viernes, 3 de abril de 2009

MUERTE, LLUVIA Y MENDICIDAD.


Celebrados apóstoles:


Durante la última semana han acontecido diversos hechos reseñables en mi retiro Qatarí que sería egoísta guardarme para mí, así que paso a continuación a revelaros su verdad para que así se comunique a toda la faz del orbe.

Muerte.

Hace poco más de un mes publicaba en otro texto una reflexión sobre los accidentes laborales, y en el mismo expresaba mi sorpresa porque en mi actual obra aún no se hubiera producido ningún accidente mortal.

Ayer a primera hora de la tarde la tensa espera finalizó; ha sucedido, y además de una forma bastante espectacular.

Aunque no fui testigo del suceso y no me enteré del mismo hasta un par de horas después de que hubiese acontecido, sí pude hablar con personas que lo vieron de lejos, y más o menos lo que sucedió es como sigue:

Un camión grúa un poco viejo estaba intentando subir una carga; en vez de colocarse lo más cerca posible de la misma, que es lo que siempre se debe hacer, con el fin de ganar tiempo evitando una maniobra de entrada y salida se colocó en el borde de la carretera y desplegó su pluma al máximo con el fin de llegar hasta la carga, levantándola de esta guisa. Lo que ocurrió a continuación la verdad es que no entra dentro de lo normal.

La capacidad de una grúa no es una constante, sino que depende como es lógico de la longitud de la pluma y la distancia a la carga: cuanto más desplegada esté la pluma y más lejos esté la carga de la grúa, menos peso podrá levantar. En este caso la carga se estaba levantando con toda la pluma extendida y a bastante distancia del cuerpo de la grúa, así que la capacidad era bastante limitada y se sobrepasó ampliamente. Para vigilar todo esto las grúas están dotadas de limitadores de carga que desconectan la potencia si intentan elevar pesos por encima de lo permitido, el cual en este caso con toda seguridad estaría puenteado o estropeado.
Grúa Grandona en la Obra de Mesaieed.

Cuando el limitador de carga no funciona o ha sido anulado y una grúa se pone a levantar lo que no debe excediendo el límite de seguridad, en el 90% de los casos lo que sucede es que la grúa vuelca y acaba la pluma por el suelo. En este caso no; en este caso sucedió algo rarísimo: la pluma se partió (supongo que consecuencia directa de la vetustez de la máquina y el alto grado de fatiga relacionado), y se partió con tan mala suerte que se desplomó encima de un pobre operario que participaba en la maniobra, el cual murió en el acto.

Sin embargo, lo más extraño del accidente no fue el muerto, sino el herido grave, ya que el hecho de que alguien muera porque le caiga algo encima es más o menos normal, pero no lo que le sucedió a este tipo.

Como consecuencia de la ruptura de la pluma el cable elevador debió sufrir una sobretensión crítica y también se partió. Si un cable de acero supera su límite elástico y se parte, inmediatamente los dos cabos en que ahora se ha dividido pegan un tremendo latigazo desde el punto de ruptura, que en el caso de un cable del tamaño del que se usa en una grúa si pilla a un elefante de por medio lo parte a la mitad. En este caso no pilló a un elefante, sino a otro de los operarios que estaban por allí, arrancándole de cuajo uno de los antebrazos. No sé si es que el cable le pasó rozando una oreja o si es que tenía el brazo extendido, pero sólo le ocurrió eso, con lo cual es evidente que aparte de la amputación ha vuelto a nacer, pues si el cable le pilla de lleno lo parte por la mitad.
¡Si Hubieran Seguido al Menos las Instrucciones de la Derecha!

En estos casos de amputaciones traumáticas las venas y arterias se cierran por el shock y da tiempo a hacer un torniquete al herido para que no se desangre. Esto debe hacerse rápido, pues aunque el individuo inicialmente apenas sangre posteriormente los vasos sanguíneos vuelven a relajarse y se produce la esperada hemorragia.

El miembro amputado debe introducirse inmediatamente en frío por si pudiera reimplantarse, pero es muy importante tener en cuenta estas dos cuestiones:
  1. Que no se congele.
  2. Que no se moje la carne.
Si alguna de las dos cosas anteriores ocurriera la destrucción de los tejidos impediría un reimplante. El procedimiento correcto es por lo tanto meter el miembro en una bolsa bien cerrada y ésta a su vez en un recipiente con agua y hielo, nunca sin la bolsa y nunca sólo hielo.

Lluvia.

No todo han sido sucesos luctuosos esta semana; lo que según los árabes es signo de buen augurio también ha hecho acto de presencia: la lluvia.

los primeros meses de este año en Qatar tuve menos sensación de invierno si cabe que el anterior. Aunque el año pasado me incorporé el 15 de enero, recuerdo más frío, más días nublados y algo más de lluvia. Aunque desgraciadamente no me tocó, justo la semana antes de yo llegar a Doha había habido cinco buenos días de lluvia seguidos, algo muy poco habitual por estos lares. Sin embargo, este año únicamente puedo contar una tormenta a principios de diciembre, una mañana de lluvia a mediados de enero y un par de días más en que cayeron cuatro gotas que si bien llegaron a mojar el suelo no fueron suficientes ni para formar charcos.

A mediodía del viernes 13 de marzo conecté el aire acondicionado por primera vez este año.

Sin embargo, a partir del 26 de marzo se ha producido un refrescamiento y el día en que publico este texto no ha hecho falta el aire acondicionado a mediodía, con lo cual se está bastante mejor que el año pasado por estas fechas, que es cuando creo recordar comencé también a conectarlo por las noches. La temperatura de mi casa ha descendido desde 27º a 25º. Este bendito refrescamiento ha venido acompañado además de cuatro días de lluvia nada menos, lo cual supone el mayor encadenamiento de inestabilidad desde que estoy en Qatar. El día 26 llovió algo por la mañana y llegaron a formarse pequeños charcos, aunque no llegó a arrollar el agua; el día 28 cayeron dos tormentas vespertinas cortas pero intensas y el día 29 siguió una tormenta de madrugada de iguales características. Pero lo mejor ha llegado hoy, día 3, pues estuvo lloviendo mansamente toda la mañana con nubes bajas y el resto del día ha permanecido nublado, con un termómetro que no ha subido de 22º. La sensación ha sido de un día típico asturiano de finales de primavera, todo un lujo en Doha, máxime a principios de abril cuando se supone que ya deberían superarse los 30º casi de continuo y estamos saliendo de las fechas en que puede llover. La imagen de la izquierda, capturada hoy, inmortaliza ese bello momento.

En resumen: un regalo inesperado que ayudará psicológicamente bastante de cara al infierno que viene, el cual registra normalmente sus primeros episodios este mes de abril con días sueltos a 40ºC. Desde luego no es lo mismo recordar los últimos días de frescor a mediados de febrero que a principios de abril.

En todo caso la memoria meteorológica es frágil y quizá esté mintiendo respecto del año pasado, así que en breve os ofreceré un estudio comparativo entre este invierno y el anterior, parecido al estudio que hice del pasado verano.

Desgraciadamente, que a principios de abril esté fresquito no quiere decir nada de cara al verano, pero no obstante ojalá esto fuera un anticipo de un estío más suave de lo normal. Y ya que estamos, por qué no, que sea consecuencia del mínimo solar. ¡Jia, jia, jia!

Por cierto: la lluvia en Qatar no produce ninguna germinación. Una semana después de haber llovido el desierto sigue siendo tan desolado como antes, no se ven brotes nuevos.

Mendicidad.

Finalmente, la semana pasada me ocurrió algo también inesperado. Hay mendicidad en Doha.

Acababa de aparcar el coche para entrar en casa cuando un chico joven que andaba por ahí deambulando se acercó a mí con mirada gacha y actitud suplicante. Dijo ser paquistaní y comenzó a contarme una pena mora acerca de que su hermano necesitaba ser operado de una enfermedad muy mala y que no tenía el dinero necesario para costearse dicha operación. Esto lo aderezó mostrándome una fotografía plastificada donde salía un niño de unos 10 años en ropa de hospital al lado de quien se supone debía ser su padre. Por supuesto me pedía una contribución para salvar la vida de su hermano.

Lo cierto es que, por primera vez en mi vida, me dejé engañar por un tema de estos y le solté 100 riales.
La grúa asesina tal y como quedó tras el accidente.

El que me dejara engañar está relacionado con las propias características de Qatar. En primer lugar, como sabéis por otros textos si tu empresa comunica que te has quedado sin trabajo tienes una semana de plazo para abandonar el país, lo cual imposibilita que pueda haber mafias dedicadas a la mendicidad. En segundo lugar difícilmente aquí lo podría querer para comprar jaco. En tercer lugar, y esto es lo que realmente pesó en que me dejara engañar, todos conocéis las condiciones de semi-esclavitud en que viven muchos hindúes, filipinos, nepalíes y paquistaníes en este país. No digo que fuera cierta la historia que contaba, quizá fuera algo mucho menos confesable, igual debía dinero o tenía que pagar una fianza para sacar al hermano de la cárcel, pero no creo que se ganara la vida con esto. Hombre, también es posible que el qatarí que lo emplea lo dedique a rondar las calles para sacarles el dinero a los expatriados occidentales, para que nos vamos a engañar.

Cierre.

No me voy a extender con largas despedidas. Simplemente quedaros con que en Qatar hay muerte, lluvia y mendicidad.

Tengo la ventana de la habitación abierta y por ella entra un aire fresquito, fresquito. ¡Qué sensación más maravillosa! Espero que también ahí tengáis la ventana abierta y estéis sintiendo la fresca brisa, al igual que yo.
  • Hora local: 17:28.
  • Temperatura: 20ºC.
  • Humedad: 78%.
  • Temperatura máxima: 22ºC.
  • Temperatura mínima: 18ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

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