lunes, 16 de marzo de 2009

CICLO SOLAR 24.


Fervientes seguidores:


Esto va de ciencias, así que si eres de esos a los que conocer cómo funciona el mundo en que vivimos les trae sin cuidado cierra el explorador y espera a la próxima entrega de "Cotidianías Qataríes".

Hoy voy a hablar de astronomía, en concreto de algo que está ocurriendo con el sol que no acontecía desde 1912-1913 y que curiosamente está pasando totalmente desapercibido en los medios de comunicación.

Mínimo Solar 23.

Como sabéis el sol pasa por ciclos que duran de media un poquito menos de 11 años, si bien puede haber ciclos tan cortos como de 9 y tan largos como de 13, siendo normalmente la duración inversamente proporcional a la intensidad. Estos ciclos parten de un estado de baja actividad, suben rápidamente hasta alcanzar un máximo y luego vuelven a bajar hasta un periodo de mínima actividad cuyo punto de inflexión se considera el fin del ciclo que muere y el comienzo del ciclo nuevo, si bien ambos superponen sus gráficas durante bastantes meses.

Desde que en 1944 comenzara el ciclo 18, con la excepción del 20 (moderado), todos los picos han sido intensos o muy intensos y los mínimos muy débiles, denominándose a este periodo de fuerte actividad solar “Máximo Moderno”.
La línea azul marca la intensidad de los mínimos, estando el actual todavía en su fase ascendente. Destaca la gran debilidad de los cuatro previos.

El sol está en este momento en su transición entre los ciclos 23 y 24 y por lo tanto en su periodo de mínima actividad, pero algo no está yendo como se esperaba y las predicciones de muchos científicos se han ido al garete. Efectivamente: el mínimo solar 23 no es débil; su profundidad y duración han superado ampliamente las primeras previsiones, según las cuales en estos momentos el ciclo 24 ya debería haber pasado la mitad de la rampa de subida hacia el máximo. No se registraba un mínimo solar tan intenso desde 1912-1913, durante la transición entre los ciclos 14 y 15. En concreto:
  1. El flujo solar ha registrado los valores sostenidos más bajos desde la creación de la serie en 1947.
  2. La presión global del viento solar es la más baja desde el inicio de la Era Espacial.
  3. El campo magnético solar es un 36% más débil que durante el anterior mínimo, en 1996.
  4. La velocidad del cinturón de convección del sol ha disminuido a valores récord desde que se comenzó a medir esta variable.
  5. La cantidad de rayos cósmicos que llegan a la tierra está cerca de valores récord (a menor actividad solar, más rayos cósmicos).
  6. El número acumulado de días sin manchas durante el presente mínimo ya ha superado a todos los habidos desde el correspondiente al ciclo 14, centrado en 1913. 2008 ha sido el tercer año con menos manchas desde el inicio del siglo XX, sólo superado por 1913 y 1901 (a menor actividad solar, menos manchas).
Todo ello cuando el ciclo 23 lleva camino de durar 13 años y convertirse por ello en uno de los más largos registrados a pesar de que su máximo fue intenso. El mínimo actual puede considerarse que comenzó a principios de 2007 y sigue en este momento en su apogeo, cuando todos los demás mínimos de la Era Espacial habrían terminado hace ya seis meses o más.

Por supuesto las series de todos los parámetros citados comienzan en fechas muy recientes, excepto el número de manchas solares, que viene contabilizándose sistemáticamente desde 1759. En todo caso, lo que ya es indiscutible es que el sol pasa por su periodo de menor actividad desde principios del Siglo XX.

El prestigioso físico solar de la NASA David Hathaway, que anunció en su día que el ciclo solar 24 sería de los más intensos registrados, ha tenido que ir desinchando y retrasando su predicción una y otra vez. Las primeras hablaban de un mínimo muy débil que acabaría a mediados de 2007. Año y medio después el mínimo está en su apogeo. ¡Según la predicción inicial en estos momentos debería estar registrándose una actividad parecida a la del máximo del ciclo pasado! Otra prueba de cuan diferente se ha comportado el sol respecto de lo previsto es la fecha e intensidad del próximo máximo. Inicialmente previsto para mediados de 2010 y notablemente más intenso que el pasado, en la última predicción ya no será hasta finales de 2012 (a principios de 2010 sólo estaríamos comenzando la recuperación) y con intensidad menor que el del ciclo 23.
Sucesivas predicciones para el ciclo 24 del físico solar David Hathaway, donde se aprecian la intensidad no prevista del actual mínimo y los progresivos desinchamiento y retraso del futuro ciclo.

Recapitulando: por primera vez desde que estamos observando el sol con la tecnología moderna se registra un mínimo profundo y esto aporta indicios de que pueda haberse acabado el máximo moderno y estemos entrando en una época de actividad solar más moderada.

Teoría Conspiranoica sobre las Predicciones de la NASA.

A pesar de toda esta novedosa situación no creo que nadie haya oído una sola noticia en los medios de comunicación acerca del mínimo solar más profundo en 95 años.

Parte de la culpa quizá resida en que las fuentes científicas habituales, como la NASA, no parecen muy interesadas en publicitar este hecho y favorecen las predicciones de que la actividad solar seguirá en máximos.

Leif Svalgaard es un destacado físico solar miembro de la mesa de predicción de la NASA y ha anticipado un ciclo solar 24 débil. Esta mesa no logró llegar a un consenso sobre el carácter del próximo ciclo, dando como resultado dos predicciones: la fuerte y la débil. Pues bien, este señor ha denunciado que la incapacidad de la mesa a que pertenece para llegar a una conclusión unánime sobre un próximo ciclo solar fuerte ha creado malestar en la Agencia y por eso no se han planificado nuevas reuniones. Según él, fuertes intereses económicos dictan que la NASA favorezca a los partidarios de la predicción fuerte sobre la débil.
Predicciones de la NASA para el ciclo 24. Como la mesa de predicción no pudo llegar a un consenso vemos dos líneas: ciclo fuerte y ciclo débil.

Los citados intereses económicos estribarían en que todos los carísimos cachivaches que se lanzan al espacio están asegurados y una de las cuestiones a tener en cuenta de cara al tamaño de la póliza es la previsión del ciclo solar. Si esta previsión es fuerte se pueden imponer primas altas, ya que existe una mayor probabilidad de fallo del aparato ante las avalanchas de radiación y partículas que caracterizan los máximos solares. Si finalmente el ciclo resulta ser débil las aseguradoras pueden ser demandadas con el fin de que revisen la prima y devuelvan el dinero indebidamente cobrado, pero si esa prima ha sido establecida en virtud de una previsión oficial del gobierno, la demanda puede caer en saco roto.

¿Puede ser que la ignominia de nuestro sistema económico haya llegado a lugares tan recónditos? ¿Pueden los intereses de las compañías aseguradoras condicionar la predicción del ciclo solar? Yo ya no me asombro de nada a este respecto.

Consecuencias de una Reducción de la Actividad Solar.

Conspiranoias aparte ¿qué consecuencias podría tener una reducción en la actividad solar? En un primer análisis no muchas, ya que nuestra estrella es tan estable (afortunadamente para la vida) que la variación de la energía que la tierra recibe del sol entre un mínimo y un máximo es tan solo del 0,2%. Si tenemos en cuenta que la mal llamada constante solar (energía que recibimos del sol) vale 1.367 vatios por metro cuadrado en el borde de la atmósfera, la variación sería de unos 3 vatios por metro cuadrado. Sin embargo, otros elementos secundarios pulsarían en fase con esta reducción:
  1. La variación a la baja sería máxima precisamente en las longitudes de onda que más tienden a calentar el planeta (y viceversa).
  2. El incremento de rayos cósmicos favorecería la extensión del manto nuboso, aumentando por ello el albedo del planeta.
Si el segundo punto os ha extrañado, sabed que se relaciona la intensidad de los rayos cósmicos que llegan a la tierra con la cobertura de nubes bajas del planeta, debido a la forma en que éstos ionizan las capas altas de la atmósfera. El mecanismo francamente no lo conozco. Así, en los máximos solares habría menos nubes bajas y en los mínimos aumentarían. Estas nubes reflejarían el calor del sol hacia el espacio y la tierra se enfriaría.
Gráfico histórico de actividad solar que representa los 23 ciclos sistemáticamente observados. Se aprecian claramente tanto el Máximo Moderno como el Mínimo de Dalton.

Hay teorías de todo tipo que maximizan o minimizan la influencia de los ciclos de actividad solar en el clima terrestre. Por ejemplo el Panel para el Cambio Climático minimiza esta influencia y le echa toda la culpa al CO2, mientras que en el extremo contrario hay otros que dicen que todo es mentira y que el calentamiento global registrado durante los últimos 50 años se ha debido al Máximo Moderno, despreciando el papel del CO2. En medio, multitud de científicos echan las culpas a ambas causas a la vez, ponderando más o menos una u otra.

Históricamente los periodos coincidentes con una baja actividad solar han sido concomitantes con inviernos crudos en Europa; en concreto podemos citar el intenso Mínimo de Dalton a principios del Siglo XIX y, sobre todo, el Gran Mínimo de Maunder en la segunda mitad del XVII, cuando se cree que los ciclos de actividad se rompieron durante más de 50 años y está documentada una casi total ausencia de manchas solares. Este fenómeno tuvo lugar al mismo tiempo que la llamada “Pequeña Edad de Hielo”, periodo durante el cual fenómenos maravillosos como la nieve en Sevilla o el río Ebro helado en Tortosa se sucedieron con cierta frecuencia y la vista podía alegrarse con nieves que aguantaban en las montañas incluso en cotas medias durante todo el año.
Este gráfico extiende los datos hasta antes del comienzo de las observaciones sistemáticas. Se observa claramente el Mínimo de Maunder. Una representación muy suavizada del número de Wolf da buena idea de la intensidad del Máximo Moderno.

En todo caso, ambos mínimos fueron épocas de actividad solar por debajo (Dalton) o muy por debajo (Maunder) de lo normal, y no hay datos que permitan afirmar que eso sea lo que nos espera; quizá simplemente nos dirijamos a un periodo de actividad normal o en el mejor de los casos tengamos un nuevo Dalton por delante. Lo que es altamente improbable es que nos dirijamos a un Maunder.

Conclusiones.

Por primera vez desde mediados del Siglo XX hay datos que permiten afirmar que el sol se encamina a una época de menor actividad y que el Máximo Moderno ha tocado a su fin.

Si la actividad solar efectivamente se redujese, existen asimismo opiniones científicas que la ligan con periodos climáticos más frescos, al menos en Europa. Algunas de estas opiniones también afirman que este refrescamiento compensaría el calentamiento debido a la actividad humana.

Por lo tanto, como conclusión final, a día de hoy existe la esperanza de que lejos de un calentamiento podamos estar a las puertas de un refrescamiento en Europa. Es una posibilidad entre muchas otras, pero al menos se puede pensar en ella, por primera vez existen datos que permiten formular la hipótesis. Otra cosa es que finalmente los hechos acaben dando la razón a una de las hipótesis contarías. En todo caso, todo mi apoyo moral para dicha hipótesis. ¡Qué así sea! ¡Qué se acabe la época oscura del infierno en la tierra, de los no-inviernos y los veranos ardientes! ¡Qué vuelva a helarse el Ebro en Tortosa!

No habrá que esperar mucho para ver quién lleva la razón. El máximo del ciclo solar 24 será en principio entre 2012 y 2013 (hace dos años como no se esperaban este mínimo lo databan para 2010). De su intensidad depende.

Fríos abundantes para todos.
  • Hora local: 22:51.
  • Temperatura actual: 21ºC.
  • Temperatura máxima: 28ºC.
  • Temperatura mínima: 20ºC.
  • Humedad: 64%.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

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