lunes, 16 de marzo de 2009

VISITA A LA MEZQUITA.


Fieles adoradores:


Hace tres semanas me apunté a una excursión organizada por el Ministry of Sound digoooo... Ministry of Endowment and Islamic Affairs (Ministerio de Donaciones y Asuntos Islámicos) a través del Qatar Islamic Cultural Center (Centro Cultural Islámico de Qatar). Se trataba de visitar un par de mezquitas incluyendo una oración en vivo. En Qatar no hay ninguna mezquita megalómana, pero según nos han comentado es el país del mundo con más número de estos edificios por habitante. Como Qatar carece por completo de edificios históricos (el edificio más antiguo es un fuerte del Imperio Otomano construido a principios del siglo XX) mi propósito apuntándome a esta visita era simplemente aumentar mi conocimiento sobre los ritos y costumbres islámicos, una excursión antropológica en suma. La expedición fue completamente gratuita e incluía trasporte, propaganda y cena.

Cogimos pues un autobús y nos dirigimos a la muy buena, muy leal, benemérita, invicta y heroica ciudad de Al-Wakra, un pueblo de unos 30.000 habitantes al sur de Doha por el cual para más señas paso todos los días para ir a trabajar. La mezquita como ya he comentado carecía de interés histórico–artístico, pero para eso ya está planeado mi viaje a Persépolis.

La Mezquita.

En el grupo había españoles, anglosajones y sudasiáticos, tanto hombres como mujeres. Lo único que se nos exigió para entrar en el templo fue descalzarnos, no se pidió a las mujeres que se cubriesen la cabeza. Tampoco se impuso ninguna restricción a la hora de entrar en las diversas estancias; pudieron las mujeres entrar en el recinto de oración de los hombres y pudimos los hombres entrar en el de las mujeres.

La distribución de la mezquita era muy sencilla. Tras un patio previo se pasa a un pórtico al cual se abren tres puertas. La derecha es el área de abluciones masculinas, pues como todo el mundo sabe antes de rezar hay que lavarse las manos, la cara y los pies. La puerta central da paso a un vestíbulo tras el cual se abre diáfana el área de oración para hombres. La puerta lateral izquierda da paso al área de oración para las mujeres, mucho más reducida y con su propia área de abluciones.

Como todos sabéis la mezquita se orienta hacia la Meca al igual que las catedrales se orientan casi siempre hacia el orto. Urbanísticamente esto es un rollo, ya que obliga a colocarlas en posiciones totalmente discordantes con la alineación de la ciudad en el lugar donde se construyen, lo cual se disimula normalmente añadiendo zonas verdes alrededor del edificio de culto.

En toda mezquita destacan el alminar o minarete, como el que veis en la foto, y la cúpula o cúpulas. Como bien sabéis desde el alminar llamaban al rezo los muecines pero hoy en día han sido sustituidos por la megafonía y la cinta grabada, pues dicha llamada es siempre la misma. Esta mezquita disponía de una antena GPS que sincronizaba el reloj encargado de activar el sistema de megafonía a las horas exactas.

Dado que la hora de llamada al rezo es estrictamente la misma para todas las mezquitas a dicha hora la calle se inunda de una cacofonía donde se entremezclan las llamadas de mil minaretes.
Aspecto de la Sala Principal de Oración

Con el fin de facilitar a los creyentes que puedan rezar allá donde estén, en los países musulmanes se venden relojes y teléfonos móviles con sencillos programas que avisan de las horas exactas del rezo y una brújula que señala constantemente a La Meca.

En el interior de la sala de oración la pared hacia la que se debe rezar viene marcada por el Mihrab, que es un nicho que puede estar o no profusamente decorado y ante el cual se coloca el Imán para dirigir el rezo, normalmente tras o al lado del mimbar, en su acepción de atril, no en la de planeta capital del Imperio Mimbari.
Mihrab Visto desde el Vestíbulo de Entada

Debido a las posturas que se ponen durante el rezo la mezquita carece de asientos. El suelo de las mezquitas modernas es enmoquetado, exhibiendo dicha moqueta una decoración a rayas paralelas a la pared del Mirhab y equidistantes entre ellas, la cuales desempeñan una función muy importante: marcar dónde deben colocar sus pies los fieles durante el rezo.

Distribuidas a lo largo de las paredes había multitud de estanterías que ponen El Corán a disposición de los creyentes, así como atriles para facilitar la lectura en posición sentada.
Estanterías con El Corán y atriles para su lectura

Como no era la hora del rezo durante la visita únicamente pasaron por allí un par fieles que se pusieron a recitar sus oraciones como si no existiésemos. Realmente entiendo que a ningún musulmán debe molestarle que un infiel entre a fotografiar su mezquita, al igual que a ningún cristiano debe molestarle que un montón de japoneses sintoístas saquen fotos a una catedral.

Me sorprendió que en esta mezquita no existiera ninguna cripta con la inscripción "kaznah" (tesoro) donde cobraran por entrar, ni hubiera que meter monedas para encender las luces.

La Sala de las Mujeres.

La habitación de rezo para las mujeres estaba situada atrás a la izquierda y separada de la principal por una pared en cuyo centro se abre una ventana con un enrejado de madera que comunica ambas estancias. Sobre ella un televisor de plasma donde se emite una imagen del mihrab.
Aspecto de la sala de oración de las mujeres. La ventana bajo la televisión comunica con a la sala principal

El pequeño tamaño de la sala de oración para las mujeres se argumenta en que, como la mujer está al cargo de los hijos, en el caso de que sean pequeños ni se les puede dejar solos en casa ni se les puede llevar a la mezquita con seguridad de que no perturben la oración, puesto que aún no ha habido tiempo de condicionar en sus cerebros la actitud correspondiente. A este respecto existe una recomendación acerca de cuál es la edad mínima para llevar a un niño a orar a la mezquita, que si de mí dependiera quedaría establecida en unos 120 años, extensible a iglesias, catedrales, sinagogas, pagodas y demás templos. Como un musulmán puede rezar tanto en la mezquita, como en medio de la calle, como subido a un avión, a las mujeres se les dispensa de asistencia y suelen rezar en casa. La congregación de fieles en estos santos lugares es pues un fenómeno predominantemente masculino.

Tras la visita a este primer templo volvimos a montarnos en el autobús y nos dirigimos de nuevo a Doha, donde íbamos a asistir a nuestro rezo, en concreto al de la puesta del sol, en la mezquita situada en el interior del Centro Cultural Islámico.

El Rezo.

Para un musulmán la oración es obligatoria cinco veces al día. Estas oraciones dependen de la posición del sol en el cielo, así que su hora varía a lo largo del año. La primera se recita con la primera luz del alba, la segunda justo tras el mediodía solar, la tercera a media tarde justo después de que la sombra de los objetos iguale en longitud la altura de los mismos, la cuarta a la puesta del sol antes de que la última luz roja desaparezca y la quinta cuando toda claridad ha desaparecido del cielo.

La llamada a la oración indica cuando se puede comenzar a rezar, pero desde dicha llamada existe un tiempo determinado para realizar la oración, y si bien se recomienda comenzarla lo más pronto posible no ocurre nada si comienzas tarde siempre que te dé tiempo a finalizarla antes del límite establecido. Lo que no está permitido es empezar antes de la hora. A la oración a que asistí el 40% de los creyentes que allí se congregaron llegaron tarde. Estas personas acompasaron sus movimientos a los de los demás allí congregados, pero recuperaron al final el tiempo perdido. La oración duró muy poco, aproximadamente unos 10 minutos. Están continuamente cambiando de postura, la cual varía entre erguida, agachada, arrodillada y postrada.
Reloj con las horas de las cinco oraciones diarias. La primera a las 04:59 y se va adelantando según se acerca el solsticio de verano. Observad también cómo en Qatar el mediodía solar es antes de las 12:00 y la fecha: año 1430 de la hégira.

Según iban llegando los feligreses se iban colocando sobre las rayas de la moqueta, guardando la distancia justa con el de al lado como para no tocarse y sin dejar huecos libres, llenando las filas de adelante a detrás y de izquierda a derecha.

Al principio, durante un par de minutos, cada fiel musita para sí unos pasajes del Corán de su elección, tras lo cual comienza el ritual sincronizado de movimientos y oraciones. Resulta de todo punto conocido el poder que sobre el individuo ejercen estas representaciones sincronizadas colectivas a la hora de inducir, modelar, ratificar y fortalecer su voluntad de pertenencia a un grupo. Cada oración se divide en un número predeterminado de secciones, variando entre dos y cuatro; estas secciones son cortas, así que la duración de las cinco oraciones del día es bastante similar.
Diferentes momentos del rezo. Observad cómo en la tercera foto hay una fila más de gente y en la cuarta otra más, debido a todos los que van llegando tarde.

No hay ningún lugar para la improvisación, no puede haber nada fuera del guión, todo está perfectamente regulado y no se puede cambiar, ya que según los musulmanes la forma en que rezan es la forma que Dios ha revelado como válida, así que cambiar algo es ir contra la voluntad de Dios, no puede haber concilios como en el cristianismo. El Imán realmente lo único que hace es marcar los tiempos, es como un director de orquesta, pero no interviene más allá excepto en la oración de los viernes.

El rezo islámico se parecería por lo tanto mucho a los bancos centrales, cuyo mensaje es que para mejorar la economía (se cuidan mucho de especificar la de quién) hay que moderar los salarios, rebajar los impuestos, contener el déficit y reducir el gasto público, mensaje constante e invariable, independiente del estado económico, de la coyuntura social, de la situación internacional o de que llueva, truene o relampaguée, mensaje que repiten cinco veces al día, pudiendo defender en cada repetición y según la hora entre dos y cuatro de las medidas anteriormente enumeradas. El Presidente del banco lo único que haría sería marcar los tempos de dichas repeticiones, las cuales habrían sido reveladas por el Gran Capital y son la única verdad admisible.

Volviendo a la oración del viernes, ésta es la más importante de la semana y sustituye a la de mediodía. En esta ocasión, y sólo en ésta, el Imán se dirige a los fieles y hace los comentarios que todo el mundo espera de un cura cumpliendo con su función de garante del orden económico-social establecido.

Existe una forma fácil de identificar a las personas especialmente beatas. Dado que entre las posturas del rezo se repite varias veces la postración hasta tocar con la frente el suelo, aquellas personas que no se pierden uno y además añaden algunos por su cuenta tienen un callo en la frente fácilmente identificable que yo ya he visto a más de uno.

Ágape Final.

Tras el final del rezo nos ofrecieron un ágape tradicional qatarí celebrado en el mismo edificio del Centro Cultural Islámico (foto de la derecha), consistente en arroz con cordero y ensalada. El arroz que aquí se estila incluye ingredientes como pasas, piñones, canela y otras especias y está muy rico. El cordero es más añejo que el que se consume en Europa y tiene por lo tanto un sabor más fuerte. A mí francamente me gusta, pero genera en muchos de mis compañeros de trabajo un rechazo que no considero esté justificado por la diferencia de sabor; dicen que huele muy fuerte. No sé, quizá debía haber comido durante mi infancia más néctar y ambrosía para comprenderlo.

Por supuesto durante el ágape hubo que dividirse: mujeres por un lado y hombres por el otro, separados por un modesto biombo, biombo que en un momento determinado de la cena fue derribado sobre las mujeres que había al otro lado por el hijo del compañero que me acompañaba en la visita. ¡No me extraña que no quieran que entren en las mezquitas!

La comida se dispuso sobre alfombras en el suelo, nos sentamos sobre unos cojines y cogimos la comida con la mano directamente desde las grandes paelleras, nada de platos ni cubiertos. Quienes aparentaban estar más duchos en la materia mezclaban el arroz con la ensalada en la propia mano, revolviendo bien los ingredientes antes de llevárselos a la boca, así que sospecho que es eso lo que debe hacerse.

Durante esta cena me sorprendió conocer que quienes habían servido de guías durante la visita no eran árabes, sino hindúes musulmanes. La verdad es que entre la chilaba, la barba y un inglés bastante correcto ni se me había pasado por la cabeza que no fueran árabes, pero hay que tener en cuenta que hay con diferencia más musulmanes en la India que en cualesquiera de estos países.

Cierre.

Una vez terminada la cena fuimos obsequiados con una bolsa conteniendo una chapita, una gorra y un llavero del Centro Cultural Islámico (la gorra la guardo para mi, si alguien quiere la chapa o el llavero se los llevo sin ningún problema a España), así como diversos folletos explicativos sobre el islam, esos mismos que de haberme sido entregados en una catedral hubieran acabado en la primera papelera, pero que en este caso voy a leer con el fin de aumentar mi barniz sobre la materia pero, sobre todo, para conocer cómo informan y argumentan a favor de su credo los musulmanes en un folleto destinado a infieles.

Esto ha sido todo. Espero que os hayan gustado la visita, el arroz y el cordero.
  • Hora local: 15:20.
  • Temperatura actual: 28ºC.
  • Temperatura mínima: 21ºC.
  • Temperatura máxima: 30ºC.
  • Humedad: 37%.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

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