jueves, 15 de octubre de 2009

ESCLAVOS DEL SIGLO XXI: SEGUNDA AMPLIACIÓN.


Añorados deudos:


Por textos anteriores (Parte 1 - Parte 2) ya sabéis que una de las peculiaridades más notables de Qatar y por la cual más destaca el país es la explotación sistemática y masiva de mano de obra barata del sur y del este asiáticos en condiciones de semi-esclavitud, mano de obra que realiza todos los trabajos considerados “bajos”.

Vamos a ahondar un poquito más en las condiciones de estancia de estos neoesclavos en Qatar, condiciones comunes a las de los que también trabajan en el resto de los países árabes del Golfo Pérsico (Kuwait, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin).

Exit Permit.

Uno de los métodos de control de la inmigración más evidente es el “exit permit”, o permiso de salida.

El “exit permit” consiste en lo siguiente: nadie que viva en Qatar con una visa de trabajo puede salir del país si la empresa o qatarí que lo emplea no se lo autoriza.

Cuando digo cualquiera es cualquiera; yo mismo si Iberdrola no me lo autoriza no puedo salir del país. Existen varios tipos de permisos; el más laxo de todos es el anual multi-salida, que es el que Iberdrola me extiende y que en la práctica da autorización para que salgas cuando quieras, si bien hay que renovarlo anualmente y siempre puede cancelarse.
Vista del "West Bay" de Doha desde el Museo de Arte Islámico. Todo lo que veis sin excepción ha sido levantado por manos que cobran entre 100 y 200 euros al mes en uno de los países con ingresos per cápita más altos del mundo.

Por supuesto este permiso de salida tan liberal no es el que se otorga a los trabajadores baratos. A éstos únicamente se les concede a discreción con motivo de sus vacaciones bianuales o por causa de una emergencia; es un permiso simple para una fecha concreta.

La obtención del permiso no es gratuita, las autoridades qataríes cobran por cada uno que se solicita. Cada anual multi-salida creo que cuesta unos 500 riales, mientras que el emitido para una fecha concreta es mucho más barato. Es por ello que Iberdrola, para ahorrar, extiende anual multi-salida únicamente a sus trabajadores de plantilla, mientras que a los contratados locales o a través de empresas intermediarias les extiende el de fecha específica.

Sin embargo la aptitud de Recursos Humanos nunca fue ejemplar, así que ya me he enterado de varios casos (más de uno y de dos) de personas que se plantaron en el aeropuerto con la mente ya puesta en sus vacaciones y en librarse por unos días de este desgraciado país y les dieron la vuelta en el control de acceso a la zona de embarque porque nadie se había acordado de emitirles el puñetero permiso. Afortunadamente la gestión puede hacerse de forma casi inmediata por Internet, así que si tienes la suerte de poder contactar a alguien de Recursos Humanos hay tiempo para arreglarlo.

En todo caso queda claro: o tu empresa te gestiona el permiso de salida o no te marchas del país.

La Cárcel Qatarí.

El Aeropuerto de Doha es de hecho el único punto hábil de entrada y salida de Qatar, ya que la única frontera terrestre es con Arabia Saudí y evidentemente a nadie se le ocurriría tratar de escapar a través de esa vía. Si pillan en dicho país a un inmigrante ilegal asiático lo mejor que le puede pasar es que lo cosan a latigazos, le metan una temporada en la cárcel y luego lo devuelvan a Qatar.

La vía marítima para salir también queda descartada, pues no existe ninguna línea de transporte de pasajeros por barco. Esto último es completamente ridículo, pues Bahréin está a 40 kilómetros y Emiratos Árabes también queda muy cerca. La única forma de llegar a Bahréin es, o bien por carretera a través de Arabia Saudí (existe un puente que une la isla con el continente) o bien por avión. Según me han comentado compañeros que han hecho este viaje duran más los desplazamientos del avión por pista que el vuelo en sí.
Arenga en Mesaieed. Los protagonistas de este texto durante la celebración de los 2.000.000 de horas-hombre sin accidentes con baja de uno de los contratistas. Las camisetas se repartieron para la ocasión. Al fondo, mi obra, de la que veis 3 de sus 12 chimeneas.

Recapitulando, si una trabajadora doméstica que está siendo violada y recibe palizas de sus dueños quiere escapar (acudir a la policía no es ninguna solución) no le quedaría otro remedio que conseguir una barca, tratar de burlar la vigilancia costera y llegar hasta Irán, ya que cualesquiera otros países de la zona le devolverían a Qatar inmediatamente. Evidentemente este plan es irrealizable y hay que tener en cuenta que en Irán tampoco son muy amigos de las visitas sorpresa. Otra opción es intentar colarse en un barco mercante que vaya a partir del puerto de Doha, empresa que tampoco parece fácil porque hay bastante vigilancia y puedes acabar muerto en una bodega.

Así pues, este país es de hecho una fortaleza de la que es prácticamente imposible salir sin permiso. No parece sin embargo que nuestros medios de comunicación estén tan interesados en denunciar esto como en el caso de otros países, aún teniendo muchos más argumentos para hacerlo.

Vacaciones Santillana.

La ley qatarí únicamente garantiza un mes de vacaciones cada dos años. A partir de ahí tu empresa puede mejorarlo si quiere, pero como podéis imaginar eso no sucede para la mayoría de hindúes, nepalíes, pakistaníes y filipinos que se encuentran en lo más bajo del escalafón social.

Por lo tanto, estas gentes se marchan de vacaciones y cuando vuelven saben que no podrán salir de Qatar otra vez hasta dentro de 23 meses, a no ser que elijan dejar su trabajo (y les permitan dejarlo) u ocurra alguna desgracia.

La verdad es que de solo pensar que tuviera que pasar 23 meses sin poder salir de este país se me pone la carne de gallina. Sin embargo la realidad de todos estos trabajadores en sus lugares de origen resta dramatismo a la perspectiva, o al menos la realidad en la que estaría su familia si ellos no enviaran los 100-200 dólares mensuales.
Exterior del Museo de Arte Islámico de Doha y detalle de su interior. Este muy publicitado edificio de diseño fue erigido íntegramente por manos que cobran entre 100 y 200 euros al mes.

En todo caso el mes de vacaciones bianual podrán disfrutarlo íntegramente dependiendo de la suerte que hayan tenido durante los dos años anteriores y de para quien trabajen, ya que es actitud habitual de bastantes empresas descontarles los días que han pasado enfermos o de baja por causa de accidentes laborales.

No parece que esta situación merezca el más mínimo comentario por parte de nuestros medios de comunicación.

Las Niñeras.

Según me han contado algunas personas el colectivo de inmigrantes más sensible y contra el que más abusos se cometen no es el de los trabajadores industriales, sino el de las trabajadoras domésticas y, dentro de éstas, las niñeras. La mayoría son muy jóvenes y se hallan encerradas en el entorno familiar sin posibilidad alguna de escapar, ya que es el qatarí para quien trabajan quien tiene la potestad de extenderles el permiso de salida.

Las violaciones no son lo peor que les puede pasar a estas chichas, generalmente africanas o filipinas. Parece ser que todos los años mueren algunas porque a sus dueños se les va la mano con la paliza de turno.

Dudo mucho que ningún qatarí esté en la cárcel por esto, y no me parece haber leído muchas noticas acerca de este asunto en nuestros medios de comunicación.

Barniz sobre los Campamentos.

Nunca he entrado en un “workers camp”, pero un compañero de trabajo sí entró en uno en una ocasión. No es un testimonio muy amplio pero de algo vale. Desgraciadamente no creo que me dejaran acceder a uno con mi cámara fotográfica.

El campamento que describe mi compañero era así:

Los capataces tenían pequeñas habitaciones individuales con un camastro, un armario, una mesa, una silla y una mesita de noche, todo ello distribuido en el mismo recinto de 3x3 metros y sin baño.

Los obreros vivían en barracones de 12 metros, dentro de los cuales se distribuían 4 literas (8 camas) y las taquillas correspondientes.

Únicamente existían unos baños centrales compartidos, según la valoración de mi compañero en número muy inferior al que correspondería por el número de personas en el campamento. Él dice que contó cuatro duchas y otros tantos retretes, lo cual para 200 ó 300 personas no parece suficiente. Quizá haya que levantarse un poco temprano por la mañana para poder ducharse a tiempo.

El único “lujo” visible era la existencia de aire acondicionado. Esto resulta ineludible para los dueños porque en verano permanecer en el interior de un barracón sin acondicionar es incompatible con la vida.

Como podéis suponer las condiciones higiénicas del lugar no eran envidiables y el mal olor lo impregnaba todo.
Nave en construcción en el área industrial del Doha. Se ven claramente las futuras viviendas de los trabajadores en ambos laterales. Por el fondo que tienen los edificios y la distancia de puerta a puerta se aprecia que no son muy grandes.

Tengamos en cuenta que estos campamentos no son cuarteles de los que te marchas el fin de semana. Son el lugar donde van a pernoctar noche tras noche los 365 días del año durante varios años y sin posibilidad de marcharse aunque quieran.

Este es el barniz que mi compañero me dio sobre el campamento en el cual estuvo, del cual además afirma que su aspecto exterior era mejor que el de otros contiguos. Doy fe de que se ven peores y mejores.

Otra solución comúnmente adoptada en Qatar, sobre todo para la industria ligera, es poner la vivienda del obrero en el mismo lugar donde trabaja. La foto de la nave en construcción más arriba es muy clarificadora al respecto. Como veis sus laterales son dos estrechos edificios destinados a albergar a los trabajadores que producirán en la nave inferior.

No parece que este tema merezca ninguna denuncia por parte de nuestros medios de comunicación.

El Argumento Deleznable.

No creáis que la situación de estas personas crea problemas éticos a determinados individuos de pensamiento conservador o neoliberal. Algunos incluso dejan caer que se les está haciendo un favor. El argumento es que “cobran sueldos con los que no podrían contar en su lugar de origen” y que están mejor que en su país.

Este razonamiento no puedo calificarlo menos que de vil y mezquino y está de raíz totalmente viciado.

Vamos a desmontarlo desde el punto de vista económico con tres simples preguntas y respuestas:
P1: ¿Cuál es el valor de los bienes y servicios que estas personas producen?

R1: Muy parecido al de España, ya que los precios en Qatar se sitúan a un nivel bastante cercano al de nuestro país. Por ejemplo, el precio que Ibedrola paga en Mesaieed por cada metro de cable tendido es muy similar al que paga en España. Por otra parte los precios en los supermercados habituales no bajan de un 80% respecto de los que encontraríamos en España, si bien existen cutre-tiendas donde es posible encontrar precios más baratos.

P2: ¿Cuánto cobran?

R2: En su gran mayoría entre 450 (sueldo mínimo según la legislación qatarí) y 1.000 riales al mes, es decir, 100-225 euros.

P3: ¿Cuál es la plusvalía obtenida por su trabajo?

R3: Usurera.
En resumen: estamos pagando a estas personas la décima parte de lo que cobrarían en España por producir unos bienes y servicios que se venden a un precio similar al de España, generándose en el proceso una plusvalía usurera. Evidentemente lo que esto quiere decir es que se les podría pagar mucho más, se les podría sacar de la pobreza, se les podría tratar dignamente y aún así seguiríamos ganando dinero, al igual que lo gana cualquier empresa española pagando 1.000 miserables euros al mes y vendiendo a precios de España.

No les estamos haciendo ningún favor, los estamos explotando miserablemente con el fin de ganar dinero a manos llenas en un país que, por causa de su riqueza gasística, se encuentra entre los primeros del mundo por ingresos per cápita. Pero este último indicador, por si solo, no quiere decir nada.
Viviendas de trabajadores en el área industrial de Doha. Se trata de una empresa de andamios. Del andamio a casa y de casa al andamio. A la derecha, las vistas que se disfrutan frente al edificio.

Esto nos lleva a un corolario sobre el mismo argumento. Afirmando que, dado que las condiciones son mejores que en sus países de origen, deberían encima estar agradecidos, estamos admitiendo que por el hecho de que sean miserables y estén excluidos en su país de origen tenemos derecho a hacerlos miserables y a excluirlos en su país de “acogida”. Esto nos habla alto y claro sobre la catadura moral de quienes hacen estas afirmaciones. ¿Por qué se andan con tapujos y no afirman directamente: “Hay quienes nacen para ser esclavos y hay quienes nacen para ser sus dueños”?

Cierre.

Imaginemos que un día los habitantes de estos campamentos se despertaran por la mañana y Alá hubiera puesto un kalashnikov y varias granadas al pie de sus camas y les hubiera concedido el don de saber usarlos. Imaginemos que a continuación salieran del campamento, se dirigieran hasta las mansiones de sus dueños y las quemasen con todo aquel que estuviese dentro y, posteriormente, hicieran lo mismo con las sedes de sus empresas. ¿Tendríamos derecho a reprocharles algo? ¿Se les podría acusar de haber obrado impropiamente? Yo creo que no; y es que hay situaciones que justifican plenamente determinadas actitudes. Hay determinados terroristas, precisamente esos que montan los worker camps y de los que los medios de comunicación no dicen nada, que no dejan otra salida que la violencia.
  • Hora local: : 21:34.
  • Temperatura: 29ºC.
  • Humedad: 62%.
  • Temperatura máxima: 34ºC.
  • Temperatura mínima: 26ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

viernes, 2 de octubre de 2009

CONVERSACIONES MULTICULTURALES EN DOHA.


Devotos aduladores:


Uno de los elementos positivos de mi estancia en Qatar es sin duda el poder departir con personas de muy diversas culturas y nacionalidades. En nuestra obra tenemos libaneses, egipcios, jordanos, sirios, nigerianos, etíopes, brasileños, mejicanos, hindúes, nepalíes, pakistaníes, filipinos, alemanes, escoceses, estadounidenses, franceses y supongo que alguno más que se me habrá olvidado. Sin embargo no es tan bonito como parece, pues la relación siempre se da en el seno del trabajo, lo cual le resta la mayor parte del interés que pudiera tener; es evidente que por su propia naturaleza la relación laboral es siempre la más impersonal e inadecuada para intercambiar impresiones o recabar información sobre los usos, costumbres y visión cosmológica de quien tienes enfrente.

Desgraciadamente la interacción entre los diversos grupos étnicos es casi nula fuera del trabajo. La única relación se produce en el seno de fiestas organizadas por la empresa en junio y diciembre. Sí se produce alguna entre nacionalidades homoparlantes (por ejemplo mejicanos con españoles o árabes entre sí) pero la socialización es escasísima entre comunidades de lengua materna diferente o culturas dispares.

Como sabéis el que no haya mencionado hasta ahora a los qataríes no se debe a un olvido, sino a que la única relación que hasta ahora he tenido con ellos han sido un par de conversaciones con el dueño de mi edificio más otro par con otros tantos funcionarios con el fin de resolver algún papeleo. No hay ni un solo aborigen en toda la obra a pesar de que somos 3.800 personas. Y cuando digo ni uno, es ni uno.
Analogía de la sociedad qatarí donde podemos contemplar la Ciencia, la Razón y el Progreso.

Sin embargo ha habido dos ocasiones en las que sí he podido departir a gusto con gentes provenientes de desiertos muy lejanos y montañas muy remotas. En ambas ocasiones se ha debido a lo mismo: he tenido que llevarles del trabajo a Doha porque por alguna causa se habían quedado sin medio de locomoción.

Como ambas conversaciones aportaron algunos elementos interesantes las relato a continuacón.

Míster Mark Santos.

Entre nuestros supervisores eléctricos se encontraba hace algún tiempo el señor Mark Santos Ofuokwo, natural de Nigeria y negro como el betún.

Uno de los temas que surgieron durante el trayecto desde la obra a Doha fue el asunto del Movimiento de Liberación del Delta del Níger. Preguntado acerca de lo que ocurría, su respuesta fue clara y contundente. Por lo visto la zona carece de agua corriente, electricidad, educación y los servicios más básicos. La población de la zona convive desde hace decenios con los ingenios extractivos de las compañías petrolíferas occidentales sin que un ápice de la riqueza que se extrae del subsuelo haya ido a para a la población local; antes al contrario: la contaminación que dichas instalaciones producen y las condiciones de trabajo miserables han deteriorado las condiciones de vida, introduciéndo nuevas enfermedades y deteriorando las cosechas. Tras años y años reivindicando sin conseguir nada a cambio, la población de la zona acabó por darse cuenta de que los representantes del gobierno nigeriano y de las multinacionales no hablaban su mismo idioma, así que comenzaron a dirigirse a ellos utilizando el único sonido que parecían comprender: el tableteo del AK-47. En última instancia, aunque no se atrevió a decírmelo abiertamente, el gesto y el tono del señor Santos vinieron a decir: “Lógico, ¿qué otra cosa podrían hacer?”. Así se expresó Mark Santos y no pude evitar sentirme totalmente identificado con el tono de su exposición. Desgraciadamente este señor tras pasar su mes de vacaciones bianual en su tierra natal decidió no volver, así que no podré ahondar más en el asunto. ¿Empuñará ahora un AK-47 en el Delta del Níger?

Una cuestión que me descolocó fue cuando también salió a colación el tema de la policía que los viernes se pone en el Zoco, a la entrada de los grandes centros comerciales y en el Corniche con el fin de darles la vuelta a negros e hindúes. Cuando le pregunté por el tema el exclamó “¡Yes, it is true!” ¡mientras soltaba una sonora carcajada! Ni rastro de indignación o protesta en su respuesta. Supongo que será la reacción de alguien acostumbrado durante toda la vida a comprobar cómo le dan la vuelta o no le toman en serio por el mero hecho de ser negro. Quizá había llegado a la conclusión de que, para no vivir amargado, no le quedaba otra salida que tomárselo a risa.

El racismo y la diferenciación racial son evidentes en la obra; en algunas ocasiones ha habido incidentes relacionados con nuestros supervisores negros o hindúes. Tenemos como sabéis tanto empresas hindúes como árabes en la obra. Tanto para un árabe como para un hindú que venga a darle órdenes un español es admisible, pero que venga un etíope más negro que los teléfonos antiguos… ¡cuidadito! Lo mismo es aplicable si a un árabe le viene a dar órdenes un hindú. En todo caso, esto ya es tema para otra entrada.

Míster Srinivasan Patil.

En otra ocasión quien se montó en mi coche de camino para Doha fue uno de los supervisores hindúes de una empresa a la que le compramos unos transformadores. Éste durante el trayecto se interesó por mi familia, cosa por cierto bastante común entre los constratistas hindúes en el buen sentido de la palabra, no como los contratistas españoles.

A lo largo de la conversación salieros diversos temas a relucir y quedó de manifiesto lo radicalmente diferentes que son su concepto de familia y el nuestro. Lo cierto es que este señor se extrañaba enormemente de la noción europea de independencia familiar. Efectivamente, según la percepción existente en su lugar de procedencia la familia es la única garantía de protección y sostén del individuo hasta la edad en la que se puede poner a trabajar, momento en que dicho individuo está en disposición de devolver la deuda que ha acumulado y hacerse merecedor de un nuevo sostén en la vejez. Es en ese momento cuando debe comenzar a aportar recursos al núcleo familiar con el fin de ayudar a mantener a quienes son demasiado jóvenes, demasiado viejos o están impedidos por cualquier causa. Si en dicho lugar de la India a alguien se le ocurriese marchar de casa en cuanto encontrara su primer trabajo sería tachado de sinvergüenza por toda la familia, repudiado y merecedor del rechazo de toda la comunidad. Así, las familias se convierten en clanes y conviven bajo el mismo techo padres, hijos, nietos y bisnietos. Cosas de cuando el Estado no existe.
Atardece sobre los sepulcros blanqueados de Doha. A la izquierda, el Ritz. A la derecha, las torres torcidas que marcan el inicio de "The Qatar Pearl".

Otra cosa que le costaba mucho comprender a Mr. Patil es que a mi edad todavía estuviera soltero y sin hijos. Me preguntó si mientras yo estaba en Qatar mis padres estaban buscándome alguna novia. Le expliqué que las cosas en España ya no funcionaban así, lo cual escuchó con gran interés pero al mismo tiempo incredulidad, ya que era evidente que no podía comprender que el asunto pudiera funcionar bien de otra manera que no fuera la suya. Como corolario a este tema os puedo comentar que posteriormente esta misma pregunta me la han repetido otros dos hindúes.

Bueno, pues nada más por hoy. Tras los enormes informes sobre mi viaje a Irán creo que ya tocaban un par de textos más ligeros.
  • Hora local: : 17:22.
  • Temperatura: 33ºC.
  • Humedad: 63%.
  • Temperatura máxima: 39ºC.
  • Temperatura mínima: 27ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.