de sus productos. El rentismo puede considerarse así una suerte de impuesto indirecto pagado al arrendador por toda la sociedad: se produce lo mismo que si la renta no existiese, pero el trigo o los zapatos saldrán cargados con una parte de la misma. Ninguna sociedad capitalista ha sido capaz de sacudirse del rentismo, el cual por el contrario está félizmente integrado en el sistema. Sí lo consiguieron algunas economías socialistas, pero con su colapso regresó este modo económico feudal.
Pues bien: en Qatar el rentismo está especialmente desarrollado, lo impregna todo. Ninguna persona física o jurídica que no sea qatarí puede comprar bienes inmuebles en este país. Esto supone que cada uno de los edificios que se ven por Doha (aunque no sean más que agujeros mugrientos donde viven 40 hindúes con un colchón) y todos los locales que albergan comercios o restaurantes son propiedad de un qatarí, el cual si no los explota directamente los arrienda para su uso y los arrienda caros, pues como ya os comenté en más de una ocasión el mercado inmobiliario en Doha resulta más gravoso aún que en Madrid (mi piso de dos habitaciones cuesta 2.100 euros al mes). Os podéis imaginar la cantidad de gente que hay en este emirato viviendo de rentas, máxime teniendo en cuenta que con lo que cobra la mano de obra no cuesta mucho levantar un edificio para alquilarlo y sacar así beneficio de las necesidades básicas de las personas.
El Caso del Dormitorio Fantasma.
La siguiente anécdota es un buen ejemplo de lo claras que tienen aquí las cosas sobre las clases sociales. Me la contó un compañero de cuando estuvo buscando vivienda en la época de su incorporación al proyecto.
Dicho compañero estaba buscando un piso con tres habitaciones, ya que con él se iba a desplazar su familia. Sin embargo ya el primero que le enseñaron tenía claramente cuatro, a pesar de que el agente de la inmobiliaria había mencionado que sólo eran tres. Cuando la visita finalizó mi compañero le hizo notar que el piso era en realidad de cuatro habitaciones, pero para su sorpresa el agente inmobiliario lo negó. Le empezó entonces a enumerar cada uno de los dormitorios que había visto y en cuanto mencionó el que se hallaba al lado de la entrada el agente replicó: "Esa habitación no cuenta, es la del servicio".
Parece mentira que el paisaje de un país pueda estar tan en consonancia con su catadura ética, su nivel de justicia y su avance social. A este respecto esta foto es una analogía perfecta.Por lo visto es muy común en este país que a partir de cierto precio los pisos no tengan "X" habitaciones, sino "X" más la del servicio. En todo caso que nos quede bien claro que en España hay bastantes de estos también, aunque en ningún caso tan generalizados como aquí, donde el poder adquisitivo de un expatriado ya es suficiente para tener criada interna (de hecho muchos de mis compañeros de trabajo con familia la tienen, sobre todo los que viven en urbanizaciones de casas unifamiliares).
El Caso de la Urbanización Perdida.
Esta otra anécdota es un claro ejemplo de los miramientos que se tienen en este lamentable país para con las clases inferiores.
Como el tráfico en Doha puede llegar a ser desesperante debido a la inexistencia de transporte público mucha gente se monta sus propios itinerarios y atajos que le permiten ahorrar unos minutos en el recorrido diario al trabajo. Así, uno de mis compañeros coge todas las mañanas un camino sin asfaltar que atraviesa un erial (abundan mucho en Doha) y entronca con una carretera secundaria que une una urbanización de bajo poder adquisitivo (tres o cuatro edificios en medio de un descampado para los trabajadores del área industrial) con una vía principal.
Lo cierto es que un día, antes del amanecer, entroncó con dicha carretera como todos los días y notó dos cosas extrañas: una, que ese dia no había tráfico; dos, que había una fila de luces rojas saliendo desde la urbanización en determinada dirección. Cuando llegó a la incorporación a la vía principal pudo comprobar el porqué de ambas rarezas: habían abierto una gran zanja a lo largo de dicha vía por el motivo que fuese y habían cortado el acceso a la urbanización sin proveer paso alternativo alguno. La fila de lucecitas rojas eran los coches de los obreros saliendo hacia el trabajo campo a través por el sitio menos malo. Mi compañero pudo gracias a su todoterreno salir de ahí sin mayores dificultades, pero no así los pobres habitantes de la urbanización, que se las veian y se las deseaban circulando a 10 por hora en busca del asfalto con sus turismos llenos a reventar.
El Ministerio de Asuntos Menores.
Dentro de la sociedad qatarí también hay clases, no es el caso que todos vivan de rentas. Hay qataríes que tienen que trabajar.
La administración de Qatar da la sensación de estar compuesta por miles de ministerios, delegaciones y subdelegaciones que deben asegurar que todo jeque o hijo de jeque pueda disfrutar de un puesto destacado en la administración si ese es su deseo y que los qataríes menos afortunados tengan un puesto de funcionario asegurado.
De entre todos los departamentos que conforman el edificio administrativo qatarí es sin duda el siguiente el que más me ha maravillado: el “General Council for Minor Affairs”, o lo que es lo mismo, el “Consejo General para Asuntos Menores”.
Yo supongo que semejante parte de la Administración habrá sido creada con el fin de castigar a aquellos que le caen mal al Emir o se han mostrado demasiado díscolos. Imaginaos: ¿puede haber algo más humillante que ser nombrado Ministro de Asuntos Menores? Además, las personas que trabajen en dicho Consejo tienen que ser odiadas y tendrán que acudir a los lugares con escolta. Suponed que habéis solicitado audiencia al Gobierno por cualquier problema que estimáis muy importante y que desde éste confirman que para interesarse por el asunto envían al Secretario de Asuntos Menores. O suponed que organizáis una fiesta de alto copete y el representante que envía el Emir es el Director del Consejo General de Asuntos Menores. ¡Qué bochorno!
Finalmente, otro edificio administrativo que también llama mi atención es el que ocupa el Departamento de Recursos Animales del Ministerio de Medioambiente. Parece mentira que en este país pueda llenar un edificio de cuatro plantas.
Peleas Qataríes.
Para finalizar por hoy, un divertimento.
El otro día salió por una televisión que había habido una pelea enfrente de un centro comercial enorme que hay en la zona de los rascacielos. No me digáis cómo ni por qué estaban las cámaras ahí para inmortalizar el histórico momento. La pelea involucró a tres qataríes con su inevitable traje tradicional y resultó ciertamente cómica. Tras unos empujones comenzaron a darse patadas y uno de ellos cogió el aro negro que sujeta sus pañuelos y agarrándolo por la cuerda comenzó a golpear con él a sus oponentes.
Deben en todo caso tener cuidado, pues según un "jadid", o norma de comportamiento emitida verbalmente por Mahoma, si dos musulmanes se enfrentan deben evitar golpearse en la cara.
Muy probablemente uno de ellos fuera un representante del Consejo General para Asuntos Menores que había ido a interesarse por un problema que aquejaba a los otros dos.
- Hora local: 14:48.
- Temperatura: 36ºC.
- Humedad: 23%.
- Temperatura máxima: 36ºC.
- Temperatura mínima: 28ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.
Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.
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"Dejad que los perros ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos." [Don Quijote - Orson Welles]