:مسا ء الخير
No os voy a decepcionar de nuevo. Por fin voy a comenzar con el relato sobre cómo fue el día en que estuve a punto de morir, pues creo que es el tema más sensacionalista y que más tirón mediático tiene de entre todos los posibles hilos conductores de esta nueva entrada; no veo además que deba avergonzarme por esta actitud amarillista, cuando a El País o a El Mundo se les considera prensa seria siendo portadores de cualidades mucho más reñidas con la veracidad que el propio sensacionalismo.
“¿Es peligroso eso de ir a saltar dunas con los todoterrenos?”Esto me lo preguntó el otro día un compañero recién incorporado a la obra.
Efectivamente algún riesgo conlleva, y entre los peligros inherentes a tamaño “deporte” pueden citarse:
- Quedarse atascado.
- Chocar con otro vehículo.
- Caer rodando por el sotavento de una duna.
- Dar un triple salto mortal en un cambio de rasante.
- Ser multado por la policía.
Pasaré a continuación a analizar todas estas posibilidades.
Quedarse atascado:
Esto es muy posible que ocurra, de hecho en una excursión en grupo es de prever un par de atascos como mínimo, pero la inmensa mayoría se arreglan con facilidad, sin el concurso de ninguna fuerza externa al vehículo atascado. Además, tanto viernes como sábado acude mucha gente y aún yendo solo, que no se recomienda, tarde o temprano aparecerá alguien que te ayude. Se comentó sin embargo en la obra el caso de un tipo que no se le ocurrió mejor idea que irse a pasear solo un día por semana. Se le quedó el coche, fue incapaz de sacarlo y por ahí no pasaba nadie. Tuvo que llamar por teléfono a la policía para que fueran a rescatarle, y la bromita le costó una mensualidad.
Para minimizar el riesgo de quedarse atascado deben atenderse las siguientes normas básicas:
Quedarse atascado:
Esto es muy posible que ocurra, de hecho en una excursión en grupo es de prever un par de atascos como mínimo, pero la inmensa mayoría se arreglan con facilidad, sin el concurso de ninguna fuerza externa al vehículo atascado. Además, tanto viernes como sábado acude mucha gente y aún yendo solo, que no se recomienda, tarde o temprano aparecerá alguien que te ayude. Se comentó sin embargo en la obra el caso de un tipo que no se le ocurrió mejor idea que irse a pasear solo un día por semana. Se le quedó el coche, fue incapaz de sacarlo y por ahí no pasaba nadie. Tuvo que llamar por teléfono a la policía para que fueran a rescatarle, y la bromita le costó una mensualidad.
Para minimizar el riesgo de quedarse atascado deben atenderse las siguientes normas básicas:
- Lógicamente, activar la tracción 4x4.
- Deshinchar las ruedas hasta 1 bar de presión.
- Activar el arranque en 2ª (hay un botón para esto).
- Circular seleccionando la primera directa corta.
- Evitar a toda costa las zonas de intrusión de agua marina.
- Mantener una velocidad mínima, sobre todo en los valles entre dunas, que es donde la arena está más suelta.
- Acelerar bastante antes de comenzar una subida.
Si aún así notas que en un momento dado el coche se queda:
- Cambias a la segunda directa corta, e incluso a la tercera si hace falta.
- Mueves el volante rápidamente de un lado a otro.
- Cambias el sentido de la marcha.
Y si a pesar de todo el coche se detiene:
- Sales hacia donde ayude la gravedad, marcha atrás si hace falta.
- En llano, alternas marcha adelante y atrás hasta que salga.
- Excavas la arena bajo las ruedas.
En otros casos, sin embargo, no te vas tan de rositas. Hace poco un compañero se quedó atascado y para sacar el coche requirió la ayuda de otro que lo remolcase. Cuando el otro todoterreno estaba tirando, la eslinga, que debía ser de a duro el kilo, se rompió, con tan mala suerte que le arreó un latigazo en la pierna desnuda que le abrió una herida hasta el hueso y le arrancó masa muscular. Afortunadamente sangró muy poco. Contaba que en el hospital le anestesiaron para limpiarle y que mientras le quitaban la arena que se le había metido entre la tibia y el gemelo la sensación era como si alguien estuviera rascando una pata de palo. Tras unas semanas en muletas se ha recuperado totalmente.
También es verdad que siempre hay gente que es capaz de hacer difícil lo fácil y complicar absurdamente situaciones aparentemente triviales. A este respecto voy a hacer un receso en mi repaso de los peligros del desierto y os voy a contar una bella historia.
2008: Epopeya en el Desierto.
Un compañero me contaba hace poco una anécdota ocurrida hace algo más de un mes en las dunas, cuando él y otros cuatro circulaban con sus motos y su quad por la costa del mar interior. Como demuestran las fotos, al subir la marea hay ciertas zonas bajas que se inundan. Cuando la marea vuelve a bajar, en la costa se forman ríos que desaguan dichos lagos. Dado que mis compañeros iban por la orilla, de vez en cuando tenían que vadear uno de esos desagües, hasta que llegaron a uno que era manifiestamente más proceloso que los demás. Como retroceder es de pávidas gallinas, mientras los primeros se paraban en la orilla a valorar la situación, uno de los que iban detrás no se lo pensó. Giró el acelerador y pasó majestuoso entre sus timoratos compañeros, dejando atrás una imponente estela hecha de arena, agua, viento y el rugir de su potente motor: ¡¡Roooooooaaaaaarrrrr!! ¡¡Rooooaaaaaaarrrr!! ¡¡Roooooggggglluublublublu!! ¡flop! ¡flop! Cuando la resistencia del agua que ya llegaba por el sillín fue capaz de detener la moto en su loca carrera y el líquido elemento encontró su camino por el tubo de escape, el motor dijo que para esto no le pagaban y el majestuoso centauro cayó grácilmente sobre su lado izquierdo, con la misma elegancia con que había iniciado su proeza.
Pero esta colosal hazaña se desarrolló en paralelo a otra en absoluto desmerecedora en brío y magnitud. Resultó que había entre el público alguien más resuelto y decidido que el resto. Este alguien, sintiéndose empequeñecido ante tamaños atrevimiento, osadía y savoir faire, sólo tuvo que sentir en su cogote la brisa levantada por el héroe del párrafo anterior al pasar a su lado para intentar emular las hazañas de tamaño paladín, arrancándose igualmente hacia delante con su poderosa máquina, la cual dejó para la historia las siguientes declaraciones: “¡¡Roooooooaaaaaarrrrr!! ¡¡Rooooaaaaaaarrrr!! ¡¡Roooooggggglluublublublu!! ¡flop! ¡flop!”. No fue sin embargo el discípulo capaz de igualar los logros de su loable maestro, ya que en primer lugar, falto del mismo impulso inicial, quedose a tres metros de la posición de su mentor y, en segundo lugar, no supo acabar con su arte y la dignidad del diestro, ya que en vez de caer de lado mantúvose firme sobre su inerme montura, privando a todos los presentes de un final tres puntos por encima de genial y uno por debajo de apoteósico.
Sin embargo, pronto quedó claro que aún no se había visto plenamente la madera de la cual están hechos los héroes, pues alguien tenía muy claro que no se habían perdido todavía suficientes recursos y que, por lo tanto, aún había bastante margen para empeorar las cosas; esa persona estaba dispuesta a conseguirlo, y cuando hombres de tamaña talla se proponen algo, ni el mismísimo Satanás sería capaz de impedirlo. Al grito de “¡Eh! ¡Por aquí se puede pasar!” un tercer valeroso jinete dispúsose gallardo a vadear el río unas decenas de metros más arriba, a lomos de su rutilante montura. Y es verdad que no le hubiera ido mal del todo de no ser por la poza que, ya pasado medio cauce, ofrecía cierta discontinuidad en la profundidad general del mismo, resultante en un súbito hundimiento de la motocicleta hasta la altura del sillín mientras se oía: “¡¡Roooooooaaaaaarrrrr!! ¡¡Rooooaaaaaaarrrr!! ¡¡Roooooggggglluublublublu!! ¡flop! ¡flop!”. Alcanzose sin embargo en este caso el récord absoluto de inmersión, ya que excavando el fondo con los últimos giros de las ruedas, el majestuoso ángel del infierno logró que de su caballo de hierro sólo quedara por encima del agua el manillar, superando por lo tanto en este particular la epopeya de sus heroicos predecesores.
Ni que decir tiene que, una vez extraídas a la orilla, ninguna de las tres máquinas quería saber nada de arrancar.
Así pues, cinco personas, tres montones de chatarra, una moto y un quad hallábanse en medio del desierto y parecía aquejarles un problema de desproporción entre personas y medios válidos de transporte. Fue entonces cuando se dio la paradoja de que fueran los dos que se habían mostrado más timoratos quienes se embarcaron en la tarea de rescatar a los tres mosqueteros, marchando en busca de un todoterreno con remolque que se hallaba en el aparcamiento de entrada al desierto y con el cual habían llegado a sus lindes. Sin embargo, llegar hasta la posición de los tres titanes con el remolque demostró ser tarea imposible, por lo cual finalmente tuvieron que acudir a los socorros de una comitiva de todoterrenos que pasaba por allí, la cual por un módico precio accedió a llevarles a ellos y las motos hasta el aparcamiento de entrada.
Ya lo sabéis: no os metáis con héroes en el desierto, es peligroso.
Chocar con otro vehículo.
Si continuamos repasando el resto de peligros, el siguiente es el choque con otro vehículo, el cual ofrece dos variantes. La primera y más chistosa es la posibilidad de que alguien haya tenido al mismo tiempo que tú la idea de subir la misma duna por el lado contrario; sería mala sombra, pero como ya dije tampoco está tan desierto este desierto. Tampoco tienes además por qué encontrarte con el otro justo en la coronación y chocar en medio, como en los tebeos de Mortadelo; como estés subiendo por un lado y aparezca de repente alguien bajando a toda hostia en tu misma vertical, es bastante probable que ambos vehículos se fundan en un beso, pues la inercia de ambos coches sobre una pendiente de arena impedirá tanto detenciones repentinas como cambios de dirección bruscos. El modo de conducción sobre la arena suelta puede clasificarse como de “flotante”, y es la causa de la segunda variante de choque, que es que te la pegues con alguien de tu propia caravana que se cruce contigo o se acerque demasiado por un costado, pues aparte de la dificultad para variar la velocidad o la trayectoria del coche, tampoco es fácil circular siguiendo una línea recta exacta.
Caer rodando por sotavento.
Como ya sabéis y las fotos que acompañan este texto atestiguan, el lado de barlovento de una duna es suave, mientras que el de sotavento es muy pronunciado. Si estás subiendo una duna perpendicularmente a su dirección de avance, estás mirando para donde no debes y cuando llegas arriba metes dos ruedas en la caída de sotavento, caerás de lado, y si tienes mala suerte lo harás rodando.
Por el contrario, aunque dan mucho respeto cuando estás arriba, si dichas pendientes a sotavento las coges de frente el coche las baja sin ningún problema, aunque podrías ponerte de pie sobre los pedales mientras desciendes. Para muchas personas este es el punto álgido de la excursión: bajar por sotavento una duna de 40 metros.
En una de las ocasiones me llamó poderosamente la atención que había un hindú al sol en lo alto de una duna y, delimitando el borde de la misma, unos conos de carretera. Como finalmente pasamos frente a él pude ver a qué se debía su presencia en aquel lugar. Justo al fondo de aquella duna, algún qatarí había instalado su carpa. Supongo que en alguna ocasión debió acabar un todoterreno empotrado contra la tienda tras bajar aquella duna por sotavento; como medida para que esto no volviera a ocurrir, habían contratado a un hindú para que estuviese en lo alto de la duna a pie firme con los conos y que así nadie volviera a intentar bajar por ahí de nuevo. Lo que queda fuera de toda posibilidad de discusión es quitar la carpa de ese lugar tan chulo, por supuesto.
Triple salto mortal.
Esta última posibilidad es la reina de la fiesta, ya que es la causante de la mayoría de los accidentes graves que se producen en el desierto. Afecta sobre todo a la gente que se dedica a andar con quads o motos, que es bastante, pues muchos traen dichos vehículos en remolques que dejan junto con el todoterreno en la entrada. O si no, que se lo pregunten a los dos compañeros de obra que hasta hoy han tendido que visitar un hospital por este tipo de incidentes. Y es que la ausencia de sombras por la perpendicularidad del sol y la suavidad de las formas oculta muy a menudo pendientes y rasantes mucho más agudos
Multa policial.
Para terminar, siempre está al acecho la policía, cuidando de la seguridad de todos. Unos compañeros míos, algunos de los cuales repiten protagonismo con la historia de los ríos, estaban un día con el todoterreno haciendo el tonto, derrapando sobre la arena, cuando de repente apareció de no se sabe donde la policía; ésta los paró, les indicó que eso de hacer derrapes estaba prohibido y les impuso una multa de 600QR. Lo que no sé es como tienen los arrestos de contarlo, porque semejante humillación la ocultaría para toda la vida. Imaginaos que yo voy contando algo así: “Pues venía yo de Florida 135 y estaba conduciendo mi todoterreno por los Monegros haciendo el cabra, cuando de repente salió un Patrol de la Guardia Civil de detrás del primer matojo y me pusieron 120,00€ de multa por levantar polvo, que por lo visto está prohibido”.
Conclusión.
Así pues, conociendo todo esto no dudé en responderle a mi compañero cuando me hizo la pregunta que encabeza este correo:
“Hombre, bastante más peligroso es venir a trabajar.”¿O acaso pensabais que era haciendo algo tan estúpido como saltar dunas donde yo había estado a punto de morir? [Continuará…].
Cierre.
Antes de despedirme debo realizar una valoración adicional acerca de los centenares de miles de hindúes, nepalíes y filipinos que trabajan en el peonaje aquí en Qatar. Lo cierto es que deben ser más listos o más irresponsables de lo que parece. Efectivamente: los veo con una despreocupación ante la crisis económica que roza la insensatez. La verdad es que no acierto a comprender como, ante el alcance mundial de la misma, esa gente no comparte la preocupación con nosotros, los occidentales. ¿Será quizá que debido a su naturaleza tranquila su cartera de acciones se compone exclusivamente de valores de bajo riesgo, menos expuestos a los vaivenes del mercado? ¿Será quizá que por el carácter conservador de sus sociedades durante estos años evitaron los Vehículos de Inversión Estructurados y las Obligaciones de Deuda Colateralizada e invirtieron en cambio en Letras del Tesoro, obteniendo menos beneficios pero asegurando su inversión? No sé, no acierto a comprenderlo. Aquí algo falla. ¿Por qué será que la crisis económica les da lo mismo?
En fin, sin más os dedico muchos besos y me despido como de costumbre.
- Hora local: 18:25.
- Temperatura: 30º C
- Humedad: 70%
- Temperatura máxima de hoy: 32º C.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.
Seikh Iván bin Victor al Saez.
Creo que tengo el inútil honor de escribir el primer comentario en tu blog. ¡Alabado sea el espíritu de internet!.
ResponderEliminar¡Mierda! Se me olvidaba que los comentarios requieren aprobación y que es más que posible que mi comentario no haya sido el primero. ¡Qué decepción!
ResponderEliminarHola Ivan! Bienvenido al maravilloso mundo de los blogs! Ya era hora de que te decidieses por fin a publicar tus aventuras en este (creo yo) infinitamente más cómodo formato.
ResponderEliminarUn saludete.
Cis.