¡Saludos de nuevo!
Hoy no empiezo con una frase en árabe, que ya no sé más. Bueno, sé decir "sí" (na'am o aiwa), "no" (la), "gracias" (shukran) y "de nada" (afwan), así como los números del 1 al 10, pero tampoco son expresiones como para empezar un informe.
Hoy he estado en Al Rubais, que es el pueblo más septentrional del país, a 96km de Doha. No tiene más interés que el puerto pesquero con sus barquitos tradicionales de madera de palma, pero el mar es de un color tropical muy bonito. Lo podéis ver todo en la foto aquí al lado. Me recordó muchísimo a cuando estuve en Cuba en los cayos del Caribe. La carretera para llegar es una autopista, con ciertas peculiaridades que impedirían que en España pudiera tener esa categoría, pero con mediana, dos carriles en casa sentido y limitación a 120km/h en todo caso.
Algo de lo que me he dado cuenta entre ayer y hoy es que la costa tiene tan poca pendiente que cuando baja la marea se descubren cientos de metros de terreno, y pueden verse a lo largo de toda la orilla multitud de islotes arenosos.
Para el fin de semana que viene me he marcado dos objetivos: por un lado Ras Laftan, que es donde se cargan los grandes metaneros con el Gas Natural Licuado; por el otro Fuwairit, donde existe una playa de 42 km de largo con una carretera costera que la bordea.
Hoy me he encontrado comiendo en el self-service del hotel con una familia árabe sin túnicas, incluyendo las dos hijas que, por cierto, eran bastante guapas. Una de ellas llevaba pañuelo a la cabeza, pero el resto eran vaqueros y camiseta de cuello de cisne ajustada. Lo que no puedo saber es si eran qataríes o no.
Tras esta pequeña introducción pasaré sin más dilación al último texto de esta serie, informándoos sobre mis circunstancias particulares.
Trabajo.
Como ya os he comentado, mi lugar de trabajo está en una ciudad industrial en construcción que se localiza 38km al sur de Doha, llamada Mesaieed. Para llegar desde Doha hay una semi-autopista, así que se llega razonablemente bien. Hay que atravesar un pueblo intermedio llamado Al-Wakra donde la autopista se convierte en calle principal con rotondas, pero tampoco es para tirarse de los pelos. De puerta del hotel a puerta del trabajo tardo entre 45 y 55 minutos, dependiendo de cómo estén los atascos de Doha y de que no haya ningún accidente por el camino.
La Central que estamos construyendo es en realidad un bloque de tres ciclos combinados iguales con los servicios auxiliares comunes, nueve generadores en total, con una potencia de 2.040 megawatios (la de dos reactores nucleares), más algunos equipamientos anexos que aumentan todavía más el tamaño, como pueden ser dos turbinas de gas auxiliares para poder arrancar cuando ha habido una caída general de tensión en la red o, como no, una mezquita. En la foto sale uno de los tres bloques iguales que componen esta enorme obra.
El montaje eléctrico todavía no ha comenzado, esperándose la incorporación del contratista a partir del 15 de febrero. Desgraciadamente esta incorporación debería haberse producido en diciembre según la planificación inicial, con lo cual el montaje eléctrico empezará con dos meses de retraso, mientras los hitos de avance permanecen en su sitio. Es por esto que veo grandes apurones en el horizonte, jornadas de trabajo largas y sábados jodidos.
Mi cargo aquí es, en principio, Responsable de Documentación del Montaje Eléctrico. Dicho así parece que voy a ejercer de secretario y que voy a ser el último mono, pero nada de eso. Tengo seleccionar y organizar los planos e instrucciones que deben entregársele al contratista para el montaje de cada equipo, filtrando lo que no va a necesitar. Al final deben disponer de la documentación suficiente para realizar el montaje sin problemas, pero de modo que toda sea necesaria, sin incluir cosas superfluas o que no correspondan a la fase de montaje. Además, debo realizar la entrega según las prioridades de montaje del momento, de modo que la documentación disponible obligue al contratista a ir por donde nosotros queremos. Debo también cuidar de que tanto nuestros supervisores como el contratista dispongan siempre de las últimas versiones de los planos e instrucciones. Una vez finalizado el montaje los supervisores me devuelven los planos con las correcciones aplicadas en campo y yo me encargo de verificar la versión final de los mismos. También me correspondería solucionar cualquier duda de interpretación acerca de dicha documentación y perseguir a quienes la emiten para que se nos entregue. Realmente es un puesto a medio camino entre Montaje y Oficina Técnica.
Si finalmente esto es así me puedo dar con un canto en los dientes por tres cuestiones: en primer lugar porque sé que el cometido que me han encomendado se me da bien, en segundo porque es un ascenso sobre el puesto de Supervisor de Montaje, y en tercero porque, al ser un puesto más de oficina que de campo, me libraría en gran parte de salir a obra en verano.
El problema es que el Jefe de Montaje ha pedido 32 personas para realizar la supervisión (24 supervisores, 5 jefes de área, el Jefe de Montaje, su Adjunto y yo) y de momento sólo somos 3. Vendrán más, pero sospechamos que la empresa quiera ratear con el personal, y si esto sucede al final acabaré haciendo lo mío más supervisión en campo, todo junto.
Horarios.
Los horarios de trabajo están adelantados para adaptarse a la luz solar, muy adelantada a España a pesar del ajuste horario, como ya os he comentado. Entro a trabajar a las 07:00 y salgo a las 17:30 (al menos en teoría, porque seguro que acabo saliendo como mínimo media hora más tarde). La comida es de de 12:00 a 13:30. Ya me estoy acostumbrando a cenar hacia las 20:00 y acostarme hacia las 22:00, porque a las 05:30 tengo que levantarme. Es una mera cuestión de convencer al cerebro de que levantarse a las 05:30 y acostarse a las 10:00 equivale a levantarse a las 07:30 y acostarse a las 12:00, que no pasa nada y que, para colmo, la luz solar acompaña. También hay que convencerlo de que deje de respigarse cada vez que alguien habla de trabajar el domingo, y de que en el curro el jueves por la tarde para despedirte tienes que decir "hasta el domingo", y no "hasta mañana". Sin embargo me temo que en cuanto empiece el apuro en la obra me joderán muchos sábados, desgraciadamente en el peor sentido de la palabra.
Es posible que estos horarios cambien por el verano, pues no se puede trabajar durante las horas centrales del día.
Alojamiento.
Desde mi llegada me he alojado en un hotel llamado Ramada Plaza, con categoría de 4 estrellas. La habitación es grande, la cama mayor aún (sí, todavía mayor que la habitación) y está muy bien amueblada. Podéis verla en la foto que sigue a este párrafo. Curiosamente en el baño hay a la vez bañera y ducha. Lo más novedoso para mi es que a las 20:30 pasa un hindú a dejarte chocolatillos y a retirarte el edredón de la cama y bajarte el embozo para que te puedas acostar, aparte de reponer todo lo que hayas consumido desde que te hicieron la habitación. El detalle que más me gusta es que hay permanentemente una bandeja con café, leche, azúcar y varios tipos de té lista para que te sirvas a tu gusto. Una jarra eléctrica provee el calor necesario para preparar las bebidas, que son repuestas a diario. Como curiosidad decir que el café es Nescafé, made in Spain.
En cuanto a los servicios que ofrece el hotel voy a destacar sus múltiples restaurantes, que es lo único que he utilizado. Hay también, entre otras cosas, un enorme gimnasio lleno de aparatos, pero me he cuidado muy mucho de no poner el pie en él. Tiene un japonés, un francés, un italiano, dos hindúes, un chino, uno especializado en pescado, un grill, un vegetariano y un buffet libre muy completo que incluye incluso comida árabe. Me ha dado tiempo a probarlos todos y puedo asegurar que las calidades de los productos que sirven son de primera. En el autoservicio lo más divertido es una fuente de natillas que por lo visto es para mojar las fresas y trozos de frutas peladas que hay en las grandes bandejas de delante, aprovechando las cascaditas que las natillas forman al caer entre los distintos niveles. En el japonés pedí un plato variado que respondía al nombre de "Shogun" y, para horror de Miguel, debo afirmar que estaba mejor que todo lo que he comido en España, aparte de ser muy abundante y relativamente barato. Los más baratos son el indio y el japonés, mientras que los más caros son el francés y el de pescado. Este último ofrece especies propias del Golfo Pérsico condimentadas con los más finos hidrocarburos que se destilan en la zona. Lo peor del hotel es que tienes que evitar cruzar la mirada con los empleados, porque entonces te sonríen, hacen una reverencia y te saludan, lo cual puede llegar a resultar agotador y, además, exacerba las contradicciones internas del individuo, al menos en mi caso, aunque ellos parezcan muy felices, porque estoy casi seguro de que no lo son.
Sin embargo, la peor sensación que me ha entrado desde que estoy aquí fue precisamente en la recepción del hotel. Había delante de mi dos yanquis de mierda enormes y casualmente pude ver el nombre de la empresa que pagaba sus facturas: nada menos que Blackwater. ¿Habrían estado estos individuos en Irak matando hombres, torturando mujeres, sodomizando niños, violando niñas y saqueando aldeas? ¿Serían éstos los que dispararon la última vez en Bagdad contra civiles inocentes por cruzarse delante de su 4x4, o serían amigos de quienes lo hicieron? ¿Qué pueden estar haciendo dos empleados de Blackwater en el Golfo Pérsico? Evidentemente nada bueno, y tampoco neutral, puesto que son el brazo ejecutor del mal. Entonces comprendí que, si en ese mismo instante una bomba hubiera matado a los dos y yo hubiera resultado herido, nada tendría que reprocharles a quienes la hubieran puesto, y no podría sino comprender sus motivaciones, pues los empleados de Blackwater son objetivos militares legítimos y yo no hubiera sido sino un daño colateral.
En breve dejaré el hotel porque ya me he decidido por uno de los apartamentos que he visitado. Finalmente eso de que había un edificio para nosotros ha resultado ser un infundio o rumor. La búsqueda la tenemos que hacer igual que la haríamos en España, si bien vía inmobiliarias recomendadas y controladas por nuestro departamento de RR.HH. Los de otras empresas subcontratadas por Iberinco lo tienen peor, pues no les pagan ni la vivienda ni el coche y tienen que buscarse la vida. Supongo lógicamente que su ingreso bruto será bastante mayor que el nuestro.
Todos los apartamentos que visité eran muy parecidos en su configuración y servicios, así que lo que finalmente me decidió fue la localización. Queda sólo a 500m del hotel, aunque al otro lado de la avenida de 6 carriles. El apartamento en sí está en un edificio de tres plantas de reciente construcción con garaje y consta de dos habitaciones dobles, salón, cocina, baño y aseo, repartidos en unos 70-80m2. Está amueblado, si bien los muebles son más feos que pegar a Dios con los cojones de un burro, porque aquí gustan de un estilo que recuerda bastante al mobiliario de los restaurantes chinos. Tengo además televisión, frigorífico de dos cuerpos, lavadora-secadora, wi-fi y mega-cocina de butano con cinco fuegos, uno de ellos con capacidad para los calderos del infierno (recordad que en Qatar no existe red de gas ciudad). La vitrocerámica parece ser que no es muy habitual por aquí. Ninguno de los apartamentos que visité la tenía y, por lo que pregunté, sólo un compañero de trabajo la tiene; todos los demás, bombona.
En todo caso tampoco podemos coger para vivir lo que nos dé la gana. La empresa nos pone un límite a los solteros de 12.000 QR al mes por un apartamento amueblado. Esto nos permite acceder a buenos apartamentos (el mío cuesta 10.500), pero no nos llega para alquilar, por ejemplo, en un rascacielos. Bueno, miento, podría haber alquilado en un rascacielos con piscina, pero tendría que haber cogido un apartamento de una sola habitación. Cogerlo de dos era muy importante para mi porque manteniendo ambas habitaciones arregladas y con las camas hechas puedo soñar que algún día alguien vendrá a verme, al igual que sé que algún día picarán a la puerta y será espidercerdo, que habrá venido a salvarme. Otras cuestiones que me decidieron a pasar de los rascacielos es que están gestionados por empresas que los llevan como si fueran hoteles, con recepción y todo. Los apartamentos que visité en esos edificios eran como una habitación muy grande de hotel de lujo con cocina anexa. Me parecía todo una isla artificial, tanto la zona, como el edificio, como la habitación en sí. Me preguntaba si tendría derecho a agujerear la pared para colgar los altavoces de mi ordenador, o si me daría la sensación de estar viviendo en Doha si me metía allí. Lo que definitivamente me decidió a descartarlos fue que un compañero sí había reservado apartamento de dos habitaciones allí, pagando parte del alquiler de su bolsillo. Cuando le pregunté porque hacía eso me contestó que "quería poder contar que él había vivido ahí". Entonces me di cuenta de lo enormemente estúpido que sería renunciar a lo que estaba buscando con tal de vivir ahí y cogí donde voy a vivir ahora.
Como os dije la zona fue finalmente lo que me decidió entre éste y otros apartamentos que visité en la ciudad, pues está al lado de una de las zonas comerciales de Doha. Puedo ir andando a buscar algo que se me termine. Esto es importante, porque debido a las características de la ciudad puede haber apartamentos que estén mucha distancia de la tienda más próxima, de modo que tengas que coger el coche si se te acaba la sal o el papel de WC. Está en una calle trasera, en segunda línea tras la avenida de 6 carriles, lo cual quiere decir que es estrecha y sin iluminación nocturna, pero es que todas las calles secundarias en Doha son así. Estrechas, retorcidas y sin luz. No logré visitar ningún apartamento que diera a una calle principal.
Vehículo.
Para moverme por el país utilizo el coche de empresa que me entregaron a los dos días de estar aquí: un todoterreno 4x4 marca Mitsubishi Nativa, que veis en la foto. Estaba nuevo de paquete. Incluso le tuve que quitar los plásticos a los asientos. Eso sí, acostumbrado a mi C3 que repostaba cada 800km con un depósito de 50 litros esto es una máquina de tragar gasolina. No creo que haga más de 500km con un depósito.
Este fin de semana he comprobado que me será bastante útil disponer de este tipo de vehículo. Cuando estaba visitando las playas de Al-Khor hubo un momento en que la carretera se apartó de la costa. Como el país es una llanura desértica lo único que tuve que hacer es poner la tracción a las 4 ruedas y seguir de frente, con las roderas de tantos otros de referencia. Hoy en Al-Ruwais lo mismo. Para sacar buenas fotos del puerto pesquero tuve que meterse en un camino vecinal de bordes difusos y piso muy irregular (hay muchísimos caminos sin asfaltar). La verdad es que debido a la orografía del país si tienes un todoterreno en cualquier momento puedes salirte de la carretera y meterte campo a través. Recordé cuando andaba por los caminos de ripio de Península Valdés en Argentina, si bien allí no te puedes salir de la ruta porque hay vegetación que te lo impide. En Qatar es como si todo fuera un camino de ripio de anchura infinita.
Idioma.
Estoy aprendiendo a identificar los caracteres de la escritura árabe (que no a leer árabe, que ya es harina de otro costal). Creo que en un par de meses lo habré conseguido con cierta fluidez. Su alfabeto consta de 28 letras según la mayoría de los autores, si bien los hay que consideran que tiene más. Lo malo es que no se escriben igual dependiendo de que vayan solas, al principio, en medio o al final de la palabra, así que en principio tendrías que aprender 192 grafías, pero finalmente son menos porque muchas letras cambian muy poco y hay seis que sólo tienen dos formas. Sin embargo, aprendiendo las letras no puedes leer árabe correctamente, a pesar de que es un idioma que se pronuncia igual que se escribe, con muchas menos excepciones que el español. El problema es que no escriben todas las vocales. El árabe funciona con un sistema de raíces de 3 consonantes y cada raíz tiene sus vocales asociadas de forma unívoca. Así, cuando un árabe ve, por ejemplo, QRJ, ya sabe las vocales que van en medio. Cuando el árabe escribe una palabra con esa raíz, pone únicamente las consonantes. Existen marcas de vocales, pero no es obligatorio usarlas y de hecho no las usan. Evidentemente, para leer árabe no tienes más remedio que conocer las raíces. No existen las letras mayúsculas y escriben y leen de derecha a izquierda, excepto los números, que los leen de izquierda a derecha al igual que nosotros. La única forma de escritura posible es la cursiva, es decir, ligando unas letras con otras. No pueden separar las letras al escribir como hacemos nosotros, pero lo tienen muy fácil para justificar los párrafos, ya que las líneas de unión entre letras pueden alargarse a conveniencia. Además de las letras hay algunos signos modificadores (hay autores que los consideran letras) pero ahí aún no he llegado. Dicen en Recursos Humanos que igual ponen clases de árabe, pero no lo veo muy claro.
Cierre.
Desgraciadamente no tengo más que decir. Espero sepáis disculparme por haber sido tan lacónico, pero es que tampoco hay tanto que contar, pues los qataríes beben agua y caminan sobre dos piernas al igual que nosotros y el suelo de su país es de tierra y el cielo azul, al igual que en el nuestro. Sin embargo seguro que me dejo algo en el tintero, pero esto me dará pie a poder escribiros más.
Todo lo dicho en estos informes recibirá su debido respaldo gráfico cuando sea capaz de descargar las fotos desde mi cámara a mi ordenador.
Espero que todas estas informaciones os hayan decidido a venir a verme (recordad que mi apartamento tiene dos habitaciones dobles), si es que aún albergabais alguna duda al respecto. Eso sí, no se os ocurra planearlo para el verano, o ya os veo encerrados en el apartamento entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde.
Bueno, me despido de vosotros por esta vez, que mañana es día de curro y me tengo que levantar a las 05:30. Espero haber acallado las voces que sugerían que había sido visto con barba y kalashnikov luchando en Afganistán. Debo decir que cualquier respuesta a la presente serie de informes será bienvenida por mi parte, así que abandonad vuestra patológica timidez y escribid coño, que por cada 1.000 palabras que envío sólo recibo 12.
¡Ma'a salaamah! (adiós).
Hoy no empiezo con una frase en árabe, que ya no sé más. Bueno, sé decir "sí" (na'am o aiwa), "no" (la), "gracias" (shukran) y "de nada" (afwan), así como los números del 1 al 10, pero tampoco son expresiones como para empezar un informe.
Algo de lo que me he dado cuenta entre ayer y hoy es que la costa tiene tan poca pendiente que cuando baja la marea se descubren cientos de metros de terreno, y pueden verse a lo largo de toda la orilla multitud de islotes arenosos.
Para el fin de semana que viene me he marcado dos objetivos: por un lado Ras Laftan, que es donde se cargan los grandes metaneros con el Gas Natural Licuado; por el otro Fuwairit, donde existe una playa de 42 km de largo con una carretera costera que la bordea.
Hoy me he encontrado comiendo en el self-service del hotel con una familia árabe sin túnicas, incluyendo las dos hijas que, por cierto, eran bastante guapas. Una de ellas llevaba pañuelo a la cabeza, pero el resto eran vaqueros y camiseta de cuello de cisne ajustada. Lo que no puedo saber es si eran qataríes o no.
Tras esta pequeña introducción pasaré sin más dilación al último texto de esta serie, informándoos sobre mis circunstancias particulares.
Trabajo.
Como ya os he comentado, mi lugar de trabajo está en una ciudad industrial en construcción que se localiza 38km al sur de Doha, llamada Mesaieed. Para llegar desde Doha hay una semi-autopista, así que se llega razonablemente bien. Hay que atravesar un pueblo intermedio llamado Al-Wakra donde la autopista se convierte en calle principal con rotondas, pero tampoco es para tirarse de los pelos. De puerta del hotel a puerta del trabajo tardo entre 45 y 55 minutos, dependiendo de cómo estén los atascos de Doha y de que no haya ningún accidente por el camino.
El montaje eléctrico todavía no ha comenzado, esperándose la incorporación del contratista a partir del 15 de febrero. Desgraciadamente esta incorporación debería haberse producido en diciembre según la planificación inicial, con lo cual el montaje eléctrico empezará con dos meses de retraso, mientras los hitos de avance permanecen en su sitio. Es por esto que veo grandes apurones en el horizonte, jornadas de trabajo largas y sábados jodidos.
Mi cargo aquí es, en principio, Responsable de Documentación del Montaje Eléctrico. Dicho así parece que voy a ejercer de secretario y que voy a ser el último mono, pero nada de eso. Tengo seleccionar y organizar los planos e instrucciones que deben entregársele al contratista para el montaje de cada equipo, filtrando lo que no va a necesitar. Al final deben disponer de la documentación suficiente para realizar el montaje sin problemas, pero de modo que toda sea necesaria, sin incluir cosas superfluas o que no correspondan a la fase de montaje. Además, debo realizar la entrega según las prioridades de montaje del momento, de modo que la documentación disponible obligue al contratista a ir por donde nosotros queremos. Debo también cuidar de que tanto nuestros supervisores como el contratista dispongan siempre de las últimas versiones de los planos e instrucciones. Una vez finalizado el montaje los supervisores me devuelven los planos con las correcciones aplicadas en campo y yo me encargo de verificar la versión final de los mismos. También me correspondería solucionar cualquier duda de interpretación acerca de dicha documentación y perseguir a quienes la emiten para que se nos entregue. Realmente es un puesto a medio camino entre Montaje y Oficina Técnica.
Si finalmente esto es así me puedo dar con un canto en los dientes por tres cuestiones: en primer lugar porque sé que el cometido que me han encomendado se me da bien, en segundo porque es un ascenso sobre el puesto de Supervisor de Montaje, y en tercero porque, al ser un puesto más de oficina que de campo, me libraría en gran parte de salir a obra en verano.
El problema es que el Jefe de Montaje ha pedido 32 personas para realizar la supervisión (24 supervisores, 5 jefes de área, el Jefe de Montaje, su Adjunto y yo) y de momento sólo somos 3. Vendrán más, pero sospechamos que la empresa quiera ratear con el personal, y si esto sucede al final acabaré haciendo lo mío más supervisión en campo, todo junto.
Horarios.
Los horarios de trabajo están adelantados para adaptarse a la luz solar, muy adelantada a España a pesar del ajuste horario, como ya os he comentado. Entro a trabajar a las 07:00 y salgo a las 17:30 (al menos en teoría, porque seguro que acabo saliendo como mínimo media hora más tarde). La comida es de de 12:00 a 13:30. Ya me estoy acostumbrando a cenar hacia las 20:00 y acostarme hacia las 22:00, porque a las 05:30 tengo que levantarme. Es una mera cuestión de convencer al cerebro de que levantarse a las 05:30 y acostarse a las 10:00 equivale a levantarse a las 07:30 y acostarse a las 12:00, que no pasa nada y que, para colmo, la luz solar acompaña. También hay que convencerlo de que deje de respigarse cada vez que alguien habla de trabajar el domingo, y de que en el curro el jueves por la tarde para despedirte tienes que decir "hasta el domingo", y no "hasta mañana". Sin embargo me temo que en cuanto empiece el apuro en la obra me joderán muchos sábados, desgraciadamente en el peor sentido de la palabra.
Es posible que estos horarios cambien por el verano, pues no se puede trabajar durante las horas centrales del día.
Alojamiento.
Desde mi llegada me he alojado en un hotel llamado Ramada Plaza, con categoría de 4 estrellas. La habitación es grande, la cama mayor aún (sí, todavía mayor que la habitación) y está muy bien amueblada. Podéis verla en la foto que sigue a este párrafo. Curiosamente en el baño hay a la vez bañera y ducha. Lo más novedoso para mi es que a las 20:30 pasa un hindú a dejarte chocolatillos y a retirarte el edredón de la cama y bajarte el embozo para que te puedas acostar, aparte de reponer todo lo que hayas consumido desde que te hicieron la habitación. El detalle que más me gusta es que hay permanentemente una bandeja con café, leche, azúcar y varios tipos de té lista para que te sirvas a tu gusto. Una jarra eléctrica provee el calor necesario para preparar las bebidas, que son repuestas a diario. Como curiosidad decir que el café es Nescafé, made in Spain.
Sin embargo, la peor sensación que me ha entrado desde que estoy aquí fue precisamente en la recepción del hotel. Había delante de mi dos yanquis de mierda enormes y casualmente pude ver el nombre de la empresa que pagaba sus facturas: nada menos que Blackwater. ¿Habrían estado estos individuos en Irak matando hombres, torturando mujeres, sodomizando niños, violando niñas y saqueando aldeas? ¿Serían éstos los que dispararon la última vez en Bagdad contra civiles inocentes por cruzarse delante de su 4x4, o serían amigos de quienes lo hicieron? ¿Qué pueden estar haciendo dos empleados de Blackwater en el Golfo Pérsico? Evidentemente nada bueno, y tampoco neutral, puesto que son el brazo ejecutor del mal. Entonces comprendí que, si en ese mismo instante una bomba hubiera matado a los dos y yo hubiera resultado herido, nada tendría que reprocharles a quienes la hubieran puesto, y no podría sino comprender sus motivaciones, pues los empleados de Blackwater son objetivos militares legítimos y yo no hubiera sido sino un daño colateral.
En breve dejaré el hotel porque ya me he decidido por uno de los apartamentos que he visitado. Finalmente eso de que había un edificio para nosotros ha resultado ser un infundio o rumor. La búsqueda la tenemos que hacer igual que la haríamos en España, si bien vía inmobiliarias recomendadas y controladas por nuestro departamento de RR.HH. Los de otras empresas subcontratadas por Iberinco lo tienen peor, pues no les pagan ni la vivienda ni el coche y tienen que buscarse la vida. Supongo lógicamente que su ingreso bruto será bastante mayor que el nuestro.
Todos los apartamentos que visité eran muy parecidos en su configuración y servicios, así que lo que finalmente me decidió fue la localización. Queda sólo a 500m del hotel, aunque al otro lado de la avenida de 6 carriles. El apartamento en sí está en un edificio de tres plantas de reciente construcción con garaje y consta de dos habitaciones dobles, salón, cocina, baño y aseo, repartidos en unos 70-80m2. Está amueblado, si bien los muebles son más feos que pegar a Dios con los cojones de un burro, porque aquí gustan de un estilo que recuerda bastante al mobiliario de los restaurantes chinos. Tengo además televisión, frigorífico de dos cuerpos, lavadora-secadora, wi-fi y mega-cocina de butano con cinco fuegos, uno de ellos con capacidad para los calderos del infierno (recordad que en Qatar no existe red de gas ciudad). La vitrocerámica parece ser que no es muy habitual por aquí. Ninguno de los apartamentos que visité la tenía y, por lo que pregunté, sólo un compañero de trabajo la tiene; todos los demás, bombona.
En todo caso tampoco podemos coger para vivir lo que nos dé la gana. La empresa nos pone un límite a los solteros de 12.000 QR al mes por un apartamento amueblado. Esto nos permite acceder a buenos apartamentos (el mío cuesta 10.500), pero no nos llega para alquilar, por ejemplo, en un rascacielos. Bueno, miento, podría haber alquilado en un rascacielos con piscina, pero tendría que haber cogido un apartamento de una sola habitación. Cogerlo de dos era muy importante para mi porque manteniendo ambas habitaciones arregladas y con las camas hechas puedo soñar que algún día alguien vendrá a verme, al igual que sé que algún día picarán a la puerta y será espidercerdo, que habrá venido a salvarme. Otras cuestiones que me decidieron a pasar de los rascacielos es que están gestionados por empresas que los llevan como si fueran hoteles, con recepción y todo. Los apartamentos que visité en esos edificios eran como una habitación muy grande de hotel de lujo con cocina anexa. Me parecía todo una isla artificial, tanto la zona, como el edificio, como la habitación en sí. Me preguntaba si tendría derecho a agujerear la pared para colgar los altavoces de mi ordenador, o si me daría la sensación de estar viviendo en Doha si me metía allí. Lo que definitivamente me decidió a descartarlos fue que un compañero sí había reservado apartamento de dos habitaciones allí, pagando parte del alquiler de su bolsillo. Cuando le pregunté porque hacía eso me contestó que "quería poder contar que él había vivido ahí". Entonces me di cuenta de lo enormemente estúpido que sería renunciar a lo que estaba buscando con tal de vivir ahí y cogí donde voy a vivir ahora.
Como os dije la zona fue finalmente lo que me decidió entre éste y otros apartamentos que visité en la ciudad, pues está al lado de una de las zonas comerciales de Doha. Puedo ir andando a buscar algo que se me termine. Esto es importante, porque debido a las características de la ciudad puede haber apartamentos que estén mucha distancia de la tienda más próxima, de modo que tengas que coger el coche si se te acaba la sal o el papel de WC. Está en una calle trasera, en segunda línea tras la avenida de 6 carriles, lo cual quiere decir que es estrecha y sin iluminación nocturna, pero es que todas las calles secundarias en Doha son así. Estrechas, retorcidas y sin luz. No logré visitar ningún apartamento que diera a una calle principal.
Vehículo.
Este fin de semana he comprobado que me será bastante útil disponer de este tipo de vehículo. Cuando estaba visitando las playas de Al-Khor hubo un momento en que la carretera se apartó de la costa. Como el país es una llanura desértica lo único que tuve que hacer es poner la tracción a las 4 ruedas y seguir de frente, con las roderas de tantos otros de referencia. Hoy en Al-Ruwais lo mismo. Para sacar buenas fotos del puerto pesquero tuve que meterse en un camino vecinal de bordes difusos y piso muy irregular (hay muchísimos caminos sin asfaltar). La verdad es que debido a la orografía del país si tienes un todoterreno en cualquier momento puedes salirte de la carretera y meterte campo a través. Recordé cuando andaba por los caminos de ripio de Península Valdés en Argentina, si bien allí no te puedes salir de la ruta porque hay vegetación que te lo impide. En Qatar es como si todo fuera un camino de ripio de anchura infinita.
Idioma.
Estoy aprendiendo a identificar los caracteres de la escritura árabe (que no a leer árabe, que ya es harina de otro costal). Creo que en un par de meses lo habré conseguido con cierta fluidez. Su alfabeto consta de 28 letras según la mayoría de los autores, si bien los hay que consideran que tiene más. Lo malo es que no se escriben igual dependiendo de que vayan solas, al principio, en medio o al final de la palabra, así que en principio tendrías que aprender 192 grafías, pero finalmente son menos porque muchas letras cambian muy poco y hay seis que sólo tienen dos formas. Sin embargo, aprendiendo las letras no puedes leer árabe correctamente, a pesar de que es un idioma que se pronuncia igual que se escribe, con muchas menos excepciones que el español. El problema es que no escriben todas las vocales. El árabe funciona con un sistema de raíces de 3 consonantes y cada raíz tiene sus vocales asociadas de forma unívoca. Así, cuando un árabe ve, por ejemplo, QRJ, ya sabe las vocales que van en medio. Cuando el árabe escribe una palabra con esa raíz, pone únicamente las consonantes. Existen marcas de vocales, pero no es obligatorio usarlas y de hecho no las usan. Evidentemente, para leer árabe no tienes más remedio que conocer las raíces. No existen las letras mayúsculas y escriben y leen de derecha a izquierda, excepto los números, que los leen de izquierda a derecha al igual que nosotros. La única forma de escritura posible es la cursiva, es decir, ligando unas letras con otras. No pueden separar las letras al escribir como hacemos nosotros, pero lo tienen muy fácil para justificar los párrafos, ya que las líneas de unión entre letras pueden alargarse a conveniencia. Además de las letras hay algunos signos modificadores (hay autores que los consideran letras) pero ahí aún no he llegado. Dicen en Recursos Humanos que igual ponen clases de árabe, pero no lo veo muy claro.
Cierre.
Desgraciadamente no tengo más que decir. Espero sepáis disculparme por haber sido tan lacónico, pero es que tampoco hay tanto que contar, pues los qataríes beben agua y caminan sobre dos piernas al igual que nosotros y el suelo de su país es de tierra y el cielo azul, al igual que en el nuestro. Sin embargo seguro que me dejo algo en el tintero, pero esto me dará pie a poder escribiros más.
Todo lo dicho en estos informes recibirá su debido respaldo gráfico cuando sea capaz de descargar las fotos desde mi cámara a mi ordenador.
Espero que todas estas informaciones os hayan decidido a venir a verme (recordad que mi apartamento tiene dos habitaciones dobles), si es que aún albergabais alguna duda al respecto. Eso sí, no se os ocurra planearlo para el verano, o ya os veo encerrados en el apartamento entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde.
Bueno, me despido de vosotros por esta vez, que mañana es día de curro y me tengo que levantar a las 05:30. Espero haber acallado las voces que sugerían que había sido visto con barba y kalashnikov luchando en Afganistán. Debo decir que cualquier respuesta a la presente serie de informes será bienvenida por mi parte, así que abandonad vuestra patológica timidez y escribid coño, que por cada 1.000 palabras que envío sólo recibo 12.
¡Ma'a salaamah! (adiós).
Seikh Ivan Bin Victor Al-Saez.
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"Dejad que los perros ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos." [Don Quijote - Orson Welles]