viernes, 22 de febrero de 2008

POR FIN EN CASA.


Estimados amigos y familiares:

Me veo obligado a publicar precipitadamente este texto que no aporta nada nuevo porque mañana me mudo a mi nuevo apartamento, con lo que hasta que no me pongan Internet habrá una interrupción en las comunicaciones. En principio la conexión no debería tardar mucho, pero hay que tener en cuenta que estamos en Qatar y no podemos depositar en Qtel la misma confianza en recibir un servicio rápido y de calidad que depositaríamos en Telefónica o Jazztel.

Ayer adquirí un montón de menaje y lo metí en el piso, hoy lo he colocado todo y he hecho recuento de lo que se me ha olvidado; mañana por la mañana compraré lo que se me olvidó y lo que no pude cargar el primer día y dejaré el hotel, por la tarde compraré comida y pasaré mi primera noche en el apartamento. Se avecina por lo tanto una semana dura, de nueva adaptación, una vez que el hotel ya se había convertido en rutina.

Mis primeras compras me han dejado la sensación de que las cosas en global son un pelín más baratas que en España. Eso sí, he detectado grandes diferencias de precio entre unas tiendas y otras. Finalmente compré en una cadena árabe tipo CASA que me recomendó una compañera de trabajo, así como en la zona de menaje del Carrefour. También estuve en Zara Home, pero era mucho más caro; todo muy de diseñý, pero fallido, pues en general me resultó más feo que lo que había en el otro sitio, y os puedo asegurar que la estética predominante en este país no bebe de las fuentes del constructivismo. La vajilla con hilo de oro, los cubiertos dorados y los estampados abigarrados de paramecios parece que aquí gozan de muchos adeptos. Hay algunas cosas que no he conseguido encontrar: azucareros y saleros con tapa de bisagra y cafeteras italianas. Platos hondos también me ha costado bastante encontrarlos. Únicamente los vendían con vajillas completas, hasta que al final los hallé sueltos en el Carrefour. Algunos precios: una plancha entre 100 y 220 QR, una pota antiadherente con tapa de vidrio 159 QR, una tabla de planchar grande 119 QR, un cubo de fregar 19,50 QR, unas tijeras de cocina 19 QR, una jarra de desayuno 7 QR, una toalla grande de baño 69 QR, un microondas entre los 150 y los 500 QR.

Mi intención era comentaros hoy diversas noticias de la prensa de aquí que me han llamado la atención. Os puedo asegurar que las hay muy interesantes. Sin embargo no me ha dado tiempo a articular el texto y no va a poder ser, así que aprovecharé para anunciaros que he decidido ablandar un poco mi posición respecto de los anglosajones; he llegado a la conclusión de que algunos merecen ser salvados. Como puedo imaginar vuestra sorpresa os expongo los motivos a continuación. En primer lugar ya han pasado 8 días desde que me avinagraron aquella cena en Maxim, así que se me está pasando el enfado, aunque nunca se me va a olvidar ese agravio a mi persona y a la pobrecita chica que tocaba el piano, que dicho sea de paso me causó muy buena impresión. En segundo lugar un gran amigo mío me ha abierto los ojos y me ha recordado todas las cosas bellas que la humanidad le debe a los anglosajones, a saber:
  • El jazz.
  • El rock.
  • La obra de los Monty Python.
  • La obra de Shakespeare.
  • El cine negro.
Es evidente sin embargo que la anterior lista está contaminada por las tendencias estéticas que el autor ha venido demostrado desde pequeño, no siendo por lo tanto objetiva. Resulta claro y meridiano, y en esto estaréis todos de acuerdo conmigo, que el rock no es más que el tétrico paréntesis entre la música clásica y la electrónica, al igual que los Visigodos lo fueron entre la grandeza clásica de Roma y el brillo del Califato de Córdoba. Por otra parte el jazz la verdad es que a veces resulta un poco... bueno, vamos a salvarlo, aunque tenga serias dudas acerca de las raíces puramente anglosajonas del mismo. Por otra parte resulta notoria la ausencia en dicha lista del western, aún reconociendo que sus mejores exponentes hayan sido rodados en Almería por un italiano. Quedaría pues la lista definitiva de aportaciones positivas del mundo anglosajón al resto del planeta de la siguiente manera:
  • El jazz.
  • El western.
  • Los Monty Python.
  • La obra de Shakespeare.
  • El cine negro.
A partir de aquí continué con mi reflexión y caí en la cuenta de que los anglosajones no sólo habían realizado grandes aportaciones al mundo, sino que también grandes hombres y mujeres jalonaban su historia, a saber:
  • Juan sin Tierra.
  • Oliver Cromwell.
  • Guy Fawkes.
  • Samantha Smith.
  • Ether y Julius Rosemberg.
  • Jack London.
  • Los Monty Python.
  • Kim Philby.
  • Ernest y Avis Everhard.
La verdad es que cuando uno descubre que incluso entre los anglosajones existen espíritus tan brillantes, crece la esperanza de que algún día del pecho de la humanidad abatida arranquemos el talón de hierro maldito.

Bueno, una vez hecho balance de todo lo bueno que los anglosajones han aportado al mundo, y una vez avisados de que a partir de mañana por la mañana dependo de que Qtel me instale Internet en casa para volver a comunicarme con todos vosotros, me despido con besotes gordos.

Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Seikh Ivan Bin Victor Al-Saez.

sábado, 16 de febrero de 2008

GUÍA DE LOS RESTAURANTES QATARÍES.


¡Hola de nuevo!:


Pues nada, de nuevo informando desde el Golfo Pérsico. Durante estos últimos 15 días he recorrido la playa de 42 kilómetros desde Ruwais hasta Ras Laftan y he conocido el desierto de dunas de arena, he subido y bajado por las dunas con el todoterreno y he mojado los pies en las aguas del mar interior. Asimismo he profundizado en mi observación antropológica de la población local y mi conocimiento de Doha y he ido puliendo mis primeras impresiones, además de haber tomado muchas, muchas fotos, hasta un total de 366, aunque supongo que una vez filtradas las repetidas y las intrascendentes, se quedará la cosa algo por debajo de las 300 (os pongo algunas en este informe). ¡Tengo pues muchísimos datos nuevos que ofrecer!

Hoy he decidido quedarme a descansar en el hotel, así que me he animado a escribir de nuevo.

Sin embargo después del último bombardeo de sesudos ensayos sobre Qatar soy consciente de vuestro cansancio intelectual y de vuestra necesidad de disponer de un prolongado tiempo para recuperar vuestro saturado cerebro, como demuestra que sólo Ana, Roberto y Vijande me hayan contestado, así que hoy he decidido hablaros de un tema totalmente intranscendente y carente de interés: los restaurantes de mi hotel.

Generalidades.

Cuando llegas a un país donde el inglés es ampliamente hablado, como Qatar, y además tu propio nivel en dicho idioma es aceptable, piensas que podrás arreglarte sin problemas en un restaurante, sobre todo si está en un hotel, pero enseguida te enfrentas con dificultades inesperadas.

En primer lugar en todos los establecimientos hay que afinar el oído ante la deplorable pronunciación de los inmigrantes sudasiáticos y su rapidez de palabra. Desgraciadamente el listening siempre ha sido mi punto débil y a veces ni haciéndoles repetir las cosas dos veces me entero de lo que me quieren decir, cuando al final resulta que sólo te están preguntando si la comida está bien o qué quieres para beber. Afortunadamente ya me estoy haciendo, aunque me temo que en muchas ocasiones sólo les entiendo porque ya sé lo que me van a preguntar, así que entiendo las palabras que estoy esperando oir. La verdad es que esto desespera un poco, porque ya me he visto en ocasiones incapaz de comunicarme con una persona cuando en teoría mi nivel debería permitirme hablar con ella sin demasiados problemas. Al teléfono es todavía peor. En una ocasión tuve que colgar porque me resultó imposible entender qué me quería decir la chica que me estaba llamando. Con la suerte que tengo seguro que era el amor de mi vida declarándose.

En segundo lugar me he dado de bruces con las dificultades de pedir cuando la carta está únicamente en inglés y árabe. Todos sabemos decir "beef", "lamb", "chicken" o "pork", aunque conocer esta última palabra en Qatar no sirva de nada. Pero… ¿cómo se dice paletilla, codillo, redondo, pernil, solomillo, carrillera y demás partes constituyentes de las bestias que nos comemos? Así mismo, todos sabemos decir "fried", "stewed", "grilled" o "roasted", pero… ¿Cómo se dice marinado, pochado, sofrito, escabechado, rehogado y demás formas de preparar una comida? En fin, que no resulta fácil, y muchas veces he tenido que pedir sabiendo que iba a llegar cordero, pero vete a saber tú de que forma. Afortunadamente nunca me he visto ante una situación difícil debido a mi selección, y así he podido probar muchos platos nuevos.

Algunas costumbres comunes en estos restaurantes: cuando entras te acompañan hasta la mesa, te sujetan la silla mientras te sientas, cogen la servilleta y te la ponen en el regazo. Tras sentarte te entregan una nutridísima carta de vinos, combinados y licores y hasta que no pides la bebida no te entregan el menú. Ya he aprendido a decirles de mano que sólo quiero agua y que me den a elegir la comida de una vez, pero esto debe estar lleno de borrachuzos occidentales, porque a veces hasta me miran con sorpresa. En ningún restaurante hay ningún plato que contenga cerdo. Es de esperar que al menos una vez durante la comida vengan a preguntarte que tal está con una sonrisa. Cuando te marchas se ponen en la puerta a decir "Thank you, sir, thank you" a sonreír y a hacer ligeras reverencias.

Comer en uno de estos restaurantes cuesta entre 110 y 220 QR, lo cual es algo más barato que en España, pues no bajaría de 40,00 €.

Tras esta pequeña introducción paso a detallaros mis experiencias en cada uno de los restaurantes en particular.

Restaurante Marinero "Pier 12".

Este restaurante está decorado en plan moderno, con telas tensadas que quieren sugerir velas y una gigantesca estructura de escayola en el techo que simula la quilla de un barco. Los camareros y camareras visten chaqueta marinera blanca. Lo que antes comentaba acerca de leer una carta en inglés se exacerba en el caso de los pescados. ¿Cómo elegir de una carta en inglés qué pescado voy a tomar si ni siquiera sé como se llaman en español? ¿Cómo voy a saber de qué va un pez típico del Golfo Pérsico? Así pues sólo quedaba una elección: o pedir "lobster" todos los días o arriesgarme de nuevo. Contra lo que podríais suponer lo último es lo que hice y he conseguido probar así varios peces novedosos, pero desgraciadamente no puedo deciros cuales porque al llegar a la habitación hace ya mucho tiempo que se me ha olvidado el nombre. Hay sin embargo una excepción. Por lo visto hay un pez que responde al nombre de "haddock". Por motivos evidentes sí pude acordarme del nombre, y en cuanto subí a la habitación me puse a buscar a qué pescado correspondía, y lo encontré. Dicho pez resulta que es el eglefino, también llamado liba o merlán, y a saber tú cómo se llamará en Asturias. Creo recordar que una vez probado resultó ser de gran suavidad. Pero a lo que iba: mira tú por donde que el huraño y rudo capitán de los tebeos de Tintín se llama Capitán Eglefino, o Capitán Merlán. La verdad es que ninguna de las dos traducciones te trae a la mente la imagen de un barbudo y áspero lobo de mar. Yo diría aún más: ninguna de las dos traducciones te trae a la mente la imagen de un barbudo y áspero lobo de mar. Quizá te venga la imagen sin embargo de un afectado sir inglés o un miembro de la corte de luis XIV. Concuerda sin embargo esta imagen con ciertas peculiaridades del personaje, pues no creo que nadie sepa explicar como un marino mercante que evidentemente ya no ejerce, pues se pasa el día viajando por tierra, aire y espacio exterior, vive en el Palacio de Moulinsart con mayordomo incluido, palacio cuyos gastos de mantenimiento causarían dolor de estómago a la Duquesa de Alba. La primera respuesta que me viene a la cabeza es que en su juventud se hubiera dedicado al filibusterismo y en una de sus andanzas hubiera caído en sus manos un tesoro que haría palidecer al Conde de Montecristo. Aún dando por válidos estos razonamientos, no quedaría todavía aclarado donde están sus compañeros de correrías y por qué aún no le han hecho entrega de La Marca Negra, pues es evidente que el individuo se ha largado y quedado con todo. A no ser, claro, que los haya matado uno a uno, con lo cual vamos añadiendo más y más méritos al bondadoso personaje, aparte del nombre de boborolo.

Duna Barjana en el Desierto de Arena.

Restaurante Italiano "The Italian Job".

Como podéis imaginar la decoración de este restaurante quiere recordar la que se supone debe ser la de un establecimiento italiano clásico, con bóvedas de ladrillo, rejas metálicas, paredes irregulares blancas, carteles de la película de Michael Caine, etc. Lo que me ha llamado bastante la atención es que, antes de comer, te ponen de regalo un pequeño cuenco donde mezclan queso picado, aceite de oliva y vinagre balsámico. El objeto es que mojes alguno de los tres tipos de pan que contiene la panera. Pero es que también te ponen una pequeña fuente con taquitos de cebolla y tomate impregnados en vinagre balsámico y acompañados de pan ligeramente frito y aderezado con perejil, ajo y aceite de oliva. ¿Cuándo os han puesto esto en uno de los múltiples restaurantes italianos que hay en España? ¿Alguna vez os han puesto un cacho de pan duro de regalo en un restaurante italiano? Pero lo que más me indigna es que, con la cantidad de restaurantes italianos que, efectivamente, hay en España, ¿por qué cojones ha tenido que ser en Doha de manos de un cocinero NEPALÍ donde he probado el mejor risotto ai funghi y los mejores ravioli de mi vida? ¡Nos están engañando! ¡Nos dejamos tomar el pelo! ¡Hay que quemar todos los restaurantes italianos de España! ¡Todos, todos!

Restaurante Chino "Ruby Wu's".

Creo que no hace falta decir como está decorado este restaurante. Es el que menos he frecuentado hasta ahora, pues la comida que ofrecen es exactamente la misma que en España, excepto porque no hay cerdo agridulce, ni chopsuey de cerdo, ni cerdo a la pekinesa, ni cerdo con bambú y setas, ni plato de nido de cerdo, ni sopa de aleta de cerdo, ni tallarines de cerdo, ni cerdo tres delicias, ni cerdo de primavera, ni licor de cerdo ni ninguno de los platos que llevan la palabra cerdo a los que estamos acostumbrados en España, así que al final no es más que un chino limitado. La comida es, sin embargo, de mayor calidad que la que presupongo en este tipo de establecimientos, y las camareras son sin duda las más guapas de todo el hotel, con esas facciones tan redondeadas, pero por desgracia para ellos también puedes verlas mientras comes en el hindú, que está enfrente, así que tampoco es necesario ir a comer al chino para disfrutar de tan agradable presencia.

Restaurante Francés "Maxim" (sin ese).

El restaurante francés está decorado en un estilo rococó, con moqueta, sillones, paredes tapizadas en rojo llenas de cuadros costumbristas, pesados cortinajes y una chavalina que toca el piano en directo mientras comes. El repertorio incluye desde temas clásicos hasta adaptaciones de canciones modernas. Lo malo que tiene este restaurante es que habitualmente está lleno de anglosajones, lo que resulta muy desagradable. El otro día había unos yanquis que hablaban con su horrible acento gangoso como si tuvieran algún interés en que todo el bar se enterase de las idioteces que decían, y no dudaban en coger las grandes y finas copas de vino por el cuerpo, manoseándolas sin pudor y dejando en ellas sus sucios dedazos. Sólo les faltaba ponerse a darles lengüetazos y pasárselas por el sobaco. Otro día otro grupo de anglosajones, probablemente ingleses habida cuenta de sus vestiduras, empezaron a berrear el Happy Birthday y a dar gritos y palmas y a cantar canciones anglosajonas a voz en grito mientras la otra pobre seguía tocando el piano. Pensé en preguntar a los camareros si por casualidad en Qatar no estaría despenalizado apalear anglosajones. Yo creo que debería despenalizarse en todo el mundo el apaleamiento de anglosajones, e incluso debería convertirse en una costumbre apalearlos allá donde se encontrasen. Es más, yo creo que esta práctica reúne en sí todos los ingredientes necesarios para convertirse en un deporte de éxito. ¿Acaso es posible imaginar alguna otra actividad que pudiera suscitar con más fuerza la armonía, la colaboración y el entendimiento entre los pueblos? ¿Qué otro objetivo podría unir en su consecución a más países en un ambiente de fraternidad y cooperación? Imaginad a todos los pueblos del mundo apaleando anglosajones en un ambiente de concordia y solidaridad que dejaría atrás todas las tensiones y pasadas rencillas. ¡Esta es la grandeza del deporte, amigos! ¡Hombres de todas las razas entregados a un bello propósito de altas miras, colaborando y olvidando viejas diferencias! Y ya que estamos, no sé si sabéis que Doha se va a presentar candidata a las olimpiadas de 2016 (y están bien preparados como podéis comprobar por la antorcha olímpica de la foto), pero yo creo que sería una oportunidad única para instaurarlo como deporte olímpico. En Qatar hay un gran debate sobre este tema y destacan dos corrientes bien diferenciadas sobre el futuro reglamento. La radical opina que el apaleamiento de anglosajones debe ser al mismo tiempo que un deporte un ejercicio de justicia poética. Ello requeriría soltar en medio del campo un nutrido grupo que representaría a la sociedad en su conjunto: hombres, mujeres, ancianos y niños. Estarían desnudos, desarmados y debilitados previa privación durante el mes anterior de las adecuadas comida y bebida, tras la aplicación de un conveniente bloqueo económico. A continuación los deportistas llegarían al campo vestidos con armadura y casco antidisturbios, bates de béisbol, cables y puños de hierro. Los hay que incluso defienden que se les pudiese bombardear previamente por si acaso. La facción moderada recuerda que esto sólo es un deporte y que por lo tanto la lid debe ser de igual a igual. Es por ello que tanto los anglosajones como los deportistas estarían en el campo en igualdad de condiciones, con la única excepción de que ambos grupos estarían representados numéricamente de forma proporcional al número de habitantes sobre el planeta, es decir, 300 contra 6.100. Yo estoy con los radicales, por supuesto.

Restaurante Japonés "Sakura".

El japonés está decorado al estilo del shogunato Tokugawa, con toques de la época Kamamura, tiene un estanque con grandes siluros a la entrada y apenas cinco mesas más dos reservados de esos de comer sentado en el suelo, porque la mayoría de los sitios se distribuyen alrededor de cuatro grandes planchas teppanyaki, si bien la última vez que estuve pedí sólo sashimi, porque ya estoy un poco harto del arroz como para encima comérmelo con el sushi. Como ya comenté en algún correo anterior está todo bastante rico, y como curiosidad puedo citar que, mientras que en España la cantidad de wasabi que te ponen es del tamaño de la cabeza de un alfiler de esas que usaba mi abuela para hacer ganchillo, aquí los platos se acompañan de una bola del tamaño de una avellana gorda, que realmente viene a ser lo mismo, porque a ver quien es el guapo que se come una avellana de wasabi. Algunas de las camareras el primer día me dieron la sensación de poder ser japonesas, pero tras una inspección más minuciosa me inclino por pensar que sean chinas, porque no me pegan japonesas trabajando en un hotel de Doha, y quizá son demasiado redonditas. Ellos por lo visto son de Nepal y Bangladesh, lo cual fue revelado a preguntas de un compañero mío de trabajo.

Restaurante Vegetariano "Green's".

Este restaurante está iluminado por una tenue luz verde y las camareras van con un vestido largo negro y un gran fajín de seda verde. La verdad es que entre eso y el nombre debía haberme imaginado que algo iba a ir mal, pero aún así entré. Los camareros debo reconocer que son los más amables del hotel, y por el físico yo los hago por la zona de Vietnam. Lo cierto es que como tardaba bastante en descifrar la carta, el camarero me recomendó una cosa que se llamaba de una forma extraña ("leguini", o algo así) y cuando me explicó lo que era no le entendí ni torta. Cuando por fin me lo traen me encuentro ante mi con unos espagueti con champiñones. La verdad es que estaban muy ricos, pero… ¿he venido yo a un restaurante vegetariano a comer espagueti con champiñones? ¿se puede contar, esto? ¿no me habría ido al italiano si hubiera querido comer unos espagueti con champiñones? ¿puede suceder que pidas "rice samoosa" en el restaurante hindú y te traigan unos rollos de sushi? ¿puede suceder que pidas "bantang potato" en el restaurante chino y te traigan una tortilla de patatas? Pues por lo visto en un restaurante verde sí es posible que pidas "leguini" y te traigan espagueti ai funghi. La cosa no obstante funcionó, porque como me quedó el gusanillo de probar comida vegetariana de verdad, como la pasta esa de garbanzos que llaman humus, volví otras dos veces, en estas ocasiones con más éxito.

Restaurante Hindú "Chingari".

Este restaurante está decorado como se supone debía ser el palacio de un rajá, con estatuas de elefantes, enormes alfombras voladoras y todo eso. Curiosamente quienes lo atienden parecen hindúes de verdad. La última vez que estuve pedí Chicken Vindaloo, ante lo cual el camarero puso cara de susto y dijo:
"But… sir, this is VERY spicy!!"
Ante lo cual respondí:
"The biggest enterprises are awaiting me in this life. Thousands of millions of people rely on me to be freed from their problems and misery. They have nothing to lost but their chains. What would they say if I surrendered to such a little trouble?"
Ante lo cual el camarero contestó:
"Now I know that the man who are sit in front of me are not a vulgar man, because he has the makings of the great men. Now, I can say for sure that this man deserve eating Chicken Vindaloo, and our gods approve it. May Brahma, Shiva and Vishnu bless you, sir!"
Y me sirvieron Chicken Vindaloo con gran pompa y boato. Efectivamente picaba bastante, pero yo no soy de ese tipo de personas que se arrugan ante el primer obstáculo que encuentran en esta vida. Además, no es la primera vez que tengo la misma conversación con un camarero. Pero hete tú que justo acababa de tragar el último trozo de pollo, cuando mi vista se nubló y apareciose ante mi la diosa Kali, lo cual me extrañó porque el camarero no la había nombrado, pero aún así escuchele y me habló en estos términos:
"हाल के, Ivan, वर्षों में इस बात, में काफी रुचि रही है कि, सूचना और संचार प्रौद्योगिकी को शिक्षा. के क्षेत्र में कैसे उपयोग किया जा सकता है।, शिक्षा के Chicken Vindaloo क्षेत्र में सूचना और संचार प्रौद्योगिकी के सर्वाधिक महत्वपूर्ण योगदानों में से एक है अधिगम्यता. पर आसान पहुंच संसाधन। सूचना और संचार प्रौद्योगिकी की सहायता से छात्र अब ई-पुस्तकें, परीक्षा के नमूने वाले प्रश्न पत्र, पिछले वर्षों के प्रश्न पत्र आदि देखने के साथ संसाधन व्यक्तियों, मेंटोर, विशेषज्ञों, शोधकर्ताओं, व्यावसायिकों और साथियों से दुनिया के किसी भी कोने पर आसानी से संपर्क कर सकते हैं।, Ivan."
Aunque no hablo ni una palabra de hindi pude entender perfectamente lo que me decía, que viene a ser esto:
"Shiva may save you, Ivan, you are full of grace, Brahma is with you, blessed you are among all men and blessed is the result of your fight: revolution. You have tasted Chicken Vindaloo and you are not suspending and heading Ganges' mouth, so you are the man of the prophecy, the man who is going to shake this world and turn it upside-down. Despicable people, Anglo-Saxons and their allies should know now that its time to die. Just wait for Karttikeya's signal and act with no mercy. Kill them all, it's your time and yours too. Peace be upon you, Ivan."
Siendo ya la tercera vez que se me aparece un dios en similares términos quizá deba empezar a darle importancia a este asunto, aunque la verdad es que Thor y Huitzilopochtli resultaron más convincentes. En fin, yo sigo esperando por la dichosa señal.

Aspecto de un tramo de la playa de Al-Ruwais.

Restaurante Multinacional "Bistro Bistro".


La decoración de este restaurante quiere sugerir un establecimiento europeo casero de localización indefinida, con suelo de grandes baldosas marrones, mesas y sillas sencillas de madera, ventanas con postigos de listones, columnas de ladrillo, etc. Me recuerda vagamente la decoración de algunos restaurantes castellanos, pero algo más recargado. Tienen un primer plato y un segundo de un montón de países europeos, España incluida. Los platos elegidos de entre todos los de nuestra añorada patria son la paella y la escalibada. No los he probado porque llevo aquí demasiado poco tiempo como para echar de menos la comida española, pero la verdad es que estuve en un tris sólo por ver como ponen la paella en Qatar, no me vaya a pasar como con el rissotto ai funghi. Mención aparte merece la banda sonora que acompaña a este lugar, pues suelen ser canciones francesas pasadas de rosca, incluida la versión gabacha de "Di Papá", con meliflua voz de niño incluida.

Restaurante carnívoro "Bentley's Grill".

La decoración de este restaurante es de estilo decimonónico. El techo se compone de un sencillo artesonado de vigas con bordes trabajados que se cruzan perpendicularmente a la misma altura, dejando entre ellas espacios cuadrados blancos. El suelo es de parqué y los amplios ventanales están cubiertos por venecianas de madera, que únicamente dejan ver el exterior entre las finas franjas que quedan entre los listones. Del techo cuelgan lámparas doradas de múltiples brazos dispuestos en dos pisos, 16 en el inferior y 8 en el superior. Las paredes alternan paneles de madera con otros más anchos recubiertos de tela a rayas horizontales de colores tierra, de donde cuelgan múltiples cuadros dispuestos en dos filas con escenas de paisajes, mujeres de época, caballos, etc. Una imitación de chimenea adorna una de las paredes. Alrededor de las mesas se disponen, no sillas, sino sofás con apoyabrazos y orejeras, todos ellos de cuero (imitación) y con los típicos botones dispuestos en vértices de rombos que se hunden en la superficie del respaldo. El espacio se divide mediante barandillas de madera con miembros verticales de estilo salomónico. La verdad es que me confunde un poco el estilo y me cuesta asignarlo, si bien por culpa de detalles como los sillones de cuero o el nombre del restaurante supongo que quiere imitar un club elitista de cualquier ciudad estadounidense de principios del siglo XX o finales del XIX. La presencia aquí de anglosajones de dudosa reputación es aún más notoria que en el Maxim, pero de una media de edad superior. Señoras de Rottenmeyer que podrían haber sido compañeras de clase de Margaret Tatcher o profesoras de ética de Condoleeza Rice con sus siniestros y circunspectos maridos, probables admiradores de Dick Cheney con cara de estar oliendo un cacho de mierda que tuvieran pegado al bigote. La especialidad de este lugar, como podéis imaginar, es la carne de vacuno a la brasa, sin importar de que parte del vacuno en cuestión estemos hablando. Cuando el camarero comenzó a enumerar las piezas me di cuenta de que nunca había pensado que una vaca pudiera tener tantas partes. Como de la mayoría de los palabros no conocía su traducción, acabé pidiendo costilla, no me fueran a traer cuerno a la brasa o pelo a la plancha. Hay que reconocer que la carne estaba muy tierna.

Y esto es todo lo que tengo que contar sobre los restaurantes de mi hotel.

Comiendo en Mesaieed.

Desgraciadamente en Mesaieed (donde trabajo, si recordáis de anteriores correos), las opciones para comer distan mucho de la exquisita variedad que disfruto en el hotel, en incluso podría añadir que son indignas de mi y de cualquier persona, excluyendo los anglosajones. En el campo de la comida rápida podemos elegir entre un Kentucky Fried Chiken (pollo artificialmente perfumado), un Southern Fried Chicken (lo mismo pero al revés), un Bombay Chowpatty (comida hindú artificialmente perfumada) y un International Nerd's Food (20 QR). Como restaurantes propiamente dichos únicamente hay un hindú muy pequeño con mala pinta que siempre está lleno y en el que no apetece mucho entrar y el peor chino de Qatar (30 QR). Que este chino es el peor chino de Qatar está avalado por mis experiencias personales y las de decenas de compañeros de trabajo, los cuales están dispuestos a testificarlo incluso ante un jurado formado por anglosajones, convencidos de que por una vez serán capaces de emitir un veredicto justo. Este chino es a los demás chinos como… a ver… con qué podría yo compararlo… ¡ya sé!, este chino es a los demás chinos como el váter donde el protagonista de Trainspotting casi pierde sus supositorios de opio es al resto de los váteres de Irlanda. Lógicamente con este panorama puedes comer fuera mientras estás en el hotel, pero me temo que durante más de dos años no. Es por esto que todos mis compañeros que ya tienen piso se traen la comida de casa y comen en la cocina, y yo tendré que hacer lo propio en cuanto me instale la semana que viene.

Hasta la Vista.

En fin, espero que os haya gustado esta descripción detallada de cómo se come en Qatar. En este momento tengo en preparación nuevos volúmenes acerca de la prensa y la radio. A ver si en un par de semanas los completo y puedo enviároslos.

Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Muchos abrazos.

Seikh Ivan Bin Victor al Saez.