domingo, 20 de septiembre de 2009

EPÍSTOLAS PERSAS, CONCLUSIONES.


Reverenciados discípulos:


Antes de dar por finiquitado mi viaje a Irán quisiera compartir con vosotros una corta reflexión acerca del carácter de este país y el trato que se le dispensa desde occidente.

No voy a ocultar que uno de los objetivos de mi viaje era comprobar por mi mismo el grado de manipulación mediática acerca de Irán, así que iba predispuesto a encontrar elementos positivos. Estaba convencido de que las cosas no iban a ser tan malas como las pintan, pero francamente no esperaba que la diferencia fuera tan grande.

Muy probablemente si hubiera llegado al país de los persas directamente desde Europa me habrían podido engañar un poquito más pero, al llegar desde una de las monarquías autoritarias al otro lado del Golfo Pérsico, pude hacer una comparación directa entre Irán y otros países vecinos que no salen en los periódicos si no es en las páginas dedicadas a la economía (neoliberal) o la (alta) sociedad.

El Demonio Iraní.

Desde luego Persia no es el paraíso, eso está claro, y su gobierno no me puede caer simpático.

Por un lado en Irán existe represión, principalmente hacia la izquierda, asi que mi persona no sería muy bien considerada. En los momentos inmediatamente posteriores a la revolución, miles de militantes del Partido Tudeh (comunista) o del Frente Nacional (nacionalistas de izquierdas), dieron con sus huesos en la cárcel o el patíbulo durante el proceso que permitió a Jomeini hacerse con el control absoluto de una revolución mucho más plural en sus inicios de lo que se piensa. Estos sucesos se repitieron con menor intensidad posteriormente afectando a unos u otros colectivos.

Por otro lado, desde mi posición radicalmente atea de ninguna manera puedo estar de acuerdo con un Estado que se envuelve en la bandera de la religión; mi ateísmo no es una postura tolerable para el Islam, así que de conocerse no sería bienvenido.

Sin embargo los hechos hay que analizarlos en su contexto. Los mismos problemas que aquejan a Irán se reproducen aumentados en todos los países de alrededor, junto con algunos otros como puede ser la explotación masiva de mano de obra semi-esclava.

Empecemos pues a poner las cosas en su contexto. Cuando llegué a Persia esperaba encontrar una sociedad agobiada por la religión pero, como yo no venía de Europa sino de Qatar, mi sentimiento al respecto no fue opresivo, sino muy al contrario de alivio. Quizá porque en Qatar hay una mezquita en cada esquina y en Irán no, lo cual permite que en Irán puedas evitar enterarte de las horas del rezo. Quizá porque los iraníes no van a todos lados con el rosario en la mano. Quizá sobre todo por la actitud de la población mientras pasea por las calles, hace sus compras o come en los restaurantes, alejada del segregacionismo de género o familiar. Quizá por la vestimenta de los naturales del lugar, mucho más liberal en Irán para ambos sexos.

Respecto al último punto, es cierto que ninguna mujer puede ir con el pelo totalmente destapado (como mucho, hasta la coronilla), pero también es verdad que ninguna lleva velo y que el chador pierde terreno, prendas ambas muy mayoritarias, sino obligatorias, en muchos países lindantes con Persia.

Un detalle muy clarificador es que las ciudades iraníes están mil veces mejor urbanizadas y estructuradas y son mil veces más acogedoras, alegres y vivas que las de la orilla opuesta del Golfo Pérsico. Esto no es baladí, pues el carácter de las ciudades de un país habla mucho del concepto de ciudadanía y de lo público imperante, y a este respecto os puedo asegurar que Irán está a años luz de las monarquías absolutas de la otra orilla.

En el País de los Ciegos…

¿Qué ocurriría si las mujeres de Qatar tuvieran el mismo poder adquisitivo que las de Irán?, es decir, si no tuvieran criados hindúes, un todoterreno que cambian TODOS los años, dos meses de vacaciones en Europa, grandes casas unifamiliares y un marido que vive de rentas. ¿Quiénes vivirían entonces mejor? Yo lo tengo claro: las iraníes. La sociedad que me encontré en Irán está mucho más avanzada que la de Qatar, la gente es infinitamente más acogedora y no parece que fundamenten su progreso en el trabajo semi-esclavo, hecho este último sobre el que no me voy a extender porque ya lo he desarrollado en reflexiones anteriores.

Debemos tener en cuenta para más inri que Qatar, junto con Bahréin y Dubái, está dentro de las consideradas “monarquías liberales” del Golfo. Si nos vamos a Kuwait, otros reinos de Emiratos Árabes o, sobre todo, a Arabia Saudí, la cosa empeora notablemente.

Cualquier comparación entre Irán y el país que representa el súmmum del integrismo religioso, Arabia Saudí, es ociosa. Irán lo supera en libertades, progreso, derechos de la mujer, cultura, ciencia, dignidad humana, tecnología propia y cualquier otro parámetro social que se escoja. Para muestra una anécdota: en Arabia Saudí están prohibidos los cines y los conciertos porque podrían promocionar el contacto entre ambos sexos y violar los principios islámicos. Es además de Arabia Saudí de donde sale el dinero para los peores grupos integristas y terroristas islámicos suníes que salpican el mundo, desde el GIA argelino hasta los talibán afganos, los cuales recibían las armas de Estados Unidos y el dinero de los príncipes saudíes, que por cierto siguen financiándolos hoy en día. Es de Arabia Saudí de donde irradia a todo el mundo musulmán el más terrible integrismo wahabita; es la fuente fundamental del mismo.

En Arabia Saudí existe una policía religiosa, el Mutawa, que vela por el más estricto cumplimiento de la versión integrista wahabita del Islam. La traducción al español de su nombre completo sería “Brigada para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio” (no es broma). Cualquier contravención de las medievales normas de conducta es duramente castigada con prisión, torturas y castigos físicos. En Arabia Saudí se cortan manos, se dan latigazos y se ejecuta a decenas de prisioneros por decapitación y otros métodos todos los años.

Entre las más conocidas hazañas del Mutawa podemos citar la muerte de varias niñas en el incendio de un colegio femenino en La Meca, tras serles denegado el permiso para escapar debido a la ausencia de su tutor masculino y a que durante el ajetreo algunas habían perdido el pañuelo. Cualquier acción tomada por una mujer en Arabia Saudí sin permiso de su marido, o tutor en caso de que no esté casada, se castiga con la cárcel y latigazos.

En Irán tenemos a los Guardianes de la Revolución, protagonistas de bastantes abusos, pero comparados con el Mutawa parecen madrazas liberales.

Aunque esta somera comparación la he hecho con las monarquías absolutas de la otra orilla del Golfo Pérsico por ser la realidad que mejor conozco, no podríamos hacer mejores comentarios sobre otros países cercanos como Irak, Afganistán y Pakistán. Únicamente podrían quedar mejor paradas las repúblicas ex-soviéticas al norte, de las cuales me reservo la opinión porque conozco muy poco de ellas.

Esterque Cuique Sum Bene Olet.

Así pues, en el caso de Irán puede aplicarse la máxima de que, en el país de los ciegos, el tuerto es el rey.

Cabría por lo tanto esperar que los países occidentales, en su teórica cruzada en pro de los derechos humanos, la democracia y todas esas cosas, trataran con más benevolencia al gobierno iraní y más duramente al resto, sobre todo al saudí. Sin embargo, lo que sucede es exactamente lo contrario; la alianza de occidente es con el peor de todos: Arabia Saudí.
Obama haciendo honores al Rey Abdulá bin Abdelaziz Al Saud, adalid de la democracia y los derechos humanos cuyo apellido familiar da nombre al país que gobierna de forma absoluta.

Los líderes occidentales corren a darse la mano con el sátrapa que gobierna este Mordor en la tierra, como podemos apreciar en la foto anexa, mientras atacan sin piedad a Irán. Si el señor de la foto sale en algún periódico español es para destacar que ha escogido Marbella como lugar de veraneo, lo cual a todo el mundo le parece algo muy positivo y suele estar aderezado con fotos de la visita que seguramente le rendirá nuestro soberano particular, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón.

En resumen: nuestros dirigentes y medios de comunicación se ensañan con el tuerto mientras alaban al ciego y ven la paja en el ojo iraní mientras ignoran la viga en el saudí. Los periódicos se llenan de noticias negativas sobre el país persa mientras el más absoluto velo de silencio cae sobre la familia Saud y su atroz gobierno, o sobre la explotación de cientos de miles de trabajadores hindúes, nepalíes, pakistaníes o filipinos en todos los países del Golfo Pérsico.

El crimen que a ojos de occidente ha cometido Irán no tiene nada que ver con el régimen teocrático o la situación interna de los derechos humanos. El crimen es que tiene su propio proyecto de país, al margen de occidente. Irán se reserva el control de sus abundantes recursos naturales (petróleo y las segundas reservas mundiales probadas de gas con el 18%) para usarlos en su propio beneficio, al margen de los intereses de terceros. Se niega a “abrir su economía”, usando la terminología al uso, para que se apoderen de ella los bancos y multinacionales europeos o estadounidenses.

En cambio, Arabia Saudí (primeras reservas mundiales de petróleo) hace mucho tiempo que suscribió lucrativos acuerdos con dichas multinacionales y contrató así al ejército de Estados Unidos como garante de la seguridad y continuidad de su gobierno. Arabia Saudí mantiene además importantes lobbies económicos en el país que asegura la perpetuación de su élite dirigente.

Conclusión.

¡Curiosa situación! El gobierno que más alejado está de la democracia en Oriente Medio, el más represivo, el que más apoyo presta a todo tipo de grupos terroristas en el extranjero, ese gobierno, es nuestro principal aliado en la zona. Pero con él nuestras multinacionales y nuestros bancos ganan mucho dinero.

Mientras tanto, un país que a pesar de todos sus grandes defectos probablemente sea el menos malo del área y única esperanza de cierta modernidad para la zona, se convierte en el gran demonio, en el enemigo a batir y a bloquear. Pero es que se niega a colaborar con nuestros bancos y nuestras empresas.

Desgraciadamente, mientras el capitalismo siga siendo el sistema hegemónico los derechos humanos y el progreso social únicamente tendrán importancia cuando puedan utilizarse como arma arrojadiza contra quienes se nieguen a dejarse colonizar económicamente. No importa quién viole los derechos humanos, únicamente quién hace ganar dinero a nuestras multinacionales y nuestros bancos, lo cual en un sistema económico liberal se maximiza precisamente violando los derechos humanos. En este caso Irán no es que sea espejo de nada, pero si lo fuera, daría lo mismo.
  • Hora local: : 16:23.
  • Temperatura: 40ºC.
  • Humedad: 24%.
  • Temperatura máxima: 42ºC.
  • Temperatura mínima: 29ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Dejad que los perros ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos." [Don Quijote - Orson Welles]