sábado, 2 de agosto de 2008

COTIDIANÍAS QATARÍES, VOLUMEN I - UN DÍA DE COMPRAS


Hola una vez más:


Recuerdo perfectamente (bueno, vale, no lo recuerdo, he tenido que releerlo) cómo en mi último correo os ofrecí seis posibles continuaciones para el presente:
  • La noche qatarí.
  • Reflexiones antropológicas qataríes.
  • El día en que estuve a punto de morir.
  • La radio qatarí.
  • Los productos qataríes.
  • Qatarí que te vi.
Es obvio que todos estaréis esperando que os relate mis andanzas por la discoteca Qube o por The Irish Pub, y es lógico que todos estéis ansiosos por conocer los escabrosos y morbosos detalles del día en que estuve a punto de morir; es sin embargo de buen criterio mantener la emoción hasta el final, así que he creído acertado hurtaros de momento dichas historias y centrarme por el contrario en temas muchos más mundanos. Pasaré a desarrollar por lo tanto en el punto 5, a través de una reflexión sobre las maravillosas mercancías que pueden ser adquiridas en estos lujosos mercados de oriente, aderezando los razonamientos con algunas anécdotas marginales sobre el día a día qatarí, pequeños esbozos cotidianos sobre detalles que ofrecen alguna variación respecto a la norma Española (o UNE).

Evidentemente la rutina ocupa en nuestras vidas un espacio mayor que lo excepcional, y para esto no hay escapatoria, ya que si alguien consiguiera construir su vida a base de excepcionalidades, éstas se convertirían en rutina y la rutina en excepcionalidad, volviéndose al punto de partida. Por todo ello, hablar de rutina ocupa muchas líneas, así que para evitar una extensión excesiva del correo he decidido dividirlo en varios volúmenes. Al principio dudé si llamar a esta serie “Perlas Qataríes”, haciendo un juego de palabras con lo que en su día fue la principal fuente de riqueza del país, pero dado que las situaciones retratadas poco tienen de brillantes, acabé por decidirme por el título que encabeza este correo.

A modo de introducción debo confesaros que buena parte de las vestiduras que me ponía para ir al trabajo comenzaban a mostrar un evidente desgaste tras un uso demasiado dilatado. Este desgaste ya aconsejaba de por sí un cambio, pero lo que sin duda me decidió a acometer esta empresa es que el sol se halla en su mínimo de once años, en la transición entre los ciclos 23 y 24, así que decidí cambiar de ciclo yo también, en este caso para la ropa. Eché pues a la basura tres polos, dos camisas, una camiseta, un pantalón, un cinturón, cinco calzoncillos e igual número de pares de calcetines y me lancé a una aventura que sólo emprendo dos veces al año: comprar ropa.

El arte de aparcar.

Como hoy vamos a comprar ropa, tenemos que ir hasta el Centro Comercial Villagio, ya que donde compro habitualmente sólo venden alimentos, relojes y joyería, sobre todo joyería, ya que el supermercado en sí ocupa menos de la mitad de la superficie útil. El resto, como algunos ya habréis sido capaces de deducir, consiste en joyerías. Por otra parte, las tiendas tradicionales de sastrería que se pueden encontrar por el barrio, como la de la foto, no han sabido responder a mis necesidades e inquietudes estéticas.

Además, vamos a ir a comprar de viernes, ya que me han dicho que si acudes antes del rezo del mediodía el centro comercial está vacío. Por lo tanto, me levanto a las nueve, cojo el coche y voy para allá. ¿Qué hoy es fiesta? No importa. Los supermercados en Qatar abren los 7 días de la semana. No hay descansos. No hay fiestas. Como mucho, algunos cierran el viernes por la mañana hasta justo cuando acaba citado rezo del mediodía

Lógicamente los aparcamientos de los centros comerciales en Qatar están dotados de toldos que dan buena sombra. No obstante, si cometes el error de acudir en hora punta puedes encontrar que sólo quedan libres las plazas al sol. Esto debería ser por sí mismo un elemento disuasorio de suficiente magnitud como para dar la vuelta y venir a comprar otro día, pero afortunadamente ciertas peculiaridades de este país permiten tomar soluciones impensables en España. ¿Qué hace un qatarí si tiene que dejar el coche al sol mientras hace las compras? Pues lógicamente, dejarlo arrancado con el aire acondicionado puesto. Aquí no es de esperar que nadie se lo lleve o se vaya a llevar nada que haya dentro, pero cuando vuelvas de compras dará gusto entrar en él. Así que por lo que a mí respecta, allá donde fueras, haz lo que vieras. Si ellos lo hacen con sus coches, sabrán más que yo, que acabo de llegar.

Reservado el Derecho de Admisión.

Dado que es viernes, al entrar en el Villagio encontraremos a un policía en cada puerta dando la vuelta a hindúes, negros y filipinos. Así era el otro día tanto al entrar como al salir, habiendo utilizado para ambas acciones puertas diferentes. Este escenario me extrañó un tanto, ya que hasta entonces creía que a hindúes, negros y filipinos sólo se les daba la vuelta en el Zoco. Con el fin de descartar cualquier elemento de excepcionalidad en dicho viernes y no sacar conclusiones precipitadas, hice averiguaciones por semana entre mis compañeros de trabajo, entre los cuales se incluye un nigeriano. Estos confirmaron mis sospechas: los viernes en el Villagio sólo pueden entrar árabes y occidentales. Ignoro qué ocurre si eres negro estadounidense, aunque éstos ya están bastante acostumbrados a que les den la vuelta en su propio país.

El problema es que los viernes es el día elegido por los árabes para ir de compras con toda la familia, llevar a los niños a la pista de patinaje o a las salas de juegos y sentarse a tomar algo en las terrazas del centro comercial, al fresquito del aire climatizado. Además, muchos occidentales aprovechan también porque trabajan los sábados. Con esta afluencia el centro comercial se llena. Con el fin de evitar una más que probable saturación se impide el paso a hindúes, filipinos y demás extranjeros de tez excesivamente oscura que, debido a su generalmente mucho menor poder adquisitivo, es de prever que compren poco e incluso que se atrevan a ir sólo para pasear al fresco del aire acondicionado y a sentarse en los bancos, dado que es muy posible que en sus casas no se encuentren muy a gusto, bien por no tener aire acondicionado, bien por estar compartidas con otras diez personas. Si a esto le unimos que el viernes es seguro su único día libre (en el caso de que lo tengan), pues imaginaos como se pondría todo de hindúes y filipinos si los dejasen entrar y, claro, encima los niños por ahí ¡Allah mío, Allah mío!

Los Telares de Oriente.

Buenos, pues como no soy ni negro, ni hindú, ni filipino, ni lo parezco, me han dejado entrar. Compruebo que efectivamente hay muy poca gente y tras descartar una vez más dar un paseo en góndola, vagabundeo por el contrario un poco arriba y abajo en plan de reconocimiento.

¿Un paseíto en góngola entre compra y compra?

¿Y qué tiendas se ofrecen a mis ojos en estos extensos bazares de oriente? ¿Qué extraordinarias y diferentes telas podré adquirir en estos lujosos y abigarrados comercios? Miro a mi alrededor y no veo más que nombres extraños que sugieren por si mismos las maravillosas mercancías que se ocultan tras las cancelas: Zara, Mango, Berskha, H&M, Pull & Bear, Oysho… ¿qué encontraré una vez franquee sus entradas?

Pues lo mismo que en Fuencarral. Una vez finalizado el reconocimiento hice adquisición de cuatro polos, dos camisetas, dos cinturones, dos pantalones, diez pares de calcetines y diez calzoncillos, saliendo todo por… ¡1.400 QAR! O sea, 250 euros justos al cambio actual. Teniendo en cuenta que eso es lo que en España me hubieran constado los dos pantalones y los cuatro polos, y que sólo dos de las cinco tiendas donde entré estaban de rebajas, deduzco que en Qatar la ropa es relativamente barata.

Observemos la rabiosa originalidad de las tiendas.

¿Y qué se lleva en Qatar? Pues depende. Si eres qatarí hacen furor las túnicas, blancas en el caso de ellos y negras en el de ellas, con pañuelos a juego por la cabeza, todo muy hippie y muy new-age como ya os comenté en otra ocasión. Si no eres qatarí se llevan exactamente las mismas cosas que en tu pueblo, pudiendo detectarse diferentes tendencias dentro de cada uno de los grupos étnicos. Por ejemplo, los negros y los filipinos tienden más a la camiseta, el pantalón ancho o tipo pirata y el playero con gorra. Los árabes no qataríes gustan de camisas de corte moderno y manga larga un poco o bastante horteras, pelo engominado peinado hacia atrás y zapatos negros chupamelapunta. Los ingleses también aquí se ponen sandalias con calcetines, así que no creo que tenga que decir más. Los hindúes tienden a las camisas de corte clásico y pantalones chinos, si bien hay un subgrupo importante que opta por la camisa pinturera. Las pocas hindúes que se ven suelen ir con sus trajes tradicionales: falda de tela ligera hasta el suelo y una especie de toga cruzada sobre el pecho, todo de colores múltiples apagados que se entremezclan y confunden entre sí sin dejar un solo espacio al blanco. Probablemente algún lector me acuse de inclinación por los tópicos, pero esto es lo que hay.

¡Más y más marcas inéditas, desconocidas!

Como anécdota debo confesar que en una de las tiendas me despisté y me introduje inadvertidamente en los probadores de señoras, de lo cual vino a alertarme un dependiente con rasgos árabes y la cara desencajada por el terror cuando ya me estaba desvistiendo (los dependientes son casi todos árabes o filipinos). Menos mal que como había poca gente no coincidí con ninguna qatarí probándose algo, porque igual hubiera vuelto a España antes de tiempo y con voz de pito.

Bueno, pues nada, una vez comprada la ropa la dejo en el coche y vuelvo al Carrefour, porque ya que estamos aquí voy a aprovechar para llenar la nevera.

¡Pase y elija Usted, caballero!

Así que entro en el supermercado y ¿qué es lo que aquí puedo encontrar en variedad sin igual? Pues especias y frutos secos.

Lo de las especias es una explosión de color, texturas y esencias, pues se juntan las consumidas en Europa, Asia y Oriente Medio; hojas enteras, hojas molidas, polvos de colores desde el amarillo intenso hasta el negro azabache, granos finos y gruesos, semillas y cortezas, pistilos y pétalos, hongos y raíces… un festival para la vista que se combina con un goce para el olfato cuando dichas especias se ofrecen en sacos abiertos, lo cual no sólo lo puedes encontrar en el Zoco, sino en el mismo Carrefour en una sección especial dedicada sólo a estas mercancías. Apasionante, si bien resulta imposible aprovecharlo ante la falta de información acerca del uso que debe darse a cada uno de tantos condimentos. No debe en todo caso sorprendernos tanta especia. ¿Acaso aquí no vivimos sobre las arenas bajo las que los gusanos tienen su morada? ¿Y si soy el Kwisatz Haderach? ¿No es extraño el azul de mis ojos?

Antes de continuar debo realizar una declaración capital: una vez probados varios tipos de pimentón, os puedo asegurar que con ninguno quedan las lentejas como con el de Jaraíz de La Vera, impresión corroborada por otros compañeros de trabajo.

Los frutos secos también se pueden encontrar en abundancia, desde el dátil hasta el piñón. Se venden en grandes bolsas, con lo que salen más baratos que en España. En concreto me he aficionado a unas que contienen un kilo de piñones importados directamente desde Dinamarca, que consumo como si fueran pipas mientras veo las películas de Xulián. Tienen la ventaja añadida de que no tienes que pelarlos y que la recompensa obtenida es objetivamente mayor y más sabrosa. Pasaos a los piñones, lo de las pipas tiene su sentido en la adolescencia, cuando puedes aprovechar para ensuciar el suelo a pesar de la papelera que hay al lado con el fin de demostrar de esa forma tu rebeldía; seguir comiendo pipas a vuestra edad teniendo piñones es exactamente lo mismo que si el sábado, en vez de acabar a las seis de la mañana en una buena discoteca, os ponéis a jugar al duro al comienzo de la noche y acabáis vomitando en casa a las dos de la mañana una borrachera de 5 litros de cerveza, o calimocho en los casos más desesperados.

Bueno, pues una vez que he cargado en el carro 5 kilos de especias y 10 de piñones, no voy a caer de nuevo en la trampa y no voy a perder el tiempo buscando ciertas cosas.

¿Qué quería Usted Quééééé?

No, no voy a seguir buscándolas porque ya he perdido demasiado tiempo con ello. Existen una serie de productos esenciales que en este país no es posible encontrar (aparte del cerdo y el buen gusto), como por ejemplo:

  • Azafrán.- Mucha especia, sí, pero del azafrán nadie ha oído ni hablar. No me explico por qué, porque si los paquetes que venden en España contienen 0,3 gramos, echad la cuenta de a cuánto sale el kilo. La gente debería llevar collares de azafrán, no de oro. Me han dicho que hay en el Zoco, pero hasta ahora nunca me ha apetecido desplazarme hasta allí sólo para eso. He tenido que traer gramo y medio desde España para darle gusto al arroz.
  • Alcayatas.- No, no me miréis así, no hay alcayatas. De todas las carencias esta es la que me tiene más desconcertado, ya que no encuentro una sola razón lógica para ello. Tan extrañado estaba por esta carestía que tuve que preguntar en el trabajo a un compañero con cara de gustarle el bricolaje, y su reacción fue echarse a llorar encima de mi hombro mientras exclamaba “¡Tú también! ¡Dios mío! ¡Pensé que estaba loco!”. He tenido que suplir su falta con tornillos de cabeza gorda.
  • Salsa boloñesa.- ¿Y por qué no hay salsa boloñesa? Fácil: porque no hay una sola marca en el mercado que no tenga mezclada carne de cerdo. He tenido que reemplazarla con otras salsas, estando muy buena una de parmesano con hierbas.
  • Cafetera italiana.- Esto es completamente desconocido por aquí, lo cual resulta absolutamente incomprensible porque sólo consta de nueve piezas más sus herrajes, a saber: pomo, tapa, cuerpo superior, mango, rejilla, junta de goma, filtro, cuerpo inferior y válvula de seguridad. He tenido que suplir su falta con una eléctrica, pero el otro día me paré a contar las piezas y me cansé antes de llegar a la mitad. Esto no tiene ningún sentido, pues el rendimiento de este sistema de muchas piezas es bajo y no le saca al café todo su jugo. Para compensar la cargo con el más fuerte del mercado, ese que si lo metes en una cafetera italiana puedes sacarlo luego con tenedor.
  • Aceitera.- Otro concepto que en Qatar todavía no ha sido completamente comprendido. Cuando hablo de aceitera me refiero a ese recipiente metálico que se pone al lado de la cocina con el fin de no tener que tirar por el bañal todo el aceite sobrante cuando fríes unas patatas. He tenido que suplir su falta con una jarra cerámica con tapa y un colador sin mango a medida. Para conseguir el colador sin mango tuve que comprar también unas tenazas.
Hoy No Queda, Señor.

Como no he perdido el tiempo buscando ninguno de los productos precedentes, el epígrafe anterior para mí ha pasado en tiempo cero, así que mientras vosotros perdíais el vuestro leyendo a lo largo de sus párrafos yo ya casi he terminado de llenar el carro, incluyendo dos tarras de helado de medio galón cada una que me duran una semana y en las que estoy gastando el dinero que me ha devuelto Hacienda.

Pero no todo es felicidad. ¿Dónde están las galletas rellenas de dátil tan ricas que compro todas las semanas? ¿Y los yogures con mermelada de arándanos? ¿Y el excelente zumo de naranja fresco de la botella de dos litros? ¿Alguien ha visto esa salsa carbonara que deja los espagueti como los de los restaurantes? Alguna de estas preguntas y otras muchas me las tengo que hacer Qatar cada vez que hago la compra semanal. Que hoy haya el producto que buscas, no quiere decir que lo vaya a haber la semana que viene, ni la siguiente, así que siempre conviene contar con una buena provisión en casa. Pero que no cunda el pánico, tarde o temprano volverá a estar en las estanterías, y aunque no haya ese tipo en particular, siempre nos quedará zumo, galletas, París, salsas o yogures de otros fabricantes.

Del Pescado y de la Carne.

Ya estamos llegando al esperado final. Lo único que me queda por comprar es la carne y el pescado, así que cojo unas cuantas bandejas y me marcho para casa. ¿Comprar carne y pescado cogiendo bandejas en un supermercado? ¡Estás loco!, diréis. Pero eso será en España, porque la carne que puedes encontrar en un supermercado en Qatar es de mucha mejor calidad que la que tenéis ahí. Hasta ahora nunca me ha ocurrido que un filete comience a menguar y a deformarse en la sartén como si estuvieras friendo un cacho de plástico, al tiempo que empieza a echar tal cantidad de agua y espuma que termina por cocerse en su propia mierda en vez de freír, quedando encima más duro que la suela de un zapato viejo, lo cual ocurre en España por sistema cada vez que te gastas menos de 20 euros en la bandeja. No obstante aquí los gustos van por otro lado y los filetes finos no son la estrella de las carnicerías ni mucho menos. Aquí se venden trozos de carne con o sin hueso del tamaño de una mano abierta y dos dedos de anchura. Os puedo asegurar que fríes esos tasajos en una sartén untada de ajo sin más aditivo que aceite de oliva virgen, los pones en el plato, añades sal gruesa y unos granos de pimienta negra y te chupas los dedos. Gran parte de esta carne procede de Australia.
¡Qué mejor corolario para un día de compras que un poco de patinaje!

El pescado, al contrario que muchos otros productos frescos, sí es de la zona. Para mí el mejor es el que suelo comprar todas las semanas, el hammour (que al final resulta que es un mero). No obstante, si los huevos vienen de Inglaterra, las verduras de Estados Unidos, la fruta del Líbano, la carne de Australia y los yogures de Alemania ¿por qué no pueden venir bocartes del Cantábrico? ¡Ah, claro, porque se extinguieron hace tres años! Bueno, pues entonces unos muiles, que sí quedan a montones. Otro pescado disponible es el archifamoso haddock, más conocido como liba, merlán, eglefino o abadejo; y hablando del rey de Roma, recuerdo haber enunciado en otro correo una teoría acerca de cómo podía costearse el Palacio de Moulinsart el Capitán Eglefino. A este respecto debemos agradecer a una de las personas receptoras de los presentes correos haber contestado revelando la verdad, la cual expongo a continuación.

La Verdadera Historia del Capitán Eglefino.
“Era descendiente del caballero de Haddoque, capitán de la armada francesa en tiempos de Luis XIV y primer propietario de Moulinsart. El castillo estaba en manos de los malvados hermanos Oiseau, anticuarios. Debelada la banda de los Oiseau, el castillo fue expropiado y sacado a la venta por el Estado [francés], y el capitán quería comprarlo. El dinero iba a salir del tesoro del antepasado, detrás del cual también iban los mencionados hermanos Oiseau; finalmente resultó que el tesoro se lo había llevado el antepasado y estaba dentro del castillo. Esto no lo pudieron averiguar hasta que finalmente lo compraron con dinero del profesor Tornasol, que lo había obtenido vendiendo al gobierno francés un submarino cuyo principal avance respecto al resto de submarinos era que tenía forma de tiburón, y cuyas pruebas se habían realizado durante la búsqueda del tesoro. Es por ello que los tres viven juntos en el castillo, y no porque sean ciertas las malintencionadas insinuaciones sobre su identidad sexual que se exponen con tanta frecuencia.” [JVA, “Re: Guía de los Restaurantes Qataríes”, 16-II-2008].
Quedan claras por lo tanto dos cosas: en primer lugar que no iba yo tan desencaminado, pues el personaje sí tiene que ver con la corte de Luis XIV y sí hay un tesoro de por medio, tal y como expuse en su día. En segundo lugar, resulta evidente que es mucho más verosímil mi teoría que la realidad.

Made in Spain.

Y ya está bien. Marcho. Para que quede bien alto el orgullo patrio que sé inflama vuestros corazones, sobre todo desde la gesta de la Eurocopa, debo anunciaros que llevo en mi carro varios productos hechos en España, como pueden ser alcachofas en lata y garbanzos de Molina de Segura, ropa de cama de Valencia, vajilla de Villarreal, café en polvo de Gerona, aceite de oliva virgen de Córdoba y queso manchego de Villarrobledo.

Sin embargo, el producto que más me ha extrañado encontrar por aquí ha sido el queso de Valdeón, que como todos sabéis es eso que han inventado los castellano-leoneses para imitar al Cabrales.

Thank You, Sir.

Desgraciadamente, al igual que en España, en Qatar cuando sales de un supermercado hay que pasar por caja, donde te cobran por los productos esenciales en razón directa a su calidad; si ganas poco no te mueres de hambre a cambio de comer mierda, pero si ganas mucho se te recompensa con productos sanos y nutritivos. Concretando, las cajas en Qatar son un bello ejemplo de cooperación y entendimiento entre los pueblos, pues mientras todas las cajeras parecen filipinas, todos los bolseros parecen nepalíes. ¿Y por qué sé que son nepalíes? Pues porque los nepalíes no llevan bigote. ¿Y qué son los bolseros? Pues son parte inseparable de cada caja; son los nepalíes que te meten la compra en las bolsas y éstas en el carro. Y no penséis que lo hacen de cualquier manera. La charcutería con la charcutería, las latas con las latas, la fruta y las verduras en un lado, los huevos y el pan en otro… el problema es que con este sistema muchas veces compras cinco cosas y marchas con cinco bolsas semivacías, lo cual me pone enfermo. ¡Tengo en casa un montón de triángulos de plástico y dentro de nada serán dos! ¡Acabarán por invadirlo todo! ¿Y qué hago? ¿Tirarlos?

A la hora de pagar no me tengo que preocupar del monedero, con sacar la cartera es más que suficiente. La razón: no hay monedas. Todo el dinero es en papel, y el billete más pequeño es de 1 rial (18 céntimos al cambio actual). Bueno, oficialmente sí hay monedas de 10, 20 y 50 dirhams, pero en los 6 meses que llevo en el país sólo han llegado a mis manos 4 de 50 dirhams; las otras dos jamás las he visto. Supongo que debido a la alta inflación esas fracciones dejaron de tener sentido y ya no se acuñan. Por lo tanto la fracción monetaria más pequeña de hecho es 1 rial (18 céntimos de euro), lo cual me parece bastante más razonable que nuestras tres patéticas moneditas color cobre, que lo mejor que podrían hacer es retirarlas todas de la circulación, pues debe valer más el metal que la propia moneda. Luego tenemos billetes de 5, 10, 50, 100 y 500 riales (ver foto). El bajo valor de los billetes inferiores provoca que a veces puedas llevar billetadas absurdas en la cartera.

¿Y por cuanto sale la compra semanal? Pues la media está alrededor de los 450 riales. Es evidente que en proporción está mucho más barata la ropa que la comida.

Cierre.

Y sin más marcho para casa, que llevo ya tres horas en este insoportable centro comercial. Tengo un montón de cosas que hacer en casa, libros que leer, películas que ver, correos electrónicos que escribir, luego quedé para ir a Qube... ¡Qué es 3! ¡En este país no da tiempo a nada! ¡Qué mar de posibilidades!

Ya sabéis pues cómo son las epopeyas que protagonizo todas las semanas a la hora de rellenar la nevera. Como podéis ver, aquí la rutina no existe, y cada día es una aventura dispuesta a poner a prueba tus emociones y tus sentidos con una avalancha de potentes impresiones.

Un beso para todos (repartíroslo).
  • Hora local: 17:30.
  • Temperatura: 38ºC.
  • Humedad: 45%.
  • Temperatura máxima del día: 42ºC.
  • Mañana será más corto; 1’ 06” en Doha, 2’ 04” en Madrid y 2’ 20” en Oviedo.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Iván Bin Víctor Al-Sáez.

jueves, 3 de julio de 2008

DE LA CUARTA REFLEXIÓN, VUESTRO NOMBRE Y EL DE VUESTROS HIJOS.


Assalam alaykum:


Queridos amigos, familiares, etcétera. Tengo que declarar haber recibido con alegría muchos comentarios a mi anterior texto sobre Qatar (el de Lorena, impagable), que paso a repasar a continuación.

Sobre la Cuarta Reflexión.

La mayoría de dichos comentarios hacían referencia a la que considero uno de sus contenidos quizá menos exentos de polémica: la Cuarta Reflexión. Algunas de las respuestas apoyaron mis planes sin ambages (¡gracias!), otros apuntaron matices y, finalmente, incluso los hay que osaron introducir veladas críticas, los más, para más señas. Quiero subrayar con toda claridad que me ha causado gran satisfacción que hayáis reaccionado de ese modo, ya que ni por asomo se produjeron tales protestas cuando propuse una similar suerte para los anglosajones. Debo por ende deducir que le tenéis más cariño a los perros que a los anglosajones, lo cual es muestra evidente de que mis sucesivos informes con rutinas ocultas incorporadas de Programación Neurolingüística están dando los resultados planeados.

Ya por cierto que ha vuelto a salir a colación el problema anglosajón, debo aprovechar el espacio que me ha cedido esta publicación para saldar una deuda histórica e introducir a John Reed en la lista de anglosajones que merecen ser salvados de los juegos olímpicos y su memoria honrada, una omisión injustificable por mi parte tratándose de un descomunal gigante histórico que debe sin duda equipararse a colosos de la talla de Kim Philby. Efectivamente, así como Kim Philby figura por derecho propio dentro de la lista de los 10 más honorables súbditos británicos de toda la historia, igual afirmación podría hacerse con respecto a John Reed y los Estados Unidos. Sirva pues este párrafo para reparar tan dolorosa omisión. En los link que os ofrezco para que podáis disfrutar de las biografías de tan ilustres personajes también se menta algún supuesto aspecto oscuro de sus vidas, pero no debéis perder de vista que Wikipedia y la objetividad no van precisamente de la mano y que las desviaciones se producen indefectiblemente del lado del poder establecido.

Sobre otros Comentarios.

Retomando el hilo anterior, también debo destacar y celebrar el entusiasmo y buena acogida general que ha creado mi propuesta de visitar Ibiza el verano que viene (a ver si no cae en saco roto), así como los reconocimientos espontáneos de que lo de Caños de Meca y los campings perrofláuticos fueron errores históricos y que lo que mola es ir a un buen apartamento. Veo también que por Gijón sigue habiendo bastante fiesta a pesar de que el Sporting haya ascendido a primera y La Mata haya cerrado, mientras que por otro lado me habéis dado mucha envidia con vuestras descripciones del tiempo que hacía por allí, el cual os deseo de todo corazón que podáis conservar durante todo el verano. Me place asimismo constatar que hay personas que también tienen propuestas radicales y novedosas que ofrecer, como la de prohibir cualquier tipo de trabajo autónomo en general y a los autónomos en particular, o la de despenalizar la quema de camiones con gente dentro. Por último, también es un placer estar al tanto de que hay gente buscándose la vida en lugares aún más lejanos y misteriosos que yo, y a la que algún día visitaré en tan exótico destino.

Verdades Meteoro-Lógicas.

Finalmente, me veo en la obligación de contradecir a varias almas contestonas que me retaban a que habían estado a más de 47º en Granada, Sevilla, Cáceres, e incluso Zaragoza. Debo decepcionaros. Eso no puede ser. No, si no ha sido fuera de España. Si ojeamos las series de temperaturas máximas absolutas registradas desde que existen observatorios meteorológicos en las distintas ciudades, vemos que:
  • Badajoz: 46,0º, el 29 de julio de 1908.
  • Cáceres: 44,3º, el 31 de agosto de 1936.
  • Granada: 42,6º, el 22 de julio de 1995.
  • Sevilla: 47,0º el 6 de agosto de 1946.
  • Zaragoza: 42,6º, el 17 de julio de 1978.
Como curiosidad para todos vosotros, y con el fin de conjurar todo tipo de afirmaciones inexactas a este respecto:
  • Gijón: 36,4º, el 19 de junio de 1998.
  • Madrid: 42,2º, el 24 de julio de 1995.
  • Oviedo: 36,4º, el 7 de setiembre de 1988.
  • Tarragona: 37,4º, el 6 de julio de 1986.
  • León: 38,2º, el 13 de agosto de 1987.
And the winner is… the Hell in the Earth is in…
  • Murcia: ¡¡47,2º, el 4 de julio de 1994!!
Queda claro: excepto que alguno de mis sufridos destinatarios pueda demostrar que estuvo en Murcia el 4 de julio de 1994, o bien en Sevilla en 1946, que lo veo más difícil todavía, nadie ha podido estar a 47º sencillamente porque nunca se alcanzaron. Que nadie me mente como prueba en sentido contrario los termómetros que hay por la calle, por favor. Antes escribí que os deseaba de todo corazón que se pudieseis seguir disfrutando del tiempo que habéis tenido hasta la primera quincena de junio. Voy a añadir una excepción: una semana entera en medio de julio donde se alcancen los 47ºC. Así comprobaréis si de verdad los habíais experimentado antes o no.

Paradojas Hindú-Espacio-Temporales.

Una vez he terminado de comentar someramente las respuestas recibidas a mi anterior informe, me veo obligado a haceros partícipes de un hecho que puso a temblar los cimientos de mi concepción cosmológica. Resulta que uno de los suministradores que tenemos en obra es hindú. Suministra un equipo complejo que hay que montar pieza a pieza como si de un mecanopuzzle se tratase, así que para facilitar las cosas tenemos contratada supervisión directa del fabricante, por lo que desde Bangalore enviaron tres supervisores. La tarea de ponerlos en contacto con nuestro contratista, indicarles el funcionamiento de la obra y asignarles recursos me tocaba a mí, así que tuve que recibirlos el primer día. Imaginaos ahora la situación según la voy describiendo. Haceos una imagen mental. Yo estoy sentado en mi mesa, en paz, relajado, sereno. En esto suena el teléfono quedamente y los guardas me anuncian desde la puerta que ya han llegado los tres hindúes. Les digo con voz suave pero tono rotundo que los dejen entrar. Pasan unos calmos y pausados minutos de tensa espera. Por fin, unos pasos tranquilos y rítmicos resuenan por el pasillo: tap, tap, tap, tap... La puerta se abre lentamente, poco a poco, describiendo una ágil trayectoria curva sobre sus lubricados goznes. Entonces, cuando ha terminado su recorrido, los tres hindúes entran en la oficina con prudencia, sosegadamente, tap, tap, tap, tap... Disimulo, miro para la pantalla del ordenador, hago como que soy un hombre ocupado, con mucho trabajo. Entonces, suavemente giro la cabeza, miro y… ¿los estáis viendo? ¿os estáis imaginando a los hindúes? ¿llevan bigote, verdad? Pues… ¡no! ¡uno de ellos no llevaba bigote! Si en esos momentos llega a entrar alguien gritando por la puerta que el generador estaba girando sólo cada vez más rápido y que cuanto más rápido giraba, más se enfriaba, mi consternación no hubiera sido mayor. ¡Se hundían los cimientos del saber! ¡Los axiomas dejaban de tener sentido! ¡El sol se ponía por el norte! ¡El Sporting subía a primera! ¡Las calculadoras daban resultados aleatorios! ¡Los relojes giraban locos alternativamente en uno y otro sentido! ¡El rock & roll volvía a ponerse de moda! ¡El absurdo se abría paso entre las leyes físicas! Estaba el universo a un paso de convertirse en una sopa de neutrones, cuando me recobré y supe encontrar una lógica en todo esto, salvando así a la totalidad del cosmos de una destrucción segura. Efectivamente: si en el origen del universo, cuando el tiempo era cero y yo sólo un niño, las leyes de la termodinámica no aplicaban porque estábamos sumidos en una singularidad del espacio-tiempo… ¿no cabría aplicar unos años después este mismo razonamiento? Pues sí: ante mí, de pie, una singularidad deformaba el universo conocido, así que no había por qué molestarse en intentar explicarla por leyes tan inmutables como la Quinta Reflexión. Por lo tanto, calé el chapeo, requerí la espada, miré al soslayo, fuime y no hubo nada.
Para hacer más amena esta lectura, os ofrezco una bucólica imagen de varios dromedarios pastando en las llanuras qataríes.

Debo aclarar en todo caso que, a pesar del susto que me llevé por causa de la singularidad, los hindúes en general y hasta la fecha se han mostrado como unas personas muy agradables al trato. Cuando les preguntas algo que no quieren responder, les pillas en un renuncio, o les mandas hacer algo con lo que no están de acuerdo, sonríen mientras balancean la cabeza de un lado a otro. Entre ellos el contacto físico sigue otras normas, y es muy habitual ver dos hombres caminando juntos cogidos de la mano o con la mano de uno en la cintura del otro sin que ello quiera decir otra cosa más que son amigos, pues para ellos no son más que demostraciones de confianza. Una palmada en el culo es otro gesto que he sorprendido en varias ocasiones. A veces no se dan cuenta y cuando les das la mano a modo de saludo te la retienen. Evidentemente entre mis compañeros de trabajo estas peculiaridades culturales han servido para alimentar todo tipo de temores atávicos y han puesto en bandeja numerosas ocasiones para contar chistes de maricones y realizar comentarios de reafirmación de la virilidad.

Sobre el Nombre de Vuestros Hijos.

Gestos aparte, los hindúes tienen unos nombres también muy simpáticos y como curiosidad os puedo decir que no parece haber dos que se llamen igual. Bueno, sí muy de vez en cuando se repite algún nombre, pero como excepción, nada que ver con la cadencia de iteración de María, Fernández, José o García en España. Os ofrezco a continuación algunos de estos nombres, pues sé que lo de tener críos se está poniendo de moda últimamente entre los lectores de estos textos y quizá podáis beber de estas fuentes para poner a vuestro retoño un nombre realmente original y que el niño o niña no tenga que cargar toda la vida con el que estáis pensando. Ahí van:
  • Amalatpavaraj.
  • Amirthananthan
  • Amuthalingam.
  • Ariyarathinam.
  • Balasubramanyam
  • Bommalapalayan.
  • Chenthamarakshan.
  • Dharmalingam
  • Deyanagayam.
  • Kanapathipillai.
  • Keralakumar.
  • Kirubhanandan.
  • Liyanaarachilage.
  • Paramanantham.
  • Pattabiraman.
  • Siriwardenalage
  • Suryanarayana.
  • Venkatraman.
  • Venkittukumar.
Y para vergüenza y demérito de las nobles castas hindúes, como siempre, tiene que haber alguien que si no llama la atención, revienta:
  • Raj.
Pero tras este último y triste ejemplo, volvamos a lo realmente importante. Pensad en esto: Bommalapalayan Antón Martín, Liyanaarachilage Gutiérrez Menéndez o Kanapathipillai García Fernández. ¿Vais a negarme que está mucho menos visto que el que estabais pensando? Además, unisex, así que sólo tenéis que decidiros por uno y se lo ponéis independientemente de lo que salga. Son nombres con fuerza, ganadores, con los que estaréis predestinando al éxito a vuestros retoños y convirtiéndolos en envidia de propios y extraños. Comparar el nombre que estáis pensando con éstos es como comparar Homer Simpson con Max Power. La única pega que se me ocurre es cuando tengan que firmar un montón de papeles, pero aparte de eso…

Sobre el Árabe y Vuestros Nombres.

Y ya que estamos con nombres, os lo voy a escribir a todos y cada uno de los más probables lectores del presente texto, usando una transcripción puramente fonética, así practico. Antes debo hacer varias observaciones:
  1. En árabe no existe el sonido “P”. Se transcribe escribiendo una “Ba” (ب), que se lee como la “B” española.
  2. En árabe no existe el sonido “E”. Se transcribe escribiendo una semivocal “Ya” (ي), que en este caso se lee como una “I” larga.
  3. En árabe no existe el sonido “O”. Se transcribe escribiendo una semivocal “Waw” (و), que en este caso se lee como una “U” larga.
Es por ello que si alguien tuviera la desgracia de llamarse Pepo, la transcripción (بيبو) realmente se leería como Bibu. O sea: que cuantas más P, E y O contenga vuestro nombre, peor sonará la transcripción, pero si no tiene esas letras, será bastante exacta. Me diréis que tienen que existir transcripciones mejores. Es posible, pero la que os he puesto es la que se usa. ¿Y por qué lo sé? Pues porque es la que me encuentro todos los días en los carteles de la calle cada vez que leo en árabe una marca o nombres propios extranjeros (Carrefour, Toyota, Mango, Bershka, Nokia o los que aparecen en las tarjetas de visita de contratistas y suministradores no árabes).

Empiezo por orden alfabético, para que no haya resquemores. Recordad: el árabe se lee de derecha a izquierda.
  • Acisclo Mateo García Ruiz - اثيسكلو ماتيو غارثيا رويز
  • Aida Marín López - ايذا مارين لوبيث
  • Ana María Macías Rodríguez - انا ماريا ماشياس رودريغيث
  • Ana Martínez Berlín - انا مارتينيث بيراين
  • Cristina Fernández García - كريستينا فيرنانذيث غارثيا
  • Cristina Suárez Núñez - كريستينا سواريث نونيّث
  • David Jerónimo Antón Menéndez - دابيظ حيرونيمو انتون مينينذيث
  • Elvira Lopezosa Morán - يلبيرا اوبيثوسا موران
  • Jorge Vijande Ángel - خورخي تيخانذي أنخيل
  • Leopoldo Gancedo - ليوبولذو عانثيذو
  • Lorena Novelle Voces - لورينا نوبيجي بوثيس
  • María Antonia Lucila García Jamart - لوثيلا انتونيا ماريا غارثيا خامارت
  • María José Carretero García - خوسي ماريا كاريتيرو غارثيا
  • María Teresa Colunga de la Vega - ماريا تيريسا كولونغا دي لا نيغا
  • Miguel Rodríguez Pérez - ميغيل رودريغيث بيريث
  • Miguel Villanueva Benítez - بيجانويبا ميغيل بينيتيث
  • Paloma Lasso Voces - بالوما لاسّو بوثيس
  • Patricia Lorenzo Toral - باتريثيا لورينثو تورال
  • Patxi Martínez de Irujo - باتشي مارتيني دي يروخو
  • Rober Thorpe - روبير توربي
  • Roberto Carlos Sueiras Revuelta - روبيرتو كارلوس صويراس ريبويلتا
  • Roberto Manuel Soriano Gómez - غوميث روبيرتو مانويل سوريانو
  • Roula Vaxevanidou - رولا باشيبانيذو
  • Samuel Gutiérrez Cava - سامويل غوتيّريث كابا
  • Sonia Sáez García - سونيا صايث غارثيا
  • Xulián Alonso Iglesias - شوليان الونسو يغليسياس
  • Ulrike Meinhof - ولريك ميّنحوف
Y no hay más.

Abundando en mis progresos con el idioma, hace poco, hablando con la siria que se sienta cerca de mí, quedó confirmado que “Cómo estás” se dice “Kaif jaalak” (la primera “a” tiene también un poquito de “e”, según ella lo pronunciaba). Pero hete tú aquí que el otro día me llego hasta ella muy ufano, le hago la pregunta y ella me responde que mal, que si me quiero dirigir a una chica debo decir “Kaif jaalek”. O sea, que en árabe la pregunta “¿Qué tal estás?” tiene género, cosa que ni se me había pasado por la cabeza que pudiera ser. Sorpresas que dan los idiomas. Dicen que al otro lado del mundo, donde los océanos acaban en una gigantesca catarata poblada por terribles monstruos, de cuyo fondo nace el sol de las profundidades de la tierra, habitan hombrecillos de porte menudo, ojos rasgados, pelo caoba y piel ambarina que, con cada uno de sus símbolos, no expresan sonidos, sino ideas. ¡Paparruchas, sin duda! ¡Nadie podría vivir en un ambiente tan hostil!

Situación Actual.

Por otra parte, y hablando de mi un poco, aunque echándoos de menos, sigo de buen humor y mejor ánimo, sabiendo que tan gran cantidad buenas personas y profundos y altos sentimientos me esperan a mi vuelta a España, todo ello reforzado por que la declaración de la renta me haya salido negativa por un piquín curioso. Me lo gastaré en helados. Por otra parte ya he arreglado las camas de la habitación de los invitados y comprado abundantes víveres, porque según he leído en la prensa en España se avecinan “serias dificultades”, supongo lógicamente que para los asalariados; dado que según creo todos pertenecéis a ese numeroso grupo, es previsible que en breve comience a recibir las primeras peticiones de asilo. Aquí, además, la jornada laboral es sólo de 48 horas semanales, así que vendríais a un país mucho más avanzado socialmente que la Unión Europea con sus 65. Están los hindúes felicitándose todos los días de haber acabado en Qatar y no en Europa, porque no se quieren ni imaginar cómo sería allí su situación. Además, el litro de gasolina súper de 96 octanos se mantiene invariado en 80 Dirhams (15 céntimos de euro), y todavía tenéis gasolina Premium de 90 octanos aún más barata, a 70 Dirhams. Y por si esto fuera poco, AQUÍ NO HAY FÚTBOL. Otras razones que ayudan a mantener mi ánimo en buena forma es saber que ya ha pasado el solsticio de verano, con lo cual los días comienzan a ser más cortos y por lo tanto el fresquito ya está a la vuelta de la esquina. Mañana será 22seg más corto en Doha, 50seg más corto en Oviedo y 44seg más corto en Madrid. Supongo que a pesar de mi ausencia habréis hecho una fiestecita curiosa con motivo de San Juan, como todos los años. Espero que hayáis quemado algo en la hoguera a mi salud; algún banquero o algo así.

Sobre el Derecho de Sangre.

Finalmente, aprovechando que he mentado el fútbol en el párrafo anterior, quisiera cerrar el informe de hoy con una esclarecedora anécdota. En el Hotel Ramada, en el bar llamado Shehrazad, existe una pantalla GIGANTE donde ponen fútbol. Como podéis imaginar mis compañeros de trabajo fueron para allí en tropel a ver la final de la Eurocopa. Yo me disculpé dejando claro que el fútbol estaba bien para los jabalíes y los Brutales, pero que nosotros los Eternos hacía tiempo que habíamos dejado atrás ese primitivo estadio evolutivo. Sin embargo sí fue un compañero mío de confianza que me contó como al llegar lo sentaron en una mesa donde también estaba un qatarí chumando cerveza y esperando el comienzo del partido. Prodújose entonces la siguiente conversación entre ambos:
  • Compañero: Who you’d rather to win? (¿Quién prefiere que gane?).
  • Qatarí: Spain, of course (España, por supuesto).
  • Compañero: You’re very sure (Está usted muy seguro).
  • Qatarí: We were there for 700 years [Golpeando el interior de una muñeca con los dedos de la otra mano] We’re the same blood (Estuvimos allí durante 700 años. Somos de la misma sangre).
Inequívoca muestra de la importancia que se le dan por aquí a ciertas cosas. ¿Recordáis cuando en otro informe hablaba del Derecho de Sangre?

Cierre.

Esto ha sido todo por hoy. Para el próximo texto estoy valorando si hablaros sobre la radio qatarí, de reflexiones antropológicas, sobre productos qataríes, de la noche qatarí o acerca del día que estuve a punto de morir. Me lo iré pensando. De las películas de Xulián que he visto últimamente, os recomiendo “El Hundimiento” (me encantó el desfile de personajes) y “Zardoz”, esta última protagonizada por Sean Connery en estado permanente de semi-desnudez. Ya la había visto hace varios años y la recordaba algo extraña. Efectivamente, lo es. Bueno, es triste despedirse, pero más triste es de robar. Como reza un tema que emiten mucho por la radio últimamente, a pesar de tener varios años, sometimes, the sound of goodbye, is louder than any drum beat. ¡Qué bonitos son la poesía y el Melodic Trance!
  • Hora local: 00:10.
  • Temperatura: 34ºC.
  • Humedad: 41%.
  • Temperatura máxima del día: 44ºC.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Ivan Bin Victor Al-Saez.