El pasado mes de abril se rompió un poco la cotidianeidad por Qatar, ya que durante la segunda quincena vinieron a visitarme mi hermana y mi madre. Yo ya les había insistido en que no tenía sentido venir 13 días a este país, pues se iban a aburrir como ostras, pero no me hicieron caso; quizá en sus papeles de madre y hermana despechadas pretendían que todo eso no era más que una excusa vil para no recibirlas. Sin embargo yo no creía que se fueran a aburrir, sino que lo sabía. A esto se unía que si ellas venían a Qatar lógicamente yo tendría que pedir vacaciones, y pensar en días de vacaciones pasados en Doha era pensar en días de vacaciones tirados por el retrete. Es por ello que como salida a esta situación organicé un viaje para los tres y nos fuimos hasta un país que tiene bastante más que ofrecer: Irán.
A la vista de las características inabarcables, amenazantes e ignotas del país de destino, en esta ocasión elegí un paquete vacacional con Qatar Airways. Este paquete incluía los hoteles, guía y chófer durante las visitas y todos los vuelos internos. Nuestro destino fueron tres ciudades: Shiraz, Esfahán y Persépolis. A estos tres objetivos se unió la obligada visita a Teherán, ya que los vuelos desde Doha sólo llegan a esta ciudad.
A la vista de las características inabarcables, amenazantes e ignotas del país de destino, en esta ocasión elegí un paquete vacacional con Qatar Airways. Este paquete incluía los hoteles, guía y chófer durante las visitas y todos los vuelos internos. Nuestro destino fueron tres ciudades: Shiraz, Esfahán y Persépolis. A estos tres objetivos se unió la obligada visita a Teherán, ya que los vuelos desde Doha sólo llegan a esta ciudad.
Billete de 50.000 riales, algo menos de 4 €. Mención aparte merece el detalle del átomo de Litio sobre el mapa de irán, en la mitad inferior.La verdad es que el país de los persas me sorprendió muy positivamente, hasta el punto que recomiendo a cualquiera emprender la visita. Lo cierto es que la imagen que los medios de comunicación dan de este país está altamente distorsionada a peor, con lo que cuando llegas cualquier elemento positivo te lo parece mucho más. Lógicamente yo ya me lo olía, así que uno de los motivos para emprender este viaje fue poder comprobar por mi mismo la situación interna. En todo caso debe quedar claro que, por supuesto, no es el paraíso y tiene muchas cosas negativas, pero si te pones a comparar con los países que tiene alrededor (Afganistán, Pakistán, Irak, Kuwait, Qatar, Bahreim, Emiratos Árabes Unidos y, sobre todo, la infausta Arabia Saudí) resulta que Irán es sin duda el más moderno, pacífico y tolerante. Por supuesto hay que tener en cuenta que los países escogidos para la comparación ponen el listón muy bajo.
Lógicamente Teherán no resiste una comparación con Madrid o Gijón, pero andará por el estilo respecto a Santander o Valladolid y supera claramente a Doha, y es que Teherán me pareció infinitamente más agradable para vivir que la capital de Qatar.
Nuestra visita duró seis días y siete noches: del 17 al 23 de abril. El motivo de tan extraña duración, pues de todo el mundo es conocido que generalmente los viajes duran “n” días y “n-1” noches y no al revés, hay que buscarlo en el demencial horario de los vuelos de ida y vuelta.
Consideraciones Previas.
Antes de viajar hasta Irán deben tenerse en cuenta tres cuestiones: el dinero, el visado y la clasificación étnica del país.
Asimismo, es necesario no olvidar jamás estos dos objetos: la cámara fotográfica y el pañuelo para la cabeza si eres mujer.
Con las cuestiones a tener en cuenta no hubo problema, pero no podemos decir lo mismo de los objetos a no olvidar.
En cuanto al dinero, debe saberse que debido a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos al país persa las tarjetas de crédito no funcionan en Irán, ya que cualquier banco de Estados Unidos o lacayo de Estados Unidos (o sea: todos) tienen prohibido relacionarse con los bancos iraníes. Como consecuencia, tu tarjeta no puede conectarse con tu banco, así que no funciona. Por lo tanto, si vas a viajar a Irán hay que llevar en efectivo todo el dinero que tengas pensado gastar.
En cuanto al visado, según nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores se puede conseguir al llegar al Aeropuerto Internacional Imán Jomeini por un periodo máximo de 7 días pagando 50 dólares, presentando una fotografía de pasaporte, rellenando un formulario y exhibiendo el billete de vuelta confirmado, así que íbamos tranquilos al respecto.
Clasificación Étnica.
Abro un apartado específico para este punto porque es muy importante. Quizá muchos ya lo sepáis, pero si no es así hay que dejar claro de una vez por todas que los iraníes no son árabes. Son persas. Bueno, no todos son persas, pero mientras los persas suponen más del 60% de la población, los árabes se quedan en el 3%.
Ni a un persa debes confundirle con un árabe ni a un árabe debes confundirle con un persa.
Imaginaos que estáis en Gijón en la Cuesta del Cholo tomando unas sidras, se acerca alguien por detrás y exclama: "¡Hey, vosotros también de Santander!, ¿verdad?" O que estáis en Madrid tomando unas cañas en La Latina, llega un desconocido y dice: "¡Hombre, por fin encuentro a alguien de Valladolid!" ¿Cómo os sentiríais? Bueno, pues igual se sienten un árabe o un persa si los confundes con los otros.
El bazar Vakil, en Shiraz. Según mi madre, bastante mejor que el Gran Bazar de Estambul.
A este respecto puedo contar que a mi gran amigo R.M.S.G. se le ocurrió preguntar por Irán durante una visitia que hizo a Irak antes de la Segunda Guerra del Golfo, pregunta realizada con motivo de que dicho país no estaba incluido en un mapamundi que mostraba todas las naciones árabes del mundo. Creo además que se lo preguntó nada menos que a Tarek Aziz. ¡Casi lo echan del país! Menos mal que iba en una delegación oficial, que si no, le toca atravesar a pie el desierto hasta la frontera con Jordania.
Salida.
La primera crisis aconteció en el Aeropuerto de Doha, al caer en la cuenta de que había olvidado la cámara en casa por culpa de mi madre y mi hermana que no me lo recordaron al salir. ¡Imaginaos! ¡Viajar a Irán y no llevar cámara! ¡Inconcebible, como diría Vizzini! Presa del más absoluto pánico le regalé la cámara en ausencia a mi hermana y compré una nueva en el duty free del aeropuerto. Cuando en el avión me puse a revisarla, nueva crisis. Efectivamente, la cámara de las narices venía:
- Sin cargador.
- Sin baterías.
- Sin tarjeta de memoria.
No sé si era un modelo especial para duty free que venden así para que parezca más barato, pero la situación era desesperanzadora: aún estaba muy lejos de poder hacer fotografías. Ante la imposibilidad de arreglarlo en el avión no hubo más remedio que posponer la solución definitiva hasta el día siguiente, con la complicación añadida de que sería viernes y, por lo tanto, festivo.
El vuelo salió a su intempestiva hora prevista: la 01:00 de la madrugada. Llegamos a Teherán a las también intempestivas 04:30 locales tras adelantar el reloj hora y media y dos horas de vuelo. Que en Teherán sea una hora y media más tarde que en Doha estando prácticamente a la misma longitud nos indica que el país persa tiene que ser más normal que lo que nos cuentan, pues amanecen y anochecen a horas lógicas, no a las 04:30 y a las 18:30 como los imbéciles de Qatar.
Llegada.
La segunda crisis aconteció nada más bajar del avión. Toda mujer debe ponerse un pañuelo en la cabeza nada más pisar suelo iraní. ¿Y dónde estaban los pañuelos de mi madre y mi hermana? En las maletas, por supuesto, y el guardia que había en la puerta del avión les hizo ver que de tamaña guisa no iban a ninguna parte. Afortunadamente la amable tripulación de Qatar Airways prestó a mi madre una manta de viaje que hizo estupendamente las veces de pañuelo, mientras que mi hermana se colocó el horrible fular verde que llevaba al cuello, solucionándose así el problema.
Cuando llegamos a obtener el visado descubrimos que la información en la página del Ministerio del Interior no era del todo correcta, pues:
- La fotografía tamaño pasaporte (88x124) no la querían para nada.
- No nos cobraron 50$, sino 50€, lo cual es lógico y me parece muy bien, pues nadie quiere inundar de inservibles dólares su país más de lo que ya está.
- El visado nos lo concedieron por 15 días, no una semana.
Estas condiciones son por supuesto las que aplican a todo español que vaya a Irán, no es que recibiese un trato especial por ser yo.
Plaza del Imán, en Esfahán. Se ven la mezquita de Seikh Lotfollah, la mezquita del Imán y el Palacio de Alí Gapú.
Una vez pasado el control aduanero sin nada que reseñar fuimos a cambiar dinero, donde descubrimos que 1 euro equivale a 13.000 riales iraníes. Por primera vez en mi vida me convertí en millonario. Dos millones seiscientos mil riales inundaron mis manos. Si mal no recuerdo entre los tres cambiamos entre 600 y 700 euros, los cuales alcanzaron para todo el viaje y todavía nos sobró una pequeña cantidad que volvimos a cambiar a la vuelta.
El resto de este día no tiene mayor historia. El guía nos estaba esperando a la salida y nos llevó al hotel, donde llegamos a las 06:30. El Aeropuerto Internacional Imán Jomeini está bastante lejos de Teherán. Aunque todo es autopista, se tarda 45 minutos sin tráfico en llegar al centro de la ciudad.
Cierre.
El hotel Kowsar, de cuatro estrellas, equivalía a uno de tres viejo en España. Aunque está muy bien situado, en pleno centro de la capital a la vera de una de sus mejores avenidas, la Valiasr, data probablemente de los años 60 y no ha sufrido muchas remodelaciones. En todo caso ofrecía todas las gilipolleces que te suelen poner en un hotel de cuatro estrellas, como las pantuflas, el cepillo de dientes, el kit de costura o el mini bar bien surtido.
Lógicamente lo primero que hicimos fue meternos en la cama, de donde ya no saldríamos hasta las dos de la tarde. El día lo teníamos libre para pasear a gusto por Teherán, pero esta parte ya será objeto de la siguiente epístola.
- Hora local: 21:18.
- Temperatura: 32ºC.
- Humedad: 33%.
- Temperatura máxima: 38ºC.
- Temperatura mínima: 28ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.
Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.
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